Rosas

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miércoles, 10 de enero de 2018

CHACARITA JUNIORS EL CLUB QUE NACIÓ MÁS DE UNA VEZ...Revista El Gráfico 14.09.1956

Por AMPELIO M. LIBERALI

Año de 1921 en la Asociación Argentina de Foot Ball, cuando la entidad tenía su sede en la calle Suipacha 1069. Ha renunciado el Consejo Directivo y la Asociación está provisionalmente en manos del colega Miguel Ángel Dos Reis. Una noche se presentan unos muchachos de un club que vienen a pedir afiliación. Han jugado algunos partidos desde mucho tiempo atrás y los éxitos entonces obtenidos les han hecho abrigar esperanzas de un futuro sólido en la Liga.
Los muchachos, acompañados por el árbitro Emilio Cavatorta, entran en el viejo edificio y le entregan a Dos Reis la nota de solicitud.
—Bueno, muchachos, la afiliación se les va a dar, pero tendrán que cambiar el nombre.
—¿Por qué?
—Pero... ¿a quién se le ocurre que un club se puede llamar Chacarita Juniors... ? Búsquense un nombre menos funerario y vengan otra vez.
—¿Otro nombre? ¡No! ¡O nos aceptan Chacarita Juniors o nada!
¡Y los aceptaron...!
  Así nació a la vida futbolística oficial un club que tiene su historia. O sus historias, para decirlo con más propiedad. Porque Chacarita Juniors, afiliado en 1921, había nacido antes dos veces.
Y ya que comenzamos a relatar su historia en el instante de su aparición en la Asociación, vayamos, en marcha cronológica invertida, como en racconto cinematográfico, a los orígenes del club, que tuvo varias etapas en su vida accidentada.
Mediados de 1919. Café de la Curva. Una mesa en la que varios pocilios exhalan el aromático humito de la negra infusión. Sentados a su alrededor, en la fría noche de julio, Santiago Piaggio, Gilio, Caputo, Perticone, Juancito Stagnaro, Alberto Lema y otros futbolistas aficionados de la zona hablan de sus proyectos futuros. Y como siempre, e fútbol ocupa el primer lugar: en la charla juvenil. Santiago Piaggio ha recibido ese día una nota del club España invitando a los muchachos a jugar un partido. Pero para dar más carácter al desafío, le han pedido a Manuel Sívori, intermediario en la gestión, que la respuesta se haga llegar por carta.
—Bueno, muchachos, ¿qué hacemos, le jugamos al España?
—Claro que le jugamos, pero, ¿quién hace la carta?
Hacer una carta no era problema, Pero había que darle a la nota un cierto aspecto de legalidad. ¿Y qué menos que un sello...?
—Yo tengo uno — dijo Perticone — que guardé cuando se fundió Argentinos de Praga.. .
—Y mi tío Arata guardó el de Chacarita Juniors — dijo Stagnaro, — y no sé si todavía lo tiene...
—Bueno, vayan a buscar los dos. El que llega primero le pone el sello.