Rosas
miércoles, 11 de octubre de 2023
cuanto valía la cabeza de José Hernández para Sarmiento?
martes, 3 de octubre de 2023
Bartolomé Mitre según Miguel Angel De Marco (liberal)
domingo, 1 de octubre de 2023
Mitre Historiador, segun el revisionismo de la Izquierda Nacional
Por el Prof. Jbismarck
Comienza con “Historia de Belgrano y la independencia argentina”, de la cual aparecieron adelantos hasta que se publicó completa, en 1876. Resulta un importante trabajo heurístico, con 3000 fuentes. Respecto a la interpretación se caracteriza por: una Historia impulsada por grandes hombres; La Revolución de Mayo dirigida al comercio libre, antihispánica y probritánica; Moreno, “el numen de Mayo”; liberal y probritánico, pero sin el Plan de Operaciones.; Visión porteñista; Antiartiguismo, “No era una idea lo que impulsaba a los pueblos por este camino (el de Artigas); era un instinto ciego en las masas y una ambición bastarda en sus directores... Esa federación no era sino una logia de mandones, dueños de vidas y haciendas, que explotaban las aspiraciones de las multitudes, sometidas a la dominación despótica y absoluta de Artigas”, “El Protector era el jefe natural de la anarquía permanente... Enemigo de todo gobierno general y de todo orden regular” El defecto de la historia de Belgrano es estar sacada de los documentos oficiales... en los que nunca aparece la verdad histórica. A su vez, Alberdi sostuvo: “La ‘Historia de Belgrano’ es leyenda documentada, fábula revestida de certificados”. La otra obra importante de Mitre es la “Historia de San Martín y la emancipación sudamericana” (1877). Sobre esta obra puede señalarse: un perfil antilatinoamericano, marcando un claro antagonismo entre San Martín y Bolívar. San Martín, con su plan de “nueva constelación de estados independientes”, opuesto al “sueño delirante de la ambición de Bolívar”. Reniega de la tradición hispánica que habría traído “absolutismo y servidumbre feudales”, mientras que “más feliz, la América del Norte, fue colonizada por una nación que tenía nociones prácticas de libertad y por una raza viril, mejor preparada para el gobierno de lo propio, impregnada de un fuerte espíritu moral que le dio temple y carácter”.
Retoma la concepción civilización y barbarie. “Rivadavia es el más grande hombre civil de los argentinos”. Agravios a Artigas, en la “Historia de Belgrano”. Elogio al capital inglés en un discurso pronunciado en la inauguración del Ferro-Carril del Sud de Buenos Aires, “¿Cuál es la fuerza que impulsa este progreso? Señores: es el capital inglés. Desearía que esta copa fuese de oro, no para adorarla como al becerro de la antigüedad, sino para poderla presentar más dignamente como el símbolo de las relaciones amistosas entre la Inglaterra y el Río de la Plata, nuestra amiga cuando éramos colonias, y nuestra mejor amiga durante la guerra de la independencia. En 1806 y 1807 los ingleses nos trajeron hierro en forma de espadas y bayonetas, y plomo y bronce en forma de balas y cañones, y recibieron en cambio hierro, bronce, plomo y fuego, y su sangre y la nuestra derramada en las batallas fue oreada por el pampero en las calles de Buenos Aires. Después vinieron con hierro en formas de picos y palas, con algodones, con paños y se llevaron en cambio nuestros productos brutos para convertirlos en mercaderías en sus manufacturas. Esto sucedía en 1809. desde entonces quedó sellado el consorcio entre el comercio inglés y la industria rural del país. Los derechos que los negociantes ingleses abonaron en aquella época a la Aduana de buenos aires, fueron tan cuantiosos que fue necesario apuntalar las paredes de la Tesorería por temo de que el peso que soportaban las echase al suelo. Esta fue la primera hazaña del capital inglés en estos países, que presagiaba la caída de las antiguas murallas y el advenimiento de una nueva época. Verdaderamente, señores, el capital inglés es un gran personaje anónimo cuya historia no ha sido escrita aún (...). Pido solamente al terminar mi tarea, dejar al país con doce millones de rentas, con treinta mil inmigrantes, con quinientas millas de ferrocarril gozando de paz y prosperidad y quedaré satisfecho, como ahora lo estoy al brindar por el fecundo consorcio del capital inglés y el progreso argentino”. Crítica a Rosas, imponiendo la execración a la “Tiranía”. Exaltación de Lavalle. Panegírico del comercio libre. “En la guerra del Paraguay... ha triunfado no sólo la República Argentina... sino también los grandes principios del librecambio... Cuando nuestros guerreros vuelvan de su larga y gloriosa campaña a recibir la ovación merecida que el pueblo les consagre, podrá el comercio ver inscripto en sus banderas victoriosas los grandes principios que los apóstoles del librecambio han proclamado para mayor gloria y mayor felicidad de los hombres porque también esos principios han triunfado”
sábado, 2 de septiembre de 2023
Cementerio de Recoleta; Bóveda de Bartolomé Mitre (1821-1906). Su muerte y entierro...
miércoles, 2 de agosto de 2023
La Historia Oficial, Liberal o Mitrista
por el Prof. Julio R. Otaño
Es "oficial” porque: Se enseña desde hace décadas en los diversos niveles de la enseñanza; predomina en los medios masivos de comunicación; está presente, en los discursos y en la iconografía oficial; se yergue en las estatuas de las plazas y denominaciones de calles y localidades. Es "liberal” porque interpreta y valora los acontecimientos históricos desde un enfoque ideológico liberal-conservador; pero se impregna de una concepción elitista y antipopular. En lo cultural, es europeísta y antilatinoamericana. Es “mitrista” porque Bartolomé Mitre fue su principal propulsor junto con Vicente Fidel López.
Esta historia ofrece una visión de nuestro pasado desde la óptica de la oligarquía, integrada por los grandes estancieros y los grandes comerciantes importadores y exportadores de Buenos Aires. Y es también la historia escrita por los Triunfadores “LA HISTORIA ESCRITA POR QUIENES GANAN”.
Todos o casi todos descendientes de unitarios y liberales. De esta manera legítiman su pasado, haciendo la apología de personajes como Rivadavia (El hombre civil más importante según Mitre) y adjudicándole defectos infernales a sus enemigos, como con Juan Manuel de Rosas (Tirano sangriento y corrupto) apostando a perpetuarse en el futuro. Así exalta a un puñado de hombres pluscuamperfectos entre los cuales se destacan: Bernardino Rivadavia, Domingo Faustino Sarmiento y el propio Bartolomé Mitre. Aparecen también, pero deformados y vaciados de su auténtico contenido: José de San Martín, Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan Bautista Alberdi. La iconografía oficial junta los retratos de unos y otros como si hubiesen compartido proyectos y amistad. No fue así. San Martín y Rivadavia se odiaban. También Moreno era anti-rivadaviano. Y el mismo sentimiento de odio existía entre Mitre y Alberdi. Fueron artífices de una Argentina blanca, europeizada, desvinculada del resto de América latina, construida a través de un proceso resistido por las masas “bárbaras” y sus caudillos, quienes no comprendieron la necesidad del “progreso y la civilización” que permitiría asemejarnos a los grandes países del mundo (el lema de Sarmiento: “civilización o barbarie”). Juan Manuel de Rosas, Juan Facundo Quiroga, José Gervasio Artigas, Angel Vicente Peñaloza y Felipe Varela. Los primeros, pasarán a los cuadernos escolares, con las figuritas recortadas de la revista “Anteojito” y vestirán las paredes de las aulas. Los segundos injuriados -Rosas y Quiroga- despreciados -Artigas-, u ocultados –Felipe Varela-. El pueblo, los caudillos, las “chusmas” resultan el antiprogreso, lo irracional, lo ignorante, lo “democrático” peyorativamente.
Rosas para la “Historia Oficial” es un caudillo ignorante que tiene como antecedente la “inmundicia artiguista”, jefe de bandoleros (los “colorados del monte”) quienes saqueaban poblados, sin dar cuenta a nadie de sus actos; Rosas fue un malvado, un caudillo nómade y sanguinario, señor de horca y cuchillo, de vidas y haciendas, aborrecido por las clases cultas y europeizantes. El pueblo rosista era una “masa informe y grosera, brutales, integradas por gauchos sucios e ignorantes, afrodescendientes atrevidos e insolentes e indios salvajes y violadores de cautivas blancas” El Restaurador es un asesino serial..la Mazorca era una organización represiva con miles de muertos (imaginados por José Marmol o José Rivera Indarte) donde se ofrecían sandias (cabezas de unitarios) o se manchaba con alquitrán o bosta los cabellos de las jóvenes “unitarias”.
Por inspiración de “La Nación” el diario creado por Mitre y de Ricardo Levena, se legitima académicamente a la historia “Oficial” en 1938 al crearse la Academia Nacional de la Historia, integrada en su totalidad por 40 miembros MITRISTAS. Los principales elementos de difusión de esta historia son los Medios de información y la Educación primaria, secundaria y universitaria. Asimismo, “la pedagogía de las estatuas”, es decir el monopolio del mármol y el bronce por parte de los próceres liberales. Asimismo, la nomenclatura catastral: Rivadavia (tiene 120 cuadras, a 4 carteles por cuadra: 480 carteles), Bartolomé Mitre, Sarmiento, Lavalle, Viamonte, Monroe, Riestra, Liniers, etc. Frente al escaso o nulo recordatorio de los luchadores populares.
Fui testigo como la avenida de ingreso a Chascomús se llama “Juan Manuel de Rosas” pero no existe ningún cartel indicador…lo mismo sucede en San Nicolás con la avda costanera y en San Miguel del Monte, luego de 20 años recién ahora tiene nomenclatura la avda que bordea la laguna.
En Caba por ejemplo entre 1973 y 1976 (ultimo gobierno peronista la calle Monroe, ex presidente de USA fue reemplazada por el nombre del Restaurador y la Dictadura Genocida Videlista le quitó este nombre…recién hoy existe una estación de subterraneo con su nombre…en la ciudad donde Rosas nació).
La Historia Oficial permanece vigente hoy,
más allá de ciertos afeites y ciertas concesiones otorgadas por la “Historia Social” de Halperín Donghi y Luis Alberto
Romero. El Moreno del librecomercio, el San Martín "santo de la
espada”, el Rivadavia "progresista”, el Sarmiento "civilizador” y el
Mitre "unificador del país” y "padre de la organización nacional”
mantienen sus estatuas.
jueves, 23 de febrero de 2023
Falucho ¿existió?.....su estatua.
sábado, 31 de diciembre de 2022
La Confederación Argentina contra el Estado Unitario de Bs As. Cepeda (1859)
viernes, 30 de diciembre de 2022
Mitre el golpista….su fracaso increíble en “la Verde”
Por el Prof. Jbismarck
La derrota electoral de Bartolomé Mitre en las elecciones de 1874 frente a Nicolás Avellaneda hizo estallar una revolución de su partido, con la excusa de que éste había triunfado gracias al fraude. El fraude había existido, pero lo habían usado ambos bandos y el propio candidato derrotado lo había utilizado casi siempre en el pasado. La fecha programada para la revolución era al día siguiente de la asunción de Avellaneda, ya que aceptaban como legal al gobierno de Sarmiento; pero como sus preparativos fueron descubiertos, se lanzaron a la rebelión antes de esa fecha. Poco después estallaba otra en San Luis y el sur de la provincia de Córdoba, dirigida por el general Arredondo. Rivas reunió casi 5500 hombres en el sur de Bs As. Pero las provincias que habían comprometido a apoyar al tísico (así lo llamaba Urquiza) especialmente Corrientes y Santiago del Estero, no se unieron a la revolución. El general Rivas, desde Tapalqué, siguió por Saladillo hacia Chivilcoy, siguió incorporando en el trayecto algunos contingentes con los que llegó a aumentar su numerosa tropa. Tomó hacia Las Flores, donde se le incorporó el cacique Catriel con 1.500 indios armados de lanza. Pero, ante la aproximación del coronel Luis María Campos, con una agrupación de las tres armas, que venía de Mercedes, aquel jefe rebelde, con su ejército insurrecto y golpista, se retiró hacia Rauch (S.), evitando una lucha. Entre tanto, el golpista general Mitre había desembarcado en Tuyú (70 Km. al este de Dolores) a fines de octubre, viniendo de Montevideo. Reunió allí algunas fuerzas y de todas ellas y de las de Rivas, asumió el mando en jefe en Médanos (al sur de Tuyú). Comenzó una marcha hacia el oeste para dominar algunos partidos de allí y buscar su reunión con Arredondo. Podían reunir casi 15000 hombres de lucha.
La Verde. El comandante José Inocencio Arias se dirigió a la Estancia de La Verde (40 Km. De Las Flores), porque tuvo noticias dé la presencia allí de una fuerza adversaria que esquivó la lucha. Estando en La Verde se enteró Arias de la aproximación del ejército de Mitre, en marcha al norte, perseguido por Julio Campos, y frente a fuerzas tan superiores, optó por improvisar un frente y ocupar posición con sus 800 hombres esperando el ataque del enemigo. En la madrugada del 6 de noviembre el Ejército Insurrecto rebelde, fuerte de 5.800 plazas, se ponía en marcha para atacar a ese adversario. Mitre habíase dispuesto en tres columnas; de infantes, la del centro, y de caballería las de las alas. Intimada su rendición a Arias, éste la rechazó. (5800 los insurrectos mitristas y 800 los defensores de la constitución) A algo más de un kilómetro del enemigo, Mitre detuvo su marcha y poco después tomó el dispositivo en círculo en el que la infantería está situada delante de la masa principal de la caballería. Adelantado el coronel Borges, comandante de la infantería, para intimar nuevamente rendición al jefe legal y no habiendo éste consentido en ella, empezó el combate con el ataque de la infantería mitrista. El fuego se hizo vivísimo desde un comienzo por ambas partes y con grandes bajas para el atacante sembrado de muertos y heridos, a causa de los Remington enemigos, arma que tenían en mucha cantidad los 800 legales, no así los mitristas insurrectos rebeldes. En ambos cuerpos caen varios jefes y oficiales; el mismo Borges rinde su vida. (estamos hablando del abuelo del luego famoso escritor George Luis Borges)- A pesar de las pérdidas, los atacantes se aproximan a la posición, pero sin que el fuego del defensor disminuya en intensidad y eficacia. Ocupando su posición, defendido por una palizada y por un foso de más de un metro de profundidad y otro tanto de ancho, y protegido además por la tierra extraída del foso, el atacado era sumamente fuerte y poco vulnerable, y sus fuerzas novicias sentían fortalecido el ánimo. Mientras en el combate la infantería actuaba como queda dicho, en el resto del frente tenían lugar episodios provocados por la caballería rebelde; por todas partes el ataque detenido o rechazado con fuertes bajas. A las 7 se había iniciado el combate y media hora después, según algunos, o a las 10 conforme a otros, la acción había terminado, cuando el general Mitre, viendo el triunfo imposible y ante la amenaza de los coroneles Campos, que se aproximaban, ordenó la retirada en dirección a 9 de Julio (noroeste). Mitre con su ineficacia había perdido 1.500 plazas. En el campo del combate habían quedado cerca de 300 y durante la noche del 28 desertaron más de 1.000 guardias nacionales. Las pérdidas de Arias no pasaron de cuarenta. Mitre capitula. — El general golpista y rebelde, batido su ejército y temiendo ser rodeado y atacado por los coroneles Campos, se retiraba. Arias, lo persigue, lo flanquea y hostiliza, reforzado durante el camino. En esos momentos (1ro de diciembre), Julio Campos llegaba a 9 de Julio y Luis María se aproximaba a Junín desde el este, en busca de los rebeldes para cortarles la retirada. Arredondo estaba aún en Mendoza y al general Mitre no le quedaban sino 2.500 hombres, pues el resto se le había desgranado en la retirada. Así, el 2 de diciembre, éste firma con Arias una capitulación en Junín, entregándole su espada y rindiendo sus armas todo el Ejército golpista y rebelde. El 14 de diciembre el jefe vencedor hacía BU entrada en la capital de la República con el 6 de infantería. A mediados de noviembre la escuadra legal, compuesta de cinco unidades, había perseguido a la de los sublevados (dos barcos) hasta el este de Maldonado (Uruguay) donde abandonó la caza. Pero el comandante Erasmo Obligado, con la Paraná, en la oscuridad, se dirigió a Buenos Aires, donde se rindió el 18 de noviembre. En esta, proeza de Arias se comprueban el valor y los resultados que pueden obtenerse con la defensa frente a un enemigo muy superior numéricamente, si se hace un hábil empleo del terreno y la fortificación, lo mismo que de las armas y los fuegos, y, sobre todo, de la influencia moral del jefe, si está resuelto a luchar y sucumbir, antes que rendirse — ya que esto es declararse vencido sin combatir — frente a una intimación. El jefe legal tuvo la decisión de vencer a pesar de la enorme inferioridad de sus efectivos. Se evidencia también en este lance táctico que sin artillería —Mitre había tenido que abandonar sus pocos cañones en el camino por el pésimo estado de éste y de sus caballos — y con un ejército con predominio de caballería, es decir-, de poca infantería, y ésta con armamento anticuado, es sumamente difícil conquistar una posición que debe ser ablandada suficientemente. Terminado el combate, vuelve a contrariar órdenes, al perseguir al vencido con fuerzas muy inferiores y a marchas forzadas, oportunidad en que su triunfo pudo transformarse en derrota, porque ahora podía producirse un combate en campo abierto, pero, bien explotado el éxito, consiguió rendir al vencido, supremo objetivo de la persecución. Al felicitarle por sus triunfos el mismo presidente Avellaneda reconoció que los había obtenido “procediendo por propia inspiración” y “guardando las instrucciones del gobierno en la valija”. La Verde fué vencida la agrupación principal de los revolucionarios; en Junín se rendía poco después el general Mitre con todas sus fuerzas; la cañonera defeccionada se había entregado a la autoridad; los revolucionarios de Corrientes se disolvían; López Jordán no había invadido, tal vez por todo esto; en cuanto a las tropas de Taboada, en presencia de los reveses en el resto del país, eran licenciadas sin combatir; y finalmente, los rebeldes que operaban en Cuyo eran igualmente vencidos en la segunda Santa Rosa. El consejo de guerra a que fué sometido el general Mitre y demás jefes sublevados, condenó al primero a ocho años de destierro (tendría que haber sido fusilado…como él lo hizo con gerónimo Costa), pero Avellaneda, en procura de la paz interna y de la conciliación, dispuso su amnistía y las de los jefes y oficiales, y su reincorporación al ejército en mayo de 1877. Arias fue premiado con el ascenso a coronel; llegaría a ser general y gobernador de la provincia de Buenos Aires. La carrera política de Mitre pasó a un franco segundo plano desde entonces, convertido en una especie de leyenda histórica viviente, que distintos grupos usaron para sus propios fines; pero nunca realmente volvió a reunir apoyos personales tan importantes como hasta esa fracasada revolución. En cuanto a Rivas, su carrera llegó ese día a su fin, y moriría seis años más tarde en un cargo administrativo secundario.viernes, 19 de agosto de 2022
La Masonería y su influencia en la Batalla de Pavón
lunes, 28 de febrero de 2022
"Los funerales de la Argentina federal"
Por Pepe Muñoz Azpiri
"Como órgano del pueblo y de la multitud popular, el caudillo es del tipo opuesto al militar, que es por esencia órgano del gobierno, de quien siempre depende.
El caudillo supone la democracia, es decir, que no hay caudillo popular sino donde el pueblo es soberano, mientras que el militar es de todos los gobiernos, y especialmente del despótico y monárquico.
El caudillaje que apareció en
América con la democracia, no puede ser denigrado por los que se dicen
partidarios de la democracia, sin el más torpe contrasentido (...)"
Juan
Bautista Alberdi
Desde la
aparición en el escenario universal de nuestra nación como nación
independiente, coexisten dos proyectos de país antagónicos. Tanto en el plano
político como económico, dos realidades se enfrentaron sangrientamente. Esta
contradicción subsiste hasta el día de hoy. "La división argentina, no es
política, es geográfica, no son dos partidos, son dos países" reflexionó
amargamente el tucumano Juan Bautista Alberdi, al analizar el federalismo de
los caudillos y la política unitaria de los grupos portuarios.
Buenos
Aires desarrolló un modelo hegemónico, basado en una burguesía mercantil, con
el propósito de establecer un modelo librecambista que favoreciera su
crecimiento económico. Su sustento ideológico era el racionalismo de la
ilustración, las "luces" de la "civilización" que llegaban
de Europa, a las cuales el país debía amoldarse. Esta teoría ahistórica del
"progreso indefinido" fue impuesta al resto del país mediante
bayonetas y expediciones punitivas. Se pretendió encajonar a la Argentina es
esquema teóricos importados "en la
filosofía sensualista de Condillac - decía José María Rosa - la ética utilitaria de Bentham, el
liberalismo constitucional de Constant" como si la realidad histórica
de un país se desarrollara en base a postulados predeterminados.
Este fue
un esquema de país, el puerto importador de manufacturas y la pampa productora
de materia prima. La "granja próspera", la factoría "elegante"
para la cual el resto del país no importaba
La otra
realidad fue el país real, el interior, cuyo incipiente desarrollo artesanal ya
sufría la retracción económica producida por la apertura a las mercaderías
británicas decretada por la administración borbónica.
Su
concepción de nacionalidad era telúrica, basada en el arraigo a la tradición de
las antiguas comunas castellanas (Patria es el lugar donde se nace) y, en
consecuencia, diametralmente opuesta a las concepciones intelectuales de los
cenáculos portuarios.
"El
tema del espacio fue siempre vital para los federales. Parecían condicionados
por definiciones geopolíticas precisas, - comenta Marcelo R. Lascano - animados
por la previsión enunciada por Montesquieu. El espacio es destino, según el
pensador, luego el alma de una nación cambia en la misma proporción en que su
extensión aumenta o disminuye, en que se ensanchan o se estrechan sus
fronteras"
La
rapidez con que, después de Caseros, se aprueban los tratados suscriptos el 10
de julio de 1853 con Gran Bretaña y Francia sobre libre navegación de los ríos
demuestra, inobjetablemente, que el espacio para los unitarios jamás constituyó
una prioridad nacional, como lo fueron las definiciones estratégicas de Chile y
Brasil para circunscribir la cuestión a la región.
En 1835,
tres caudillos se destacaban en el país: Facundo Quiroga, asentado en el Norte
y Cuyo, Estanislao López en el Litoral y Córdoba y Juan Manuel de Rosas en la
provincia de Buenos Aires.
Tanto
Rosas como Quiroga y López representaban la oposición al "progreso",
no por la supuesta barbarie con la que los estigmatizó Sarmiento, sino porque
advertían que tras el romanticismo de los salones literarios y las
declamaciones de los apologistas del libre cambio, se agazapaba la injerencia
de los intereses foráneos. trascendía el
marco de la patria chica y se insertaba en un contexto continental. La
concepción política de los caudillos (que en carácter de tal constituían la
expresión máxima de la democracia) trascendía el marco de la patria chica y se
insertaba en el contexto continental. Al igual que José de San Martín, se
llamaban a sí mismos "americanos" pues subsistía en ellos el espíritu
de unidad de la antigua anfictionía hispánica.
Lejos de
lo que la falsificación histórica del liberalismo ha difundido, el período de
la Confederación Argentina constituyó no solo un proyecto de desarrollo (Ley de
Aduanas de 1835, Banco de la Provincia de Buenos Aires, Ley Agraria, desarrollo
de manufacturas, etc.) sino también de afianzamiento de la unidad nacional y
desarrollo de la cultura. Al respecto, basta la lectura de la "Carta de la
Hacienda e Figueroa" del propio Rosas y los trabajos del maestro Fermín
Chávez sobre la cultura durante el predominio federal.
Al
contrario, la enunciación y los métodos de los partidarios del iluminismo
adquiría, a veces, visos de ingenuidad y desconocimiento de la realidad
americana y en otras oportunidades se revestía de racismo y metodologías
terroristas que hubieran espantado a os mismos protagonistas de la Revolución
Francesa. Un testigo de la época, refiriéndose a Sarmiento lo describe
diametralmente diferente al retrato de la mitología liberal:
El 3 de
febrero de 1852, con la derrota nacional
de Caseros, se derrumbó el gran proyecto de la Confederación. El aparato
político forjado por Juan Manuel de Rosas, bajo la advocación del federalismo,
que había constituído la génesis de un Estado Nacional es desmantelado por
constitucionalistas exasperados que ya habían colaborado con las intervenciones
anglo-francesas desde Montevideo. Paradójicamente, el mal llamado "Período
de organización nacional" se transforma en el de la desorganización
nacional. Nuevamente Buenos Aires por un lado y el resto del país por el otro,
la tajante opción de civilización o barbarie creada por Sarmiento impedía
establecer un diálogo entre provincianos y porteños.
Bartolomé
Mitre - hombre clave del unitarismo en la década del 60 - tras la defección de
Urquiza en Pavón, asume las riendas del país. Su gobierno se caracterizará por
el absoluto control de nuestra política exterior por parte del Imperio
Británico, por el brutal sometimiento y represión en las provincias y por la
cruenta guerra de la Triple Alianza.
El
aislamiento del Paraguay, iniciado por Gaspar Rodríguez de Francia y continuado
hasta Francisco Solano López había evolucionado a un estado autártiquico que
transformó a la nación guaraní en generadora de manufacturas y bienes
artesanales.
El
Paraguay construyó arsenales y astilleros, flotas fluviales y de ultramar,
telégrafos, fábricas de pólvora, papel. loza, azufre y tintes. Estableció
fundiciones en Ibicuy para el tratamiento de carbón de madera y mineral de
hierro. Desarrolló el primer ferrocarril de América del Sur. Alcanzó un alto
grado de alfabetización y monopolizó en manos del Estado el comercio exterior.
Es decir, estableció un modelo de nación independiente, absolutamente inverso
al nos impuso posteriormente la celebrada generación de 1880. En consecuencia,
y más allá de su cuestionable autoritarismo y sistema dictatorial, la dirección
elegida en el terreno económico constituía un ejemplo peligroso de imitar por
las naciones vecinas. Su proceso de desarrollo independiente desarticulaba la
política comercial británica, que necesitaba imperiosamente de mercados
externos para colocar los excedentes del maquinismo industrial. Sin la
existencia de la India y de las naciones hispanoamericanas como mercados de
consumo, el desarrollo capitalista de Inglaterra hubiera sido imposible.
Mitre,
fiel representante de los intereses británicos, elaboró una política de
provocaciones que culminó en la guerra del Paraguay. No tuvo escrúpulos en
declarar públicamente sus razones:
Miles
de argentinos regaron de sangre las trincheras y los esteros paraguayos para que
los obreros de Manchester y Liverpool no perdieran sus fuentes de trabajo, al
igual que hace cuarenta años los soldados se congelaban en las turberas de
Malvinas mientras los representantes de la Trilateral Commission regían el
destino económico del país.
En
nombre de la civilización; Brasil, con sus cuatro millones de esclavos y la Argentina, que degollaba a las
montoneras en las provincias, arrasaron con el último proyecto americano de
envergadura. Semejante crimen histórico, en el que los "voluntarios"
debían ser enviados engrillados al frente de batalla, fue resistido por los
últimos representantes de la Argentina Federal: Ángel Vicente Peñaloza - el
Chacho - Felipe Varela y Ricardo López Jordán.
Es
inexacto que redujeron el país a mezquinas concepciones localistas. Estos
caudillos se levantaron por la unidad nacional y americana, no contra ella.
Constituyeron el último resplandor de la memoria orgánica de la América Hispana
otrora unida y ya descuartizada. Sus manifiestos aún resultan proféticos.; Felipe
Varela, en 1863, durante la inauguración de la Sociedad de la Unión Americana
en Sucre, proclamó:
"¡Si, señores! Ambas aves
cuentan numerosas victorias, ambas son el emblema de la gloria, pero hay una
diferencia. Cuantas veces el águila imperial remontándose a las alturas, ha
tendido la vista sobre el hemisferio, ha sido solo para divisar donde hay un
pueblo indefenso que desgarrar. Al contrario, cuantas veces el cóndor
republicano, desde las cumbres de Los Andes ha tendido su vista sobre el
continente, solo ha sido para ver donde hay un pueblo oprimido que liberar. El
águila es el representante del pasado y el cóndor es del presente y el
provenir; aquel anuncia conquistas, éste libertad. El águila representa la
usurpación y el cóndor el derecho".
¿Era
este el pensamiento de la anarquía y el atraso? ¿Era éste el testimonio de la
barbarie? Tal vez, si consideramos que en los países periféricos determinados
conceptos deben considerarse a la inversa del significado que le atribuyen las
usinas centrales que las emiten. La "barbarie montonera se transformó
posteriormente en la "chusma radical" y el "aluvión
zoológico" peronista. Alem fue "el hijo del mazorquero",
Yrigoyen el paladín de la chusma y Perón el "tirano depuesto", el
"gran corruptor", categorías que en el leguaje político de la
oligarquía se aplican a quienes representan las luchas de los pueblos por su
autoconciencia.
Pepe
Muñoz Azpiri.

