Rosas

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sábado, 30 de octubre de 2010

El "Viejo Bruno", el Almirante de la Confederación Argentina...QUIEN VALÍA MÁS QUE UNA FLOTA...

Por Jbismarck
Guillermo Brown nació en junio de 1777 en Foxford, un pueblo al noroeste de Irlanda. Su nombre está íntimamente vinculado a las luchas por la independencia argentina, a la guerra contra el Imperio del Brasil y a las luchas civiles y por la Soberanía del período de Rosas.  La persecución religiosa contra los católicos, el hambre y la pobreza lo llevaron a buscar nuevos horizontes. Llego a Filadelfia (USA) en 1787, con su padre, quien falleció de fiebre amarilla. Tenía sólo 10 años, no tuvo otro camino que ingresar como grumete a una nave de guerra inglesa comenzando su carrera naval.  Apresado por los franceses fue encarcelado dos años (1803-1804) consiguiendo finalmente fugarse.  En 1809 conoció a Elizabeth Chitty, con quien se casó en 1809 y tuvo tres hijos: Guillermo, Ignacio Estanislao y Eduardo y dos hijas, Eliza y Martina.  Se dirige a Buenos Aires donde compra una goleta llamada “Industria” para realizar el servicio comercial entre Buenos Aires y Montevideo".   Al llegar al Río de la Plata Guillermo Brown se comprometió en cuerpo y alma con el proceso de emancipación. "Ante la falta de marinos, los hombres de Mayo se enteraron de la experiencia de Guillermo Brown y le ofrecieron la dirección de la escuálida escuadra de Buenos Aires", agrega el historiador.
El 10 de marzo se enfrenta con la escuadra realista en las cercanías de la Isla Martín García, dirigida por el capitán de navío Romarate en un combate encarnizado en el cual Brown queda varado con su nave capitana Hércules, que recibe 80 impactos en su casco y sufre graves pérdidas. En ese momento, reordena a sus naves y ataca de nuevo. Logra tomar la isla y vuelve las baterías contra los buques realistas, que se escapan.  El 17 de mayo un cruento combate naval frente a las costas de Montevideo concluye con una gran victoria de Brown sobre los españoles y el bastión realista capitula. Alvear aprovechará esto para su prestigio pero el mérito es indudable del Alte Brown.
Un año más tarde inició una campaña de corso por las costas americanas del Pacífico (una esquirla lo dejará cojo para toda su vida) y, en 1822, regresó a sus tareas de agricultura en "la kinta" -así llamaba a su casa en Barracas-, sus actividades comerciales y la vida en familia.  Hasta que la Gloriosa campaña de los “33 orientales” y la consiguiente Primera Guerra (la segunda concluye en Caseros) contra el Imperio del Brasil lo hacen volver al servicio activo.   La relación de fuerzas con era monstruosa: 84 buques brasileños de distinto porte contra sólo dos bergantines y 13 cañoneras argentinas.
Pero nadie conocía los secretos del Río de la Plata como el insigne y valiente Guillermo Brown. El 11 de junio de 1826, al mando de once naves mal pertrechadas derrota a 31 naves imperiales en Los Pozos. “Marinos y soldados de la República: ¿Veis esa gran montaña flotante? Son 31 buques enemigos. Mas no creáis que vuestro General abriga el menor recelo, pues que no duda de vuestro valor y espera que imitaréis a la “25 de Mayo” que será echada a pique antes que rendida. Camaradas: confianza en la victoria, disciplina y tres Vivas a la Patria.” Arengó a sus hombres… Pero la acción de Quilmes desborda los límites del heroísmo. Al amanecer del 30 de julio, 22 naves imperiales aparecen formadas en línea. Brown tiene entonces... sólo tres buques, de los cuales uno es poco más que un bote. Su plan consiste en batir a cada nave por separado. La misma maniobra de Nelson en Trafalgar, pero con muchos menos barcos a favor. Lanza el ataque, pero las otras naves no lo siguen por quedar rezagada… Entonces Brown pronuncia su épica amonestación a un oficial dubitativo: “¡No conozco más valientes que Brown, Espora y Rosales!”. “Es preferible irse a pique antes que rendir el pabellón”. Brown se ve obligado a abandonar la “25 de Mayo” que es remolcada a Buenos Aires y sigue la batalla a bordo del bergantín “República”. Al despejarse el humo del combate se vio que la fuerza enemiga se retiraba.
Al año siguiente vence en Juncal (allí muere Drummond su yerno…Elisa su hija se suicida arrojándose al río Este hecho marca en la vida psíquica del marino una de las etapas decisivas de la neurosis que llegó a dominarlo).
Por cinco meses, se hizo cargo del gobierno de Buenos Aires (1828-1829). "Hasta ese momento no se metía en disputas políticas. Pero cuando Lavalle hizo el golpe de Estado contra el Gobernador Dorrego, Brown lo apoyó. Su alto prestigio militar hizo que muchos opositores a Lavalle no se rebelaran, hasta que Dorrego fue asesinado, en contra de la voluntad de Brown, desencadenando la guerra civil", expone el historiador Gabriel Di Meglio. El fusilador fue vencido, al igual que el otro General golpista: José María Paz.  Don Juan Manuel de Rosas crea a través del “Pacto Federal” la “Confederación Argentina”. En 1837 Brown hace un viaje a su país natal. Su pais adoptivo enfrenta victoriosamente a los franceses quienes en el Pacto Arana-Mackau reconocen la Soberanía Argentina. A principios de 1841, Rosas le confía la misión de crear una escuadra para hacer frente a los buques extranjeros que apoyaban al general Fructuoso Rivera (el pardejón lo llamaba Rosas).   Brown solicita a Rosas nombrar “El Restaurador” a la nave insignia, pero aquel le ordena designarla “San Martín” en homenaje al Libertador, quien exiliado en Francia era así homenajeado en vida….En mayo derrotó a los riveristas frente a Montevideo y en 1842 venció a la escuadra adversaria en la batalla de Costa Brava (15 de agosto de 1842) mandada por el corsario Garibaldi (quien habia saqueado Gualegaychú), a quien le propina una derrota total y le perdona la vida… "Déjenlo escapar, ese gringo es un valiente" es la orden que Brown imparte a sus subordinados cuando pretendían perseguirlo para ultimarlo.
En 1843 bloquea Montevideo por orden de Rosas, bloqueo que la intervención británica hizo fracasar.
En 1845, las dos potencias más poderosas del mundo mandan sus flotas para atropellar la voluntad de la Confederación Argentina de determinarse a sí misma.
Como siempre, enfrentó a los enemigos de su patria adoptiva sin ningún reparo, pero su escuadra fue apresada. Pero otro Brown, su hijo Eduardo, combatió y fue uno de los Héroes de Obligado al mando de una batería.
El anciano almirante envía entonces al general Rosas estas palabras llenas de amargura: “Tal agravio demandaba el sacrificio de la vida con honor y solo la subordinación a las supremas órdenes de V.E., para evitar la aglomeración de incidentes que complicasen las circunstancias, pudo resolver al que firma a arriar un pabellón que durante treinta y tres años de continuos triunfos ha sostenido con toda dignidad en las aguas del Plata”.   El Historiador José María Rosa cita la opinión de dos importantes diarios brasileños frente a este atropello Imperialista:
Triunfe la Confederación Argentina o acabe con honor, Rosas, a pesar del epíteto de déspota con que lo difaman, será reputado en la posteridad como el único jefe americano del sur que ha resistido intrépido las violentas agresiones de las dos naciones más poderosas del Viejo Mundo”; decía “O Brado de Amazonas”. (De Río de Janeiro, el 13 de diciembre de 1845).  “O Sentinella da Monarchia”, del mismo origen, del día 17, se expresaba así: “Sean cuales fueran las faltas de este hombre extraordinario, nadie ve en él sino al ilustre defensor de la causa americana, el grande hombre de América, sea que triunfe o que sucumba”.
Ya retirado es visitado por el destacado marino Joao Pascoe Grenfell en su quinta de Barracas, quien había sido su adversario en la guerra contra el Brasil. Al manifestarle aquél sobre las ingratitudes de las Repúblicas, el anciano Almirante le contesta "No me pesa haber sido útil a la patria de mis hijos, considero superfluos los honores y las riquezas cuando bastan seis pies de tierra para descansar de tantas fatigas y dolores".
Fallece el 3 de marzo de 1857. Sus últimas palabras fueron: “Con el principal abordo, ya puedo cambiar de puerto”. En su discurso de despedida, Mitre lo homenajeó: "Brown en la vida, de pie sobre la popa de su bajel, valía para nosotros por toda una flota".


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