Rosas

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jueves, 31 de enero de 2013

Andres Guacurari


Por Jbismarck

Fue un indio guaraní. Nació en Santo Tomé o San Borja probablemente el 30 de noviembre de 1778. Vivió en Santo Tomé con su madre a partir de la invasión luso-brasileña de 1801. Fue educado por el cura del pueblo. Su nombre, como él lo escribía era Andrés Guacurarí; los luso-brasileños lo llamaban Artiguinhas o Andrés Tacuarí. Fue más conocido como Andresito. Pero fundamentalmente fue un americano, en el cabal sentido del término, como lo fueron Don José de San Martín, Don Manuel Belgrano, Don José Gervasio Artigas, Don Martín de Güemes y otros tantos hombres hijos de la revolución de 1810 y de la independencia declarada en 1816. Creyó, como todos sus contemporáneos, en el proyecto de una gran nación, libre y soberana, capaz de dar a sus hijos la felicidad y los principios del derecho que les fueran negados por siglos. Era un hombre que emergía de la cultura de las antiguas misiones jesuíticas, de una profunda educación e instrucción, capaz de leer y escribir en castellano, guaraní y portugués. Sus cartas denotan con toda claridad la consistencia de su proyecto político y sólidos fundamentos que lo sustentaban, proyectos y principios por los que luchó hasta sus últimas fuerzas junto al pueblo misionero.
No quepa duda de que su acción política y militar en esta región de la patria lograron frenar la ancestral ambición portuguesa de extender los límites lusitanos hasta el río Paraná. Hoy la figura histórica de Andrés Guacurarí debe ser reivindicada por el pueblo misionero como constructor de la identidad política y cultural de nuestra Provincia. Corresponde a nosotros, como misioneros, no permitir que su memoria caiga en el olvido y mantener vivo el fuego de sus ideales, que hoy siguen manteniendo tanta vigencia como en 1817, pues son eternos y parte de nuestra escencia: la Libertad, la Justicia, la Felicidad del Pueblo, el Orden, la Soberanía. Recordemos siempre que si hoy vemos flamear a nuestra enseña patria en el mástil de la Plazoleta Andrés Guacurarí, es por las vidas que ofrendaron aquél 2 de Julio un puñado de valientes misioneros, cuyos cuerpos anónimos yacen sepultados allí no más, a escasos metros del mástil, en la misma Plazoleta que exhibe al monumento de Andresito.

ANDRÉS GUACURARÍ Y ARTIGAS
Cronología histórica
1778, 30 de Noviembre
Andrés Guacurarí nace en el pueblo misionero de San Borja. Este pueblo, junto a San Miguel, San Lorenzo, Santo Angel, San Nicolás, San Juan Bautista y San Luis Gonzaga, conformaba el grupo de los siete pueblos de las misiones orientales del Uruguay. En 1796 o 1797 Andresito habría entrado en contacto con Don José Gervasio Artigas, el caudillo de la Banda Oriental, quien lo adoptó como hijo y lo educó, razón por la cual Andresito firmaba Andrés Guacurarí y Artigas. Hacia el año 1811 Andrés Guacurarí llegó al grado de Sargento del Cuerpo de Blandengues, en las tropas federales comandadas por José Artigas.
1815, 16 de Setiembre
En 1815 Andresito es designado “Ciudadano Capitán de Blandengues y Comandante General de Misiones”. Su primer objetivo fue recuperar los pueblos de la banda oriental del río Paraná, los que se hallaban en poder de los paraguayos por la cesión que hiciera de los mismos en el año 1811 el General Manuel Belgrano. El 16 de Setiembre se produce el combate de Candelaria. Las fuerzas paraguayas comandadas por el comandante paraguayo Isassi son derrotadas y las fuerzas guaraníes recuperan los pueblos de Candelaria, Santa Ana, San Ignacio Miní, Loreto y Corpus.
1816, Setiembre
Andresito inicia el plan para recuperar las Misiones Orientales, que comprendían los pueblos de San Borja, Santo Angel, San Lorenzo, San Miguel, San Nicolás, San Juan Bautista y San Luis Gonzaga, pueblos que estaban ilegítimamente bajo dominio portugués desde el año 1801. Eran territorios que habían pertenecido a la Monarquía Española y que por derecho pertenecían a las Provincias Unidas del Río de la Plata.
1816, 21 de Setiembre
Andresito inicia el sitio al pueblo de San Borja, sede del cuartel general portugués. Luego de trece días de sitiar al pueblo, Andresito ordenó el ataque, pero el Brigadier Francisco Das Chagas Santos, Comandante portugués de las Misiones Orientales, recibió un refuerzo comandado por el Coronel José de Abreu desde Alegrete, ante lo cual Andresito ordenó la retirada y la dispersión de sus tropas.
1817, 14 de Enero
El Brigadier Francisco Das Chagas Santos con sus tropas cruza el río Uruguay en la barra del Aguapey y procede a destruir e incendiar los pueblos misioneros, a excepción de Apóstoles, San Carlos y San José, los que unicamente fueron saqueados. La campaña portuguesa, con su sembrado de muerte, saqueo, destrucción e incendios finalizó el 13 de Marzo. En un avance arrollador los portugueses destruyeron todos los asentamientos existentes sobre la costa del río Uruguay, desde Yapeyú hasta San Javier, llevándose al Brasil ganados, ornamentos de los templos, personas y todo tipo de bienes y útiles. Los crímenes que se cometieron contra la población indefensa en esta invasión despertaron el rencor y los deseos de venganza de los guaraníes sobrevivientes.
1817, 2 de Julio
Se libra la Batalla de Apóstoles, en la que las fuerzas portuguesas comandadas por el Brigadier Chagas fueron derrotadas por las fuerzas guaraníes de Andresito.
1818, 18 de Marzo
El Brigadier Chagas cruza nuevamente el río Uruguay y se dirige al pueblo de San Carlos, donde estaban acuarteladas las tropas de Andresito.
1818, 31 de Marzo al 3 de Abril
Se libra la Batalla de San Carlos. En la misma las fuerzas de Andresito son derrotadas por las fuerzas portuguesas. La fuerza misioneras se habían fortificado en el templo y en las casas del pueblo. Luego de cuatro días de lucha, el incendio del templo provocó el estallido del polvorín, provocando una gran mortandad en las fuerzas guaraníes, los que ya no pudieron resistir. Tras la derrota los misioneros se replegaron hacia la Tranquera de Loreto (actual Ituzaingó). Luego de su victoria en San Carlos los portugueses incendiaron lo que aún quedaba de los pueblos de San Carlos, Apóstoles y San José.
1818, 25 de Mayo
El Gobernador de Corrientes, Juan Bautista Méndez, es depuesto por el Capitán José Francisco Vedoya, partidario del centralismo porteño. Por orden de José Gervasio Artigas, Andresito se dirigió con sus fuerzas a Corrientes para sofocar el levantamiento de Vedoya y reponer en el poder al Gobernador Méndez.
1818, 2 de Agosto
Andresito vence a las fuerzas de Vedoya en la Batalla de Saladas, restaurando de esa manera el federalismo en Corrientes.
1818, 21 de Agosto
Andresito ingresa con sus tropas a la ciudad de Corrientes, asumiendo la función de Gobernador de la Provincia.
1819, 23 de Abril
Restablecido el orden en Corrientes, Andresito se retira con sus tropas del territorio provincial, regresando a Misiones. Comenzó entonces a reorganizar los pueblos misioneros. Luego de la devastación provocada por los portugueses era necesario reconstruir los pueblos, volver a organizar los cabildos, y reconstituir la economía y la producción que había quedado totalmente arruinada por el saqueo portugués. Pese a todas las adversidades, la voluntad, el trabajo y el esfuerzo de los misioneros inmediatamente comenzó a dar frutos, y el territorio que hasta hace un año todos creían había quedado desierto, volvía a resurgir.
1819, Mayo
En un nuevo intento por recuperar las Misiones Orientales, Andresito cruza nuevamente el río Uruguay y toma el pueblo de San Nicolás, transformándolo en su cuartel general. En este lugar es asaltado por el Brigadier Chagas y por refuerzos que arriban desde Alegrete. Los guaraníes no pudieron resistir y Andresito ordenó la retirada y la dispersión de sus tropas.
1819, 24 de Junio
Luego de haber intentado infructuosamente la recuperación de las Misiones Orientales, las tropas misioneras se habían dispersado en diversas partidas con el objetivo de volver a concentrarse nuevamente en alguno de los pueblos de la banda occidental del río Uruguay. El día 24 de junio Andrés Guacurarí junto a un grupo de milicianos guaraníes se hallaba preparando una jangada en el Paso San Isidro, para cruzar el río Uruguay, cuando imprevistamente fueron sorprendidos por una patrulla portuguesa, la que los reduce sin que pudieran ofrecer resistencia, haciéndolos prisioneros. Para Andresito era simplemente el fin de la lucha, que culminaba allí, en el Paso San Isidro, a escasos kilómetros de pueblo de Concepción. Junto a algunos de sus oficiales, fue llevado a Río de Janeiro y de allí a la prisión de la Fortaleza de Santa Cruz. Al poco tiempo lo trasladaron a la Fortaleza de Lague, ubicada en un islote rocoso en la Bahía de Guanabara, en cuyos calabozos estuvo un año y cuatro meses. En el año 1821 fue liberado, junto a otros compañeros de causa, pero por razones aún no muy bien conocidas fue nuevamente puesto en prisión, donde se cree falleció.

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