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jueves, 16 de octubre de 2014

Poemas y testimonios del 17 de Octubre de 1945

POR DANIEL BRION

jueves, 31 de julio de 2014

LA REVOLUCIÓN FUSILADORA

por Daniel Brión
El 16 de septiembre de 1955 un grupo de resentidos apañados, instigados e impulsados por la oligarquía cívico militar local y el imperialismo capitalista, se instalo en el gobierno.  Este hecho no fue consecuencia de una victoria militar, fue el resultado y la culminación de una campaña antinacional, de una ofensiva de acción psicológica hábilmente desarrollada contra un orden social y constitucional existente, poniendo incluso a quienes debían defenderlo en contra del mismo y, a la vez, sembrando terror en el pueblo.
Nada fue espontáneo ni resultado de una acción casual. Se premeditó el daño. Las consecuencias de los actos fueron las deseadas, se fue “afinando la mira” como un francotirador artero para dar el golpe final en un plan desarrollado en varias etapas.  El gobierno peronista había cambiado el rumbo de la historia, había industrializado la nación e incorporado a los trabajadores activamente a la vida cívica y política de un país federal, nacional y popular.  La oligarquía, el resto de los partidos políticos (juntos en una oposición sistemática) y los militares (pertenecientes a la línea fusiladora y clasista histórica “Mayo/Caseros”), no podían permitir que continuara un gobierno que defendía un único interés: el del pueblo.  Podemos analizar, paso a paso, cada una de las etapas del plan desarrollado y sus intentos:

1 - La insurrección.  El 28 de septiembre de 1951, el general Benjamín Menéndez, el brigadier Samuel Guaycoechea y el vicealmirante Vicente Baroja, con políticos opositores, proyectaban quedarse con el poder. Para eso tomaron el regimiento de tanques con asiento en Campo de Mayo, con la mayoría de sus oficiales y capitanes de la Escuela de Guerra y Técnica.   Destacado en la puerta por la que podría llegar Perón, estaba el capitán Alejandro Agustín Lanusse (con el mismo propósito de años después: terminar con la vida de Perón).  Los suboficiales enfrentaron a la oficialidad impidiéndoles concretar el intento golpista: Marcelino Sánchez fue el héroe de la jornada; en sus brazos falleció el cabo Fariña, única baja sufrida, víctima de las balas golpistas.

2 - El asesinato. El 3 de febrero de 1952, el coronel retirado José Francisco Suárez había comenzado a formar un operativo comando: la logia “Sol de Mayo”, con 450 militares y políticos opositores, con intención de tomar la Casa Rosada, el Correo Central y el Departamento Central de la Policía Federal. Su principal objetivo era asesinar a Perón y Evita en la residencia presidencial de la avenida Libertador. Habían elegido el 3 de febrero para hacer coincidir el golpe con el centenario de la batalla de Caseros, coherentes con una línea histórica fusiladora.  Descubiertos, el coronel Suárez fue condenado a prisión, “casulamente” en septiembre de 1955 se le conmutó la pena y fue puesto en libertad y devuelto su grado. Más tarde fue ascendido a general.


3 - El atentado terrorista.  El 15 de abril de 1953, el general Perón hablaba al pueblo, desde el balcón de la Casa de Gobierno, contra el agio y la especulación de la oligarquía.  Arturo Mathov, Roque Carranza y Carlos Alberto González Dogliotti se reunían con el fin de armar tres bombas de diferente poder destructivo. La más pequeña tenía 30 cartuchos de gelinita y fue destinada al Hotel Mayo (Defensa e Hipólito Yrigoyen). Otra, algo más potente (50 cartuchos), fue colocada en el 8º piso del nuevo Banco Italiano. La última, con 100 cartuchos, fue para la estación Plaza de Mayo de la Línea A del subte. La bomba del hotel causó graves daños y destrozos. La colocada en la estación de subtes dejó 6 víctimas fatales, 93 heridos y 19 lisiados permanentes.   Al radical Roque Carranza, Arturo Illia lo designó en la secretaría general del Consejo Nacional de Desarrollo. El 10 de diciembre de 1983, Raúl Alfonsín lo puso frente al Ministerio de Obras Públicas; el 25 de mayo de 1985 pasó a ser el titular de Defensa. Desde el 29 de diciembre de 1987, su nombre es el de la estación del subte D, sustituyendo al de General Savio, ¿será en homenaje al atentado?

 4 - El día que a Jesús le robaron el día.  Cuenta Salvador Ferla que el calendario litúrgico del jueves 9 de junio de 1955 señalaba Corpus Christi. Y que el comando eclesiástico (con los monseñores Manuel Tato y Ramón Nova a la cabeza), alteró una tradición de siglos transfiriendo la celebración al sábado 11. Pensaban en grande: una categórica manifestación de repudio al gobierno. El papel de pivote en la lucha contra Perón, que durante 10 años había cumplido sin resultado el radicalismo, pasaba a desempeñarlo la Iglesia Católica. Querían conmover los cimientos del régimen dándole popularidad a la conspiración y reconstruyendo la Unión Democrática del ’45.  Jesús suplía a mister Braden en el papel de aliado todopoderoso. Un verdadero hallazgo: detrás de Braden, el imperio yanqui; detrás de Jesús, el reino de los cielos.

 5 - Bombardeo y ametrallamiento aéreo.  A las 12.40 del 16 de junio de 1955 se lanzó la primera bomba sobre la Casa Rosada. El bombardeo criminal de los sublevados lanzaría catorce toneladas de explosivos. También, en oleadas sucesivas, bombardearían a la población civil de los alrededores de la Plaza y apuntarían sobre otros blancos estratégicos (la Policía Federal, la sede de la CGT y la residencia presidencial) para sembrar terror y dejar preparado el camino al golpe final.  Uno de esos aviadores, piloto civil, fue Miguel Ángel Zabala Ortiz, quien pasado el bombardeo voló a Montevideo pidiendo asilo político. Fue premiado por Arturo Illia como ministro de Relaciones Exteriores, y encargado de frustrar el primer intento de retorno de Perón a la patria en diciembre de 1964 al exigir al gobierno brasileño que impidiera la partida del avión desde el aeropuerto de Río de Janeiro.  La Alianza impuso su nombre a la plazoleta ubicada en la avenida Leandro N. Alem, entre Reconquista y Ricardo Rojas (una de las rutas de los aviones golpistas), juntamente con el emplazamiento de un busto que lo recuerda. Al cumplirse 50 años de este acto terrorista “manos anónimas” quitaron el busto de su pedestal y según cuentan fue arrojado al Río de la Plata…

 6 - Y a la traición la llamaron Revolución Libertadora.  El general Eduardo Lonardi tenía contactos en la guarnición de Córdoba, cuya oficialidad joven se plegaría al golpe. Conversó con los marinos y fijó el 16 de septiembre para tomar por asalto la Escuela de Artillería de Córdoba y provocar una situación que uniera a los demás golpistas.  Las tropas leales no pudieron sofocarlo, pero el levantamiento no consiguió extenderse ya que la mayoría del Ejército procuraba no intervenir.  Viendo esto, la Marina se movilizó contra Perón. Sus naves bloquearon Buenos Aires y amenazaron con atacar los depósitos de combustible de La Plata y Dock Sud, como ya habían hecho con los de Mar del Plata.   Antes de la hora señalada como ultimátum por la Marina, el ministro de Guerra, general Lucero, pidió parlamentar, llevó una carta en la que Perón solicitaba al Ejército la negociación de un acuerdo. La carta daba poder a un grupo de generales “leales” a parlamentar con los golpistas. Pero ese rejunte de generales consideró la carta como una renuncia de Perón y negoció con el grupo revolucionario. Ante esta situación, el 20 de septiembre Perón se refugió en la embajada del Paraguay e inició su largo exilio.  Lonardi, en su carácter de jefe del golpe que él mismo llamó “Revolución Libertadora”, asumió como presidente provisional el 23 de septiembre de 1955. Pero pronto apareció la verdadera intención golpista. Lonardi fue reemplazado por el general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas como vicepresidente, afianzando los sectores autoritarios. El Partido Peronista fue declarado ilegal y Perón fue proscripto. La junta consultiva nacional, integrada por todos los demás partidos políticos, avaló la acción de los denominados “comandos civiles” que cazaban peronistas.  Y el país entró en su primer acuerdo con el FMI de la mano de Raúl Prebisch, iniciando el camino hacia el neoliberalismo. en las propias palabras del Grl. Perón, “el prototipo del cipayo, es decir quien desde la función publica sirve a los intereses del imperialismo por beneficios pecuniarios.”
¿Habrían olvidado su participación en la formulación del Pacto Roca-Ruciman, su actuación como Gerente del Banco Central de Sir Otto Neimeyer, o su defensa de los intereses extranjeros en el escándalo de la carne?
El capital extranjero fue presentado como mágico curalotodo, se anularon los convenios bilaterales, país a país, se desvalorizó el peso a la mitad,
La elección de los asesores se redujo a los agentes telúricos de los grandes monopolios internacionales: Eugenio Blanco, Álvaro Alzogaray, Adalberto Krieger Vasena, Cuetro Rua, Laurencena, y no mucho otros.
Reemplazan las palabras por los tanques, arremeten contra el cadáver de evita y la convierten en la primer desparecida, luego de mancillar su cuerpo, dicen entonces que las conquistas obreras no solo no pueden mantenerse sino que deben desaparecer, inventan la falsedad de un país en ruinas, reemplazan por decreto la Constitución Nacional, creada por Convención Nacional Constituyente en 1949, la misma que habían jurado defender.

Se encuentran en ese momento dos argentinas, que se cruzan y reemplazan:
Una, la argentina de un país en marcha, de un país real y en evidente desarrollo, el país de la nacionalización del banco central, de los estatutos de los trabajadores, del aguinaldo, de las leyes sociales,  el país de la declaración de independencia económica, el de las 8000 escuelas, el de las universidades, los hogares escuela, la universidad obrera, las ciudades estudiantiles, el del plan de salud pública y la revolución sanitaria más importante de la América del Sur, el de la energía atómica, el de la marina mercante enmarcada entre las mas importantes del mundo, de las cajas de jubilaciones, del voto femenino, de los derechos del trabajador, de la Constitución de 1949, de la siderurgia con SOMISA, el del IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio), el de las fabricas de aviones, automóviles, tractores, motos, lanchas, veleros, de un país sin deuda externa, el de la política petrolera y minera, el del gasoducto más grande del mundo de entonces, el de ocho años consecutivos de superávit económico (1946-1954), la de los convenios bilaterales con todos los países de América y Europa, incluida la URSS, en definitiva, un país en serio, el país de una patria socialmente justa, políticamente libre y económicamente soberana.
 Repitiendo las palabras del Grl. Perón: “…insistir en el detalle de la obra realizada sería casi imposible. Si le dedicásemos solamente un minuto a cada una de las obras efectuadas durante cinco año del 1er plan quinquenal, debería hablar por espacio de mas de mil doscientas horas”.
 A ese país se lo reemplaza, criminalmente, a partir de 1955, lazándolo hacia atrás, empobrecido, desmoralizado, humillado. Se entra en el fondo monetario internacional, se destruyen las industrias y se pretende volver a ser “el granero del mundo” como pretendía Canning, el vocero del imperio británico, y continúa pretendiendo ese mismo imperio y su adlatere norteamericano.
Todavía resuena, doloroso en todos los oídos, el grito del almirante Arturo Rial ante dirigentes obreros: “Sepan ustedes que la Revolución Libertadora se hizo para que en este bendito país, el hijo de barrendero muera barrendero”.    No tenemos que olvidar que pese a sus antecedentes nefastos para la economía del país también fue Prebisch el principal asesor económico en la presidencia de Raúl Alfonsin. Al decir de Alberto Buela: “¿será acaso que ese gobierno “social-demócrata” bajo su máscara progresista, permisiva y democrática tenía encubierto el viejo proyecto imperialista de dominación? Al menos su principal asesor económico no varió.”


7 - Fusilamientos y Asesinatos entre el 9 y el 12 de junio de 1956

El 9 de junio de 1956, ellos sí concretan esa convicción, la de asesinar, los crímenes fueron concretados con tal decisión y rapidez que únicamente se los puede concebir cometidos con una larga y fría  premeditación.
Ellos utilizaban la cruz en la solapa, pero transformaron a cristo en Satanás; nosotros la flor del nomeolvides, nunca olvidamos ni al General, ni a Evita ni a cada uno de nuestros queridos compañeros caídos en las luchas por la recuperación de la democracia y de la vigencia de la Constitución Nacional.
Los que asesinaron el 9 de junio de 1956, los que ametrallaron y bombardearon Plaza de Mayo en junio de 1955, los que pusieron las bombas en los subtes en abril de 1953, los comandos civiles que salían a perseguir y torturar o asesinar a compañeros, pretendieron no solo las muertes físicas que provocaron, pretendieron fusilar al ejercito nacional reemplazándolo por un Ejército de castas (el mismo que existió previo al Grl. Perón), quitar la dignidad otorgada a los suboficiales y su posibilidad de convertirse en oficiales, y asesinar toda posibilidad auténticamente nacional y popular.
 La dictadura de Aramburu y Rojas reaccionó criminalmente contra el intento encabezado por los generales Juan José Valle y Tanco y los dirigentes sindicales Andrés “El Negro” Framini y Armando Cabo para restaurar la soberanía popular: fueron asesinados treinta y un patriotas, iniciando así el camino de las dictaduras genocidas en la argentina contemporánea.
 Llegaron diciendo que no habría ni vencedores ni vencidos, prometiendo que las conquistas sociales serian mantenidas cuando no, acrecentadas, hablando de libertad, de paz, de reencuentro nacional, de moralización de la vida publica.   ¿Quien no anhela tales cosas?
Pero, poco a poco, a medida que se afianzaron en el dominio de las guarniciones, y se fueron sintiendo fuertes y poderosos, comenzaron a experimentar, una extraña metamorfosis: les creció el pelo, los dientes, las garras, y asomaron todos ellos “los gorilas” que iniciaban la destrucción del país, y de todo el que se les opusiera.
 A la traición, ellos la llamaron “libertadora”; el pueblo la bautizó y la recuerda como “fusiladora”. ¡Fusiladora la libertadura! …
 Esas son las dos argentinas que se cruzan y reemplazan, con la dictadura de Aramburu y Rojas, y por esa argentina que se desechaba, por todos esos logros y conquistas, en defensa de ellos es que ese mismo  16 de septiembre de 1955 nace la heroica Resistencia Peronista.
La persecución, cárcel, tortura, y asesinato de tantos compañeros –incluidos los asesinados y fusilados en Junio de 1956- otro golpe de terror para desalentar opositores- durante los dieciocho años del Luche y Vuelve, nos ha dejado claramente la sensación de que tanto ellos, como nosotros estábamos arrepentidos,
 ellos de no haber asesinado antes y
  • nosotros de no haber concretado nuestra convicción de combatirlos y haber entregado mansamente el gobierno.
 Este fue el basamento filosófico de la primer dictadura genocida en la Argentina contemporánea, aquí nació también el proceso neo liberal oligarca y extranjerizante que nos ha llevado a tanta lucha, extendida hasta hoy, lucha en la que ninguno de nosotros debe permanecer ajeno, comprometerse con la defensa de estos ideales y asumir hoy  la acción que, entonces, no pudimos o no quisimos, o no supimos asumir.

El enemigo sigue siendo el mismo, tanto el interno como el extranjero, nunca más actual este pensamiento con el que finalizo este recordatorio:


“Cuando la patria esta en peligro, todo esta permitido, excepto, no defenderla”
General Don José de San Martín

viernes, 23 de agosto de 2013

JOSÉ MARÍA PEPE ROSA : EL HOMBRE QUE NOS ENSEÑO A REPENSAR LA HISTORIA

Por Brion, Daniel 
José María Rosa, “Pepe”, nació en Buenos Aires el 20 de agosto de 1906 Hijo de Lucila Cano y  José María Rosa.   
Fue la suya una familia tradicional, de inmigrantes, Vicente Rosa, llegado al país en 1829 era hijo de un relojero Veneciano que había naufragado allá por 1795 cerca de Barcelona, donde se casó con Ventura Carim, de lejana ascendencia mora.
Su abuelo, José María Rosa (padre), se desempeñó dos veces como Ministro de Hacienda de los presidentes Julio A. Roca (1898-1904) y Roque Sáenz Peña (1910-1914) y su padre, José María Rosa (hijo), se desempeñó como interventor federal de Mendoza..     En 1931 Pepe Rosa contrae matrimonio con Delfina Bunge, con quien tuvieron tres hijos y una hija: José María, Eduardo Manuel, Juan Ignacio y Lucila.   En 1954 contrae matrimonio con Ana María Rocca, con quien tuvieron un hijo llamado Vicente, que nació en Madrid y regresó a la Argentina luego del exilio de su padre.    Cuenta Eduardo, su hijo: “El nombre PEPE tiene su historia: 1807. En la esquina de Perú y Alsina,  hay un feroz combate.  Un cuerpo de Miñones, al mando de un marino de río llamado José Pons, al que le decían “Pepe el Mahonés”, peleaba en ese sitio y consigue sacarle un cañón a los ingleses.  Como o no supieron manejarlo o no tuvieron balas lo clavan y lo esconden.  Finalizado el combate los Miñones van a buscar su cañón ¡Y no estaba!  Se lo habían llevado los Patricios.  Hubo un juicio y finalmente lo recuperaron, pero al poco tiempo se produce la revolución de mayo y ¿Quién era el Jefe? ¡Nada menos que el odiado jefe de los Patricios!     Pepe, que tenía pequeños barcos con los que hacía el traslado de mercaderías de Colonia a Buenos Aires, arma dos de sus barcos con un cañón cada uno y a uno de ellos, una chalupa que se que se impulsaba  a remo lo bautiza “La Podrida” y se va a Montevideo a ponerse a las órdenes de Elío y en contra de la junta de Buenos Aires.
  Mientras espera entrar en acción, Pepe saca patente de corso y según consta en el puerto de Montevideo captura algunos buques “de Buenos Aires” (de algo había que vivir…)   Se produce la batalla naval de Montevideo y en ella el único barco patriota hundido es el San Luis, que lo hunde “la movediza Podrida”, según se describe en los anales de la historia naval Argentina. Unos años después, llega a la casa de comercio de José Pons, un joven españolito llamado Vicente Rosa, bis abuelo de mi padre, que se casa con la hija de Pepe el Mahonés.  Por eso siempre decimos que armar la podrida es cosas de familia.... El segundo hijo de Vicente, se llamará José por su suegro y le dirán Pepe.  Ese será el abuelo de mi padre.
 Mi padre siempre contaba que la historia se vivía en su casa como chismes de vecinos.
 Solía ir los domingos a la casa de su abuelo, que se reunía con señores que hablaban con familiaridad de gente con nombres de calles y se sentía fascinado con esos viejos que dominaban un arte hoy casi olvidado: “El arte de conversar”. 
La familia descendía más bien de unitarios, una de sus abuelas era hija del General Pacheco y recordaba de las viejas de la familia haber oído el relato de la batalla de Rodeo del Medio “Entre el Tío Goyo y el Tío Ángel” (Entre Lamadrid y Pacheco). 
Cuatro años tenía Pepe Rosa cuando el centenario. En sus primeros recuerdos está una noche de mayo de 1910 en que su madre lo llevó a la azotea para que viera el cometa Halley. Siempre contaba que su madre rezaba en silencio ¿Por qué rezas, mamá? – Rezo para que Dios te dé vida suficiente y puedas ver al cometa otra vez. En el año 86 apunté –continúa relatando Eduardo- mi telescopio al cometa, invisible a simple vista, se veía una pequeña bola naranja que se desplazaba lentamente entre las estrellas del fondo.  Lo hice ver a mi padre y este se quedó callado.... estaba enojado. ¿Qué te pasa?  ¡Me pasa que esperé 76 años para volver a ver al comenta y el cometa no me quiso ver a mi!”
  Ya desde  pequeño, José María Rosa era un gran observador y lector, hay una anécdota de aquellos años que lo pinta de cuerpo entero, como pensador y como sostenedor de sus propias teorías más allá de los costos que eso le implicara. El siempre quería saber el origen y finalidad de las cosas.  A los 11 años leyó “El origen de las Espacies” -de Darwin- , eso le costó un disgusto con su profesor de religión, quién decía a sus alumnos que Darwin había sido rebatido por Cuvier[1], demostrándose así la tesis bíblica de la creación divina.  Pepe Rosa, respetuosamente se calló, buscó datos en la nutrida biblioteca de su casa y al día siguiente le dijo a su profesor: “Cuvier es del siglo XVIII y ya había muerto cuando Darwin publicó su libro, de manera que mal pudo haberlo rebatido”… resultado: una mala nota, la primera - según él – y una reprimenda por pensar.  Luego vendrían muchas más por el mismo motivo, siempre por pensar y exponer sus pensamientos, más allá de cualquier especulación.
  A los 20 años se recibe de Abogado.
  Comienza en Santa Fe su verdadera vocación, la de Profesor, ejerciendo en la Universidad del Litoral y (ad-honorem) en La Plata.
  Una vez por semana viajaba en la dura segunda clase de los trenes desde Santa Fe a La Plata y en una ocasión que alguien le dijo que hacer eso era una locura, el le replicó: “¿Acaso los pescadores no hacen sacrificios mayores por su pasión? Bueno, mi alegría es dar clase y tal vez me cueste menos plata que la que gastan los pescadores.”
En esos viajes de tren, solía encontrase con Alfredo Palacios en la Estación Constitución que también viajaba a La Plata, ya que tenía clases más temprano que Pepe Rosa, pero no era excesivamente puntual, tanto que Pepe a veces lo cubría dando la clase de Palacios, quien lo estimaba mucho y, sabiendo que se había presentado para la titularidad de su cátedra, le dijo que lo iba a apoyar, ya que lo consideraba mejor que otros aspirantes pero que debía prometerle doctorarse, ya que mi padre -por su traslado a Santa Fé- no lo había hecho.  Cumpliendo con su promesa se doctoró con la tesis de “Origen místico del estado”.
En Junio de 1938, junto a un grupo de entusiastas fundan el Instituto de Estudios Federalistas[2].
  Solía decir que “aunque algunos pensaban que éramos un peligro; la prensa unánimemente calló nuestros boletines, manifiestos y conferencias”.   Empezó la "conspiración del silencio", fase primera de la lucha contra la verdad histórica, más tarde vendrán la tergiversación, la calumnia, la cesantía de profesores revisionistas, y hasta la cárcel. 
Ocurrió después de una conferencia de Rosa, donde los concurrentes apenas pasaban de una docena.  
  "No.   A esta gente, no - dijo don Alfredo Bello presidente del Instituto e iniciador del grupo -   eso mismo que usted ha dicho sobre Rosas repítalo en un asado popular que le voy a organizar en Coronda".  
  -¿Qué saben de historia argentina quienes asistirán al asado?".  
  -Nada, ni siquiera les ha quedado lo que se les enseñó en la escuela.   Pero son criollos y tienen corazón".  
  Organizaron el asado, y fue un estruendoso éxito, la policía debió intervenir porque los concurrentes salieron “a matar salvajes unitarios”, y tirarle piedras a los bustos de Sarmiento.
  Tiempo más tarde La llamada "Revolución Libertadora" lo deja cesante y lo encarcela en ocasión de la detención de su amigo John W. Cooke, a quién había dado refugio en su casa. Aunque parezca demencial, la acusación que le imputan es de corromper a la juventud con su "rosismo".  Luego de tenerlo una semana incomunicado, una noche lo llevan ante un extraño tribunal que lo interrogó sobre el gobierno de Rosas.
 -¡Pero esto es una locura! – le dice a su interrogador que se presentaba como “El Capitán Ghandi”[3]
  - Si usted quería saber mi opinión sobre Historia Argentina me hubiese invitado a su barco y no necesitaba traerme a punta de ametralladora; o al menos hubiese comprado mis libros así yo ganaba algo -dijo consternado Rosa.
  -¡Usted es un mercader de la Historia!, -acusa el interrogador.
  -¿Y usted de que vive? Porque supongo que será mercader de algo.
  Continúa el demencial interrogatorio hasta que se toca el teme de los bloqueos anglo/franceses.
  -El Capitán Ghandi no debe ignorar que un bloqueo es un acto de guerra, que hubo combates en Martín García, en Obligado....
  -Pero no bombardearon Buenos Aires – minimizó Ghandi
  Rosa – polemista de alma – no se pudo contener.
  -Es cierto, Buenos Aires nunca fue bombardeada por marinos... extranjeros.
  Eso le costó meses de cárcel. 
 La copia de este diálogo lo sacó la familia dentro de un termo y fue publicado tiempo más tarde, luego de varios meses de prisión sale para militar, ahora más activa y decididamente, enrolándose en el fallido y trágico intento del General Valle el 9 de junio de 1956.
 La asustada reacción del gobierno "gorila" de entonces lo buscó para fusilarlo pero consigue pasar a Montevideo, de allí viaja a España donde permanece hasta 1958, ejerciendo el periodismo y dando conferencias en distintos ámbitos.
  Desarrolla, entonces, su actividad en el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, entidad de la que fue presidente en varias oportunidades, pasa a ser muy conocido en el Paraguay, donde es invitado permanentemente a dar conferencias o asistir a eventos relacionados con el prócer máximo paraguayo. Mientras tanto participa activamente en lo que se llamó la Resistencia Peronista convirtiéndose en uno de sus referentes más respetados y queridos.
 
Es en ese período que el movimiento Peronista, antes indiferente toma con entusiasmo las banderas revisionistas y las hace suyas. Rosa integraría la comitiva de notables que van a buscar a Perón en el famoso vuelo chárter del 17 de noviembre de 1972.
 
Para entonces ya se había publicado su HISTORIA ARGENTINA, obra en 13 tomos a los que luego de su muerte se le agregaron cuatro más, con la inestimable colaboración de uno de sus discípulos y amigos Enrique Manson quien, conjuntamente con Fermín Chávez, Juan Carlos Cantoni y Jorge Sulé, finalizó la obra con los tomos 14 a 17 (1946/1976).
 
El General Perón, dispone que se haga cargo de la embajada en Asunción, considerando que su prestigio en Paraguay pudiese ser positivo para los intereses nacionales dado que en ese tiempo se jugaban en las cotas de altura de la represa de Corpus, la factibilidad de construir Yaciretá.
 
Muerto Perón, tuvo desinteligencias con el canciller Vignes y optó por aceptar la embajada en Atenas, donde permaneció hasta el golpe militar de 1976.
 
Regresó a Buenos Aires, donde sus libros eran retirados de las bibliotecas y su nombre puesto en un "cono de silencio". Entonces fundó la revista "Línea" (por pretender abarcar a todo el pensamiento de la línea nacional), "la voz de los que no tienen voz".
 
El propósito fue mantener viva la llama del pensamiento nacional y mostrar que subyacía otra Argentina llamada a renacer.
  No pudieron los militares acusar a Pepe Rosa de ser guerrillero solo porque su figura era demasiado visible y conocida. Pero buscaron todos los medios para acallarlo, desde el secuestro de la revista hasta los innumerables juicios entablados en su contra.
  Definamos un poco más el pensamiento de Pepe Rosa:
 Llega el siglo s.XX, que se ha definido como “el siglo de los pueblos”. El imperialismo se bate en retirada y el liberalismo no convence a muchos. Surgen en la Argentina nuevos movimientos populares (el Irigoyenismo de 1916 a 1932, el Peronismo de 1945 en adelante), que por ser populares son naturalmente nacionalistas. Se interrogó a la historia “oficial”, para saber por que no éramos dueños de nuestros destinos, y no se encontró respuesta.
 De ese impulso – a la vez académico y político – surgió el revisionismo histórico.
 Solía repetir que un auténtico nacionalista no es un anti: su verdadera posición es afirmativa y no negativa. En cambio un cipayo puede ser un anti: empieza por ser antipatriota, y sigue por oponerse a todo imperialismo que no sea el de sus preferencias. En tiempo de Rosas había unitarios anti británicos por pro franceses, o anti franceses por pro ingleses. Como hoy encontramos anti soviéticos, anti yanquis o anti británicos, por ser defensores de otro imperialismo foráneo.
  Un verdadero argentino no entiende esas oposiciones: combatirá con uñas y dientes al imperialismo que quiera mandar en nuestra tierra, exclusivamente por ese hecho y sin llevar la lucha más allá.
En “Rivadavia y el Imperialismo Financiero”, Pepe Rosa afirma con una actualidad casi visionaria: “Hay sus graduaciones: odian más los débiles, porque odiar es propio de impotentes; los fuertes no puede decirse que odian sino que ignoran. El que ignora al pueblo todavía está fuerte en su "patria" colonial; cuando empieza a odiarlo es que se sabe débil.
Y entonces - cuando se odia al pueblo - es que la oligarquía se sabe débil, y está cercana la hora de la liberación nacional.”
 Finalmente también hicieron llegar la consigna, decía Pepe Rosa, nos decían “hay que negar a Juan Manuel de Rosas”. La oligarquía no condenó a Rosas por tirano, lo condenó por la defensa de la soberanía, y porque representó auténticamente a las clases populares. Todo lo demás fue una leyenda mentida para cohonestar este odio; la leyenda de la mazorca, la de las ejecuciones, la del cierre de la universidad. Había que presentar a las futuras generaciones el peligro de los gobiernos populares: mostrar el oscurantismo y el terror que advendrían si volvían los gauchos y orilleros conducidos por un gran caudillo a regir los destinos de la Patria.
 No bastaba con la caída de Rosas, ni con las masacres de Pavón. Era necesario, imprescindible, dotar a la nueva Argentina de una idea de patria que no fuera la tierra, los hombres, la tradición, ... se enseñó que la Argentina eran las “instituciones” (las instituciones copiadas), la libertad, la civilización, o cualquier abstracción universal. Los argentinos tendrían al “amor a la libertad” (libertad para pocos) como el fundamento único de la argentinidad.
 Para finalizar reproduzco la respuesta que José María Rosa río a la pregunta sobre su opinión del “progresismo”[4]:
 Pregunta: Generalmente usted no responde cuando se le pregunta si es hombre de derecha o de izquierda porque considera – según lo declaró más de una vez – que esas son categorías propias de un liberalismo que rechaza. Veremos si tenemos la suerte de hacerle contestar mediante un camouflage. Para Mannheim, progresista es el que ve el presente como el comienzo del futuro, y reaccionario el que lo ve como la continuación del pasado. De acuerdo a este esquema, ¿cómo ve usted el presente?
 Respuesta: La gran dificultad de un reportaje consiste en que, a veces, reporteado y reporteador no hablan el mismo lenguaje, y las respuestas de aquél deben encogerse o estirarse a la medida de las ideas políticas o filosóficas de éste, cuando no adaptarse, simplemente, al valor que el reporteador da a las palabras. Hecha esta aclaración de que me someto voluntariamente a un lecho de Procusto, empiezo. Eso de progresista o reaccionario, dicho en términos absolutos, lo usan quienes creen en el avance de las sociedades hacia una meta determinada, como los liberales o los marxistas. Para mí, “progreso” y “reacción” son términos de física, que pueden aplicarse a la historia de las sociedades en relación con algo: el bienestar individual, el de una clase social, el de una comunidad nacional, o mi concepto personal del arte, del confort, de la moral, del derecho, etc. Entonces, sólo así podría decirle si hay progreso o regreso: en relación a ese “algo”. Y usted me podría catalogar, con Mannheim, según creyese que comienzo el futuro o continúo el pasado.
 José María Rosa pasó a integrar el comando celestial el 2 de julio de 1991.
 Recordémoslo con sus propias palabras como homenaje a una vida de convicción:
“…Tal vez no sea tan difícil la obra, en esta hora del despertar de los Pueblos. Porque llegará un momento en que los intelectuales, como grupo social, entiendan cuál es su misión y piensen, escriban y actúen en función de la sociedad, sin sentirse atados a extranjerismos ni divorciados de su Comunidad. Entonces se logrará la Liberación Nacional…”.[5]
 
 
 
* Miembro de Número del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego
 
 
 


[1] Georges Léopold Chrétien Frédéric Dagobert Cuvier (también llevó el apodo de Chrétien)1 barón de Cuvier, (Montbéliard, Francia, 23 de agosto de 1769 – París, Francia, 13 de mayo de 1832) fue un naturalista francés.
Fue el primer gran promotor de la anatomía comparada y de la paleontología. Ocupó diferentes puestos de importancia en la educación nacional francesa en la época de Napoleón y tras la restauración de los Borbones. Fue nombrado profesor de anatomía comparada del Museo Nacional de Historia Natural de Francia, en París.
[2] El Instituto fue presidido por el docente santafesino y presidente del Consejo de Educación local Alfredo M. Bello –a quien José María Rosa atribuyó su conversión al rosismo-, quien en ese carácter suscribió el diploma de miembro correspondiente en Salta del citado profesor Romero Sosa, investigador que participó por entonces -1938-, en representación de la Unión Salteña –Sociedad Provincial de Fomento fundada por Cristian Nelson y Agustín Usandivaras-, de las Jornadas de Estudios Históricos sobre el Brigadier General Estanislao López celebradas en Santa Fe y organizadas por la Junta de Estudios Históricos de aquella provincia que presidía el historiador, académico, profesor universitario y hombre público bonaerense radicado en Santa Fe, doctor Manuel M. Cervera, y cuya vicepresidencia desempeñaba Monseñor Nicolás Fasolino, después cardenal. Lo hizo con un extenso trabajo sobre “Relaciones políticas entre Salta y Santa Fe durante la administración del Brigadier General Don Estanislao López”, publicado en 1942, en el tomo II de los anales de dichas Jornadas.-
 
[3] Prospero German Fernandez Alvariño, sin ser militar se hacía llamar Capitán Ghandi, mientras los presos eran torturados en su lugar de detención, él junto a Perazzo y Naón, tras el golpe de 1955, exhibían en su escritorio dentro de un frasco con formol y durante los interrogatorios, la cabeza de Juan Duarte, también el comando civil –antecedente inmediato anterior de los “grupos de tareas”-  José María Rosa, lo sufrió en dos interrogatorios de la Revolución Libertadora, lo recordaba como un petiso paranoico medio ridículo, sólo famoso por haber profanado la tumba de Juan Duarte para cortarle la cabeza.
[4] Del libro “Historia del revisionismo y otros ensayos”) 1968
[5] El Revisionismo Histórico y la Liberación Nacional, José María rosa