Rosas

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jueves, 1 de agosto de 2013

Camila O'Gorman

Por el Dr. Julio R. Otaño

El caso de Camila O’Gorman se presta para filosofar sobre los horrores de la tiranía de Rosas. No es un hecho político, sino una sentencia dictada en uso de atribuciones legales; una estricta aplicación de la ley, a la que podrá criticarse su carácter de "estricta", pero nunca de violatoria de la legislación vigente.
Camila O’Gorman y el cura del Socorro Uladislao Gutiérrez, cometieron un hecho castigado por las leyes de entonces con pena capital. Rosas no hizo otra cosa que aplicar la legislación vigente.
Según su secretario, Antonino Reyes (QUIEN ERA EL HABITUAL MORADOR DEL HOY MUSEO REGIONAL DE GRAL SAN MARTIN BRIGADIER GRAL DON JUAN MANUEL DE ROSAS), consultó el caso con los mejores abogados de Buenos Aires; se ha dicho que entre los consultados estuvo Vélez Sársfield, unitario residente en Buenos Aires y hombre apreciado por el Gobernador por sus conocimientos jurídicos. Pero Rosas asumió la plena responsabilidad de la sentencia, como asumió siempre la completa responsabilidad de sus actos de gobierno.
Como después de Caseros (DERROTA Y EXILIO DE DON JUAN MANUEL) se hablara del consejo de Vélez Sársfield, en perjuicio político de éste, Rosas, desde su exilio de Southampton, escribió a Buenos Aires: “Ninguna persona me aconsejó la ejecución del cura Gutiérrez y de Camila O’Gorman, ni persona alguna (fuera de Manuelita): nota agregada) me habló ni escribió en su favor. Por el contrario, todas las personas del clero me hablaron o escribieron sobre el atrevido crimen y la urgente necesidad de un castigo ejemplar para prevenir otros escándalos semejantes o parecidos. Yo creía lo mismo, y siendo mía la responsabilidad ordené la ejecución. Mientras presidí el gobierno de Buenos Aires con la suma del poder por la ley,Goberné según mi conciencia. Soy, pues, el único responsable de todos mis actos, de mis hechos buenos como de los malos, de mis errores como de mis aciertos.” (6-3-77)
No puede llamarse asesinato, como viene repitiendo la crónica escandalosa antirrosista (aunque resulte increible en pleno siglo XXI todavia perduran los odios de los liberales), la ejecución de una sentencia cumplida por imperio de la legislación vigente:
Rosas vivía a mediados del XIX, en un Buenos Aires mucho más familiar, donde las faltas de esa naturaleza cobraban un eco extraordinario, además tenía un sentido estricto de la justicia. Para Rosas la ley era pareja y debía cumplirse rigurosamente, sin excepciones. Como señala el gran historiador Pepe Rosa "Si perdonó algunas veces a sus enemigos políticos (el general Paz, el coronel Díaz, etc.), no lo hizo jamás con nadie por delitos comunes. Y menos a sus familiares, correligionarios y amigos a quienes consideraba más obligados que otros a respetar la ley." No entendía eso de parcialidades, nepotismos, injusticias, o a lo sumo debilidades.
Rosas era recto, consideraba que la base de una sociedad organizada es el respeto a la ley, ese rígido concepto le acarreó el odio de algunos partidarios como Rivera Indarte, federal y mazorquero, que esperó que se le hiciera la vista gorda en algunos latrocinios cometidos. Como no ocurrió, se constituyó desde Montevideo en enemigo de Rosas, y le hizo la más formidable campaña de calumnias posible. Este resentido fue el autor de las famosas “Tablas de sangre.” Repugnante libelo que aun hoy dia se lo sigue leyendo como "Historia"
Camila O'Gorman, de familia federal y amiga de Manuelita, y el cura del Socorro Uladislao Gutiérrez, sobrino del gobernador de Tucumán, general Celedonio Gutiérrez, habían incurrido en algo – escándalo canónico y robo sacrílego –, que repugnaba a las costumbres severas del Buenos Aires de entonces y era castigado por las leyes vigentes con pena de muerte: "La ley ordena la pena de muerte por el "sacrilegio" dice el conocido Diccionario jurídica de Escriche, anotando las Partidas 1 4-71, I 18-6 y VII 2-3 aplicables al caso.
La filiación política, y situación social de los románticos amantes fue explotada por la prensa opositora. Florencio Varela publicaba en El Comercio del Plata de Montevideo, del 5 de enero de 1848: "El crimen escandaloso cometido por el cura Gutiérrez es asunto de todas las conversaciones. La policía de Buenos Aires aparentaba (subrayado) y no hacía realmente gran empeño por descubrir el paradero de aquel malvado y su cómplice (... ) ¿Hay en la tierra, castigo bastante severo para el hombre que así procede?”. "
Camila y Uladislao fueron apresados en Goya (Corrientes), y remitidos a Buenos Aires. Antonino Reyes secretario de Rosas (el vivia en el actual Museo Municipal Brigadier Gral Juan Manuel de Rosas de Gral San Martín), cuenta en sus Memorias la cristiana conducta de Manuelita con su amiga en desgracia y sus gestiones para salvarle la vida. Le escribió "lacerada por la doliente situación" de Camila, rogándole entereza "a fin de que yo pueda con mis esfuerzos dados la última esperanza"; compró muebles y un piano para la habitación que ésta tendría en Santos Lugares; le sugirió, por intermedio de Reyes, dijese encontrarse encinta para conmover a Rosas. No dio resultado – dicen las Memorias de Reyes – "porque no lo manifestaba en el cuerpo de la joven, ni se advertían indicios de semejante preñez". Por lo tanto debió cumplirse la sentencia. Esto fue lo que dio origen a la leyenda de encontrarse Camila próxima a dar a luz.
Por supuesto, la ejecución de Camila y Uladislao no dejó de ser aprovechada por los diarios unitarios, en sentido opuesto a lo dicho hasta entonces. Volcaron ríos de tinta contra el tirano, el monstruo “que no respetaba los fueros inviolables del amor” y "condenaba al patíbulo a una inocente madre con el fruto de sus amores en el noveno mes de su gestación”. (Comercio del Plata).
Algo semejante decía “El Mercurio” de Chile, del 3 de marzo de 1848 donde escribían Sarmiento y Alberdi: “Ha llegado a tal extremo la horrible corrupción de las costumbres bajo la tiranía espantosa del Calígula del Plata, que los impíos y sacrílegos sacerdotes de Buenos Aires huyen con las niñas de la mejor sociedad, sin que el infame sátrapa adopte medida alguna contra estas monstruosas inmoralidades la degradación que fomenta un déspota”
Así escribieron la Historia los vencedores…los enemigos de Rosas…..Faltarían unos años para el surgimiento de una Historia INTEGRAL ARGENTINA…donde los hombres sean de carne y hueso, con virtudes y errores y donde no “Haya héroes magníficos” y “malvados eternos”. Donde los que hicieron nuestra rica historia fueran vistos con sus errores y aciertos....La Figura del Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas fue uno de ellos....es increible que pequeños seres persisten en ensuciar su memoria.

1 comentario:

  1. no hay que traspolar la historia, el derecho positivo esta sujeto a las costumbres de la epoca

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