Rosas

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viernes, 26 de septiembre de 2014

LA TERCERA POSICIÓN IDEOLÓGICA


Por SALVADOR FERLA
La tercera posición arranca de un doble rechazo del demoliberalismo capitalista y del estado totalitario. En consecuencia tiene también un objeto último diferenciado. En el liberalismo el objetivo es el ascenso de la sociedad mediante el éxito de los individuos más aptos. En al socialismo marxista el desarrollo económico integral. En la tercera posición el objetivo es la felicidad del hombre, como individuo, como familia, como comunidad.
En los dos modelos rechazados los fines de la sociedad son económicos y el hombre es un esclavo de la producción. En la democracia social que propugna la tercera posición es un ser capaz de desarrollar libremente toda una capacidad creadora. Para ello proyecta convertir la fábrica en una comunidad, insuflarle la alegría del antiguo taller artesanal, hacer que el obrero deje de sentirse esclavo de la máquina y del empresario para sentirse productor y creador. Tiene pues la tercera posición dos fronteras claras, nítidas, perfectamente delimitadas. Hacia atrás con el demoliberalismo; para adelante con el marxismo. A diferencia de la democracia liberal quiere poner fin a la concentración de la propiedad en pocas manos. En contraste con el socialismo marxista se propone distribuirla, no suprimirla. ¿Por qué? Porque no desea convertir a los obreros en empleados públicos. (Difícilmente se hallará un trabajador independiente que ambicione convertirse en empleado estatal, o que viéndose forzado a serlo, lo considere un progreso); porque quiere impedir el agigantamiento patológico del estado, para lo cual no existe otro procedimiento más que el mantenimiento de la pequeña propiedad y el fortalecimiento de las asociaciones intermedias, como la familia, el municipio, el sindicato, la cooperativa, las corporaciones profesionales, la Iglesia. Únicamente la pequeña propiedad y una organización descentralizada del poder estatal pueden asegurar un socialismo con libertad. Aquí es preciso responder a un interrogante: ¿cómo se distribuye la propiedad en un proceso universal donde el avance de la tecnología impone la concentración de los medios de producción? Respuesta: Protegiendo con medidas concretas la pequeña unidad de producción de todo avasallamiento, y dándole participación a los trabajadores en la posesión, dirección, administración y usufructo de las empresas.     Otra pregunta: ¿Cómo se impide que las empresas socializadas de un modo que no extingue de raíz la propiedad privada, no crezcan patológicamente y se conviertan en empresas capitalistas? Respuesta: Por tres medios concretos y sólidos: 1º: Por la presencia obrera en su propiedad y gestión. 2º: Por la soberanía popular a través del estado democrático, asegurada por la difusión masiva de la cultura. 3º: Por la socialización absoluta del sector financiero de la economía. Hay que tener presente que sin el concurso del capital bancario en condición de aliado, no hay empresa capitalista".El marxismo se propone a través de los núcleos "desclasados" de la clase media (intelectuales y estudiantes) concientizar a los obreros a fin de lanzarlos violentamente contra el empresariado para destruirlo. La tercera posición cree en la superación de las clases mediante el arbitraje del estado, destinado a ser representativo de la comunidad íntegra por imperativas razones de orden y por el inevitable crecimiento cultural de los sectores marginales. Las dos posiciones ofrecen dificultades. En la tesis marxista hay que provocar deliberadamente el choque violento entre obreros y empresarios, con el riesgo cierto de destruir el aparato productivo y caer en la feroz dictadura de una burocracia, tras la ilusión de haber superado la última contradicción del devenir histórico. La conciliación de clases presenta el peligro de no llegar rápido a soluciones de fondo, de sufrir fracasos y regresiones, pero tiene la ventaja de poder lograr resultados positivos inmediatos, además de dos importantísimas conveniencias adicionales: la de preservar la libertad, y la de reducir al mínimo el costo social en vidas y bienes. Con un poco más de tiempo se evita un poco más de sangre; con un poco más de tiempo se preserva la libertad. Vale la pena intentarlo.

La tercera posición busca un punto intermedio entre el individuo liberal y el colectivismo marxista; entre la desigualdad personalista y la gregarización absoluta. La civilización occidental es obra del genio individual, del crecimiento de la personalidad operado en Occidente desde el Renacimiento. La gregarización insectifica al hombre, al decir de Perón. El objetivo central de la tercera posición puede resumirse así: "Socializar sin estatizar". Socializar sin disolver la personalidad; socializar manteniendo la independencia de la conciencia individual frente al estado; socializar sin confundir totalmente individuo y sociedad, sociedad y estado. En 1953, Hernán Benítez. sacerdote y teólogo, confesor de Eva Perón y precursor ignorado del movimiento religioso tercermundista, definía así la tercera posición en su libro "La aristocracia frente a la revolución": "El justicialismo biencomunitarista ambiciona el bien común, no el del individuo ni el del Estado. Su ética dice que el dinero, sea de quien sea, posee una función social y no individual.  El justicialismo argentino apunta a algo más que a un individualismo justo. Los capitales, tanto los de los particulares como los del Estado, en si justicialismo no son sólo de los particulares ni sólo del Estado. Son también de los trabajadores". A continuación aclara que Perón jamás ha dicho esto pero que "lo lleva en el alma". Finalmente propone una sindicalización integral con sindicatos que planifiquen y conduzcan la economía. ¿Qué había dicho Perón para presumirle estas intenciones in pectore? Veamos. En 1945 dio una conferencia en el Colegio Militar que impactó de una manera muy especial y muy grata a Jorge Abelardo Ramos. Dijo Perón en su transcurso: "En 1914 se cierra el ciclo de influencia de la Revolución Francesa y se abre el de la Revolución Rusa, la cual comienza su etapa heroica ese año, triunfa en Rusia en 1918 y hace su epopeya en los campos de Europa en 1945. ¿Cómo no va a arrojar un siglo de influencia en el desarrollo y en la evolución del mundo futuro? La Revolución Francesa terminó con el Gobierno de la aristocracia y dio nacimiento al Gobierno de la burguesía. La Revolución Rusa terminó con el Gobierno de la burguesía y abrió el campo a las masas proletarias. Es de las masas populares el futuro del mundo. La burguesía irá poco a poco cediendo su puesto y las instituciones irán modificándose y reformándose de acuerdo con las necesidades de la evolución que llega". Advierte no obstante que "nosotros no nos haremos comunistas, así como cuando sufrimos la influencia de la revolución francesa no nos hicimos sans culottes".
El 9 de abril de 1949 Perón dictó una conferencia clausurando el Primer Congreso Nacional de Filosofía celebrado en Mendoza, y trató de explicitar los lineamientos filosóficos de su tercera posición. Vale la pena transcribir algunos conceptos: "El tránsito del yo al nosotros -dijo- no se opera meteóricamente como un exterminio de las individualidades sino como una refirmación de éstas en función colectiva. La lucha de clases no puede ser considerada hoy en ese aspecto que ensombrece toda esperanza de fraternidad humana. En el mundo gana terreno la persuasión de que la colaboración social y la dignificación de la humanidad constituyen hechos inexorables". Más adelante hace esta apreciación significativa: "La senda hegeliana condujo a ciertos grupos al desvarío de subordinar tan por entero la individualidad a la organización ideal, que automáticamente el concepto de humanidad quedaba reducido a una palabra vacía: la omnipotencia del estado sobre una infinita suma de ceros". "Nos es grato llegar a la humanidad por el individuo, y a éste por la dignificación y acentuación de sus valores permanentes". Obsérvese la constante preocupación por la eventual omnipotencia del estado y la anulación de la personalidad humana, inquietudes comunes a muchos pensadores políticos y a las cuales parecen totalmente ajenos los entusiastas neófitos de la patria socialista. En una parte de su disertación se propone como tema "la terrible anulación del hombre por el estado y el problema del pensamiento democrático del futuro". La solución, responde, está en resolvernos en dar cabida en su paisaje a la comunidad, sin distraer la atención de los valores supremos del individuo, acentuando sobre sus esencias espirituales pero con la esperanza puesta en el bien común". Más adelante propone "un eclecticismo logrado por la superación, por la cultura, por el equilibrio". Y termina diciendo: "Al principio hegeliano de la realización del yo en nosotros, apuntamos la necesidad de que ese nosotros se realice y perfeccione en el yo".
Pedro E. Vázquez, médico psiquíatra, de quien se llegó a decir que era el benjamín de Perón, dirigía hace unos años una llamada Escuela Superior de Conducción Política del Movimiento Peronista. En 1966 editó un folleto en el cual se desarrollan los "fundamentos de la doctrina nacional justicialista". Precedidas por muy endebles presupuestos filosóficos tomados del nacionalismo de derecha, entre los cuales aquel del paraíso medieval perdido por culpa de una formidable conspiración anticatólica, se llega no obstante a estas conclusiones que compartimos en líneas generales, y que reproduzco para aproximarnos a la comprensión total de la tercera posición: "Mañana: el estado comunitario". "Mañana: la empresa comunitaria". "No basta mejorar el nivel de vida del proletariado. No basta dar al productor el lugar que le corresponde en la Comunidad. No resuelve nada cambiar al régimen capitalista sustituyendo la oligarquía burguesa por una Oligarquía burocrática. Lo que hace falta es suprimir el asalariado, devolviendo a la empresa, aprehendida en su realidad orgánica, la posesión, y de ser posible la propiedad de su capital, así como la libre disposición del fruto de su trabajo". "La tierra debe ser de quienes la trabajen como las máquinas de quienes trabajan con ellas. Tal principio no supone, en absoluto, el parcelamiento de la propiedad de los instrumentos de producción, sino la supresión de la propiedad individualista de bienes que otros -individuos o grupos- necesitan. O sea la supresión del parasitismo en todas sus formas". Y termina así: "Eliminado el parasitismo capitalista, las clases sociales desaparecerán ipso facto". "No habrá más burgueses ni proletarios, sino productores funcionalmente organizados y jerarquizados en sus empresas. El gremio perderá entonces el carácter clasista que le ha impuesto una lucha necesaria cuya responsabilidad no lleva y volverá a convertirse en una federación de empresas comunitarias, con el patrimonio asistencial que necesite y los poderes legislativos y judiciales que definirán sus fueros. En cada gremio un banco distribuirá el crédito entre las empresas, dentro del marco de la planificación y conducción económica del estado nacional”
Y bien. Todas estas son manifestaciones ideológicas que requieren una actualizada implementación política, y que constantemente deben perfeccionarse. La trascendente reforma social que realizó Perón entre 1945 y 1955 fue una objetivación de estas inquietudes.  Los artículos 38, 39 y 40 de la Constitución Nacional reformada en 1949 constituyen una objetivación jurídica de la tercera posición ideológica y tienden a delinear sus fronteras. Por ese articulado queda descartado el uso irrestricto de la propiedad, y también la estatización absoluta. En el medio se plantea un serio y categórico condicionamiento de la propiedad privada, al capital privado, a la empresa privada, de manera que si la Constitución no establece un socialismo al estilo de los países escandinavos, lo haca perfectamente posible y compatible con el espíritu, la letra y los fines qué declara. Esta Constitución no manda hacer la reforma agraria (no era preciso que lo hiciera) pero por anticipado la hace posible y le acuerda juridicidad. No ordena expropiar empresas industriales, pero si se hicieran serían perfectamente constitucionales. No manda la participación obrera en la gestión y en las utilidades de las empresas, pero la sugiere, con lo cual de verificarse cuentan con la aceptación de la carta fundamental. Todo el socialismo de tercera posición cabe dentro de los artículos que cito.
Que Perón esté cansado y envejecido es una cosa. Que quienes participan con él del poder no tengan interés en nuevos proyectos políticos, puede ser cierto. También es cierto que muchas veces el peronismo aparece manejándose con crudo oportunismo, ajeno a todo principio rector, a toda meta ideal.   Pero que el peronismo no tenga nuevos ensayos que realizar en virtud del agotamiento irremediable de la tercera posición, es una fantasía. Ahí están Perú, Suecia y Yugoslavia para indicarnos hasta dónde se puede llegar. Para citar algunos ejemplos de reformas trascendentes posibles no planteadas todavía, diré que falta aún realizar una reforma agraria que incremente la producción y elimine la influencia política de los terratenientes. Falta nacionalizar el comercio exterior. Faltan experiencias piloto de cogestión y autogestión empresaria. Falta reducir drásticamente el presupuesto militar, tal como hiciera Rivadavia en 1823 pero con mejores razones y oportunidad. Falta la eliminación total de la intermediación en la distribución de alimentos. Falta un plan que perfeccione las cooperativas y aumente su número. Falta llegar a la socialización absoluta del sector financiero de la economía.   Todo esto y mucho más se puede hacer sin pasar por el marxismo. Eso sí, en cuanto el peronismo presente nuevos proyectos de cambio verá esfumarse rápidamente la ilusoria unanimidad que lo rodea, y verá resucitar, como por arte de magia, un nuevo frente opositor. Porque una cosa es que Coral proponga ascender a generales a los sargentos sabiendo que nunca tendrá oportunidad de intentarlo, y otra cosa que un movimiento mayoritario, respaldado por las organizaciones sindicales proponga reformas trascendentales con serias posibilidades de realizarlas.
Ni Perón ni el peronismo tienen la tercera posición patentada a su nombre. Pensamientos afines se cultivan en la socialdemocracia de Horacio Sueldo y de José Antonio Allende, y en algunos sectores del radicalismo, y esto le da a la tercera posición una trascendencia que va más allá de la fatal circunstancialidad del liderazgo de Perón. Con ella se busca recomponer la unidad del mundo de la producción, superando la dualidad conflictiva de capital y trabajo en un nuevo ordenamiento comunitario pero no estatizante. ¿Cómo se lucha para llegar a esto? No se pueden establecer a priori los métodos de lucha. Las circunstancias así como imponen la lucha van diciendo cómo. Sólo podemos señalar una preferencia: la concientización por adoctrinamiento; y una exclusión, el atentado personal. (Lenin decía con lucidez que la inclinación al atentado por parte de pretendidas vanguardias revolucionarias, está en relación directa a su desvinculación de la clase obrera). Entre los dos extremos de ese arco imaginario que va desde el sí a la concientización al no al atentado, habrá siempre una amplia, infinita, gama de recursos de lucha.

jueves, 25 de septiembre de 2014

EL HECHO MALDITO DEL PAÍS BURGUÉS

Por Ernesto Jauretche.
Hace 46 años que a John William Cooke se lo llevó la impiadosa enfermedad del siglo. El cáncer le rompió el cuello; su espíritu subversivo y valiente nos sigue nutriendo.
¿Quién, cuando hizo falta fijar rumbos a la revolución, habló con la libertad del que no busca el discurso de la conveniencia? ¿Quién, en épocas de definición, supo actuar según sus íntimas convicciones, libre de los oportunos tacticismos? ¿Quién sacudió tanto el mediocre el mostrador de los dirigentes al demostrar fehacientemente que, aquí, en Cuba o en la China, la política es la hija dilecta de la razón crítica?
¡Quién, si no Cooke, se atrevió a discutir con Perón!
En su palabra y en su acción; aún más, en el sentido heroico que imprimió a su vida, Cooke fue para la militancia, y seguirá siendo, un faro ético, la encarnación del combatiente, del inteligente y culto pensador que se entrega de cuerpo y alma a la política. Infundió ese espíritu; pero, además, son suyas las ideas, verdades fundacionales del peronismo revolucionario que nunca perecerán. El hecho maldito del país burgués, esa certera definición que alude al antagonismo irreductible que significa el peronismo, sigue dando cuenta de nuestra realidad. Allí radica su parentesco, su relación dialéctica, el eco vivo de la definición histórica: el peronismo será revolucionario, o no será, que pronunció la inmortal Evita.
Hoy todavía nos interrogamos: ¿Cuánto nos falta para dejar de ser el gigante invertebrado y miope?
Cooke es tránsito inevitable de cualquier intento de historizar al movimiento de masas en la Argentina. Y, en consecuencia, fuente de los valores en la construcción de un peronismo que tiene como objetivo alcanzar la grandeza de la Nación y la felicidad del pueblo.
"Cuando usted ya no esté, ¿qué significará ser peronista?". Aquella pregunta insolente y problemática que Cooke incluyó al pie de una de sus cartas al general Perón, hoy tiene respuesta.
Ni idea tenía sobre esas relevancias, en mis años preadolescentes, cuando era el “chepibe” de un fervoroso colectivo de hombres maduros entre los que campeaba un gordo joven apodado “el Bebe”. Se desgañitaban en interminables discusiones políticas al tiempo que se jugaban prestigios personales en interminables partidas de ajedrez.
Era una oscura oficina de la Galería Florida, más parecida al despacho de Phillip Marlowe que el estudio jurídico de Néstor Banfi, donde se apiñaba ese grupo de hombres que fueron más tarde conducción de mi militancia. Eran peronistas de hueso colorado, precursores, patronos de la revolución peronista, hombres que habían sido pendón y escolta de Perón, en esos días radiados de la administración pública; exiliados del poder. Pero ¡guay! de levantar la voz en público contra del gobierno: “Sabíamos que la contrarrevolución, que veíamos venir, no era contra Perón, sino contra el pueblo en el poder”, definió mi tío. Se que intentaron regresar, ya tarde, después del salvaje bombardeo a la Plaza de Mayo. En ese clima conocí, de lejos y de abajo para arriba, a un tal John William Cooke.
Poco tiempo después volví a verlo, siempre a la distancia, en el patio de la cárcel de Rawson, durante el horario de las visitas. Vestía bombachas y alpargatas, y una amplia camisa clara, que coronaba con una boina negra; tenía un andar pesado y unos oscuros ojos de lince, y no paraba de hablar.
Curiosa parábola recorría la correspondencia de John con Alicia. De Cooke a mi tío Teodoro, que me la entregaba clandestinamente en la visita; en mi upite salía del penal; ingresaba luego a la cárcel de mujeres, donde se lo entregaba a mi vieja, que a contrapartida me daba la respuesta de Alicia; salía otra vez en mi ojete para volver a Rawson y alcanzársela a John. Tenía apenas 15 años. No adquirí ningún hábito malsano pero, si se quiere, ese ejercicio escatológico me instruyó sobre el significado del apotegma peronista: todo aquel que no milita es un cobarde o un traidor.
Pasaron tantos años… Y hoy siento algo así como una obligación de escribir estas letras, que quieren ser un recuerdo sencillo y emocionado al compañero John William Cooke, que no descansará en paz hasta que no alcancemos la patria justa, libre y soberana.
¿Dónde le depositaremos la roja rosa de nuestro homenaje al compañero revolucionario?

martes, 23 de septiembre de 2014

"Memorias de un Coronel Democrático"

Al Coronel Horacio Ballester lo destituyó un consejo de guerra por oponerse al gobierno Dictatorial del Liberal Alejandro Lanusse. Muchos años después escribió un libro y lo llamó Memorias de un Coronel Democrático. Esta Obra es imprescindible para conocer de primera mano la Historia Argentina entre 1955 y 1983.  Un ejemplar dedicado por el Autor ya forma parte de la Biblioteca del Instituto.  Muchas gracias Coronel.

Museo Juan Manuel de Rosas de Gral San Martín



 
 
 
 
 
 
 
 
 


jueves, 18 de septiembre de 2014

"Los custodios de La Palabra" :Sobre Fundamentalismo, Integrismo e Islamismo


por José Luis Muñoz Azpiri (h)

"La religión auténtica es fuente de paz y no de violencia. Nadie puede usar el nombre de Dios para cometer violencia. Matar en  nombre de Dios es un gran sacrilegio. Discriminar en nombre de Dios es inhumano."
                                                             S.S. Francisco. Tirana (Albania) 2014