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martes, 9 de abril de 2013

Breve biografía del Dr. Joaquín Campana

Por el Licenciado Alberto Umpiérrez

El Dr. Joaquín Campana es el principal vocero e intérprete del movimiento de los “orilleros”, pero a pesar de que es un excelente orador de mucho prestigio entre los quinteros y las clases medias y bajas de Buenos Aires, no es un caudillo, es fundamentalmente un intelectual, un abogado que había cursado en Córdoba sus estudios humanidades y jurisprudencia, doctorándose en leyes en los tradicionales claustros de la Real y Pontificia Universidad de Nuestra Señora de Monserrat.
Pero Joaquín Campana no era porteño, sino oriental. Había nacido en la ciudad de San Carlos el 24 de mayo de 1773 y fue bautizado en la Parroquia de San Carlos Borromeo el día 27 de ese mismo mes (L. 1B fl. 26v.).
Era el segundo hijo de Andrés Campana, originario de Dublín, Irlanda, razón por la cual tuvo que castellanizar su nombre y apellido irlandeses Andrew Campbell, cuyos padres se llamaban James Campbell y Johanne Green. Este emigró al Río de la Plata acosado por la intolerancia religiosa de los calvinistas ingleses del siglo XVIII, desembarcando en Maldonado y estableciéndose en San Carlos. Contrajo matrimonio antes de 1771 con Bárbara Espíndola, nacida en Rio Grande e hija de portugueses azorianos, que forman ya desde 1764 el núcleo fundacional de la comunidad carolina.
En 1775 la familia Campana Espíndola está establecida en Maldonado pero en 1795 hay documentos que ubican a la familia en Montevideo, y luego pasa a radicarse definitivamente en Buenos Aires desde 1797, donde Andrés Campana se desempeña como “Guardia Resguardo de Rentas”.
Al llegar a Buenos Aires Joaquín Campana ya tiene 24 años de edad y seguramente cursó sus estudios primarios y secundarios en Maldonado y Montevideo respectivamente. Era un oriental de cabo a rabo. Sería una gran casualidad que habiendo vivido tantos años en la Banda Oriental la familia Campana no tuviera ninguna relación con la familia Artigas, que eran varios y muy conocidos e insertos en la comunidad.
El 4 de Junio de 1803, el Dr. Joaquín Campana fue habilitado como Agente Fiscal de la Real Hacienda, cargo que desempeñaba al producirse las invasiones inglesas.
Participa activamente en el movimiento popular que acaudillado por Martín de Álzaga ofrece tenaz resistencia a la ocupación británica. El 14 de agosto de 1806 está presente entre las 96 personas que concurren al Cabildo Abierto que resuelve destituir al Virrey Sobremonte del mando militar de la ciudad de Buenos Aires, imponiendo como General en Jefe a Santiago de Liniers. En una carta dirigida al “Príncipe de la Paz” el destituido Marqués de Sobremonte manifiesta “que el abogado Joaquín Campana había tomado la palabra en aquel Cabildo junto con otros revolucionarios quienes eran los cabecillas que dijeron al pueblo que tenía autoridad para elegir mandatario”.
El 18 de noviembre de 1806 el Coronel Cornelio Saavedra certifica que Joaquín Campana revista como oficial del Regimiento de Patricios, participando también en tal carácter en los combates de 1807.
Participa activamente en el proceso que conduce a la formación de la Junta Gubernativa. En el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 vota en contra de Cisneros y en apoyo de la fórmula propiciada por Cornelio Saavedra.
Aparentemente ocupa un rol secundario durante el período de la Primera Junta, seguramente vuelve a sus actividades como abogado o como fiscal. Hay un enorme e inquietante vacío documental en este período de su vida, similar al misterio que hay sobre la actividad de José Artigas en 1810 y en el primer trimestre de 1811, justamente y casualmente cuando ocurre su presencia en Buenos Aires.
La cuestión es que protagoniza la movilización de los orilleros del 5 y 6 de abril, y luego ocupa la Secretaría de Gobierno hasta el 16 de setiembre de 1811, momento en que es desplazado y arrestado por orden del Primer Triunvirato establecido por presiones del Cabildo de Buenos Aires y de la “Sociedad Patriótica” porteñista.
Desde la fecha de su arresto queda confinado en el Fortín de Areco hasta que resulta beneficiado por la “Ley de Olvido” de 1822. En Areco pasa sus años más duros, sometido a todo tipo de privaciones junto a su familia. No deja de ser muy significativo el hecho de que es liberado de su confinamiento después de la internación de José Artigas en el Paraguay, lo cual permite reforzar la idea de una vinculación ideológica y política entre ambos. Más aun considerando que al Alcalde Tomás Grigera, que también es sometido a prisión por el Triunvirato, lo dejan libre casi enseguida en 1813 e incluso le otorgan tierras y cargos desde 1814.
El Alcalde Grigera fue favorecido por una ley sancionada por la Asamblea General Constituyente reunida en 1813, que otorga el perdón a todos los incursos en delitos políticos y militares con las únicas excepciones expresas de Cornelio Saavedra y Joaquín Campana. A Cornelio Saavedra, después de muchas vicisitudes, lo rehabilitan en 1818, permitiéndole regresar a Buenos Aires, restituyéndole su grado militar y asignándole un cargo en el ejército. Pero ninguno de los dos aboga por la libertad de Joaquín Campana, que sigue preso hasta 1822. Evidentemente su vinculación más fuerte es con José Artigas, al menos desde el punto de vista de sus captores.
Luego de su liberación se traslada con su familia a la localidad bonaerense de Chascomús, donde ejerce como Juez de Primera Instancia en la Campaña hasta 1829. Este año se embarcó en la goleta Rosa rumbo a Montevideo, con el propósito de radicarse definitivamente en esta ciudad para ejercer su profesión de abogado. La Provincia Oriental ya se había independizado y en virtud de su nueva Constitución de 1830 elige su primer Cuerpo Legislativo.
Pero el Dr. Joaquín Campana no había sido olvidado entre sus compatriotas, a pesar de los muchos años de reclusión, y tiene el privilegio de resultar electo por el sufragio de sus conciudadanos para formar parte de la primera Legislatura instalada en la nueva República, en calidad de Senador, siendo posteriormente reelegido varias veces, llegando a desempeñar la Vicepresidencia del Cuerpo por un período.
Durante la Presidencia de Manuel Oribe se dedica a promover la cultura y la educación, pasando a desempeñar el cargo ejecutivo de Inspector General de Instrucción Pública, a la vez que ocupa la Cátedra de Filosofía a nivel universitario. En 1839 preside la apertura de la Academia Teórico Práctica de Jurisprudencia en Montevideo, pero debido al cambio de gobierno forzoso que se procesa a fines del año anterior, se ve obligado a mudarse otra vez a Buenos Aires, donde permanece hasta su muerte, ocurrida el 12 de setiembre de 1847.

jueves, 10 de enero de 2013

Gestión de Gobierno del Dr. Campana

Por el Licenciado Alberto Umpiérrez
La gestión de Joaquín Campana como Secretario de Gobierno de la Junta Grande El primer efecto positivo del gobierno de Joaquín Campana consiste en favorecer la insurrección popular en la Banda Oriental, dejándole ejercer un notorio protagonismo a José Artigas, que este aprovecha hasta lograr su resonante triunfo en la Batalla de Las Piedras, el 18 de mayo de 1811, sitiando por tierra la fortaleza de Montevideo. Este éxito inicial obviamente consolida la posición política de Joaquín Campana, de Cornelio Saavedra y de la Junta Grande, y por lo mismo resulta muy molesto para sus adversarios, quienes procuran estancar la situación y evitar un asalto sobre Montevideo. El segundo efecto positivo está vinculado a la normalización de las relaciones de Buenos Aires con el Paraguay, a pesar de la guerra fratricida que se le había impuesto. En las jornadas del 14 y 15 de mayo de 1811, el Gobernador español del Paraguay, Bernardo de Velazco, es destituido y en su lugar se instala una Junta de Gobierno integrada por Fulgencio Yegros, Pedro Caballero y el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, actuando como Secretario Fernando de la Mora
Las relaciones comerciales con el Imperio Británico se fueron reduciendo (pese a las gestiones de Lord Strangford), al imponerse por el gobierno de Campana cada vez mayores restricciones a la importación de géneros ingleses con destino a las Provincias y a la venta en Buenos Aires de mercaderías al menudeo por parte de extranjeros. Además se siguió una política muy estricta en materia fiscal, persiguiendo particularmente a los importadores que debían a la Aduana, aplicándoseles un interés del 6% sobre sus mercaderías.
Todo parecía marchar bien para el gobierno de Joaquín Campana, pero la actividad conspirativa de la “Sociedad Patriótica” comienza a adquirir un ritmo frenético. Las calles de Buenos Aires se llenan de volantes anónimos en tono despectivo hacia los provincianos en el gobierno de la Junta: "Os gobiernan el potosino Saavedra, el cordobés Funes, el correntino Cossio, el tucumano Molina, el montevideano Campana, todos forasteros. ¿En esto han venido tus glorias y tu nombre, Buenos Aires?".
Paralelamente, el llamado “Ejército Pacificador de la Banda Oriental” enviado por el Rey de Portugal al mando del Gobernador y Capitán General de Rio Grande, Diego de Souza, cruzan el río Yaguarón el 21 de julio de 1811, apoderándose de la Villa de Melo el día 23. El 30 de agosto los portugueses toman por asalto la ciudad de Paysandú, heroicamente defendida por el Capitán Francisco Bicudo, mestizo riograndense, quien pierde la vida en el combate junto a otros 30 milicianos patriotas. Para el 5 de setiembre los invasores ya están en posesión de la Fortaleza de Santa Teresa y el 14 de octubre ocupan la ciudad de Maldonado donde establecen su Cuartel General.
Un compendio de malas noticias comienza a llegar a Buenos Aires. A principios de agosto la Junta resuelve el cese de Juan José Castelli y Antonio González Balcarce en la jefatura del Ejército del Alto Perú, designando al propio Presidente Cornelio Saavedra y al diputado tucumano Manuel Molina para sustituirlos. Por otra parte envía en misión a Montevideo al Deán Funes, José Julián Pérez y Juan José Paso, a los efectos de negociar un armisticio con Elío. Con estas ausencias la Junta Grande queda seriamente debilitada para enfrentar las resistencias de la oposición en Buenos Aires, la cual obviamente no desaprovecha la oportunidad.
El golpe de Estado y la instalación del Primer Triunvirato Los acontecimientos se precipitan a partir del 13 de setiembre, poco después de la llegada de Manuel de Sarratea desde Rio de Janeiro, cuando dieciocho vecinos de las “principales familias” plantean al Cabildo una “Petición del Pueblo” para que se convoque a un Congreso general de vecinos “donde los sabios y ancianos de todas las clases de este gran pueblo (de Buenos Aires), traten de restablecer por todos los medios posibles los únicos resortes que puedan poner en movimiento al espíritu público que hoy con tanto dolor vemos paralizado”. Pero el día 16 aparece otra “Petición del Pueblo” solicitando al Cabildo la destitución y prisión del Dr. Campana y de los Alcaldes Tomás Grigera, Domingo Martínez y Andrés Hidalgo. La Junta atemorizada por estos atrevidos ataques separa del cargo al Dr. Campana, y el Cabildo, por su parte, con el apoyo del Comandante de Armas General Francisco Ortiz de Ocampo organiza patrullas de tropas por las calles de la ciudad.
El día 17, el Dr. Campana es secuestrado de su casa por una partida de “Húsares” y llevado a su confinamiento en el Fortín de San Antonio de Areco, hacia donde luego lo acompaña su familia. No hacía falta juicio ni sentencia, simplemente estaba condenado por “la gente distinguida y sana” representada por el Cabildo de Buenos Aires, que nuevamente pasaba por encima de la Junta de Gobierno y de la soberanía de todas las Provincias que estaba depositada en ella.
Ese mismo día un tumulto de gente ingresa al Cabildo manifestando que en vista de la “impotencia del Gobierno” era necesario realizar un Cabildo Abierto de “la parte más sana y distinguida del vecindario” para adoptar las medidas conducentes a “la salvación de la Patria”. El Cabildo Abierto se reúne el día 19 designándose a Feliciano Chiclana, Juan José Paso y Manuel de Sarratea como diputados de Buenos Aires para negociar con la Junta la reorganización del gobierno. El día 23, la Junta promulgaba un decreto por el cual se crea “un Poder Ejecutivo compuesto de tres vocales y tres secretarios… los cuales tomarán el gobierno bajo las reglas o modificaciones que deberá establecer la Corporación o Junta Conservadora, que formarán los señores diputados de los pueblos y provincias, en consorcio con los que eligió esta Capital.”
Obviamente el nuevo Triunvirato estaría integrado por los mismos diputados que eligió la Capital, Sarratea, Paso y Chiclana, secundados por los secretarios Bernardino Rivadavia, José Julián Pérez y Vicente López.
Para esa fecha, el Triunvirato ya había firmado un Armisticio que entregaba al gobierno enemigo de Montevideo la totalidad de la Banda Oriental del Uruguay, a cambio de la promesa de que se retirarían las tropas portuguesas. Los orientales, reunidos en la Panadería de Vidal se resistieron a aceptar este otro hecho consumado sin mediar ningún tipo de consulta, se sintieron traicionados en su deseo de continuar la lucha y decidieron acompañar la retirada de sus milicias bajo la conducción del General José Artigas, marchando juntos en la “Redota” o “Éxodo del Pueblo Oriental” rumbo al Ayuí, dejando tras de sí la tierra arrasada.
“Nada podemos esperar sino de nosotros mismos”, dijo Artigas. La ciudad de Buenos Aires se había convertido, por decisión de sus familias más distinguidas, en una tiranía aun peor que el yugo español del que pretendía liberarse.
Conclusión
Volviendo al principio de esta historia y a la luz de todo los hechos relatados, nos planteamos si no sería razonable suponer (a falta de documentación) que Artigas fue a Buenos Aires en febrero de 1811 buscando negociar con la Junta Grande una garantía que reflejara los intereses y la participación del Pueblo Oriental en el gobierno. No podía ser un diputado provincial, porque la Banda Oriental no había sido aun liberada y mal podía elegir representantes. Pero al menos una garantía, un hombre de confianza en el gobierno, y ese rol recayó en el Dr. Joaquín Campana. Vale dejar constancia que la República Oriental del Uruguay reconoce al Dr. Joaquín Campana como uno de sus conciudadanos meritorios, y en póstumo homenaje, por iniciativa y gestión de sus descendientes argentinos, su nombre figura entre las calles de su ciudad natal San Carlos, y también entre las de Montevideo.