Rosas

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domingo, 31 de agosto de 2014

Biguá y Eusebio de la Santa Federación

Por Daniel Chiarenza

8 DE AGOSTO DE 1823: JUAN MANUEL DE ROSAS COMPRA AL BUFÓN “PATO NEGRO” BIGUÁ (MULATO, VESTIDO DE CLÉRIGO).


El Mulato Biguá (por Carlos E. Pellegrini, 1841)
Son famosos los bufones y locos que entretenían al gobernador Juan Manuel de Rosas: el Gran Mariscal don Eusebio, el Reverendo Padre Biguá, el loco Bautista y el Negrito Marcelino. También los llamados “locos de Rosas”, quienes, según Ramos Mejía, circulaban por la ciudad anunciando las victorias del Restaurador y difundiendo sus amenazas y propagandas (entre ellos, el Coronel Vicente González, Carancho del Monte, el Cura Gaete, etc.).

"El Gran Mariscal" don Eusebio.
Aclaremos, que no es como cuentan los adversarios de Rosas que éste se divertía “a costa de”, sino “con” Eusebio y Biguá, y se reía con ellos a carcajadas de sus ocurrencias circunstanciales, algunas de ellas incentivadas por el mismo Juan Manuel, como breves parodias para ridiculizar a enemigos y adversarios.
Lo cierto es que ambos fueron protegidos de Rosas, se alojaban en San Benito de Palermo, y hasta se sentaban a su misma mesa.
Eusebio fue un soldado de Rosas, que mal herido en una refriega de un golpe en la cabeza por proteger a Rosas, tuvo consecuencias neurológicas. Rosas, lejos de abandonarlo, lo adoptó junto a Biguá, con quienes gastaba bromas a amigos y enemigos, según las descripciones más escépticas de quienes conocían el carácter burlón de Rosas.
Estos locos o bufones fueron poco menos que “naturales” en todas las cortes europeas y recordemos que respondían a una morbosa necesidad social que hoy continúa lamentablemente en los seguidores de Tinelli y de Lanata.
Bajo un presuntuoso rigor científico el Dr. José María Ramos Mejía editó en 1915 en Buenos Aires el libro “Las neurosis de los hombres célebres", curioso tratado que realmente ocultaba su profundo antirrosismo y lo que es peor un insoportable tufo antipopular, pero sirva como “nota de color”:

Dr. José María Ramos Mejía, un psiquiatra que se jactaba de conocer también "el alma" de sus analizados literariamente.
“En mil ochocientos treinta y ocho –agrega Rivera Indarte en Rosas y sus opositores- espiró su inquieta mujer. En sus últimos momentos se vio rodeada, no de profesores que aliaran los dolores de su cuerpo, ni de la amistad, ni de la religión, sino de una profunda y desesperada soledad, interrumpida por las risas y obscenidades de los bufones del Tirano. Ellos le aplicaban algunas medicinas y muchas veces desgarraba los oídos de la pobre enferma, la voz satírica de su marido que gritaba a alguno de los locos: - ¡Ea!, acuéstate con Encarnación, si ella quiere y consuélala un poco.
“La infeliz se sintió morir y pidió un padre para confesarse. Rosas se lo negó pretextando que su mujer sabía muchas cosas de la Federación y que podía revelárselas al fraile.
“Cuando le avisaron que había expirado, mando a venir un clérigo para que le pusiera la extremaunción, y para que no creyera que el óleo santo se derramaba sobre un cadáver, y sí sobre un moribundo, uno de los locos, puesto debajo de la cama en que estaba el cadáver, le hacía hacer movimientos, pero con tal torpeza, que el sacerdote, después de haber fingido que nada comprendía, salió espantado de aquella caverna de impiedad y reveló la escena infernal en que había sido involuntario actor, a un eclesiástico venerable de cuyos labios tenemos esta relación [Rivera Indarte]. Al día siguiente de su muerte se encerró en su cuarto con Viguá y Eusebio y lloraba a gritos la muerte de su Encarnación. En algunos momentos daba tregua a su dolor, pegaba una bofetada a uno de aquellos y con voz doliente preguntábales: ¿Dónde está la heroína? –Está sentada a la diestra de Dios Padre Todopoderoso, -respondía Viguá, y volvían a llorar.

4 comentarios:

  1. Ese Ramos Mejia es un hijo de mala madre!!

    Carancho de Monte.

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  2. Mejor dicho tambien, Rivera Indarte el canallita. Y los bufones actuales no se limitan a Tinelli y a Lanata, los tenemos en todos los lugares.

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  3. Si existe otra vida más allá de la muerte, "El Restaurador" debe seguir ardiendo como una antorcha desde hace 140 años en el infierno...y así va a seguir el maldito degollador de inocentes.

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  4. Si existe otra vida más allá de la muerte, "El Restaurador" debe seguir ardiendo como una antorcha desde hace 140 años en el infierno...y así va a seguir el maldito degollador de inocentes.

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