Rosas

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lunes, 31 de agosto de 2015

Acto al Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas en el Colegio Militar de la Nación

Rosas


Hace seis meses atrás pinté el retrato de Juan Manuel de Rosas para el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego, que lo donó al Colegio Militar de la Nación, y el 21 de marzo fue el acto de inaguración de la llegada del cuadro y del busto de Rosas, esculpido por el artista Juan Palau. Con estas dos obras Rosas entró en la sala de próceres del Colegio Militar.


audiencia
Yo no tengo academia, soy básicamente autodidacta. Pintar este cuadro fue un desafío para mi, que por suerte salió bien. Y suerte tuve al haber sido elegida para tal tarea. Un aire naif se vislumbra en las escenas que se encuentran alrededor de su retrato. Siempre luché para dejar de ser naif, pero me quedó esa huella callejera, de falta de escuela. El retrato en sí no es naif, se parece a él y tiene una fuerte expresión. Una extraña mezcla la mía.
aula magna
Tuve que escribir un discurso sobre mi pintura para leerlo en el acto, frente a miles de personas. Ese mi peor desafío porque tengo fobia de hablar en público. Eso me tuvo nerviosa durante días y creí que no lo iba a conseguir pero me fue muy bien, con la ayuda de Germán, al ensayar conmigo oratoria en casa. No se olviden que Germán es profesor de teatro. Los militares que me acompañaron hasta el aula magna también me dieron ánimos. Todos ellos me trataron con simplicidad e hicieron todo para que yo me sienta segura.
en el discurso
En el aula magna estuve sentada en la mesa con Pacho O´Donnell, director del Estudio de Investigaciones Históricas Manuel Dorrego, el General Fabián Brown, director de Educación del Ejército, el artista escultor Juan Palau, que realizó el busto de Rosas, el director del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, Dr. Alberto González Arzac y el director del Colegio Militar de la Nación, Grl. Br. Bari del Valle Sosa. Era mucho para mi y no me sentía a la altura de la circunstancia. Lo que me ayudó a relajarme fue el cuadro. En el momento que lo desvelaron me invadió una profunda emoción y se me cayeron las lágrimas. Después de eso, todo fue más fácil.
cuadro tapado


destapando rosas


aplausos
Coloqué el FM sobre la mesa y gracias a eso pude escuchar los discursos de Pacho O´Donnell y del General Brown. Fue la primera vez que no me aburrí en una conferencia porque pude comprender todas las palabras, muy interesantes e instructivas. Cuando me dieron el micrófono, miré al director del Colegio Militar que estaba a mi lado. Me hizo un gesto para empezar. Empecé bajito y luego subí el tono y la emoción de mis palabras. Fue una experiencia maravillosa que nunca había vivido antes.
en la mesa de discurso
Luego hubo danzas folclóricas y para terminar nos llevaron al comedor. Nos esperaban ricas comidas. En ese momento no me sirvió el FM porque la acústica era mala y todos hablaban a la vez. Es ahí cuando la lectura labial se vuelve una herramienta importante.
danza folclórica
danza en acto
en el comedor
Mi hija, Germancito, Germán, Rosario y Maffy (Maria Balcarce) me acompañaron ¡Qué alegrón compartirlo con todos ellos! Ahora lo comparto en el blog
rosas y agatha
Mi discurso:
Para la generación de mi padre, reinvindicar a Don Juan Manuel de Rosas no era el resultado de vacías rebeldías juveniles. Era enfrentar el anatema, sumergirse en el “mal gusto”, y en última instancia era la violación de una ley.
Esta obra es a la vez un homenaje a mi padre y a todos los que se animaron a ubicarse en el lugar que le aseguraba el desprecio de la academia, el rechazo de la prensa y el boicot de las editoriales.
Es claro que esto ya no es así. Hoy en día los restos de Don Juan Manuel descansan en su patria, aunque el blindaje de su tumba nos recuerda que el odio nos es contemporáneo. Su figura se plasma en un billete, su estatua ecuestre se sitúa en el lugar de la que fuera su residencia y hoy la fecha que le diera un lugar en la historia de América es feriado nacional. No es poco.
Y sin embargo aún faltaba esto: hoy el lugar donde se forman nuestros oficiales, allí donde las imágenes instaladas de los héroes de nuestra independencia y de la formación del Estado Nacional son parte de la instrucción, el Colegio Militar de la Nación recibe la imagen de un héroe que fue olvidado, de un General gaucho, criollo, negro y pampa.
Esta obra me introdujo al estudio de su figura, su piel, su postura y sus ojos. Hay sobre estas características muchas descripciones y en todas ellas, aún para denostarlo, queda la clara impresión para un artista, que sus cronistas sabían que se encontraban frente a un hombre diferente, un hombre que sentía que su paso por la historia dejaría su huella.
Darwin, Ramos Mejía, Mitre, Sarmiento, Mansilla y la poesía gauchesca y negra han descrito su mirada, el color celeste de sus ojos penetrantes, como imborrables, como parte sustancial de su capacidad de conducción, de su autoridad. En el cuadro sus ojos lo abarcan todo, siempre nos está mirando, no importa donde nos encontremos, para dar enfásis a su fuerte personalidad.
El cuadro está dividido en cuatro escenas contemporáneas a la vida de Rosas, bajo un cielo rojizo, pampeano y federal. Los rojos del cielo se reflejan por todo el cuadro, tanto en la tierra como en el agua y una las cuatro escenas en una sola esencia federal. Evité el celeste, menos en sus ojos, color de sus enemigos unitarios. Dos líneas imaginaria, en forma de cruz diagonal llevan las cuatro escenas hacia la figura del restaurador. El río Paraná contornea su busto y esa imagen refuerza la curva que le dió el nombre donde se libró la batalla de la Vuelta de Obligado.
En la parte superior, y a la izquierda está su residencia, en pleno barrio de Palermo, en el corazón de la ciudad que amó y que todavía le debe el nombre de una calle. Arriba a la derecha, nos encontramos con un Rosas que reinvindica un candombe con su presencia, junto a su esposa Encarnación y su hija Manuelita, en un claro indicio de la idea de la integración nacional, que fue el desvelo de su pasión sanmartiniana.
Abajo a la izquierda, sus Colorados del Monte, su milicia rural, su milicia gaucha. Entre ellos se encontraban no pocos indios pampas, a los que no he querido diferenciar para no ofender la memoria de quien no quiso diferenciarlos.
Y finalmente, abajo a la derecha, el acontecimiento en el que Rosas fue Rosas, allí donde afianzó la independencia argentina, su soberanía, su derecho a que se la reconozca como Nación: La batalla de la Vuelta de Obligado, la batalla olvidada y hoy recuperada para la memoria de la patria.
Para producir esta obra he debido sumergirme en su iconografía y redescubrir su figura con nuevas lecturas, aprender a indignarme por el oprobio que este patriota ha sufrido y destacar al Ejercito Argentino por este reconocimiento a uno de sus jefes más gloriosos.

5 comentarios:

  1. MUY BUENO. BRAVO. ROSAS ES EL CAMINO. DR. CARLOS A. DE SANTIS

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  2. Muy bien!! aplaudo sinceramente y felicito a quienes llevaron adelante este evento... ahora pa que la Justicia histórica y mi felicidad sean completas solo resta ponerle un pan de trotil al busto del mason vendepatria de Sarmiento. Edgardo

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  3. Juan Tirano de Rosas fue un cipayo entregador de las malvinas a los Ingleses! y hay que ser vende patria para hacerle un cuadro a ese degollador de argentinos y fusilador de una embarazada.

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  4. Solo en la decada robada paso estas cosas, le robaron hasta el honor al glorioso Colegio Militar de la Nacion manchando con ese cuadro con la figura del un tirano anti patria.

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  5. ¡Qué genios los ingleses! Son mucho más siniestros de lo que podemos llegar a imaginar. Nos vendieron como nuestros "héroes máximos" a sus dos principales agentes en el Río de la Plata. Primero al masón de San Martín y luego, al tirano Rosas. Si quieren buscar la verdad por sobre las propias creencias a las cuales prefieren aferrarse, consulten la obra "La Involución Hispanoamericana. De provincias de las Españas, a territorios tributarios. El caso argentino 1711-2010". Editorial Docencia, Buenos Aires, 2010. Su autor, Julio Carlos González es hispanista y católico, e insospechable de liberal. Infórmense, por favor. El principal enemigo es la ignorancia. El rosismo de los nacionalistas es tan contradictorio como la postura anti-sistema de los progresistas: sirven a quien dicen combatir.

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