Rosas

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jueves, 22 de noviembre de 2012

Violencia es mentir..

por Juan Carlos Serqueiros  "Violencia es mentir", dice el Indio Solari, y tiene razón... Se ejerce violencia cuando se miente, pero esa violencia sube exponencialmente, cuando se miente en algo de tan capital importancia, cual lo es la Historia Argentina, nuestra propia Historia. En su edición del 16 de agosto de 2009, el diario "La Gaceta", de Tucumán (que tanto en lo que se refiere a su formato en papel, como en lo "ideológico"; calza los mismos puntos que su colega de pasquinazgo, el libelo infame "La Nación"); le realizó una "nota" (bueno che, de algún modo hay que llamarla ¿qué querés que le haga?) al historiador Carlos Páez de la Torre (y aquí hay que decir que en realidad, con esa "nota", lo que está haciendo "La Gaceta" es editorializar por dos, o sea, agregar a la editorial del día; otra más, de manera de seguir lavando cerebros; porque hete aquí que Páez de la Torre, es parte... del staff del diario!!!). Si tenés a mano Dramamine para combatir el vómito que te va a sobrevenir, sos un cacho masoquista y tenés mucho de valiente y arrojad@, aquí tenés el enlace al artículo ese (guarda, es tóxico..., después no digas que no te avisé, eh!): Nota en La Gaceta 16.08.2009 La "nota" en cuestión (que no firma nadie, con lo cual si yo fuese malpensado, podría inferir que las "preguntas" a Páez de la Torre; se las hace él mismo), pretenciosamente titulada "El libro, finalmente, es lo único que queda" (que lo parió..., qué pensamiento profundo!... me dejó anonadado, "groggy sin destilar"), tiene en su encabezado una serie de "flores" intercambiadas entre el diario y su empleado, abundando en consideraciones sobre los méritos profesionales de Páez de la Torre, a quien sindica como "el mayor historiador vivo de nuestra provincia" (no aclara si lo de "mayor" es por la edad, o si está referido a la estatura intelectual del quía, pero bueno... ojalá fuese por lo de la edad, porque si es por lo otro; entonces nos tapó el agua), y a continuación, invita al lector a dejarse llevar por el "mejor guía" (que para "La Gaceta" vendría a ser Páez de la Torre, obvio), en un trip al que pomposamente llama "un recorrido por la historia tucumana" (ah!, mirá vos... para qué te vas a tragar enormes libracos y consultar miles y miles de amarillentos papeles para aprender casi cuatro siglos y medio de historia tucumana; si "La Gaceta" te la cuenta en los pocos renglones de una nota pedorrísima... vendría a ser algo así como los "Resúmenes Lerú" ¿te acordás?). Y trascartón nomás, vienen los ganchos para atraer la atención del lector (pobre lector!... mamaderaaaa), en la forma de "ingeniosísimos" y "sesudos" interrogantes, como por ejemplo: "¿Cómo es posible que el pacífico Nicolás Avellaneda haya sido el hijo de un hombre degollado?". Bueno, parece que para "La Gaceta", un hijo tiene necesariamente que resultar un clon del padre: si el padre fue un hijo de puta, el hijo debe ser asimismo otro hijo de puta; y si el padre era buenito, ergo, el hijo tiene que ser un santo; y encima, todo eso suponiendo que uno coincida con "La Gaceta" en lo de que Nicolás Avellaneda era "pacífico", lo cual en mi humildísima opinión, es bastante discutible; porque no alcanzo muy bien a discernir qué carajo tiene de "pacífico", cederle a la provincia de Santa Fé todas las tierras hasta el paralelo 28 que pertenecían al por entonces Territorio Nacional del Chaco, para que Santa Fé pagara con ellas la deuda externa que mantenía con prestamistas ingleses; como hizo Avellaneda durante su presidencia... "La Forestal", ¿te suena?
O este otro uppercut al mentón: "¿Por qué inauguramos los golpes de estado en nuestro país?" (aclaro: lo de "inauguramos" en leguaje gaceteril, debe leerse como "los tucumanos inauguramos los golpes de estado"). Ignoro de dónde mierda habrán sacado en "La Gaceta" que "los golpes de estado", se "inauguraron" en Tucumán; porque también pueden entenderse como "golpes de estado" el de Vergara and company contra Hernandarias, el de Liniers reemplazando a Sobremonte después de la primera invasión inglesa; el del 25 de Mayo de 1810 contra Cisneros o el de San Martín contra el llamado Primer Triunvirato, por ejemplo y entre otros...; o sea, hay golpes de estado y golpes de estado, algunos buenos, otros no tanto y otros decididamente malos; todo depende de la perspectiva que tenga quien los analice y bajo qué paradigmas lo haga; pero me parece que lo de "La Gaceta", al arrogarse el dudoso privilegio de que en Tucumán se "inauguraron" los "golpes de estado", refiriéndose a Bernabé Aráoz y la creación de la "República del Tucumán" -y te prometo que en alguna próxima vez me voy a ocupar de eso de la "República del Tucumán"-, suena medio fanfarrón ¿no?; sobre todo cuando algunos renglones antes, "La Gaceta" se queja de una supuesta historiografía "porteñocéntrica" (así como también se quejó de otra supuesta historiografía "salteñocéntrica"), o sea que en suma, se quejó, se queja y se quejará de cualquier historiografía que no sea "tucumanocéntrica". En fin, vendría a ser algo así como "los demás son unos turros, porque quieren imponer su centrismo, en lugar de subordinarse al mío". Capaz que en "La Gaceta" tengan algún mambo tipo complejo de inferioridad, viste, y se lo estén trasladando a la gente e instalándolo en eso que llaman inconsciente colectivo. Y además es una chiquilinada caprichosa, porque si hay una historiografía "porteñocentrista" (y desde ya, sí la hay), esa es precisamente la liberal, la de Mitre, López y la larguísima fila de émulos y discípulos que desgraciadamente esos dos supieron cosechar hasta nuestros días; historiografía esta a la cual "La Gaceta" y Páez de la Torre, "casualmente" son adherentes (y adherentes fervorosos, además). La verdad es que al igual que en Tucumán, en otras provincias, muchos de sus historiadores, también anduvieron a las puteadas contra la historiografía "porteñocéntrica"; pero también (y otra vez, al igual que en Tucumán) a la hora de los bifes, fueron (y son) tributarios de esa misma interpretación liberaloide mentirosa y amañada de la Historia Argentina; lo cual ocurre sencillamente porque desde siempre las oligarquías provincianas anduvieron del brazo con la oligarquía porteña, fueron socias de ésta en la entrega del país a los intereses extranjeros; entonces se unieron y se siguen uniendo frente al "enemigo común", o sea, la verdadera Historia Argentina, la nacional, popular e iberoamericana. Confunden (algunos por ingenuidad y otros por interés) federalismo con localismos mezquinos y otras pelotudeces varias, perdiendo de vista que más allá de matices y personajes, la Historia Argentina es una e indivisible; y que eso de porteños vs. provincianos es sólo una más de las tantas zonceras criollas con que nos embotaron los sentidos. O si no, este otro: "¿Qué valor tiene la novela histórica?". Y... qué sé yo qué valor tiene la "novela histórica"... habría que preguntarle al librero el precio de tapa ¿no? jajaja... No, la verdad es que no sé a qué libros "La Gaceta" llamará "novela histórica"; porque que yo sepa, no existe tal cosa. Lo de "novela histórica" es un verso; a lo sumo habrá novelas que incluyan personajes o circunstancias históricas, lo cual no significa en modo alguno, que esas novelas sean "históricas" . Si es novela, es novela y punto, es decir, imaginación, creación del autor; y si es historia, entonces es Historia, esto es, la narración de hechos reales, la crónica de los mismos, su interpretación, etc. Y por supuesto, todo eso lo sabe hasta un chico, pero bueno, "La Gaceta" se lo "pregunta" al bueno de Páez de la Torre, para darle a éste pie para poder explayarse sobre la "culpa" de los historiadores de escribir de un modo "innecesariamente críptico" (¡¿?!), incurrir en la pedantería de subestimar a lo que él llama "lector común" (o sea que para el "democrático" Páez de la Torre, existen varias categorías de lectores, entre las cuales no ubica precisamente en un sitial de privilegio a ese "lector común" al que peyorativamente alude y al que implícitamente considera incapaz de comprender) y bla bla bla... Eso sí, de autocrítica sobre las mentiras de la historiografía oficial mitrista y liberaloide, nada, niente... Y claro, se entiende..., Páez de la Torre es miembro de número de la Academia Nacional de Historia; y entre gitanos, no nos vamos a andar adivinando la suerte ¿no, Páez? Y la "nota" trae además, de yapa, una especie de "edición extra" del programa de Rial, es decir, puteríos, conventilleos y afines sobre Lola Mora, Paul Groussac, Iturri, etc.; con los cuales no quiero contaminarte, para qué, ahorremos otro mal trago, "mejor no hablar de ciertas cosas"... Seamos buenos y dejemos de lado también, la profecía incumplida (por suerte) de este verdadero anticipador del futuro, cuando se refiere a sus "dudas" sobre la celebración del Bicentenario en 2010 (recordar que la "nota" de "La Gaceta" es de 2009), para concluir con un rotundo y despectivo "a las celebraciones se las lleva el viento". Espero que los cientos de miles de argentinos festejando apoteóticamente en las calles, le habrán despejado sus "dudas" ¿O no, don Páez? Mire, mejor dedíquese a otra cosa, porque se ve que eso de la predicción, no es lo suyo... Lo que sí es dañino y nefasto, es el tratamiento que Páez de la Torre le da a temas como por ejemplo, el de considerar a... ¡Belgrano, nada menos!, como alguien que "ya había concluído su ciclo, como todos los hombres", o que "la gente se cansa de sus héroes". Y es lógico..., Páez de la Torre está metido en un berenjenal: si dice la verdad de lo ocurrido en torno a Belgrano y las maldades que contra él cometieron Bernabé Aráoz y la oligarquía tucumana (no el pueblo tucumano, que es otra cosa... "La Gaceta" y su lacayo Páez de la Torre, quieren meterle en la marota a la gente, que la ingratitud hacia el general Belgrano fue de todo el pueblo tucumano; cuando la verdad es que fue exclusiva de la élite que manejaba -y maneja- la provincia), se tira en contra a toda la tilinguería y paquetería tucumana que constituye su público; así que ante eso, opta por obviar esos "pequeños detalles", dejando en pie las zonceras que ese segmento de la sociedad ha adoptado como credo irrenunciable. O eso de atribuir el magnicidio del general Alejandro Heredia a "motivaciones personales" de su asesino, Gabino Robles; y endilgarle de paso el crimen a Rosas, quien vendría a convertirse así (según la teoría policial del "quién se beneficia", que Páez de la Torre hace suya, por lo visto), en el verdadero asesino del Indio Heredia. Todo lo cual es lisa y llanamente UNA GRAN MENTIRA, porque este muchacho Páez de la Torre se "olvida" (se ve que es tan desmemoriado el pobre...) de "cositas sin mayor importancia", como por ejemplo que las muertes de Heredia (y de otros jefes federales) habían sido pergeñadas en el "Plan de sangre y escándalo" concebido por los unitarios en alianza con la masonería y los poderes foráneos (Santa Cruz y los ingleses), y denunciado por Manuel Moreno, y que el autor material del hecho, Gabino Robles, había sido instigado, contratado, equipado y pagado por Marco Avellaneda (ver mi nota al respecto, en este enlace: EL INDIO HEREDIA ). Páez, no hay que macanear eh!, te va a crecer la nariz, guarda, ojo al piojo... Acordate: VIOLENCIA ES MENTIR.

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