Rosas

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viernes, 28 de diciembre de 2012

John William Cooke. Hacia una teoría del populismo

 Por Artemio López

Dos caminos
"La antinomia peronismo - antiperonismo es la forma concreta en que se da la lucha de clases en este período de nuestro devenir". Cuando John William Cooke enunció esta sentencia allá por 1966 en su texto Peronismo y Revolución, estaba gestando un doble nacimiento: El más espectacular intento de incorporar núcleos conceptuales del entonces reciente marxismo no estalinista al interior del discurso y práctica peronista y, contrario sensu, ponía en forma los principales señalamientos surgidos de la reflexión y práctica peronista para intentar construir al interior de la teoría marxista en general y la teoría regional de la ideología en particular, el status teórico del modelo de organización y discurso populista.

El primer camino abierto por Cooke de introducir núcleos teóricos marxistas dentro del discurso y práctica populista es bien conocido por sus efectos: Es clara la influencia que el pensamiento de John William Cooke tiene sobre amplios grupos de intelectuales peronistas y dirigentes de organizaciones gremiales, guerrilleras y políticas desde mediados de los años sesenta.

Althusser y Perón
PROYECTO DE LEY

El Senado y la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires sancionan con fuerza de LEY

Artículo 1º -Declarar ciudadano ilustre de la Provincia de Buenos Aires ‘pos-mortem al Dr John William Cooke de origen platense que fuera Diputado de la Nación, y personalidad relevante del movimiento nacional, popular y revolucionario, parte del movimiento peronista.

Artículo 2º - De forma

FUNDAMENTOS

El Dr John William Cooke nació en La Plata el 14 de Noviembre de 1919, y vivió en esa ciudad en la calle 50 entre 4 y 5. Hijo de un abogado radical que fuera Ministro de Gobierno en esta provincia durante la Presidencia de Irigoyen, ingresa a los 19 años a la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata, siendo el mismo afiliado al radicalismo, en la fracción denominada entonces Unión Universitaria Intransigente. Fue integrante de Forja (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina)
Según relata el Dr. Floreal Ferrara "con sus características y su subjetividad construyó su huella antioligárquica, recorrida sin pausas, sin pedir disculpas, ni piedad ni permiso, en la edificación como nadie de la liberación nacional" El 17 de Octubre lo encuentra en la Plaza de Mayo junto a los obreros, y despega sin dudas un antiimperialismo popular"
El 24 de Febrero de 1946 es elegido Diputado Nacional cargo que honró hasta 1952, no renovando su mandato. Fue entonces el presentador del Plan Quinquenal, que fundamentó y defendió, siendo el único de su bancada que se opuso posteriormente a la firma del Acta de Chapultepec por considerar, con justeza, que era una amenaza para la soberanía argentina.
El golpe cívico-militar, antiobrero y antipopular de Setiembre de 1955, derroca a Perón y encuentra a Cooke en plena actividad militante ocupando un lugar fundamental en la Resistencia Peronista. Refugiado inicialmente en la casa de José María Rosa ambos son puestos prisioneros en la Penitenciaría Nacional, ubicada entonces en la calle Las Heras junto a otras personalidades y dirigentes peronistas de la época, como Hector Cámpora, Jorge Antonio, etc. En Diciembre de ese mismo año y por orden del Almirante Rojas son trasladados al Penal de Ushuaia. Sufren allí condiciones tremendas de prisión con temperaturas extremas que alcanzaban a 40 grados bajo cero, sin calefacción, sin agua, engrillados, condiciones éstas que se suman a un sin fin de vejámenes por orden de la "Revolución Libertadora". Trasladados más tarde al penal de Río Gallegos, organizan su fuga y logran llegar a Chile donde se asilan.
El 2 de Noviembre de 1956 a través de una carta fechada en Caracas, Perón lo designa como su representante y lo reconoce como único jefe de las fuerzas peronistas organizadas tanto en el interior como en el exterior del país.
Juega un rol relevante al articular las relaciones del peronismo con los movimientos revolucionarios de todo el 3º mundo y muy especialmente con Cuba.
Junto con Sebastián Borro, recientemente fallecido, encabeza y dirige la huelga del Frigorífico De la Torre el 17 de Enero de 1959 durante la presidencia de Frondizi. Entonces señalaba, "no sabemos si este movimiento es subversivo, eso es cuestión de terminología, y en los países coloniales son las oligarquías las que manejan el diccionario."
Su intensa vida militante, aún en el exilio lo lleva a recorrer varios países llegando a Cuba en el 60 con su mujer Alicia Eguren; se relaciona con el Che Guevara y con otros revolucionarios, y al suceder la invasión a Bahía Cochinos, participa en el combate aportando su solidaridad como un soldado más.
Construye en esa época la Acción Revolucionaria Peronista que en su documento inicial señala que se funda como "una organización creada y orientada para luchar contra la dependencia y la explotación por medio de la lucha revolucionaria". Ariel Bignami, militante del Partido Comunista argentino, en una nota sobre el Nacionalismo Popular revolucionario publicado en el periódico de su partido recuerda que en una carta dirigida a Hernandez Arregui Cooke sostiene que " La esencia del drama de nuestro Movimiento (el peronismo) es que su único destino y su única chance de sobrevivir es reconocerse como una fuerza de extrema izquierda, que sufre las influencias de la propaganda reaccionaria que se desata desde afuera y desde adentro de su propio seno" agregando en la misma " la necesidad de acentuar la línea revolucionaria, no solo en los hechos sino fundamentalmente en los planteos ideológicos". Sostiene asimismo "la unidad de la clase trabajadora como indispensable, con la sola exclusión de los amarillos y los que sirven al gobierno".
En Enero de 1966 se realiza en la Habana la Primera Conferencia Tricontinental de Solidaridad entre los pueblos, participando Cooke junto con otros representantes de distintas corrientes en la delegación argentina. Integraban la misma Alcira de la Peña (P. Comunista), Ismael Viñas (Movimiento de Liberación Nacional ), Abel Latendorf (P. Vanguardia Popular), Carlos Laforgue ( Juventud Peronista), FUA y MUCS (Movimiento de Unidad y Coordinación Sindical) La delegación elige por unanimidad como Presidente de la misma a John William Cooke. (Ariel Bignani).
Regresa al país en 1968 y muere de cáncer el 19 de Setiembre de ese año cuando solo contaba con 49 años de edad.
Alicia Eguren, su mujer, destacada periodista y activa militante como él, es secuestrada el 16 de Enero de 1977 y llevada a la ESMA donde es brutalmente torturada y asesinada.
En sus escritos queda documentada su posición sobre las fuerzas armadas, sobre la iglesia, sobre el rol de la clase obrera, sobre el "integrismo", pero de manera especial sobre la acción y la lucha. por eso en esta oportunidad es válido recordar algunas de sus afirmaciones:
"… sabemos que nada ocurre favorable al pueblo si no hay lucha, acción en las condiciones que se pueda. Sabemos que una correlación de fuerzas puede cambiar, pero a condición de que no se la considere definitiva é invencible. Sabemos que solo ganan las batallas los que están en ellas. Y que si éramos peronistas hasta ayer, no vemos motivos para dejar de serlo hoy, sino todo lo contrario, porque las armas y el peligro no son motivos suficientes. Y aunque individualmente estamos desarmados, y la represión pueda llegarnos, el pueblo es un gran ejército desarmado que adquiere, a través de la lucha, la potencia suficiente para ser incontenible."
Galasso, Goldar, Mazzeo han documentado y analizado exhaustivamente la vida de John William Cooke , este revolucionario considerado el ideólogo y el dirigente máximo de la Resistencia Peronista, y junto a Walsh, Hernandez Arregui, y otros son la expresión más elevada del nacionalismo popular revolucionario, que junto a los aportes de la teología de la liberación ,del movimiento social, con ó sin referencialidad partidaria ( A. Bignani) confluirá con el marxismo en sus distintos afluentes, entrecruzándose y complementándose.
Que mejor entonces, para fundamentar este proyecto, que hacerlo con sus propias palabras, entresacadas de los documentos que han quedado registrados:
"Esta Argentina donde los niños y los sueños mueren desnutridos, donde los explotadores dictan las condiciones de la convivencia, esta Argentina no la queremos.. Esta unidad patriotera, de obediencia al privilegio y sometimiento a la fuerza, no es la nuestra, y contra ella proclamamos la unidad de todas las fuerzas patrióticas antiimperialistas que no se doblegarán ante el statu quo y sus guardias de hierro…..Llamamos a la liberación en nombre de la conciencia nacional, que es conciencia de que somos un país sin autodeterminación………las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material, están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora: el fervor militante, el sentido de la patria como proyecto de liberación, la solidaridad entre los hombres para luchar por una sociedad sin verdugos ni explotados, todo lo que es cálido, generoso, amor por los seres humanos, lealtad a nuestro destino argentino y americano." (De Peronismo y Revolución. J.W. C.)
Homenajear a un ciudadano con tan altos ideales es un deber que nosotros los parlamentarios debemos cumplir, y es por ese motivo que les solicito el apoyo a este proyecto para el rescate y la memoria de uno de los patriotas más destacados de nuestra provincia, injustamente olvidado en el presente.
Hasta la conceptualización realizada por Ernesto Laclau, el marxismo vulgar de corte economicista y políticamente estaliniano propalado con sagrada furia por los Partidos Comunistas, impugnaba fuertemente las interpelaciones ideológicas de los populismos.
En efecto, la vieja troica marxiana guardaba la certeza de que la característica central de la ideología y práctica populista resultaba la apelación al pueblo por encima de las divisiones de clase, por lo que , así conceptualizada, la categoría pueblo cuando no simple chascarrillo de la "burguesía" ,devenía en pura retórica capaz de sobrevolar sobre las contradicciones de clase, restándole a estas toda centralidad teórica y política.

Tributaria sin duda de las lecturas evolucionistas de los fenómenos populistas, cuya expresión de mayor envergadura intelectual en nuestro país la constituyó Gino Germani, la visión marxista tradicional, aunque teóricamente muy inferior a la del sociólogo italo- argentino, tampoco veía en los fenómenos populistas más que un estadio atrasado o en el mejor de los casos anterior en el desarrollo del discurso y organización de masas, perfectamente articulado con el estadio previo a la madurez capitalista de las relaciones sociales de producción.

Así las cosas, sujetos a la matriz conceptual del marxismo vulgar, sociedades atrasadas que transitaban el estadio de organización y discurso populista marchaban raudas e indefectiblemente a la madurez donde al fin dominará el formato clasista de organización y discurso de las prácticas de los sectores subalternos al tiempo que se impondrán las relaciones sociales de producción capitalista.

Ciertamente, aunque Cooke no era absolutamente ajeno al paradigma teórico evolucionista, como espléndido ejemplo de articulación entre práctica y teoría , fue su práctica política vinculada al peronismo la que sin duda lo impulsó a decretar los funerales teóricos de la dulce espera de la madurez capitalista(2).

En este sentido hay en Cooke una conceptualización del momento de organización y discurso populista como momento pleno y necesario - en las formaciones económico sociales periféricas.

El puente teórico que permite a Cooke salir por arriba del laberinto evolucionista fue la combinación de la Teoría de la Hegemonía gramsciana para el tratamiento del conflicto de clases junto a la formulación de la cuestión nacional - despojada del corsé "burgués" - mediante la aplicación de la después muy famosa Teoría de la Dependencia, desarrollada inicialmente por los marxistas norteamericanos Paul A. Baran y Paul Sweezy, de la que, cabe señalarlo , Cooke fue también un lector-introductor pionero.

Lamentablemente, tanto la influencia de los teóricos norteamericanos así como la notoria inspiración en Antonio Gramsci del pensamiento cookista no fue claramente explicitada y mas bien resultó escamoteada por la mirada arqueológica presente en algunos textos(3).
Sin embargo, para ponderar las deudas con Gramsci, a la por demás prolífica utilización en los análisis cookistas de la categoría no leninista de hegemonía (entendida como proceso por el cual una clase dominante se transforma en dirigente) que señalaremos brevemente, observe el lector una gambeta común en ambos: John William , al igual que Antonio Gramsci en sus escritos desde la cárcel, hace funcionar sobre sus textos una curiosa práctica de ocultamiento.

En efecto, si el filósofo italiano en los Quaderni del carcere travestía bajo extravagantes palabras conceptos marxoleninistas evidentes para eludir el ojo de su carcelero, el Bebe entrecomillaba las citas de filiación marxista explícita pero, misterio de los misterios... jamás aclaraba a quién pertenecía la frase entrecomillada!. Eludía Cooke a su propio carcelero, que, claro está, era el ojo idiota de la burocracia partidaria, siempre dispuesta a cotejar cada susurro con las twenty truths.

Profundizando la influencia gramsciana en su costado más teórico, la notable utilización de la categoría de hegemonía también merece ser brevemente señalada .Cooke desarrolló un sofisticado diseño argumental para caracterizar el concepto de clase social en general y clase dominante en particular. Lejos de adherir a la visión monista típica del reduccionismo marxista tradicional dominante/dominado articulados en una relación antagónica , para la descripción de la clase dominante el Bebe sostenía - claramente inspirado en Gramsci- la existencia - al interior de las relaciones sociales de producción- de diversas facciones de clase con intereses divergentes aunque no antagónicos, articulados sobre lo que denomina núcleo hegemónico que les confiere unidad política. Este proceso de construcción de hegemonía cuyo efecto central es la unidad política de las diversas facciones de clase supone la integración de los múltiples intereses particulares sujetos al interés general representado por la facción de clase dominante, ahora constituída en clase dirigente(4).

Con respecto a la influencia de Baran y Sweezy, cabe acotar que muy probablemente Cooke había leído Teoría del Desarrollo Capitalista de Paul Sweezy - cuya primera edición en castellano data de principios de los años cincuenta- junto a las reflexiones desarrolladas en artículos emblemáticos para los años sesenta, en particular Sobre la Economía Política del Atraso , donde Paul A. Baran describe las tesis del desarrollo desigual centro-periferia como proceso complementario y ciertamente necesario del capitalismo monopolista, reflexión que posteriormente ampliará en su texto La Economía Política Del Crecimiento y, ya mediados de los sesenta, en su obra central El Capital Monopolista cuya edición primera es de 1966, dos años antes de la muerte de John William (5).

Al respecto, es en el magnífico Peronismo y Revolución donde Cooke introduce explícitamente al lector en su visión de la Teoría de la dependencia, suculento cuerpo conceptual donde a la postre nuestro autor encontrará la legalidad teórica que requería su inquebrantable compromiso político con el peronismo: Si el estadio atrasado en el desarrollo del modo de producción es un efecto necesario e inexorable en la periferia del desarrollo desigual del capitalismo a escala planetaria, el populismo rápidamente asume status de modalidad de organización y discurso pleno. La organización y discurso populista resultan entonces característicos de esta etapa de las formaciones sociales dependientes cuyas burguesías no han podido realizar el modelo tradicional de desarrollo económico capitalista por lo que el proletariado no necesariamente deberá reproducir el formato de organización y discurso típico de los países centrales , cuya modalidad de mayor prosapia política y teórica era el inefable Partido de clase.

Así las cosas, aún sosteniendo teórica y políticamente la existencia de contradicciones de clase, en sus reflexiones teóricas desarrolladas ,ya a mediados de los años sesenta, Cooke plantea que el populismo en general y el peronismo como caso particular, expresa bajo la modalidad del antagonismo " la forma concreta en que se da la lucha de clases en este período de nuestro devenir"(6), esto es la forma de discurso y organización específica en un período histórico determinado de una formación económico-social periférica concreta.

En igual dirección Ernesto Laclau planteaba una década después que "Pueblo no es un mero concepto retórico, sino una determinación objetiva, uno de los polos de la contradicción dominante a nivel de una formación social concreta (7)".

Al avanzar en el señalamiento del tipo de contradicción característica del populismo, Laclau señalaba: "El populismo comienza en el punto en que los elementos popular-democráticos se presentan como opción antagónica frente a la ideología del bloque dominante. Nótese que esto no significa que un populismo sea siempre revolucionario. Baste que una clase o fracción de clase requiera para asegurar su hegemonía de una transformación sustancial del bloque en el poder para que una experiencia populista sea posible. Podemos señalar en este sentido un populismo de las clases dominantes y un populismo de las clases dominadas (8)".

Lo específico del populismo entonces resulta el antagonismo con el bloque dominante, situación esta que define el comienzo de la experiencia populista, mas allá de la presencia de elementos popular- democráticos en el discurso y organización.

Por otra parte, Laclau advierte (fresco aún el fracaso de la experiencia peronista del período 1973-1976), que el final abierto también forma parte constitutiva de una experiencia populista.

Al respecto, Cooke plantea también esta doble determinación del populismo peroniano de enfrentamiento al bloque y final abierto como constitutivo de la experiencia populista, una década antes que la moderna interpretación pos-derrota de Laclau: " Este estilo, esta calidad especial corresponde a nuestra contradicción intrínseca de movimiento revolucionario por nuestra composición y nuestra lucha antiimperialista y antipatronal - que objetivamente hace de nosotros el término de un antagonismo irreconciliable con el régimen - mientras que organizativamente y como estructura estamos muy por debajo de nuestros requerimientos (9)".

Aún más, toda la teoría de Cooke respecto al peronismo gira en torno tanto de la potencialidad revolucionaria del populismo como a su contrario, materializado en la burocratización de las estructuras organizativas.

En esa tensión generada por la fuerte percepción de final abierto, se sitúa la metáfora de la experiencia peronista como hecho maldito del país burgués y la muy avanzada teoría de la burocracia como estilo, donde John William señala - con una rigurosidad sólo comparable a su originalidad - los núcleos teóricos principales para pensar aún hoy la problemática de la burocratización de las experiencias de organización social y políticas, particularmente las populistas.

Al respecto Cooke plantea que "Lo burocrático es un estilo en el ejercicio de las funciones o de la influencia. Presupone por lo pronto operar con los valores del adversario... pero no es una determinante exclusivamente ideológica, puesto que hay burócratas de buena capacidad teórica pero que la disocian de su práctica..."(10).

La primacía del estilo, las formas y funciones (la enigmática influencia en el análisis de Cooke) sobre los contenidos expresados bajo la modalidad de las determinaciones ideológicas, está también fuertemente vinculada a concepciones de avanzada en su época, de origen teórico marxista pero bien apartadas de las lecturas vulgares que dominaban los aparatos de difusión vinculados a los Partidos Comunistas urbi et orbis en aquellos años.

En efecto, los señalamientos teóricos inaugurados por Cooke se inscriben en este punto de la burocracia- estilo- función, en la novedosa línea de reflexión teórica abierta contemporáneamente - y aún con posterioridad a los señalamientos de Cooke - por Louis Althusser con sus reflexiones acerca de la ideología y los aparatos ideológicos de estado (11).

No abundaremos aquí en analogías pero baste considerar la primacía del "estilo" formal en Cooke en simetría con la centralidad de los aparatos por sobre la ideología (e incluso en circunstancias frecuentes por sobre el conflicto de clases) para la reproducción de una formación social(12).

La original teoría de la burocracia- estilo en Cooke, admite también como propia la sentencia pascaliana con la que, Louis Althusser intenta mostrar la eficacia de los aparatos sobre los discursos y prácticas, la primacía y materialidad del estilo por sobre los "contenidos" y las determinaciones ideológicas : Arrodillaos, moved los labios en oración y creeréis..

Final con polillas

En un mismo movimiento Cooke estuvo: Enfrentado a la izquierda tradicional tributaria del Partido Comunista Argentino ("centristas de la noche a la mañana"), descreído de las versiones trotskystas de acercamiento al peronismo encarnadas en Nahuel Moreno (" son más papistas que el papa").

A su tiempo desconfió también de Arturo Jauretche, (coqueteaba con Onganía tras la Argentina Potencia), fue distante con Raúl Scalabrini y receloso de todo FORJA ("la línea blanda").

Mas aún, John William se sentía tan lejos de Rogelio Frigerio y los intelectuales desarrollistas nucleados en la revista Qué (" los Y.P.F": Yrigoyen, Perón, Frondizi) como de los nacionalistas de origen católico del estilo de Salvador Ferla y Alejandro Olmos, ligados al locuaz padre Benítez ("un ególatra").

En fin, como puede imaginar el lector, Cooke fue política pero también - y de modo fundamental - teóricamente un hombre solo en medio de un movimiento multitudinario.

Quizá por eso, en perspectiva John William representó el punto más alto de reflexión teórica al interior del universo cultural del peronismo transformándose en un fuerte disparador conceptual en dirección al desarrollo aún hoy necesario de una teoría regional del populismo.

Paradojalmente, Cooke, quizá como tributo a la acción política que siempre lo desbordó, no produjo textos teóricos tradicionales, y sus compactas reflexiones mayormente se materializaron como informes o correspondencia, formatos heterodoxos al ensayo académico tradicional. Sin embargo, en sus breves Informe a las Bases, Apuntes para la militancia ,La lucha por la liberación nacional, Perspectivas de una economía nacional y muy particularmente Peronismo y Revolución, hay mas teoría política, original y refinada, que en los kilométricos ensayos de autores que, en su momento, merecieron (incluso con justicia) gran reconocimiento intelectual.

Pagando el precio de ser quién fue(13), enfermó gravemente joven, donó parte de sus órganos a los estudiantes de medicina, decidió cremar el resto de sus restos, apartó a los curas ("incluso a los amigos") antes de la partida inminente y en el fin del otoño de 1968 susurrando discreto, murió :"Véase la lista de los funcionarios del gobierno, repúblicos deteriorados por la polilla, una lista de los figurones políticos de los años 30 o sus hijos, que no han abandonado su conservadorismo reaccionario. Todos se parecen a ese personaje de una obra de Colette, que 'tenía 74 años pero representaba más". Murió?

Artemio López

Citas:
(1)Es probable que ambos resultados (ay!) vistos desde este incierto fin de siglo pueden resultar algo estrafalarios, y no sólo por lo que le toca a Cooke, pero tenga el lector piedad que, visto desde mañana, ya podemos imaginar qué resultará de aquello que hoy pensamos.
(2) Nótese que las críticas de John William al liberalismo criollo llevan la impronta del paradigma positivista. Así, refiriéndose a la ideología de la burguesía madura en países centrales Cooke sostiene que " sería un desastre para países como el nuestro en estadios inferiores de evolución económica", Peronismo y Revolución, pág.59 y ss., Ediciones El Parlamento. BS.AS.1985.
(3)Particularmente el texto de Richard Gillespie, El peronismo alternativo, (Cántaro 1989) no establece conexiones fuertes entre el pensamiento de Cooke y las reflexiones de Antonio Gramsci, Paul A. Baran y Paul Sweezy, sobreestimando por el contrario la influencia Leninista.
(4)Para más información sobre el concepto de núcleo hegemónico, ver John William Cooke op.cit., pág. 179 .
(5)Todos estos artículos se anticipaban en el mensuario americano Monthly Review de gran prestigio y profusa difusión en los años sesenta en el país y del cual posteriormente hubo ediciones en castellano.
Un dato accesorio abona la tesis de la lectura de estos artículos por parte del Bebe:Cooke leía y hablaba perfectamente inglés.
(6)Cooke, John William: op.cit., pág. 107.
(7)Laclau , Ernesto: Política e Ideología en la Teoría Marxista, pág. 193. Bs.As. 1978, Siglo XXI editores
(8) Laclau Ernesto, op.cit., pág. 202.
(9) Cooke, John William, op.cit., pág. 21
(10) Cooke, John William, op.cit., pág. 20
(11) Althusser publica en Abril de 1970 su notable ensayo Ideología y Aparatos Ideológicos de Estado , la teoría de la burocracia- estilo de Cooke, data de 1966.
(12)Para Althusser, no hay ideología sino realizándose ( siempre-ya) en y por aparatos ideológicos
(13) Ser quién fue en Cooke no resultó precisamente sencillo. Organizador de la Resistencia peronista temprana, combatiente contra la invasión Yanqui en Bahía de Los Cochinos , el Bebe supo ser también delegado personalísimo de un Perón en aquél entonces tan metafísico como pícaro: Su decisión será mi decisión, su palabra, mi palabra, le sanateaba el león herbívoro desde Caracas, allá por 1956.
EL ORTIVA SITIO WEB

viernes, 21 de diciembre de 2012

Romance para el Silencio

Por  Juan Antonio Machado
"Poema dedicado a Francisco Pancho Ramirez"
Romance para el silencio
(Poema de Juan Antonio Machado)
Recitador el "Pampa Rodriguez" recita un poema épico del autor Entrreriano lamentablemente desaparecido Juan Antonio Machado, el tema central trata cuado el caudillo Entrreriano, ve que el enemigo tienen atrapa a su amada, y y solo intentanta rescatarla encontrando la muerte.
 ........
Suena el clarín de la gloria desde confines lejanos
¡Silencio montes y ríos! ¡Silencio de verde manto!
Como palomas de bronce, suelta la flor de su canto
Mientras un ruego de sombras, queda en el aire temblando.
Sobre un manchón de la loma no se estremecen los pastos
Ni en el ceibal florecido se mueve un solo remanso,
¿Qué pena presiente el río? ¿Qué escucha el monte y el llano?
¿Por qué se inclina la tarde, como una niña llorando?
Sobre la senda de cobre, nace un redoble de cascos,
Potros de negra melena que van llegando, llegando
Crines de fuego que abrazan, un galopar de centauros
Jirones de carne gaucha, tiñendo en rojo sus flancos.
Pechos curtidos de tiempo, como pendón legendario
Rosas de sangre caliente, que van brotando, brotando
Tientos que ajustan distancias, valor de perder sin llanto
Puños crispando las riendas, ariscas del trago amargo.
Porque en los codos del bajo, la muerte está esperando!
Y envuelto en poncho de nubes, surge el jaguar entrerriano
Rumbo al peñón de la gloria, galopando, galopando
Collares de cuentas negras va su destino trenzando
Parches de pieles morenas, zumban la hiel de su canto
Varón de raza bravía ¿Dónde te lleva tu paso?
Tras los recodos del bajo, la muerte acecha esperando
Y en el dintel misterioso, sobre el fragor de los cascos,
Se escucha un grito de angustia que esta su sangre quemando;
Son espolines de fuego para su estirpe de bravo.
El grito muerde sus carnes...¡ Delfina, Delfina....Pancho!
Y el hombre se vuelve tigre y el tigre vuelve matando
Y en la garganta del monte, vibra un concierto de tajos
Firmeza de sangre criolla mueve el valor de su brazo
Mientras cien cañas tacuaras, vienen su pecho buscando
Pero la caja es de bronce y allí se quiebran los rayos
Por el milagro de un hombre ¡ Delfina sin sueño blanco
Y un vendaval de grandeza parece cubrirle tanto. . .
Pero en los codos del bajo, la muerte está esperando
Y ante el ceibal florecido, cara al cielo y solitario
Riega con sangre caliente, la rosa azul de su canto
Porque la ofrenda suprema troncha la flor por el tallo
Sobre la piel de su frente, nacen canciones de marmol. . .
Y el poncho rojo del tiempo, tiende su tibio regazo
Y por praderas celestes, se va alejando, alejando. . .
El resplandor que agoniza tiñe la cresta del cardo
Y un sortilegio de sombras queda en el aire temblando. . .
Y en el confín de la gloria, suenan clarines lejanos
¡Silencio montes y ríos! ¡los pumas están llorando!
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Juan Antonio Machado

Fermín Chávez volvió al pago



    Por José Luis Muñoz Azpiri (h)
                                          

         “Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace...”, quien cubra su puesto de lucha dentro de la inteligencia militante. Pudiendo haber construido  su castillo de cristal – la diafanidad de su vida se lo hubiera autorizado – o su intelectual torre de marfil, prefirió su aporte vital al esclarecimiento histórico que brinda a los pueblos los cimientos de la determinación nacional.
            Convivían en Fermín Chávez, en armoniosa conjunción de pensamiento y arte, la tribuna y la profecía, unidas a la expresión veraz y depurada. El magisterio del escritor, ampliado por el ejercicio de la poesía, el periodismo y ocasionalmente la tribuna, actuó siempre en el marco del Movimiento Nacional Justicialista, en el de la Resistencia (1955-1973), donde hacer peronismo estaba más cerca de las balas y del exilio, que del halago y los “honores”. Cuando los poderes regresivos quebraron el trayecto del pensamiento nacional, apareció su nombre en las negras listas de los negados, mas la fuerza y pureza de su doctrinaria conducta demostró que, para el genuino pensamiento patrio, siempre habrá una columna y una prueba de imprenta.
Querido Fermín, viviste tu pasión argentina y la hiciste vivir, al margen del bando y las urnas, hasta arder en su mismo fuego múltiple y generoso. El fuego en que se consumen los corazones de la Patria comenzando por el de los trabajadores. Dicho fuego representa la credencial de la subsistencia y salvación nacionales, antesala de la Argentina eterna que hombres como vos profetizaron, entrevieron y, finalmente, ayudaron a erigir.
  Tu voz no era un altavoz, era una conciencia y el nacionalismo que ella representaba es, en nuestro país, una mística que no ha podido articularse aún en un proyecto genuinamente emancipador.
            Mística que viviste, querido maestro, con esa profunda fe cristiana que expresabas en tu devoción hacia la Virgen Gaucha, a la que le habrás pedido que no te dejara morir fuera de la pampa, siendo ella su dueña y quien dispone el destino de sus hijos. Virgen que te concedió el privilegio de ser un cadáver argentino.
            Acaso estés nuevamente en tu entrañable Entre Ríos, en un Entre Ríos celestial, donde dormirás en el campo verde, bajo el manto de los trebolares, fundido en la tierra primigenia, difundiéndote en su llaneza, en su sin par honradez. Sepultado en esa pampa habrás conquistado medio cielo, será como yacer en el azul. De día, te acariciará el sol y las brisas nativas; de noche, te velará la luna y las estrellas gauchas. Renacerás en los pastos, en el silbido de los sauces, en los colores del picaflor y el canto del chingolo, en el trotar isocrónico de un “trotecito” de un alazán criollo. Perdurarás así en la Argentina eterna y celestial que ambicionaste.
            Fuiste estimado hasta por los que insensatamente pretendieron verte como enemigo. Si hasta el diario “que Mitre dejó de guardaespaldas” te evocó con palabras bondadosas y cálidas. Es que así era tu alma generosa ¿Quién podrá olvidarte? Quienes te conocimos te cantarán por todas partes. Cuando te despedimos en la Legislatura tus compañeros y admiradores, tus ojos sabios de “amauta” de la América antigua se habían sellado conteniendo todavía tus lágrimas por la desaparición de Fermincito. Es que hay vidas llagadas por dentro, que nos hicieron comprender la huida terrenal de Lugones y tu último infortunio.
            Llevabas a los pies tu gorra y tus lentes, mientras te amortajaba la bandera azul y blanca de Obligado, no la celeste de la canalla doméstica, liberal y cipaya. Aunque hubiéramos preferido, al igual que el “Tigre” Clemenceau – el constructor de la victoria de Francia- un féretro de cristal donde permanecieras, vertical y rígido, vigilando los destinos de la Patria. Duerma, por tanto, el artista a la sombra de los libertadores de la Nación, su sueño de prócer, que habrán de acunar de hoy en adelante los argentinos nacidos o crecidos al conjuro de tu ejemplo y mensaje.
            Te fuiste a encontrar con tu hijo. Volviste al pago, Fermín. ¡Al pago de Tata Dios!
           
           
           
                                                                                                              

lunes, 17 de diciembre de 2012

El Realismo de Rosas



Por Héctor B. Petrocelli


¿Pueblo para una constitución o constitución para un pueblo?
El realismo de Rosas
La personalidad que surgiría en medio del caos de aquellos años, Juan Manuel de Rosas, hombre de lecturas, sin duda, como la moderna historiografía lo ha dejado sentado, pero por sobre todo, atento y frío observador de la realidad circundante que fue su maestra, dejó estampados juicios sorprendentes en su profuso epistolario respecto a la materia que abordamos. Como dichas apreciaciones las sostuvo a todo lo largo de la vida, incluso en el exilio, no es extraño que al final de ella, en 1873, hiciera estas reflexiones a Vicente G. Quesada y a su hijo Ernesto que ocasionalmente lo visitaron: “. . . una constitución no debe ser el producto de un iluso soñador sino el reflejo exacto de la situación de un país. Siempre repugné a la farsa de las leyes pomposas en el papel y que no podían llevarse a la práctica. . .”. “Nunca pude comprender ese fetichismo por el texto escrito de una constitución, que no se quiere buscar en la vida práctica sino en el gabinete de los doctrinarios: si tal constitución no responde a la vida rea! de un pueblo, será siempre inútil lo que sancione cualquier asamblea o decrete cualquier gobierno. El grito de constitución, prescindiendo del estado del país, es una palabra hueca”.  El realismo de Rosas, patente en toda su correspondencia, merece algunas otras transcripciones. Así, en la carta del 16 de diciembre de 1832 escrita al gobernador santiagueño Felipe I barra, le dice: “Si me dejara arrastrar por las inspiraciones de mi corazón sería el primero en clamar por una asamblea que, ocupándose de nuestros destinos y necesidades comunes, estableciese un sistema conforme a las opiniones de la mayoría de la República y centralizase la acción del poder. Pero la experiencia y los repetidos desengaños me han mostrado los peligros de una resolución dictada solamente por el entusiasmo, sin estar antes aconsejada por la razón y por el estudio práctico de las cosas” . . . “la prudencia prescribe marchar con las circunstancias y con los sucesos, para no perdernos en ensayos precipitados”. Atenderá la experiencia, los desengaños, la razón y la prudencia, estudio práctico de las cosas, marchar con las circunstancias y con los sucesos, son presupuestos permanentes en la concepción del pragmático caudillo en materia organizativa. A Quiroga, en carta del 4 de octubre de 1831, le explica: “lo que principalmente importa es que cada provincia se arregle, se tranquilice interiormente y se presente marchando de un modo propio hacia el término que le indique la naturaleza de sus elementos, y recursos de prosperidad. Son muchísimos y absolutamente indispensables los embarazos actuales para entrar ya en una organización general”. “Lo que haya de hacerse después, lo indicará el tiempo, la marcha de los sucesos, y la posición que vayan tomando los pueblos por su buena organización, y verdadero patriotismo”. Y en la carta del 28 de febrero de 1832: . 
Señalo: la naturaleza de sus elementos, el tiempo, la marcha de los sucesos, la posición que vayan tomando los pueblos, la Federación como voluntad de los pueblos, el voto expreso de los pueblos, los deseos de éstos, el gradualismo como método. La contemplación de todos estos aspectos no figura generalmente en el bagaje de los ideólogos, sino en las alforjas de los estadistas fundadores. A los apuros constitucionales de Estanislao López contesta en misiva del 6 de marzo de 1836 instándolo a “guardar el orden lento, progresivo y gradual con que obra la naturaleza, ciñéndose para cada cosa a las oportunidades que presentan las diversas estaciones del tiempo y el concurso más o menos eficaz de las demás causas influyentes”. 
Respecto del método para el logro de una organización que responda al ser y a la voluntad de la Nación, Rosas expresa en carta al mismo López, anterior, del 2 de setiembre de 1830: “Los Congresos no deben ser el principio sino la consecuencia y último resultado de la organización general”. Y a Quiroga el 3 de febrero de 1831: “Primero es saber conservar la paz y afianzar el reposo; esperar la calma e inspirar recíprocas confianzas antes que aventurar la quietud pública. Negociando por medio de tratados el acomodamiento sobre lo que importe el interés de las provincias todas, fijaría gradualmente nuestra suerte; lo que no sucedería por medio de un congreso, en que al fin prevalecería en las circunstancias la obra de las intrigas a que son expuestos. El bien sería más gradual, es verdad, pero más seguro. Las materias por el arbitrio de negociaciones se discutirían con serenidad; y el resultado sería el más análogo al voto de los pueblos y nos precavería del terrible azote de la división y de las turbulencias que hasta ahora han traído los congresos, por haber sido formados antes de tiempo. El mismo progreso de los negocios así manejados, enseñaría cuando fuese el tiempo de reunir el congreso; y para entonces ya las bases y io principal estaría con ven i do y pacíficamente nos veríamos constituidos”. 
Ideas que reafirma en la famosa carta del 20 de diciembre de 1834 al mismo Quiroga escrita en la Hacienda de Figueroa: “entre nosotros no hay otro arbitrio que el de dar tiempo a que se destruyan en los pueblos los elementos de discordia, promoviendo y alentando cada gobierno por sí el espíritu de paz y tranquilidad. Cuando éste se haga visible por todas partes, entonces los cimientos empezarán por valernos de misiones pacíficas y amistosas por medio de las cuales sin bullas, ni alboroto, se negocia amigablemente entre' los gobiernos, hoy esta base, mañana la otra hasta colocar las cosas en tal estado que cuando se forme el Congreso lo encuentre hecho casi todo, y no tenga más que marchar llanamente por el camino que se le haya designado. Esto es lento a la verdad, pero es preciso que así sea, y es lo único que creo posible entre nosotros después de haberlo destruido todo, y tener que formarnos del seno de la nada” .
Los pactos como medio de alcanzar una sólida unidad nacional que salvase lo que había quedado de la primitiva herencia territorial, algo más que diezmada por la pérdida de casi la mitad de su superficie, teniendo en cuenta que ese saldo estaba a punto de llegar al paroxismo de la disolución en catorce republiquetas independientes. El Congreso como coronación del proceso organizativo y no como prefacio, pues varios congresos y asambleas ya habían fracasado estrepitosamente desde 1810 en esa misión. Obra lenta, en que el tiempo debía hacer su parte, serenando los espíritus, brindando la posibilidad a la inteligencia argentina de captar la índole y la voluntad de un pueblo en la tarea de darle organismos políticos. Obra que a veces es tan lenta, que insume siglos. Acomodamiento de los intereses de todas las partes involucradas, esto es, las provincias. La paz como elemento primordial; paz nacida de la concordia, del acuerdo de los corazones de los argentinos, factor esencial para el logro del consenso político que importa la organización de un país.
El párrafo final transcripto: “es lo único que creo posible entre nosotros después de haberlo destruido todo, y tener que formarnos del seno de la nada”, merece una breve consideración. ¿Qué era lo que en el concepto de Rosas se había destruido totalmente, a punto tal que ahora darse instituciones significaba “formarnos del seno de la nada”? Evidentemente se refiere a las instituciones españolas, implantadas durante más de doscientos años de ensayos que importaban otros muchos siglos de experiencia Ibérica-europea, y que el vendaval del iluminismo había arrasado de cuajo dejándonos a la intemperie de la que hablaba Sarratea en carta ya glosada.

viernes, 7 de diciembre de 2012

POLÍTICA Y NEGOCIOS EN 1820

Por Juan Carlos Serqueiros














El 28 de octubre de 1820, Nicolás de Anchorena (en realidad, Mariano Nicolás de Anchorena, aunque su segundo nombre prevalecería sobre el primero, y así se lo conoce históricamente) le escribía desde Montevideo a su hermano mayor, Juan José; una carta en la cual le detallaba sus actividades en torno a los negocios de la familia, carta esta que contiene un párrafo muy sugerente, el cual transcribo a continuación:
“… Cullen, portador de ésta, me ha dicho que ha visto una carta de persona respetable del Arroyo de la China, repitiendo que Artigas ha caído prisionero de Francia, habiendo querido refugiarse en la Candelaria; que Ramírez se lo ha pedido, y que Francia le pedía en cambio a Campbel y a Méndez, cuyo cambio cree el autor de la carta se verificaría. Deduce Cullen que Ramírez y Francia se han de componer, y de consiguiente que hemos de tener mucha yerba, por lo que él va a activar la venta. Yo no estoy conforme con esta política, porque aunque Francia esté por el cambio, este no será por disposición de convenirse con Ramírez, sino por las ganas que tiene de Campbel y de Méndez, para que le paguen los azotes que dieron a los paraguayos, porque para Francia el mismo papel hacen Ramírez y Campbel, y tan ladrón considera al primero como al segundo, porque ninguno de su cuna, educación y fibra puede conformarse con que un domador, sólo por ser atrevido y osado, sea el árbitro de tres Provincias vecinas, y que reconocido por él, mañana podrá verlo en la suya, u otro como él. Además Ramírez ha de querer continuar con el estanco de la yerba, para hacer su fortuna y la de sus ahijados: hemos visto que él ambiciona dinero y prosélitos, y que se ha propuesto adquirirlos por ese recurso. Aquí está su ayudante que ha venido habilitado por él con un corto número de tercios. Francia, pues, no ha de entrar por estas trabas, por lo mismo que Ramírez trata de ganar con ellas ...” (sic)
Es notable cómo la aguda percepción de un hombre de negocios (que Nicolás –al margen de su patriotismo, que lo tenía- era básica y fundamentalmente eso: un hombre de negocios; y las alternativas de la política interna las veía y analizaba desde esa perspectiva) lo llevaba a comprender y calibrar adecuadamente una situación determinada y los personajes que la protagonizaban; y cómo de acertada resultaría su predicción. Pero en primer lugar, aclaremos a quiénes y a qué se refería Nicolás de Anchorena, y cuál era el contexto en que se producían los sucesos:
El “Cullen” citado, era Domingo Cullen, un español de las Canarias, que después sería ministro de Estanislao López (terminaría fusilado por traidor en 1839, por orden de Rosas), y que andaba por ese tiempo radicado en Montevideo dedicado al comercio por las costas del Paraná. Debe haberle propuesto a Nicolás de Anchorena algún negocio vinculado al tráfico de yerba mate, y éste, aprovechando un viaje de Cullen a Buenos Aires, le enviaría a través suyo esta carta a su hermano mayor Juan José. El “Arroyo de la China” era la villa de ese nombre, actual ciudad de Concepción del Uruguay, en Entre Ríos. “Artigas”, obviamente está referido al general José Gervasio de Artigas; “Francia” era el doctor Gaspar Rodríguez de Francia, gobernante del Paraguay ; y “Ramírez” era Francisco Pancho Ramírez, teniente de Artigas en Entre Ríos, que acabaría traicionando al Protector. En cuanto a “Campbel” y "Méndez", se refiere a Pedro Campbell, un marino irlandés que llegó al Río de la Plata cuando las Invasiones Inglesas, desertando de las tropas británicas para quedarse aquí, convirtiéndose después en jefe de la escuadra artiguista; y a Juan Bautista Méndez, gobernador de Corrientes cuando los Pueblos Libres. Ambos habían caído prisioneros de Ramírez luego de la derrota del artiguismo a manos de éste. El general Artigas se había asilado el 5 de setiembre de 1820 en el Paraguay que gobernaba el doctor Francia; y Ramírez le reclamaba a éste su extradición, a lo que Francia no accedió; tal como en la carta supone Nicolás de Anchorena que habría de ocurrir.
A fines de junio de 1820, el otro hermano de Nicolás; Tomás Manuel de Anchorena, que había sido secretario del general Belgrano y diputado por Buenos Aires al Congreso de Tucumán, consideró conveniente pasar a la Banda Oriental en razón del curso que habían tomado las convulsiones políticas en Buenos Aires, y 4 meses después, haría lo mismo Nicolás, el menor de los Anchorena, y desde allí escribiría a su otro hermano, Juan José, que había quedado en Buenos Aires, esta carta cuyo párrafo leemos. Es injusta la carga que hace contra “Campbel” (Campbell), a quien tilda de “ladrón”, presumiendo (erróneamente) que el doctor Gaspar Rodríguez de Francia lo reputaría de igual modo. Deben haber primado ahí sus prejuicios de clase o de alguna otra índole, porque Campbell de manera alguna ni bajo ningún punto de vista podía ser considerado un ladrón; y tampoco Francia lo juzgaba así, como lo demuestra el hecho de que al ser liberado por Pancho Ramírez, Campbell se exilió justamente en el Paraguay (y fallecería allí en 1832), cosa que no habría hecho ni por asomo si desconfiase de que el doctor Francia quisiera verlo muerto (éste último se limitó a tenerlo preso un tiempo –tal como hizo con el general Artigas- y luego le dio la libertad, radicándose Campbell en Pilar, dedicado al negocio de la curtiembre). No..., suponía mal Nicolás de Anchorena en ese punto. Claro, él se guiaba por la presunción de que como Méndez y Campbell en 1815 habían combatido y expulsado junto a Andrés Guacurarí a las tropas paraguayas que por orden del doctor Francia habían invadido los pueblos de las Misiones al este del Paraná; el Dictador Perpetuo del Paraguay tendría hacia ellos un odio cerval que lo impulsaría a proponer a Ramírez entregarle al general Artigas a cambio de que éste a su vez les entregase a él a Campbell y a Méndez; y por eso Nicolás de Anchorena escribe “aunque Francia esté por el cambio”, refiriéndose con “cambio” al canje de prisioneros con miras a ultimarlos. La “carta de persona respetable del Arroyo de la China” que Cullen le refirió a Anchorena haber leído, por lo visto no era nada confiable, ya que por entonces lo que Ramírez estaba planeando, era invadir el Paraguay, y precisamente su ligereza en el cuidado de la correspondencia que éste les mandaba a los opositores del doctor Francia en el Paraguay, fue causal de la ruina y desgracia de éstos; porque Francia ahogó en sangre la revolución que contra él se tramaba
Por lo demás, es asombrosa la exactitud de la información que poseía Anchorena. Pensemos que allá por 1820 ¿cuántas serían las personas (fuera de quienes vivían en el escenario mismo de los hechos o en las cercanías, digo) que sabrían las alternativas de los combates entre las tropas artiguistas al mando de Andrés Guacurarí y las que el doctor Francia había enviado para ocupar los pueblos de las Misiones, con tanto detalle como Nicolás de Anchorena (noten que pone, refiriéndose a Campbell y Méndez, “para que le paguen los azotes que dieron a los paraguayos”)? O la acertadísima semblanza que hace de Francia, esa de "su cuna, educación y fibra" (y tener en cuenta que eso es tanto más extraordinario, si se considera que Anchorena… ¡no conocía personalmente al doctor Francia!). Asimismo, la comparación entre las características de Ramírez y Francia –independientemente de que no corresponda reducir a Ramírez a “un domador”, cosa que hace Anchorena con sectarismo refiriéndose de ese modo al entrerriano- es muy ilustrativa; porque en efecto, la distancia moral e intelectual que había entre esos dos personajes históricos, era sideral: el doctor Francia, más allá de aciertos y errores, obraba movilizado exclusivamente por la defensa de los intereses paraguayos y nada quería ni buscaba para sí mismo; mientras que Ramírez actuaba en función de las conveniencias de su provincia, pero también (de paso, cañazo) de su ambición personal y de sus intereses particulares; porque es cierto que entre otras cosas, perseguía el fin de enriquecerse con la yerba mate y que para eso había mandado a la Banda Oriental a Manuel Antonio Urdinarrain; tal como menciona Anchorena en su carta: “… ambiciona dinero y prosélitos, y que se ha propuesto adquirirlos por ese recurso. Aquí está su ayudante…”.
Y en definitiva, como consigné precedentemente, la predicción de Nicolás de Anchorena resultaría cumplida, porque Francia no entregó al general Artigas para que Ramírez lo matase, y la yerba paraguaya sería comercializada exclusivamente por el Estado paraguayo; y si Cullen, como apunta Anchorena, efectivamente “activó la venta”, debe de haberse visto después en graves problemas para cumplir los compromisos a que se hubiese obligado.
Y en todo caso, el ejemplo sirve para reflexionar acerca de cómo dos hombres de negocios poseyendo idéntica valiosa información, pueden interpretarla de distintas maneras y utilizarla conveniente o inconvenientemente: Anchorena, con los datos que poseía, no quiso entrar en el negocio de la yerba mate, y acertó plenamente en cuanto a la actitud que tomaría Francia; en cambio Cullen se involucró (o por lo menos, se aprestaba a hacerlo) en un negocio que a la postre resultaría desastroso, y a la hora de formarse un juicio, ni siquiera reparó en las diferencias de catadura moral e intelectual que había entre Ramírez y Francia.
Seguramente por “pequeños” detalles así, Anchorena sería uno de los hombres más ricos de esta parte de América; mientras que Cullen acabó sus días fusilado por traidor

Un soldado leal y patriota: Hilario lagos

Por REVISIONISTAS


Nació en Buenos Aires el 22 de octubre de 1806, siendo sus padres Francisco Lagos y María Josefa Salces, ambos pertenecientes a familias porteñas. En su ciudad natal realizó sus estudios, y muy joven, el 16 de setiembre de 1824, fue dado de alta como sargento en el Regimiento de Húsares de Buenos Aires. Por sus excepcionales condiciones de soldado pronto se destacó en la ruda lucha contra los indios, por lo que fue promovido a portaestandarte de su cuerpo en 1825. Actuó en los combates de Arroyo Pelado y Arroyo de Luna. Participó en las victorias del 17 y 20 de octubre de 1825, por cuyo comportamiento mereció el grado de teniente. También estuvo presente en el rechazo de los indios invasores en el Puesto del Rey, cerca de Salto, mereciendo elogiosos conceptos por parte del coronel Federico Rauch, comandante de su cuerpo. A las órdenes de Rauch asistió a la primera y segunda campaña a la Sierra de la Ventana, siendo herido Lagos en la iniciación del primer avance.
Poco después de Ituzaingó se enviaron de Buenos Aires tropas a reforzar el Ejército Republicano, marchando entre ellas un destacamento del 5º de Caballería, que condujo el capitán Hilario Lagos, el cual gracias a esta circunstancia fortuita pudo participar de la Batalla de Camacuá, el 23 de abril de 1827. Terminada su comisión regresó a incorporarse a su Regimiento, destacado en el Salto, de donde pasó a fines de diciembre de 1827 al Fuerte Federación (actual ciudad de Junín). En febrero de 1830 obtuvo despachos de teniente coronel, haciéndose cargo del comando del 1º de Caballería, al frente del cual, el 10 de abril de 1830 mandó el ala derecha de las fuerzas del coronel Pacheco empeñadas en un rudo combate contra los indios en el Salado. En 1833 fue destinado a la Plana Mayor del Ejército, pasando luego a formar parte de la "División Izquierda", con la cual el general Rosas emprendió su campaña al Desierto. El general Pacheco fue destacado con la vanguardia y el 10 de mayo ocupaba el río Negro, haciendo pasar a la margen opuesta dos escuadrones a las órdenes de los tenientes coroneles Hilario Lagos y Francisco Sosa, para que operasen río arriba, mientras Pacheco seguía la misma dirección por el interior. Lagos y Sosa se arrojaron sobre la primera toldería que encontraron, pero los indios huyeron a esconderse en los montes. Pacheco prosiguió su marcha costeando la margen izquierda del río Negro hasta Choele-Choel, y el 26 de mayo lanzó a los comandantes Lagos y Sosa sobre la tribu del famoso cacique Payllaren, a la que destruyeron completamente, muriendo en la lucha este último y casi toda su gente de pelea. Posteriormente derrotó también a la tribu del cacique Pitrioloncoy, en lucha cuerpo a cuerpo. Terminada la campaña al Desierto, Lagos continuó revistando en la Plana Mayor del Ejército.
Cuando el insurrecto Lavalle invadió la provincia de Buenos Aires, en agosto de 1840, en que desembarcó en San Pedro, el ahora coronel Lagos pasó a incorporarse a las fuerzas que Rosas puso bajo el mando superior del general Oribe, las que tomaron el nombre de "Ejército de Vanguardia de la Confederación Argentina". Se distinguió igualmente por su coraje en la batalla como en su caballerosidad desplegada luego de sus victorias en Quebracho Herrado y Famaillá; después de su regreso a Buenos Aires, se lo asignó, con una división, al ejército de Urquiza en Entre Ríos, donde permaneció hasta que este último se pronunció contra Rosas.   Renuente a la idea de volverse contra el Restaurador, el coronel Lagos presentó su dimisión a su cargo y pidió su pasaporte para trasladarse a Buenos Aires, fundado en "los sagrados deberes en que estoy para con la Patria, y para con el general Rosas, y porque así me lo imponen mis sentimientos y mi honor de Americano". Urquiza, haciendo debida justicia a aquel rasgo de lealtad, le concedió el pasaporte.
De regreso a Buenos Aires el Restaurador dio a Lagos el mando de una fuerte división de 3.000 hombres, que se acantonó en Bragado, constituyendo la vanguardia del ejército federal cuando las legiones de Urquiza se aproximan por la provincia de Buenos Aires. Lagos es el único que hostiliza al ejército enemigo, cuando avanza sobre la Capital. Al aproximarse éste a los campos de Alvarez, Rosas ordenó a Lagos que los batiese, y efectivamente, en la mañana del 31 de enero, con su división y la de los coroneles Sosa y Bustos, sumando si fuerza 2.500 hombres, marchó en tres columnas paralelas al encuentro de la vanguardia aliada. Lagos cargó con la bizarría acostumbrada, pero su denuedo fue impotente para compensar la enorme disparidad de fuerzas y el repliegue se impuso, haciéndolo en orden sobre el Puente de Márquez.
Asiste en la noche del 2 de febrero a la Junta de Guerra, en la que éste manifiesta su resolución de dirigir la batalla que se prepara para el día siguiente. En Caseros el General Hilario Lagos mandó 3 divisiones de caballería del ala izquierda del Restaurador.  . Iniciada la batalla esperó la carga de los enemigos con sus 2.000 lanceros a pie firme, y con dos columnas de ataque a los flancos de su línea. Según dice Saldías en su "Historia de la Confederación Argentina": "El choque fue estupendo, que tan valerosamente fue llevado como sostenido. Los aliados fueron rechazados dejando más de 400 hombres fuera de combate. La división Galarza acudió al punto; pero por el flanco derecho apareció una división de caballería que Rosas mandó avanzar a gran galope del extremo opuesto. Simultáneamente Lagos lanzó sus dos columnas y los aliados, con ser más fuertes en número, empezaron a retroceder en desorden. Entonces Urquiza arrojó allí a las caballerías de López. Más de 15.000 hombres se disputaron allí la victoria…" "…Acosado por aquella masa inaudita de jinetes que se aumentaba en proporción a sus pérdidas en las cargas que llevara, Lagos trató de replegarse a su línea, pero envuelto por la dispersión de los suyos fue llevado fuera del campo de batalla".

  Traicionado y desaparecido el Restaurador, Lagos apoyó a Urquiza (frente a los unitarios que se habían adueñado de Buenos Aires) y a su idea de una organización nacional verdaderamente federal de las provincias; calificado de "auténtico federal", fue uno de los conductores del grupo "chupandinos", compuesto por ciudadanos de Buenos Aires que deseaban unir sus provincias hermanas en la Confederación; a fines de 1852, cuando la provincia de Buenos Aires rehusó aceptar el Acuerdo de San Nicolás y cooperar en el congreso constituyente reunido en Santa Fe, estalló un conflicto entre los provinciales de Buenos Aires y los porteños de la ciudad; asumiendo el liderazgo de este movimiento, Lagos intentó usar esta fuerza para introducir a Buenos Aires en la Confederación; mediante un golpe de Estado provocó la renuncia de Valentín Alsina como gobernador (tanto por razones políticas como personales) y luego presentó el movimiento a Urquiza, invitándolo a hacer uso de estas fuerzas para incorporar a la provincia de Buenos Aires a la Confederación con las otras trece provincias.

Urquiza que esperaba utilizar la diplomacia y la negociación antes que la fuerza se sintió sumamente molesto por esta situación; sin embargo, la ciudad de Buenos Aires fue sitiada por Lagos durante siete meses. Al pronunciarse contra el Gobierno de Buenos Aires el 1º de diciembre de 1952, el coronel Hilario Lagos lanzó el siguiente Manifiesto:

Manifiesto

"Habitantes de la Capital: Tenéis en frente de vuestras calles un ejército de compatriotas, que sólo quiere la paz y la gloria de nuestro país. Son vuestros hermanos, y no dirijáis contra ellos el plomo destructor. No enlutéis vuestras propias familias. Venimos a dar a nuestra querida Buenos Ayres, la gloria y tranquilidad que le habían arrebatado unos pocos de sus malos hijos. Nada temáis de los patriotas que me rodean: el ejército de valientes que tengo el honor de mandar, no desea laureles enrojecidos con la sangre de hermanos. Solo quiere paz y libertad. El glorioso pabellón de Mayo es nuestra divisa, y nuestros estandartes serán siempre emblemas venturosos de fraternidad, y de unión sincera de todos los partidos. Basta de males y desgracias para los hijos de una misma tierra. Patria y libertad sea nuestro Norte. La gloria de un abrazo fraternal, nuestro premio".

  Establecido el sitio de la ciudad, este se desarrolló con frecuentes encuentros entre sitiados y sitiadores. También hubo varios intentos de paz, pero todos fracasaron. El 17 de abril se produce el primer encuentro naval entre la escuadra de la Confederación mandada por el comodoro John Halstead Coe y la escuadrilla porteña a las órdenes del coronel Floriano Zurowsky, quedando ésta totalmente destruida. Finalmente las fuerzas sitiadoras se disolvieron cuando en esos días se produjo la traición del jefe de la escuadra de la Confederación Argentina Coe, quien por una bolsa de monedas de oro, entrego a Buenos Aires la escuadra nacional. Se pretendió también comprar a Juan Bautista Thorne a través de su hermana quien fue a bordo del Enigma acompañada de la esposa del ex rosista Lorenzo Torres. Ante esta situación el marino arrebatado por su indignación, puso sobre sus rodillas a su imprudente hermana y le propino una soberana paliza por haber abusado de la relación familiar. Muchos de los soldados de Lagos manifestaron resentimiento hacia la federación de Buenos Aires.

El Congreso exigía que la paz fuera negociada y los diplomáticos británicos y norteamericanos ofrecieron sus servicios para el arreglo de esta situación; se concedieron algunas amnistías, pero muchos de los dirigentes fueron exiliados; también lo fue el General Lagos, que despojado de su rango militar y privado de sus propiedades fue a Santa Fe; en 1857 el gobierno de Buenos Aires ofreció restituirle su rango, así como la totalidad de sus privilegios militares si se avenía a cooperar en la lucha contra las crecientes depredaciones indias en el sur; rechazó este ofrecimiento prefiriendo compartir la suerte de sus compañeros de exilio; más tarde regresó a su ciudad natal, donde murió el 5 de julio de 1860.
Estaba casado con Toribia de la Fuente y fue padre del coronel del mismo nombre, que se distinguió en la guerra del Paraguay

Fuentes

  • Antook – El General Hilario Lagos (1806-1860).
  • Chávez, Fermín – Iconografía de Rosas y de la Federación – Buenos Aires (1972).
  • Oscar J. Planell Zanone / Oscar A. Turone – Patricios de Vuelta de Obligado.
  • Saldías, Adolfo – Historia de la Confederación Argentina.

punta Canal

Por Don Singulario


PUNTA CANAL
-¡Hola don Singulario! Ese título me recuerda una nota suya de hace un tiempo cuando habló de inundaciones y de Villa La Ñata, ahora famoso por los partidos de fútbol

-Tiene Ud. razón, en setiembre de hace dos años, escribimos una nota que llevaba por título Mientras los bichos huyen… Se refería al agua y su fuerza descontrolada, y a sus esforzados habitantes ribereños por contenerla. Se la dedicamos por ser el lugar que nos aquerenciamos para descansar y donde mis hijos y nietos disfrutan aún, de ese sabor pueblerino a las puertas de la gran ciudad.  Ud. ahora la ubica famosa por los encuentros de fútbol entre intendentes, gobernadores y otros políticos, La prensa hegemónica se hace un festín cuando aparecen lugares o reuniones con tintes conspirativos

-Sería algo así como la jabonería de Vieytes…

-Así va a quedar Villa La Ñata y su equipo de fútbol como un lugar emblemático de ciertos destituyentes, pero eso es anecdótico. En ella, además de estar rodeada (nunca mejor empleada esta palabra cuyos sinónimos son: cercada, envuelta, encerrada, sitiada, asediada, bloqueada) por agua y múltiples barrios cerrados con nombres tomados del Santoral, existe otro espacio emblemático que se encuentra oculto por la gran prensa.

-Claro don, lo recuerdo, Ud. se refería a un sitio sagrado, algo así como un cementerio aborigen, y que incluso se dio el “mal gusto” de opinar que si se enteraban los yanquis nos podrían bombardear por el placer de romper con todo vestigio arqueológico como hicieron con Irak…

-La semana pasada, regresando de allí, un grupo de jóvenes nos entregaron un volante haciendo referencia a los esfuerzos que están haciendo las comunidades originarias de la zona para preservarse del ataque indiscriminado de los empresarios de esos complejos edilicios privados. Denuncian que están alambrando y destruyendo tierras que corresponden al patrimonio cultural y arqueológico; ataques no sólo a los derechos humanos, sino también a la flora y fauna con la destrucción sistemática de humedales y campos. Patotas contratadas por esas empresas atacan a los pobladores que se resisten a su avance y hasta arrojaron violentamente al río una Whipala, con el dolor que causa cuando un símbolo sagrado es mancillado.

-Tienen razón don Singu, me acuerdo cuando nos contó que la Whipala es la bandera tradicional de los pueblos originarios, que contiene los colores del arco iris en forma de damero.

-El relato que me hicieron los muchachos me estremeció pensando que desde que nos reconocemos como pueblo occidental y cristiano tras la llegada de los españoles a América, siempre el hombre “blanco” acompañado del poder legal y muy bien custodiado por las armas y la cruz se han empeñado en usurpar las tierras que habitan desde siempre los pobladores naturales: hombres y mujeres, plantas, aves y animales terrestres que sólo se sirven de la naturaleza para la supervivencia y no la destruyen.
-Por lo que Ud.  comenta don, es que esos emprendimientos tienen un marcado tinte religioso.
-El Opus Dei, una especie de secta católica es la cara visible de estos despropósitos, pero déjeme recordar que el nombre del lugar sagrado –ahora Punta Querandí– tiene que ver con el pueblo que lo habitaba a la llegada de los conquistadores. Y aquí me gustaría volver a recordar el primer encuentro de ese pueblo con aquellos europeos tal como lo contó un soldado alemán que los acompañó. Nos referimos a Ulrico Schmidel que en su libro Viaje al Río de la Plata (1536-1554) hace una pormenorizada narración de aquella travesía. Tiene la simpleza de un espectador de baja jerarquía que pudo retratarla con originalidad e ingenua sorpresa.

-Don, ¿fue aquel que contó la historia del fulano que se comió la pierna de su hermano ahorcado por el hambre, en la primera Buenos Aires?

-El mismo, vamos a dejarlo al Herr Ulrico que nos cuente su encuentro con los querandíes:
«En esta tierra dimos con un pueblo en que estaba una nación de indios llamados carendies como de 2.000 hombres con las mujeres e hijos, y su vestir era como el de los zechurg (charrúa), del ombligo a las rodillas; nos trajeron de comer, carne y pescado. Estos carendies (querandí) no tienen habitaciones propias, sino que dan vueltas a la tierra, como los gitanos en nuestro país; y cuando viajan en el verano suelen andarse más de 30 millas (leguas) por tierra enjuta sin hallar una gota de agua que poder beber. Si logran cazar ciervos u otras piezas del campo, entonces se beben la sangre [...]
Estos carendies traían a nuestro real y compartían con nosotros sus miserias de pescado y de carne por 14 días sin faltar más que uno en que no vinieron. Entonces nuestro general thonn Pietro Manthossa (don Pedro de Mendoza) despachó un alcalde llamado Johann Pabón, y él y 2 de a caballo se arrimaron a los tales carendies, que se hallaban a 4 millas de nuestro real. Y cuando llegaron adonde estaban los indios, acontecioles que salieron los 3 bien escarmentados, teniéndose que volver en seguida a nuestro real.                                                
 Pietro Manthossa, nuestro capitán, luego que supo del hecho por boca del alcalde (quien con este objeto había armado cierto alboroto en nuestro real), envió a Diego Manthossa, su propio hermano, con 300  lanskenetes y 30 de a caballo bien pertrechados: yo iba con ellos, y las órdenes eran bien apretadas de tomar presos o matar a todos estos indios carendies y de apoderarnos de su pueblo. Mas cuando nos acercamos a ellos había ya unos 4.000 hombres, porque habían reunido a sus amigos.
Y cuando les llevamos el asalto se defendieron con tanto brío que nos dieron harto que hacer en aquel día. Mataron también a nuestro capitán thon Diego Manthossa y con él a 6 hidalgos de a pie y de a caballo. De los nuestros cayeron unos 20 y de los de ellos como mil. Así, pues, se batieron tan furiosamente que salimos nosotros bien escarmentados. 
     Estos carendies usan para la pelea arcos, y unos dardes, especie de media lanza con punta de pedernal en forma de trisulco. También emplean unas bolas de piedra aseguradas a un cordel largo; son del tamaño de las balas de plomo que usamos en Alemania. Con estas bolas enredan las patas del caballo o del venado  cuando lo corren y lo hacen caer. Fue también con estas bolas que mataron a nuestro capitán y a los hidalgos, como que lo vi yo con los ojos de esta cara, y a los de a pie los voltearon con los dichos dardes.
     Así, pues, Dios, que todo lo puede, tuvo a bien darnos el triunfo, y nos permitió tomarles el pueblo; mas no alcanzamos a apresar uno sólo de aquellos indios, porque sus mujeres e hijos ya con tiempo habían huido de su pueblo antes de atacarlos nosotros. En este pueblo de ellos no hallamos más que mantos de nuederen (nutrias) o ytteren como se llaman, iten harto pescado, harina y grasa del mismo ; allí nos detuvimos 3 días y recién nos volvimos al real, dejando unos 100 de los nuestros en el pueblo para que pescasen con las redes de los indios y con ello abasteciesen a nuestra gente; porque eran aquellas aguas muy abundantes de pescado [...]
Después de esto seguimos un mes todos juntos pasando grandes necesidades en la ciudad de Bonas Ayers hasta que pudieron aprestar los navíos. Por este tiempo los indios con fuerza y gran poder nos atacaron a nosotros y a nuestra ciudad de Bonas Ayers en número hasta de 23.000 hombres; constaban de cuatro naciones llamadas carendíes, barenis (guaraníes), zechuruas (charrúas) y zechenais dembus (chanás timbús).  La mente de todos ellos era acabar con nosotros; pero Dios, el Todopoderoso, nos favoreció a los más; a Él tributemos alabanzas y loas por siempre y por sécula sin fin; porque de los nuestros sólo cayeron unos 30 con los capitanes y un alférez.
 Y eso que llegaron a nuestra ciudad Bonas Ayers y nos atacaron, los unos trataron de tomarla por asalto, y los otros empezaron a tirar con flechas encendidas sobre nuestras casas, cuyos techos eran de paja (menos la de nuestro capitán general que tenía techo de teja), y así nos quemaron la ciudad hasta el suelo. Las flechas de ellos son de caña y con fuego en la punta; tienen también cierto palo del que las suelen hacer, y éstas una vez prendidas y arrojadas no dejan nada; con las tales nos incendiaron, porque las casas eran de paja
 A parte de esto nos quemaron también cuatro grandes navíos que estaban surtos a media milla  de nosotros en el agua. La tripulación que en ellos estaba, y que no tenía cañones, cuando sintieron el tumulto de indios, huyeron de estos 4 navíos a otros 3, que no muy distante de allí estaban y artillados. Y al ver que ardían los 4 navíos que incendiaron los indios, se prepararon a tirar y les metieron bala a éstos; y luego que los indios se apercibieron, y oyeron las descargas, se pusieron en precipitada fuga y dejaron a los cristianos muy alegres. Todo esto aconteció el día de San Juan, año de 1535 [...]

-Don Singulario, Ud. siempre se trae alguna historia para dejar mal parados a los conquistadores…

-La escribió alguien que los acompañó  Se me ocurre que la memoria histórica es de largo alcance y sería interesante que quienes se consideran descendientes de aquellos conquistadores comprendan que los tiempos han cambiado y que los pueblos no necesitan ahora de flechas incendiarias para hacer valer sus derechos.