Rosas

Rosas

domingo, 20 de mayo de 2012

Mariano Moreno


Por el Prof. Jbismarck

Ernesto Palacio se expresó sobre los enfrentamientos en el seno de la Junta que llevaron a la derrota política de Moreno, con la consecuencia de poner en peligro el destino de la revolución. Dirá Palacio sobre el impulsivo estilo de Moreno: ” La fracción timorata de la Junta se escandalizaba por la audacia de esas expresiones y prefería esperar y contemporizar”:  La opción ante la cual se encontraron los hombres de Mayo era avanzar en las conquistas obtenidas, o permitir, como ocurrió, que los realistas se recompusieran de los primeros golpes.  Jorge Abelardo Ramos escribio: “Mariano Moreno, será la figura de rasgos más acusados; este joven enérgico, tan astuto como ardoroso, que revelará en pocos meses una intuición política asombrosa para su edad y su medio, será el mas grande revolucionario de su época, el que disfrutará más efímeramente el poder y sobre quién la gloria se ensañará como en pocos para volver irreconocible su verdadero programa”.   
Ramos señala uno de los temas más graves de nuestra historia, como es su desfiguración sistemática, lo que ha motivado que los argentinos estemos impedidos de conocer cabalmente la tarea desplegada por hombres de la talla de Moreno. El liberalismo que impregna la versión oficial de la historia argentina fue expresada por Mitre y sus seguidores, los que debieron recurrir a la deformación del pensamiento de Moreno o San Martín para hacerlos aparecer como más proclives a las ideología mitrista.   
Norberto Galasso también reivindicó la figura de este revolucionario: “ El Moreno de 1810 dista mucho de ser un bibliófilo ajeno a su tiempo ... Ha bebido las enseñanzas de los revolucionarios europeos en aquella rica biblioteca del Alto Perú. Peno no se enajena en ellas. No incurre en el error de esos ‘jóvenes afrancesados’ que años más tarde recitan discursos progresistas mientras traicionan el país apoyando una invasión extranjera”.  
En cambio, José María Rosa expresó un concepto totalmente contrario: “Era un intelectual del tipo de quienes tratan de amoldar la realidad a los libros: sus ideas políticas las había recogidos de lecturas que le despertaban una fe hondísima”.   
Hugo Wast lo considero un demagogo, en contraposición con Saavedra: "En el seno de la Junta, Moreno representaba la demagogia liberal contra la tradición católica y democrática que encarnaba Saavedra. Por eso, los modernos demagogos, los masones, los anticatólicos en cualquier partido en que militen (socialistas, comunistas, etc.) descubren en Moreno su primer antepasado en la historia argentina". Federico Ibarguren tambien descalificó al editor de La Gaceta. 
Algunos contemporáneos suyos escribieron: Tomás Guido  dijo: ” Pero estaba reservado al doctor Moreno simbolizar en su persona el espíritu de una grande regeneración. Elocuente... Ardiente... republicano, gozaba de una facilidad sorprendente para la expedición de los negocios de la administración. Su vasta inteligencia abrazaba todas las peripecias de una situación erizada de dificultades... Obrero infatigable en la organización... comprendió su misión sublime y con firmeza incontrastable arrostró las preocupaciones, atacó los abusos y sentó las bases de la República Argentina”.   
Domingo Matheu era otro protagonista que lo conoció en profundidad  por haber sido compañero en la Junta, lo retrató así: “... Moreno (era) el verbo irritante de la escuela, sin contemplación a cosas viejas ni consideración a máscaras de hierro”.  Era un político práctico que no estaba atado a ninguna doctrina que no fuera el bienestar de sus patria y su gente, los criollos e indios olvidados por el viejo sistema colonial. Tradujo el Contrato Social de Juan Jacobo Rousseau, pero utilizó las enseñanzas del pensador francés sólo en la medida que le sirviesen para luchar por sus objetivos de obtener la igualdad de derechos de las colonias americanas. El capítulo referido a la religión no lo editó por considerar que Rousseau deliberaba en este tema. Profundamente católico pero enemigo de los sacerdotes que justificaban la esclavitud de los indígenas y el sometimiento de los criollos.   Aquellos que ensalzan a Moreno como el más alto exponente del liberalismo olvidan que su defensa de la libertad estaba condicionada por los intereses superiores de la Nación y del primer gobierno que asumía la representación de los criollos. 
Cuando editorializó sobre la libertad de escribir, remarcó que se daría esa libertad pero siempre y cuando “no se oponga en modo alguno a las verdades santas de nuestra augusta religión y a las determinaciones del gobierno”.   La organización y edición de la Gaceta fue obra fundamental de Moreno, es realmente increíble la actividad desplegada en aquellos días convulsionados, su tarea como propagandista de la revolución es otra de las facetas del gobernante. La causa patriota necesitaba una voz que hiciera conocer los puntos de vistas de la Junta, el periódico que dirigió Moreno permitió que en las provincias se conocieran las medidas y opiniones del gobierno. Se publicaba dos veces a la semana y en algunas ocasiones aparecía un número extraordinario. Según cuenta su hermano Manuel, hasta su alejamiento del país, Mariano fue su exclusivo redactor.   Cuando en el mes de diciembre se dio a conocer el decreto que prohibía conceder empleos a los españoles, algunos criollos protestaron por la medida, que no alcanzaba a los que estuvieran empleados a esa fecha. Manuel Moreno opinaba que esta decisión estaba dirigida a terminar con la discriminación que existía hasta el momento, la que impedía a los criollos ocupar cargos de mayor responsabilidad, pero el decreto esta destinado a que los enemigos de la Junta se enquistaran en la administración pública para boicotear las medidas que propiciaban el cambio de sistema. A quienes criticaban a Mariano por su intransigencia, su hermano Manuel les contestaba:        
“Querer una revolución sin males es tan quimérico como una batalla sin desgracias, y así los culpables de las acaecidas en Buenos Aires, que por su fortuna han sido muy raras, son los promotores de la revolución misma”.

miércoles, 16 de mayo de 2012

El ODIO unitario en el nombre de las calles.....

por Alberto Piñeiro

Las "revanchas" en las calles:

Av. Brigadier Juan Manuel de Rosas (Monroe)
Legalmente, el nombre de la actual “Av. Monroe” es “Brigadier General Juan Manuel de Rosas”, según Ordenanza N° 29.905/74.En el Proyecto de Traza original del 6-12-1855, se la denominó “Saavedra”, el que fuera cambiado por “Monroe” según Ordenanza del 27-11-1893.
Por Ordenanza N° 29-905 de 1974, la avenida se llamo definitivamente “Brigadier General Juan Manuel de Rosas”; sin embargo por decreto N° 165/76, el gobierno militar de Jorge Rafael Videla dejó sin efecto la ordenanza anterior, por lo que actualmente se la denomina “Monroe”.

Scalabrini Ortiz
Similar situación pasó con la actual Scalabrini Ortiz:
En plano topográfico de 1987 se denominaba "Camino del Ministro Ingles", y "Camino Ingles" en el plano A.Saint Yves. Luego se la denomino "Canning", por ordenanza del 27-11-1893.
Por ordenanza N° 29.014/1974 se la renombra "Sclabrini Ortiz", pero nuevamente el gobierno militar, por Decreto-Ordenanza N° 1.665/1976, insiste con el nombre Canning. Sin embargo, a diferencia del caso de Juan Manuel de Rosas-Monroe, en el caso de Canning perdura el nombre de "Scalabrini Ortiz".

Av. Sarmiento
También la "Av. Sarmiento" fue un nombre “impuesto”; según el plano de de P.Usal de 1888, se denominaba “Avenida de las Palmeras” y abarcaba desde la actuales avenidas del "Libertador" y "Costanera Rafael Obligado". Posteriormente se la denominó “Sarmiento”
No solo eso: al parque de la estancia de Rosas, "Palermo de San Benito", se lo llamó "3 de Febrero" (por la fecha de la batalla de Caseros), se colocó el monumento a Urquiza y Garibaldi, y sobre el terreno de la demolida residencia particular del Juan Manuel de Rosas, se instaló el busto de Sarmiento.

Calle Sarmiento.
La calle donde naciera El Restaurador, se denominó:
- Calle de la Virgencita (Ricardo de Lafuente)
- Santa Lucía. Padrón de Don Miguel Jerónimo Esparza. 1744
- Masilla. Manifestación de Mauricio Rodríguez de Berlanga. 30-06-1808
- Cuyo. Plano topográfico de Felipe Bertrés. 1822
- Sarmiento. (?¿) Ordenanza 20-02-1911

Av. Rivadavia
Se denominaba:
- Camino Real, o Único Camino Real y Preciso de los Reinos de Arriba. Disposición del gob.José Martines de Salazar. 1663
- De las Torres. Padrón de Domingo Basavilbaso. 1738
- Reconquista. Manifestación de Mauricio Rodríguez de Berlanga del 30-06-1808
- De La Plata. Plano topográfico de Felipe Bertrés. 1822
- Camino a San José de Flores o Camino Principal a Flores. Plano de J.M.Manso.1817
- Federación. Ley 13-06-1836
- Camino General Quiroga. Decreto 28-08-1835
- Camino del Oeste. Plano Sourdeaux. 1850
- Primera Junta. Ordenanza 27-11-1893
- Rivadavia. Ordenanza 28-09-1893


Rivera Indarte
Por sesión Municipal del 26.02.1870, se la denomina San José (AHM, Legajo 3, Flores, Actas 1870) Por ordenanza 27-11-1893 se la renombra “Rivera Indarte”, en honor al autor de “Tablas de Sangre”

Fructuoso Rivera
La calle se llamó Garibaldi, y Ñorquin. (localidad de Nuequén)
Por Ordenanza N° 196 del 28-08-1919, se la renombra “General Fructuoso Rivera”, en honor al “pardejón Rivera”.

Estación de subterráneo Juan Manuel de Rosas
La estación de subtes de la Linea B, que estará ubicada en el cruce de las avenidas Triunvirato y Monroe, se llamara "Juan Manuel de Rosas", según determinó una resolución votada por la Legislatura porteña. El proyecto del ex diputado Miguel Talento obtuvo 39 votos, mientras que otros cinco se abstuvieron, entre ellos el ex jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra.

El texto de la iniciativa recordó que en 1974 una ordenanza del Consejo Deliberante había denominado "Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas" a la actual avenida Monroe, pero dos años después la dictadura militar derogó la decisión. Talento explicó que su proyecto buscó "reivindicar al historia" y "terminar con una omisión injusta". (La Razón, 11.07.2008)


ESPERAMOS QUE MACRI CUMPLA LO ESTABLECIDO EN LA LEGISLATURA PORTEÑA....
IGUALMENTE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES ES PRACTICAMENTE DE LAS ESCASAS URBES DONDE NO SE RECUERDA EL HEROICO RESTAURADOR DE LAS LEYES..

Fuentes:

Piñeiro, Alberto Gabriel. Las calles de Buenos Aires. Instituto Histórico de al ciudad de Buenos Aires.

¿El petróleo es un tema fatal? II


por Don Singulario

-¡Hola don Singulario! La semana pasada me dejó picando un montón de cosas con el tema del petróleo. Haciendo cola en el banco, escuché que mentaban el artículo y haciéndome el sota, paré la oreja. ¡Parece que el título fue un titulazo!
-El mérito es de Galeano. El tema es tan actual que apasiona. Lamentablemente mueve intereses que, remedando a Carlos Villar Araujo “[...] en cuanto al petróleo, nunca las cosas son como aparentan ser [...]”
-Por ejemplo, yo que le nombré como un héroe al germano Fuchs porque fue quien lo encontró en Comodoro Rivadavia…
-Comencemos con ese mito tal el relato don Villar, haciendo referencia a la recurrente lucha de los imperialismos de la época y su penetración en nuestros territorios:
«La historia petrolera argentina resulta incomprensible sin este tipo de reflexiones. Verbigracia: el “casual“ descubrimiento de Comodoro Rivadavia. Hay anécdotas. El doctor Julio A. Nota –estudioso de nuestro petróleo– asegura que el pobrecito aguatero Fuchs no era ni pobrecito ni aguatero: se había desempeñado como jefe de perforaciones en el yacimiento Pechenbaum, Alsacia, por cuenta de una compañía vinculada al grupo Inglés. Los estudios geológicos de los hermanos Ameghino, del sabio Speghazzini y otros habían demostrado la presencia de hidrocarburos en la región. El propio perito Moreno recuerda en un documento:       “ [...] desde 1896 a 1903 di instrucciones a los vecinos de Rada Tilly, hoy Comodoro Rivadavia, para que algún día fuera punto de salida de los productos de la región andina y, a la vez del petróleo cuya existencia era muchísimo más probable que la del agua”»
-La pucha don Singu, ¡qué interesante!, mientras recuerda a lumbreras argentinas, lo está bajando del pedestal al pobre trepanador alemán…
-Déjelo continuar al redactor de Crisis si quiere conocer algunos entretelones:
«El equipo perforador que envía en 1904 la Dirección General de Minas, Geología e Hidrología de la Nación era modernísimo ¿Para buscar agua? ¿Y por qué Puerto Madryn debe esperar hasta 1913 a que le instalen un pozo de agua, mientras la perforadora de Comodoro llega antes de ser fundado el pueblo? [...] El perito Moreno había contestado a una petición de los pobladores de la zona con palabras inequívocas: “[...] agua para beber no van a encontrar, esto se los  puedo decir casi con seguridad, pero es fácil que encuentren otra cosa de tanto más valor: yo estoy convencido de que debe haber petróleo debajo de estos campos [...]
¿Por qué el mito, por qué el misterio? ¿Acaso porque no había intención de divulgar los eventuales hallazgos? [...]»
-A ver si comprendo la cosa don. Desde mucho antes se presumía que por la zona había petróleo y sin embargo con equipos sofisticados aparentaban buscar agua sabiendo que no la iban a encontrar. Como una idea conspiradora se me ocurre que ciertos poderes económicos y políticos no querían hacer saltar la perdiz y alguien la desbarató.
-Efectivamente, un día después del descubrimiento…
 « [...] el Presidente Figueroa Alcorta suscribió un decreto prohibiendo la denuncia de pertenencias mineras y la concesión de permisos de cateo en 5 km a la redonda de Comodoro Rivadavia, fue porque al frente de la sección Hidrología estaba un hombre excepcional, el Ing. Julio Krause, que anticipándose a cualquier maniobra se va personalmente a los diarios de Buenos Aires y difunde la noticia»
-Aunque lo esté obviando, don –yo se lo leo de ojito– don Villar Araujo cuenta que tanto secreto tenía que ver con los ingleses (y sus cipayos internos) tratando de ocultar esta riqueza a otras potencias que se estaban preparando para lo que sería la Primera Guerra Mundial.
-¡Vicha bien! Lo amplío citando palabras de joven funcionario del Almirantazgo, un tal Winston Churchill ¿le suena?:
«“[...] nos corresponde ser dueños, o de cualquier manera gestores, en los lugares de extracción, de una proporción razonable de la cantidad de petróleo crudo que exijan nuestras necesidades” –reitera el investigador– O de cualquier manera gestores, por ejemplo, prestando al “pocero Fuchs»
-Bueno don Singulario, usted da vueltas y vueltas y siempre termina con el León Británico metiendo sus garras por algún lado de nuestra osamenta. Aunque… mirándolas bien, aquellas palabras son bastante parecidas a las que pronuncian en el actual gobierno de su Graciosa Majestad…
-Que tiene bastante poca gracia. Volvamos un poco a la nota de la semana anterior, cuando nos referimos al capítulo Historia de una frustración:
«En el primer Censo Nacional de 1864 se describe la existencia de petróleo en Jujuy, Salta, Mendoza y Comodoro Rivadavia. ¡Cinco años después que el “coronel Edwin Laurentine Drake empezara la primera explotación comercial norteamericana en Pensilvania! ¡Seis antes que el joven John D. Rockefeller fundase la Standard Oil! Y casi al mismo tiempo que allá, aparecen acá personajes con igual empuje, con voluntad de emprender negocios arriesgados. Sólo que a los nuestros los hunden. Está prohibido adelantarse a los tiempos cuando se es nativo de un espacio social dependiente… Como ese señor Martin de Moussy, que funda con capitales de la provincia y de Bolivia la “Compañía Jujeña de Kerosene”. Comete el gravísimo error de enviar muestras a Pensilvania para que se las analicen: le contestan  que es un engendro inservible, que eso no es verdadero kerosene.
Pronto empieza a inundar el mercado –a precio de “dumping”– el kerosene “auténtico”, es decir, norteamericano. De Moussy quiebra»
-Por lo menos don, era otro imperio.
-¿¿¿ ???
Disculpe, no se chive… es verdad que cuando hablamos del “aceite de piedra” –de donde proviene su nombre–  hay algo de fatalidad
- Siguiendo con la prehistoria, vea como relata lo acontecido en Mendoza:
«Para una experiencia similar (a la De Moussy), en Uspallata, los empresarios toman recaudos: traen a un geólogo alemán a fin de que dictamine sobre el terreno: el doctor Stalzner. Las posibilidades son buenísimas; entonces se dirigen al gobierno central pidiendo apoyo; desean que construyan un ferrocarril para sacar el producto.
Sarmiento desconfía, importa un geólogo inglés el mayor Ricard, que coincide en valorar las excelencias del yacimiento… y vuela a publicar su informe en Londres [...] los empresarios locales sufren [...] cuando el gobierno hace oídos sordos a sus demandas. “No hay en el país grandes capitales que exige esa industria” argumentan desde Buenos Aires.
Sin embargo los pioneros domésticos responden con hechos: las calles de Jujuy empiezan a ser alumbradas con kerosene provincial. No importa si al año siguiente van a reemplazarlo con su equivalente yanqui. Los jujeños no se entregan: trasportan botellas a Buenos Aires e iluminan los salones del club anexo a la Exposición Industrial de 1877…
Sábe don que cada vez que me cuentan estas historias, como diría el gordito Palmiro Caballasca: ¡¡Me hirve la cabeza!!
-Como los jujeños del siglo XIX, siempre hubo quienes no se entregaron. Dejo los nombres del Ing. Huergo y el Gral. Mosconi como enseña, y todos los que hicieron la Patria desde el frío y ventoso patagónico hasta el calor y los jejenes de Salta.
Quiero reivindicarnos a también a los gaseros que acompañamos (con la naturales rencillas familiares) a los yipeeferos en toda la geografía nacional. Agrego mi especial respeto a aquellos que, defendiendo su trabajo, salieron a las calles en Cutralcó, Vespucio y otros lugares durante la nefasta segunda década infame inaugurando los piquetes de la dignidad. Y a los que ahora despliegan las banderas alegres de la recuperación

El combate de Montevideo

Por  Argent-Chacho
La victoria dejó sin sostén logístico a 20.000 soldados españoles, frenó la injerencia lusitana en territorio rioplatense y convirtió al río de la Plata en una vía de provisión de recursos para la Revolución. La importancia de una batalla.
Brown frente a Montevideo, según un grabado del artista uruguayo Diógenes Hequet (1866-1902)
Brown frente a Montevideo, según un grabado del artista uruguayo Diógenes Hequet (1866-1902)
 
El Ejército Argentino a órdenes del general Rondeau sitió Montevideo desde octubre de 1812, pero dos años más tarde seguía resistiendo el asedio por el continuo flujo de aprovisionamientos que recibían por el puerto.

La estrategia naval fue cortar con es suministro. Entonces, el almirante Brown zarpó con de nueve naves armadas con 147 cañones decidido a enfrentar a los españoles, que zarparon de Montevideo el 14 de mayo a bordo de 11 buques con 155 cañones, para hacer frente a las naves argentinas.

El plan de Brown fue simular que se retiraba mar afuera para que los realistas fueran en su persecución, luego cambiar de rumbo para interponerse entre la fuerza española y Montevideo y por último presentar batalla.


El triunfo de la escuadra nacional cortó con el poder naval español sobre el río, que había comenzado tres siglos antes.  La batalla que entabló Brown hizo posible la caída de la plaza de Montevideo en poder de las fuerzas argentinas. El 23 de junio de 1814, Alvear tomó posesión de la ciudad por tierra.


Las acciones se sucedieron entre los días 15 y 17. Este último día, la fragata "Hércules", buque insignia del almirante, penetró en aguas de Montevideo persiguiendo a los buques enemigos. Dos de ellos buscaron refugio al amparo de la Fortaleza del Cerro y otras tres naves se ubicaron bajo los muros de la ciudad.

La fuerza naval española abandonó la lucha y Brown impuso desde entonces un cerrado bloqueo a aquel puerto que derivó en la rendición de la plaza de Montevideo, el 23 de junio de 1814, a manos del Ejército Argentino a órdenes del general Carlos María de Alvear.

Buenos Aires conoció la buena nueva por intermedio del teniente Lázaro Roncayo, oficial de la sumaca "Itatí" que Brown comisionó para enviar el parte.

El pueblo manifestó su profundo júbilo llevando al marino de la escuadra vencedora en andas hasta el fuerte.

Tras la victoria de Montevideo y una vez consolidada la independencia en 1816, la Armada Argentina comenzó a desarrollar su misión.