Rosas

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viernes, 5 de mayo de 2017

Hace 35 años cesaba el fuego en Puerto Argentino

Por el Prof. Julio R. Otaño
Hace 35 años cesaba el fuego en Puerto Argentino:  El 14 de junio de 1982, después de 74 días, la guerra por Malvinas terminaba y los ingleses volvían a ocupar las islas, por la fuerza, tal como lo hicieron en el siglo XIX.   El General triunfador Jeremy Moore dijo “Los soldados argentinos combatieron con valor, defendiendo el terreno palmo a palmo. Cada metro de las islas nos costó el sacrificio y la sangre de nuestros hombres”.
Los treinta y cinco años transcurridos desde la guerra de Malvinas e islas del Atlántico Sur, no solo no han diluido con propaganda desmalvinizadora la memoria de los territorios australes, ni la sangre, que se vertió por ellos.   Los monumentos, estatuas y homenajes se diseminan hasta en los lugares más insignificantes del territorio continental, dan cuenta de ello.
Cuando Jeremy Moore, el jefe de las tropas inglesas, tuvo claro que la entrada de sus hombres a Puerto Argentino estaba asegurada, decidió que era el momento de pedirle la rendición al enemigo.
Los combates habían empezado el 1° de mayo y el 21 las tropas británicas habían desembarcado en la Bahía San Carlos. Desde entonces habían avanzado por tierra y con helicópteros hacia Puerto Argentino. En la noche del 13 al 14 no había habido un minuto de tregua: fuego de artillería, bombardeos aéreos, cañonazos desde barcos, enfrentamientos entre pelotones y hasta lucha cuerpo a cuerpo.  Desde Puerto Argentino, además de sentirse los estruendos del frente, se veían los fogonazos cada vez que explotaban misiles o bombas y las balas trasantes dejaban su surco luminoso en el cielo. Para la madrugada del 14, las líneas argentinas ubicadas en los montes que rodean la ciudad habían sido sobrepasadas, se encontraban sin municiones y sin plan ni posibilidades técnicas de hacer un contraataque para recuperar el terreno perdido.  Militarmente, el próximo paso para los ingleses era la toma de Puerto Argentino. Y los argentinos, que tenían 1.000 soldados allí, ya habían previsto un plan de evacuación de la población civil, que se refugiaría en la Catedral, adecuada por ser fácilmente reconocible —para que nadie la atacara— y tener paredes de ladrillo y piedra, resistentes a las esquirlas de bombas.  Por eso, el ofrecimiento inglés no fue una sorpresa para los mandos argentinos. A las 8:30, el general Menéndez había intentado comunicarse con el entonces presidente de facto, e impulsor de la Guerra de Malvinas, general Leopoldo Fortunato Galtieri, para decirle que la situación era irremediable. Al dirigirse hacia la casa del Gobernador le dijo al general Oscar Jofre, jefe de la X Brigada de Infantería Mecanizada, que iba a hablar con Galtieri. "Sí, porque esto no da para más", le respondió Jofre, sin que Menéndez le hubiera dicho qué le iba a decir a Galtieri. Y cuando la comunicación con Presidencia se acababa de establecer, los ingleses iniciaron fuego de artillería cortando las líneas eléctricas. 
Menéndez se fue entonces hasta el puesto de comando que estaba en el centro de la ciudad. Desde allí se comunicó con el general Iglesias, que era secretario general de la Presidencia, y le dijo que el único camino para evitar la derrota era "la aceptación de la R 502", una resolución de Naciones Unidas que consideraba a Argentina "agresora" pero implicaba el cese de hostilidades, el retiro de fuerzas y la obligación de negociar. Iglesias, que era compañero de promoción de Menéndez, le respondió: "Mirá, lo que pasa es que ésa es una decisión muy importante, no se toma así nomás", a lo que Menéndez replcó: "Bueno, yo creí que lo habían pensado. Pero hacé algo y apúrense porque no se cuánto tiempo más nos queda de resistencia acá".

Luego de eso, Menéndez escuchó la oferta de rendición de los ingleses. Y a las once de la mañana recibió el llamado de Galtieri, quien lo instó a lo contrario: "Hay que sacar a los soldados de los pozos, hay que contraatacar", ordenaba el general desde Buenos Aires. "Vea, creo que usted no me entiende, mi general. Lo que le dije al general Iglesias, le expliqué la situación. Señor, ya no tenemos los apoyos propios, no tenemos tampoco apoyo aéreo ni naval y ante esto tenemos que asumir una gran responsabilidad: no tengo espacio. Ya todo el esfuerzo que se podía hacer se hizo." Galtieri replicó terminante: "No puedo hacer lo que usted me pide" de aceptar la 502. Menéndez respondió: "Bueno, yo lo sugerí porque es lo único que nos queda antes de la derrota. Si no puedo esperar nada de usted, no sé qué va a ser de la guarnición Malvinas en la noche de hoy. Y ante eso estoy dispuesto a asumir todas las responsabilidades que me corresponden." Galtieri dijo entonces: "Actúe según su criterio", a lo que Menéndez replicó: "Mi general, si no tiene nada más para mí, corto y fuera."
Poco antes de que aterrizara por primera vez un helicóptero inglés en la ciudad desde el desembarco argentino el 2 de abril, llegó una "orientación" para Menéndez desde el continente: autorizaban a negociar la rendición pero le prohibían aceptar "cualquier condición que implique un compromiso político para el país, en particular la R 502".
El primer pedido que Menéndez hizo fue mantener las banderas. Cada pedido era consultado, vía la radio satelital, a Londres. Sobre ese punto no hubo problemas, aunque exigieron que las banderas se retiraran enfundadas de la isla. Los pedidos que siguieron, fueron:
Que no hubiera desfile de rendición. Que se mantendría el mando de las tropas hasta el embarque o la internación. Que los oficiales mantendrían su arma de puño hasta embarque o internación. Esta última condición es inédita en las rendiciones y habla tanto de la flexibilidad ingleses para acelerar la firma, como del miedo de la oficialidad argentina a la reacción de su propia tropa.
Por su parte, los ingleses plantearon tres pretensiones:
La evacuación de la ciudad, donde habían más de mil soldados y se iban agregando los que bajaban de los montes.  La entrega de armamento. (Para que no se destruyera afirmaron que sería devuelto, pero eso nunca sucedió). Un reaseguro de que la Fuerza Aérea no atacaría más.
Cuando la noche ya había caído llegó Moore.
En apenas una carilla tipeada a máquina estaba sellado el final de 74 días de control argentino sobre las islas, que concluían después de 44 días de combates, 649 muertos argentinos y 255 muertos británicos. Moore le extendió el acta de rendición a Menéndez.  El apuro de Moore seguía siendo el desalojo de la ciudad y su único temor era que la aviación argentina atacara a pesar de la rendición.  Luego Menéndez planteó que se debía tachar la palabra "incondicional" que figuraba junto a "rendición", argumentando que habían existido condiciones. Entonces Moore la tachó, le extendió el acta a Menéndez y preguntó: "¿Ahora firma?". Y Menéndez firmó. 
Volveremos a Malvinas, pero la soberanía no solo es el territorio, rememorar nos liga al pasado, pero en este presente pensemos qué nos dirían los que tuvieron el gesto de amor más grande que es ofrecer dar la vida por sus hermanos y por la Patria.   Seguramente nos pedirían la unidad nacional, ellos no murieron o lucharon representando a un sector o determinada idea, murieron y lucharon por nosotros y constituir la unión nacional sería el primer mandato que nos exigirían.   También nos pedirían que seamos mejores argentinos todos los días, no nos pedirían nuestros grandes héroes de Malvinas un sacrificio tan heroico como el de ellos, pero sí que seamos mejores trabajadores, mejores estudiantes, que nuestros hombres de armas continúen en esta tarea de defender al pueblo y a la Constitución, y que quienes tengan una representación pública lo haga con transparencia, con honestidad. 
Los argentinos tenemos un permanente compromiso con los que combatieron en las islas, porque conmemorar los 35 años de la guerra constituye un hecho cuya significación en el espíritu nacional requiere concretar el testimonio de gratitud y reconocimiento.   El dolor por todos nuestros hermanos que no regresaron de las islas, pero que se convirtieron en la llama viva del recuerdo de la Gesta, pero a su vez el orgullo de tener aquí con nosotros a nuestros héroes, nuestros patriotas con mayúsculas.
Les pido que asumamos el compromiso de mantener viva la llama de la Gesta de Malvinas como una causa Nacional. Mantengamos vivo el recuerdo de aquellos que lucharon con valor, coraje y entereza hasta agotar municiones y esfuerzos; Gloria y Honor por ustedes, nuestros queridos “Héroes de Malvinas”.

2 comentarios:

  1. Comparto la opinión acerca de la vigencia del tema Malvinas. Es muy interesante y esclarecedor el dato sobre la petición de los altos mandos argentinos en relación a la no entrega de las armas cortas. Revela el estado de ánimo de la tropa. Agradezco este artículo para seguir aprendiendo sobre un tema tan caro a nuestra nacionalidad. http://dem63.blogspot.com.ar/

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