Rosas

Rosas

lunes, 13 de abril de 2015

Brigadier General Angel Pacheco


Por el Dr. Julio R. Otaño

Nació en Buenos Aires el 13 de abril de 1793, aunque algunos autores, como Carlos Calvo, lo dan como nacido en Santiago de Chile.  Fue hijo de Don JUAN PACHECO NEGRETE, español, y de Doña TERESA CONCHA DARREGRANDE, chilena.  Recibió una educación esmerada y realizó estudios de filosofía en el Colegio de San Carlos.  En el año 1811 se incorporó como cadete al Regimiento de Milicias  “Patricios de Buenos Aires”.   El 22 de noviembre de 1812 pasó a formar parte del Regimiento de Granaderos a Caballo. En vista del Combate de San Lorenzo, se desempeñó como astuto observador sobre la escuadra realista. Y su actuación heroica en la contienda lo hizo acreedor del ascenso de Portaestandarte Alférez del primer escuadrón, el 26 de febrero de 1813. Con un piquete de cuarenta hombres permaneció en el Convento de San Carlos, rechazando un desembarque realista en las proximidades de Zárate.
En 1815 fue ascendido a Ayudante Mayor y, un año después, atravesó La Rioja con rumbo a Mendoza para incorporarse al Ejército de Los Andes. Intervino en el Encuentro de las Coimas y luego en la Batalla de Chacabuco. También luchó con coraje en la contienda de Cancha Rayada.
Más tarde, en 1817, fue comisionado para traer a Buenos Aires los trofeos de la Batalla de Chacabuco y, el 10 de marzo de aquel año, Pueyrredón lo ascendió a Sargento Mayor. Participó en la Campaña de Talcahuano y más tarde en la decisiva Batalla de Maipú.
Durante los años 1818 y 1819 prestó sus servicios en la campaña del sur de Chile, al mando del Coronel Manuel de Escalada.
En el año 1822, contrajo enlace con Dolores Reynoso. El matrimonio tuvo nueve hijos: Ángel, José Felipe, Julio, Román, María Elvira, María Dolores, Águeda, Eduardo y Pablo.
Ya por aquel entonces Teniente Coronel, en 1825 se le confió el mando del reciente Regimiento III de Caballería. Con él, Pacheco abrió la Campaña contra el Imperio del Brasil. 
Fue jefe de un batallón de caballería en la Guerra contra el Imperio del Brasil, y se destacó en la victoria de Ituzaingó. Era el segundo jefe del Regimiento Nro. 3 de Caballería, cuyo jefe era el coronel Brandsen, que murió en combate.  Luchó también en las pequeñas batallas finales de la guerra, incluyendo la de Ombú y Camacuá.  Después de esta última, el 1 de mayo de 1827 recibió los despachos de Coronel efectivo, y el 7 de septiembre es nombrando comandante en jefe del Departamento Norte de Buenos Aires
Se negó a secundar a Lavalle en la revolución de diciembre de 1828 y quiso ayudar a Dorrego, pero éste fue derrotado antes de que se le pudiera unir, y terminó refugiado en el regimiento de Pacheco. Su segundo jefe, Acha, se pasó a las fuerzas de los sublevados, arrestó a ambos y entregó a Dorrego a Lavalle, que lo fusiló. Se refugió en Santa Fe y regresó con el Restaurador, con el que hizo la campaña que terminó con la derrota de Lavalle, después de Puente de Marquez.   De regreso a Buenos Aires, en 1830, sirvió en la frontera oeste y participó en el ejercito de la Confederación Argentina en la Campaña del Interior contra el sedicioso unitario General Paz.
En 1831, como parte del Ejército federal y a las órdenes del General Estanislao López, derrotó en Fraile Muerto a la vanguardia del General Paz, la que se encontraba a las órdenes del Coronel Pedernera. Como mérito por su actuación lo promueven a Coronel Mayor.
En 1833 fue nombrado Mayor General en la Campaña del Desierto, comandado por Don Juan Manuel de Rosas.  Constituyéndose en uno de los militares más adictos al Brigadier General (
Era amigo personal de Rosas )  Nombrado Jefe del Estado Mayor, ocupó el Río Negro y derrotó al Cacique Paylloven. Más tarde alcanzó la isla Choele Choel y por asalto tomó ese territorio, haciendo prisioneros a todos los indios.
En 1839, por ley y en reconocimiento a su sobresaliente servicio a la Patria, se le entregaron tierras en El Talar, de aproximadamente 7.600 hectáreas.
, y llegó a ser un importante estanciero, en parte debido a premios otorgados por el gobierno.  En agosto de 1840, el general Lavalle invadió Buenos Aires, desembarcando en San Pedro. Pacheco no tenía fuerzas suficientes para enfrentarlo, de modo que le dispersó sus caballos y lo cercó.  Lavalle avanzó hasta cerca de Buenos Aires, pero quedó encerrado entre las fuerzas de Pacheco y las de Rosas, de modo que finalmente retrocedió. Pacheco lo persiguió hacia Santa Fe.  Quedó bajo el mando del general Oribe, el ex presidente oriental, y a sus órdenes luchó en Quebracho Herrado como jefe de la caballería. Su acción decidió la victoria federal.   Cuando Lavalle retrocedió envió a Mendoza al coronel Vilele con sus mejores fuerzas; Pacheco lo persiguió con fuerzas menores y lo venció gracias a la sorpresa nocturna en San Calá.    Regresó a Córdoba, desde donde salió meses más tarde hacia Cuyo: hacia allí se dirigía el ejército unitario de Lamadrid. Después de haber tomado San Juan, éste se retiró hacia Mendoza. Pacheco asumió el mando de un ejército que incluía a los mendocinos de Aldao y Benavídez, con el cual destrozó a Lamadrid en la sangrienta Rodeo del Medio. Allí terminó la guerra civil empezada más de dos años antes.
 En la Batalla de Arroyo Grande el 6 de diciembre de 1842, mandó la infantería del ejército coligado de la Confederación y los "blancos" uruguayos — cuyo comandante en jefe era el depuesto presidente oriental Manuel Oribe — contra las fuerzas de los "colorados" uruguayos y los unitarios argentinos comandadas por Don Frutos.   La actuación de las tropas de Pacheco fue decisiva, logrando arrollar el centro y la artillería del enemigo. Durante 1843 y 1844 intervino en el sitio de Montevideo.  Durante el sitio de Montevideo (1844), al lograr salir el General Paz con el propósito de abrir una brecha, Oribe y Pacheco, luego de una cruenta batalla, rechazaron a Paz el 24 de Abril en el combate de Tres Cruces.   En 1845 fue nombrado jefe de la Frontera del Centro de la provincia de Buenos Aires; repelió tentativas de incursión de los indígenas ranqueles, y mandó a fundar a los fuertes de Bragado y Mulitas (actualmente, la ciudad de 25 de Mayo). En 1850 fue elegido Diputado para la Legislatura de Buenos Aires.
En 1851, al levantarse Urquiza (aliado del Imperio del Brasil) contra Rosas, fue nombrado Comandante en Jefe de las Fuerzas Argentinas.
Por primera vez, Pacheco y Rosas no estuvieron de acuerdo en la estrategia a seguir, y el gobernador desconfiaba de su general.  Se reunieron en la Comandancia de los Santos Lugares-….se ignora lo que hablaron pero Pacheco salió visiblemente molesto, retirandose a su estancia.  Rosas no realizó ninguna acción contra su amigo y subordinado, asumiendo personalmente el mando del ejército Nacional, pero era en vano, ya que las tropas de Urquiza no sólo eran muy superiores sino que contaban con la artillería del Imperio del Brasil, quien realmente fue el verdadero triunfador de Caseros.
Pacheco también abandonó su país y viajó por el continente americano, deteniéndose especialmente en La Habana.  Regresó a Buenos Aires después del 11 de septiembre de ese mismo año, en que Buenos Aires quedó dominada por los antiguos unitarios y se separó del resto del país. Organizó la defensa de la capital durante el Sitio que le impuso el general federal Hilario Lagos.    Pasó a retiro militar a mediados de 1853. Durante  años siguientes fue ministro de guerra del Estado de Bs As, y enviado especial ante el gobierno del Brasil.     Permaneció el resto de sus días en su estancia del Talar, que hoy es conocida como "Talar de Pacheco".  Fue posiblemente uno de los más brillantes generales de la historia argentina, y nunca perdió una batalla en que mandara en jefe.
 Dijo de él Ernesto Quesada "Era cultísimo, galante con las damas, tenía el raro don de que todos se sentían bien con él, desde el más humilde soldado hasta el mas encopetado personaje."
"Era una figura singularmente severa, de estatura mediana, tieso de cuerpo, erguida la cabeza, siempre irrevocablemente vestido de uniforme, y habían cimentado su pasión ferviente, dominante, absoluta, por la carrera militar. Era la síntesis del caudillo y del jefe de milicianos.
"no quiso ser político ni antes, ni durante, ni después de Rosas. Su timbre de honor, su gloria, era haber sido soldado de San Martín: no quería aspirar a otra cosa. Nació con la vocación militar y con ella murió, sin haber claudicado una sola vez en su vida ".
Murió en Buenos Aires en 1869. En el acto del sepelio de sus restos hablaron entre otros, el poeta Carlos Guido y Spano.  Sus restos descansan en el  Cementerio de la Recoleta

3 comentarios:

  1. Notable el parecido que tuvo con el su nieto mas famoso: Marcelo Torcuato de Alvear.

    ResponderEliminar
  2. Un tema espinozo, ¿porque siendo Pacheco la primera Espada de la Confederacion, Heroe de la Independencia, se nego a defender la Patria contrael invasor brasileño? ¿Habra sido "incentivado" por los brasileños, como el caso de Urquiza? Misterio de la historia que empaña su heroica trayectoria.
    Pocos hombres tuvieron una conducta ejemplar en la triste jornada del 3 de febrero, el primero de ellos, el mas grande entre los grandes, don Martiniano Chilavert, verdadero discipulo de San Martin.
    El Gaucho

    ResponderEliminar
  3. Excelente resumen, muy concreto y detallado. Sólo no entiendo la parte donde el autor dice "Brasil, como el vencedor de Caseros". Ya que los Brasileños tuvieron una participación muy modesta en los combates. Puede leerse sobre el tema la narración del Gral Hilario Lagos, escrita por su nieto y otros autores. Por otro lado, no es difícil pensar el "porqué" de la negativa del Gral Ángel Pacheco de enfrentar a Urquiza, me explico, Tanto Urquiza como Pacheco eran fervientes admiradores del Gral San Martin y del Federalismo. Rosas había sometido a la Nación a un régimen Unitario, por el cuál tanto habían luchado para evitarlo Pacheco, Urquiza y muchos otros, por supuesto. De esa manera es que su tiempo había llegado. Urquiza derroca a Rosas, pero ¿porqué no entra en la Ciudad de Bs As? simple: Pacheco la defendía. Ambos se respetaban y querían la unión de la Patria. La retirada de Pacheco no fue "al Talar" sino a la resistencia de la posible entrada de fuerzas enemigas a la Ciudad. Es por eso que luego del combate es él quién queda al mando de las fuerzas militares de la provincia. Luego fue Ministro de Guerra de las fuerzas de Bs As. Saludos cordiales. Prof. Julio C. Pometti (descendiente del Gral Ángel Pacheco).

    ResponderEliminar