Rosas

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jueves, 30 de abril de 2015

Bartolomé Mitre, un personaje siniestro


Por Sergio Ortíz  

El 19 de enero de 1906 murió Bartolomé Mitre, ex presidente de la Nación entre 1862 y 1868, ex comandante de la guerra fratricida contra el Paraguay comenzada en 1865 y terminada cinco años más tarde, y fundador del diario oligárquico "La Nación" en 1870, vocero de los terratenientes, monopolios e imperialistas.
otras instituciones mitristas son la Academia Nacional de Historia, la Academia Nacional de Periodismo, la Academia de Ciencias Morales y Políticas y otros sellos por el estilo, todas presididas por personeros suyos.  Por caso, la de Historia está a cargo de Miguel Angel de Marco y César García Belsunse, habituales columnistas del diario. La de Periodismo es dirigida por José Claudio Escribano, subdirector de la "tribuna de doctrina" donde estuvo los últimos cincuenta años. La de Ciencias Morales tiene poca moralidad porque cuenta a ex funcionarios de la dictadura como Alberto Rodríguez Varela, que ocupa el sitial "Pedro Eugenio Aramburu", Juan Aguirre Lanari, ex canciller de la dictadura, sentado en el "Justo José de Urquiza", y Rosendo Fraga, ex asesor del dictador Roberto Viola, ubicado en el "Cornelio Saavedra".
 

En esa academia de supuestas Ciencias Morales y Políticas también revista Horacio García Belsunse, quien el 16 de setiembre último publicó una nota elogiando la "Revolución Fusiladora" como la única revolución verdadera del siglo XX. ¿Dónde se publicó esa apología del delito? En "La Nación", por supuesto. Hablamos de la oligárquica familia que, con inversiones financieras poco claras, terminó siendo noticia por el asesinato de María Marta García Belsunse, del que está acusado su esposo.
El Partido de la Liberación repudia los actos del centenario de Mitre porque glorifican a uno de los dirigentes que abonaron el proyecto agroexportador dependiente de la Generación del ´80, ligado al imperialismo británico.
Todo lo vinculado con "don Bartolo" tiene ese sesgo terrateniente y antipopular. Por caso, su visión "liberal" de la historia, lo emparenta con lo sarmientino, en contra del gaucho, del indio, de las montoneras federales y de José G. Artigas; lima los aspectos jacobinos de Mariano Moreno y su plan de Operaciones en el Río de la Plata.
Como presidente lo descalifica haber encabezado el pacto de la Triple Alianza (Triple Infamia) con Brasil y Uruguay, para destruir la progresista nación de Paraguay y matar más de 300.000 personas. Todo eso en beneficio del Reino Unido y del "libre comercio", como el propio Mitre lo proclamó: "en la guerra del Paraguay ha triunfado no sólo la República Argentina sino también los grandes principios del libre cambio. Cuando nuestros guerreros vuelvan de su campaña, podrá el comercio ver inscripto en sus banderas victoriosas los grandes principios que los apóstoles del libre cambio han proclamado" Como periodista, lo aborrecemos por haber fundado el diario del establishment y vocero de la Sociedad Rural, que hizo suyas todas las causas injustas, desde la celebración de la criminal victoria sobre Paraguay hasta la mal denominada "Campaña del Desierto"; desde la condena a los primeros sindicatos y huelgas en el país hasta el apoyo a los golpes de Estado en 1930, 1955, 1966 y 1976; desde la apología del neoliberalismo y la deuda externa hasta la represión a las huelgas y piqueteros. 

 
El diario llegó al orgasmo con Jorge Zorreguieta en la secretaría de Ganadería, José A. Martínez de Hoz en Economía y Jorge R. Videla como dictador. La asociación con esos intereses ganaderos y exportadores se mantiene hasta hoy, cuando organiza Expochacra, con los fabricantes extranjeros y nacionales de maquinaria agrícola.
"La Nación" está asociada a los capitales españoles del Grupo Correo, con quien comparte junto a Clarín la empresa CIMECO, propietaria de La Voz del Interior de Córdoba y Los Andes de Mendoza.
Luego de fogonear la campaña por las privatizaciones durante los ´90, el matutino apoyó en su editorial del 17/12 la decisión de Néstor Kirchner de pagar la deuda al FMI aunque reclamándole que también pague al resto de los acreedores. "Además, es bueno reconocer que muchas de las reformas estructurales que reclama el organismo financiero internacional, lejos de ser negativas, resultan imprescindibles para dotar a nuestro sistema político y económico de la necesaria previsibilidad que reclamaría cualquier potencial inversor. Entre tales reformas, se encuentran la nunca tratada ley de coparticipación federal, un mandato de la Constitución de 1994 que jamás fue cumplido; la eliminación de los impuestos distorsivos, como las retenciones a las exportaciones y el impuesto al cheque, y la postergada renegociación de los contratos de servicios públicos", exigió la Gaceta Ganadera.
 

El medio fundado por Bartolo ni siquiera mantuvo su carácter no confesional sino que pasó a comulgar con las cúpulas reaccionarias de la Iglesia. Un detalle lo revela: su jefe de editoriales es Bartolomé De Vedia, miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas que tiene el Premio Santa Clara de Asís, "por su contribución a la difusión del pensamiento cristiano", 1989; el Premio Estrada, de la Arquidiócesis de Buenos Aires, "por la permanente objetividad con que sirvió a la difusión informativa de las actividades pastorales y doctrinarias de la Iglesia", 1995; el Premio Educar Juntos, otorgado por el Arzobispado de Buenos Aires, 2002, y el Premio San Gabriel, otorgado por el Episcopado Argentino, 2002.
Entre sus columnistas hay que mencionar a Mariano Grondona, ex asesor del golpista Juan Carlos Onganía en 1966 y de la Fuerza Aérea de la última dictadura. En el 41º Coloquio de Idea, realizado en Mar del Plata el pasado 25 de noviembre, Grondona apoyó a los hipermercadistas acusados de cartelización y aumentos de precios. Arengó a los de 500 popes de Idea para que intervengan en la lucha política a favor de un partido de los monopolios y dejen de estar a la defensiva frente a un gobierno que calificó de "autoritario".
En síntesis, a "La Nación" hay que leerla con el punto de vista del mayor Bernardo Alberte, asesinado por la dictadura, quien decía: "leo ´La Nación´ porque es el parte diario del enemigo y tengo la obligación de saber qué piensa el enemigo".

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