Rosas

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viernes, 16 de septiembre de 2016

Cien años de la victoria nacional de 1916. Gabinete de Hipólito,

Por el Prof. Carlos Pistelli

    Se abrochaba el último botón del saco, y deliberaba consigo mismo. Mascullaba por dentro los ocho primeros hombres que le iban a acompañar en el Gobierno del Pueblo. Cuando se da la lista, surgen dos “pequeños” problemas. El Embajador de inglés venía a dar la venia para la conformación del mismo, como era tradición. “Costumbre que el Sr. Embajador debe dar por concluida”, pudo decirle el Presidente electo.
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Hipolito Yrigoyen

  El segundo problema, es que sus ministros no eran conocidos ni traían mayor abolengo, en general, que una larga militancia en el Partido.


Ramón Gómez.

  Este cordobés de Santiago, había hecho su carrera política acompañando al Caudillo. Nacido en 1865, se recibió de abogado en Córdoba, para pasar a vivir a Santiago del Estero, donde formará familia. Participa en la Revolución de 1905 en la ‘Docta’, y era el jefe del partido santiagueño, que logró la crucial victoria para que Hipólito ganase la elección. Fue nombrado ministro del interior. Estuvo en el gabinete hasta la finalización del mismo, y luego romperá con Yrigoyen. Alguna reconciliación hubo, pero con el Caudillo, las rupturas eran definitivas.

.Carlos Becú,
.  Abogado porteño, organizador del Comité de la Capital, vinculado al “Grupo Azul”, opositor al Yrigoyenismo. Desarrolló su carrera en Derecho Internacional, y fue el primer canciller del Gobierno Popular. No fue ni brisa de verano. El 2 de febrero de 1917, renunció en disconformidad con la marcha del gobierno.
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Domingo Salaverry.

.  En hacienda, el Presidente escogió al joven abogado bonaerense Domingo Salaverry (1879). Hombre de su confianza, el ministro recibió críticas a su gestión que lo llevaron al suicidio al terminar el mandato.
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José S. Salinas,

.  Este riojano de Jujuy, nació en Olta en 1873, bajo el vivo recuerdo de Chacho Peñaloza. Se recibió de abogado en Buenos Aires, participó en la revoluciones radicales, y luego se ‘aposentó’ en Jujuy, donde ejerció la docencia. Yrigoyen lo convocó al ministerio de educación.
  Duramente criticado, el propio actor Enrique Muiño lo satirizó en una obra teatral, su labor fue encomiable. Estableció el guardapolvos como prenda obligatoria, y desarrolló una titánica obra educativa. En su gestión, Argentina barrió el analfabetismo, convirtiéndose en el primer país del mundo en conseguirlo.
  Al mismo tiempo, a Salinas le tocó de lleno el Grito Universitario cordobés de 1918, que por órdenes de Yrigoyen apoyó y presidió como interventor. Planteos santafesinos, que contaron con el aval del ex gobernador Menchaca y de jóvenes y dirigentes de diferentes extracción política, llevaron a Yrigoyen a darle raigambre nacional a la Universidad del Litoral, que Salinas presidió como Rector en sus primeros años.
.  Al finalizar su mandato, regresó a Jujuy, en donde fallecería en 1933.
.Honorio Pueyrredón.
.  El ministro que me prestó el mitrismo, al decir del Presidente, fue la figura más destacada de su Gabinete. Posiblemente porque no provenía de las propias filas.
  Nació en San Pedro, el 9 de julio de 1876. Se recibió de abogado y destacó como jurisconsulto. En 1912 fue electo diputado nacional por la UC Mitrista. Hipólito lo escogió para el ministerio de agricultura, ganadería y pesca, pero al renunciar Becú, ocupó interinamente la cancillería. Le tocó presidir la delegación argentina al conformarse la Sociedad de Naciones, justificando su retiro, en peleas internas con Marcelo Alvear. Esas disidencias con Marcelo, marcaron los años subsiguientes en materia diplomática y política partidaria. Porque Honorio fue la eterna esperanza yrigoyenista ante la declinación alvearista. Su juventud (40 años al ’16) le abrían un futuro de proyecciones infinitas. Pero pesaron sobre él aquel mote despectivo de Hipólito que sus nuevos correligionarios hicieron carne: “El mitrista”. Dijo alguna vez, La Unión Cívica Radical es una fuerza espiritual; un estado de conciencia; radica en el alma del pueblo; el Radicalismo es hoy como lo fuera otrora una esperanza de redención social. Pobre Honorio, era radical de veras. ¿Cómo se sentiría hoy con el mitrismo generalizado en el que se convirtió su partido?.

Alfredo Demarchi,


  El 13 de septiembre de 1918, Hipólito hechó mano de un viejo amigo para reemplazar a Honorio. El “nieto de Facundo”, era amigo personal de Yrigoyen, y fue vicegobernador de la fórmula de la unidad con don Bernardo en 1898.

  DeMarchi nació en 1857, se recibió de ingeniero, y adhirió al hipolitismo de entrada. Era de sus más fieles exponentes. Dedicó tiempo a diversas actividades empresariales, y era voz autorizada en el partido. Dos veces diputado nacional, fue activo exponente de lo más granado que tenía el Yrigoyenismo para las lides políticas de estado. Propulsó una Reforma Agraria en tierras fiscales, que le ganó el rechazo de las élites: “Globo de ensayo de algo más grande”. Pero Hipólito lo llevó al ministerio por un tema central: Demarchi era el mayor experto en materia petrolera del país. La batalla por el petróleo había iniciadose. Creó la Dirección General de Petróleo, en el marco del plan presidencial: “Tierra y Petroleo”. Libró arduas luchas y dejó sentada las bases para la creación de YPF. Pero el desgaste en el cargo, y algunas disidencias con su viejo amigo el Presidente lo llevaron a renunciar en los primeros meses de 1922.
 Yrigoyen lo reemplazó con el correntino Eudoro Vargas Gómez (1878), fundador del partido de su provincia, quien ejerció pocos meses por largas discusiones sobre el alcance que tendría YPF. Concluyó en el ministerio el cordobés Carlos J. Rodríguez (Río IV, 1875), hombre que se había vinculado a Hipólito estrechamente, tras ser intendente de su ciudad. Presidía la comisión de presupuesto en el Congreso Nacional, en su segundo mandato como diputado.

Yrigoyen en Entre Ríos
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Pablo Torello.


  El abogado y ganadero bonaerense no esperaba a sus 52 años volver a la política activa y en un cargo tan diligente como el de Obras Públicas. Torello libró una ardua batalla en materia ferroviaria, siguiendo precisas instrucciones presidenciales. Torello fue presidente del partido en 1928 y Senador Nacional por la pcia.


Elpidio González.


  Noble Elpidio, vos sí que fuiste fiel. 

  Este cordobés de Rosario descendía de notables familias federales. Nacido el 1° de agosto de 1875, fue el amigo más consecuente de Yrigoyen, y jefe del partido cordobés. Tuvo a su cargo el ministerio de guerra, y luego la jefatura de policía, cuando la Semana Trágica: Los huelguistas le dieron vuelta el auto y se lo incendiaron, cuando fue a mediar. Fue electo vicepresidente de la República en 1922.
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Julio Moreno.

.  Hipólito realizó un enroque. El jefe de policía reemplazaría a Elpidio. Julio Moreno (1866), estaba vinculado estrechamente al Presidente. Pero la muerte de su hermano en la Revolución de 1905 lo alejó de la política largos años. Pesan sobre Moreno las actuaciones de Varela en los episodios conocidos como “La Patagonia Rebelde”. Falleció en París en 1926, en medio de una misión diplomática.
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Federico Álvarez de Toledo.

.  Profundo malestar generó el hecho que Hipólito nombrara a un civil con alcurnia, pero civil al fin, en la cartera de marina. Cumplió su rol, e intentó fundar una Marina Mercante en trabajo común con otros ministerios. Dejó el cargo y cumplió distintos roles dentro del gobierno.
  Hipólito lo reemplazó con el marino Tomás Zurueta (1870), recién dos años después de estar el cargo vacante e interinamente presidido por Moreno. Zurueta fundó en Puerto Belgrano la Escuela de Aviación Naval. No era radical militante, pero volvió a ocupar el cargo en 1928. Alvear prescindió de sus servicios, y escogió en el cargo al ViceAlmirante García Domecq, cuya vida merece una nota particular.

1 comentario:

  1. Que desafio para donHipolito, que en realidad nunca deseo ser gobierno y menos presidente!! Hay algunos aspectos opinables, pero es un muy buen articulo!!

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