Rosas

Rosas
Mostrando entradas con la etiqueta Hernandarias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hernandarias. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de noviembre de 2021

Dos grandes Caudillos: Garay y Hernandarias

 Por el Prof. Jbismarck

Entre 1573 y 1588 fueron surgiendo las nuevas poblaciones cómo signo de madurez creadora a que había llegado la gobernación de Asunción. a) Santa Fe El 3 de abril de 1573 recibía Juan de Garay poderes del teniente de gobernador Martín Suárez de Toledo para fundar ciudad bajando el Paraná. Partió de Asunción dispuesto a abrir puertas a la tierra, en compañía de nueve españoles y ochenta mancebos. Fundó de esta suerte Garay el domingo 15 de noviembre de 1573, a orillas, del Quiloazas, en Cayastá, la ciudad que llamó de Santa Fe.  Empezó a llamarse Santa Fe de la Vera Cruz en su nuevo emplazamiento, a mediados del siguiente siglo. En 1580 fue Santa Fe teatro de una revolución con afán autonomista llamada de los Siete Jefes o de los mancebos fundadores, ahogada en sangre. No quedó fija en el mismo sitio la población. Debió buscarse a mediados del siguiente siglo su actual emplazamiento a casi ochenta kilómetros por el sur. Luego Garay fundará La ciudad de la Santísima Trinidad (Buenos Aires) A principios de 1575 entraba en Asunción el tercer adelantado del Río de la Plata, Juan Ortiz de Zarate, que ' gobernaría la provincia escasamente un año. Al morir Zárate, el 26 de enero de 1576, dejaba como su primer albacea testamentario a Juan de Garay, quien debió trasladarse a Charcas para concertar el matrimonio de doña Juana de Zárate, hija y heredera del tercer Adelantado, con el licenciado Juan Torres de Vera y Aragón, que pasó a ser con este hecho el cuarto adelantado del Río de la Plata. El 9 de abril de 1578, Vera y Aragón otorgaba poder a Garay "para que, en nombre suyo y de Su Majestad —expresaba Garay—, yo gobierne estas provincias, y haga de ellas las poblaciones que me pareciere ser conveniente, para ensalzamiento de nuestra fe católica y para aumento de la real corona". Con tal titulo y encargo fundó Garay la Ciudad de la Santísima Trinidad en el puerto de Santa María de Buenos Aires, sólo "diez eran españoles, y los demás nacidos en esta tierra".El actá de fundación está fechada en sábado 11 de junio de 1580 con el encabezamiento de estilo: "En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres Personas y un solo Dios verdadero, que vive y reina por siempre jamá.s amén; y de la gloriosísima Virgen Santa María su Madre, y de todos los santos y santas de la Corte del Cielo, yo Juan de Caray..,, estando en esté puerto de Santa María de Buenos Aires..., hago y fundo en el dicho asiento y puerto una ciudad..., y mando que se intitule la ciudad de la Trinidad." El 20 de octubre salió por suerte elegido patrono San Martín de Tours.  A "que se le agregó también Nuestra Señora de" las Nieves. Señaláronse, en fin, las armas y el blasón de la ciudad: un águila coronada, "con cuatro hijos debajo", y una cruz en rojo. Así lo determinó Garay, "por haber venido —dijo— a este puerto con el propósito firme de ensalzar la santa fe católica y servir a la corona real de Castilla y León".

 Posteriormente tendría la ciudad estandarte propio con "la imagen de Nuestra Señora y Madre de Dios la Virgen Santa María y en otro lado las insignias y armas reales del Rey nuestro Señor".'  En los primeros meses de 1583 acababa trágicamente su jornada el fundador de Buenos Aires. Remontando el Paraná, y habiéndose echado a dormir una noche en la ribera con otros viajeros, él y cuarenta personas más fueron sacrificados por los indios. 

c) Concepción del Bermejo 1585, Alonso de Vera y Aragón, Cara de perro, 1a fundaba a orillas del Bermejo, Alcanzó con los años cierto grado de progreso; pero sucumbió en 1631 a manos de los indios. d) San Juan de Vera de las Siete Corrientes A fines de marzo de 1588 partía de Asunción, río abajo, el adelantado Juan Torres de Vera y Aragón, con dos bergantines, un bajel y 48 balsas. Por tierra hacia lo propio el joven capitán Hernandarias de Saavedra, arreando el ganado para la nueva población. Habíalos precedido Alonso de Vera, el Tupí. El 3 de abril de 1588 surgía la nueva "ciudad de Vera en el sitio que llaman de las Siete Corrientes", con las solemnidades acostumbradas. La tradición recuerda el milagro de la Cruz, levantada a resguardo del fuerte a regular distancia, y que no lograron incendiar los indios, aun cubriéndola con leña que ardió durante veinticuatro horas. Atestigua el hecho una columna de la avenida dé 3 de Abril, cerca de Arazaty, donde aportaron los primeros españoles con Alonso de Vera. La cruz se conserva en la iglesia homónima de la ciudad." 

 Hernandarias de Saavedra Fue el gobernante más ilustre de aquellos años. Joven capitán, figuró en 1588 arreando el ganado, según se dijo, para la fundación de Corrientes. Sus méritos le granjearon el nombramiento de teniente general de la provincia, que le otorgó el Cabildo secular de Asunción el 13 de julio de 1592, cuando sólo treinta años de edad contaba el agraciado. El cual, tras dos gobernantes que lo sucedieron, se recibió nuevamente del gobierno en 1598, también por nombramiento del Cabildo de Asunción y confirmación del virrey Velasco. Esto fue hasta el 5 de enero de 1599, en que aportó el nuevo gobernante enviado de España. La tercera vez que asumió Hernandarias el gobierno fue por real cédula de Valladolid  Y, en fin, una vez más le entregaba Felipe III igual cargo por real cédula de San Lorenzo del Escorial de 7 de setiembre de 1614. Con lo que se demostró el indeclinable crédito que su valer le tenía granjeado ante la Corte. Hernandarias fue el prototipo del gobernante probo, insobornable y desinteresado. Si tuvo muchos enemigos, fue precisamente por su rectitud. También por ser criollo. Publicó un conjunto de ordenanzas, modelos del género para el gobierno, adoctrinación y buen trato de los naturales. Suya fue la iniciativa de las reducciones en nuestro suelo, así de los franciscanos como de los jesuítas, a las que brindó incondicional apoyo. Fidelísimo súbdito de Su Majestad, combatió decididamente el contrabando, aun a trueque de verse odiado de cuantos medraban con el comercio clandestino.

 Por marzo de 1618 el obispo del Tucumán don Julián de Cortázar, "Hallé por gobernador de este puerto y provincia del Paraguay a Hernandarias de Saavedra, caballero muy principal, muy fiel ministro de Su Majestad, y recto en grande manera (que por serlo tanto, y ejecutar con tal rectitud las ordenanzas que Su majestad tiene en este puerto, no está tan bien recibido, ni tan acepto por los mercaderes. Gozó por todo ello de la entera confianza del Soberano y de la gente de bien hasta su fallecimiento, ocurrido en Santa Fe en1631

jueves, 7 de febrero de 2013

Argentina en el período Hispano

Por el Profesor Jbismarck
La ocupación del territorio se caracterizó por el establecimiento de un grupo de ciudades que actuaban a la manera de centros desde los cuales se operaba sobre las regiones no sometidas, procurando asegurar las comunicaciones. Desde Charcas a Buenos Aires y desde ésta a Asunción, aquellos poblados eran como postas. Algunas regiones como el conjunto catamarqueño calchaquí quedaran incorporadas a la civilización española y otras como el Chaco permanecerán impenetrables hasta fines del siglo XIX.. Para vencer a los indios adopto un sistema contrario a la legislación protectora del aborigen: los erradicó de su medio natural, trasladándolos en masa a otras regiones. Esto produjo tal impresión en aquellas comunidades que terminó con su espíritu guerrero. Sólo al impulso de la leyenda de los cesares se lanzó Hernandarias hacia el sur en el año 1604 y descubrió los ríos colorado y negro.
Volvemos a mencionar a Hernandarias quien poseía una visión política, que abarcaba el conjunto del sur continental y constituye más timbre de gloria para él que su valiente y empeñosa lucha por la moralización administrativa. Previó la necesidad de poblar la Banda oriental del río de la Plata, el alto Paraguay y la isla de Santa Catalina, y oponer una valla a la penetración portuguesa que era estimulada desde San Pablo. Desgraciadamente el consejo de Indias no escucha al gobernador criollo y sólo los jesuitas habían materializado la posesión española de las fronteras orientales con la creación de las reducciones o pueblos. Durante la unión hispano portuguesa, éstos decidieron hacer partidas o "bandeiras" que avanzaban sobre las tierras españolas y cazaban a los indios, especialmente los pacíficos y reducidos para venderlos luego como esclavos en el norte del Brasil. Esto lo hacían con la complicidad e indecisión de las autoridades españolas, y el único respaldo de los indios fue suministrado por los sacerdotes jesuitas. No se puede prever hasta donde habrían llegado los paulistas si los jesuitas no les hubieran dado instrucción militar a los indios. Los misioneros pusieron a algunos caciques capaces al frente de esta fuerza española en su estilo, e indígena en su composición, la que sorprendió y destrozó a una poderosa "Bandeira" en 1640, el mismo año en que Portugal se separó de España. Sin embargo no cesaron allí las pretensiones lusitanas. En 1680 Manuel Lobo fundó Colonia del Sacramento, casi enfrente de Buenos Aires. Cuando Buenos Aires fue elevada al rango de capital de provincia pasaba por un momento de expansión comercial notable gracias al contrabando. Los barcos extranjeros (portugueses, ingleses, holandeses y franceses) fingían llegar en arribada forzosa o se les decomisaba aparentemente la mercadería que traían. Esta se vendía luego a precios preconvenidos, recibiendo una parte el introductor y otra el contacto. Este vendía los productos en el interior, obteniendo grandes beneficios. El gobernador Góngora se prestó a los intereses contrabandistas, entonces la corona estableció la Aduana Seca de Córdoba y luego ésta fue trasladada a Jujuy
POBLACIÓN DURANTE EL SIGLO XVII
Hacía 1650 la población alcanzaba a 590.000 almas, de las cuales 70.000 eran blancos, 35.000 mestizos y 20.000 negros. Las ciudades son todavía poblaciones pequeñas. En 1620 Buenos Aires contaba unos 1.100 habitantes, Santa Fe 600, Corrientes no llegaba a 400, mientras que Córdoba tenía 2.600 habitantes. El Francés Massiac nos ha dejado esta descripción de Buenos Aires en 1644:
"La ciudad está situada sobre la ribera del río, se puede fortificar, pues se tiene todo a mano. Las casa no son muchas; están construidas de barro y paja. Son de una planta al igual que los conventos. Las iglesias están techadas de tejas. Las calles están sin pavimentar; no se encuentra ni una sola piedra en el campo. El único edificio público es el Ayuntamiento que sirve de cárcel. El agua que usan es la del río que es muy buena. Creo que habrá unas cien casas de habitantes adinerados, los demás no hacen más que vegetar; no hay mendigos. He contado alrededor de 2.000 mujeres casadas y solteras que viven la mayoría de su trabajo o de sus amores secretos. La mayor parte de los maridos están largo tiempo ausentes y se dedican a los negocios y a las minas. He visto unos 1.000 niños menores de 10 años y unos 60 religiosos o Padres. Estimo que había más o menos unas 6.300 almas; los juegos y las diversiones son las corridas de toros, las naipes y las carreras de sortijas"
El mestizaje entre españoles y aborígenes continúa. No sólo continúa vigente entre las clases humildes, sino que continúa en las clases altas con características clandestinas o ilegítimas extramatrimoniales, lo que constituyó as desacreditar al mestizo, que fue señalado como fruto del pecado. La población negra alcanzó un número destacado fueron destacados a tareas domésticas y rurales. El mestizaje afro europeo fue escaso y su producto, el mulato, fue mal visto y desconceptuado. Algo similar ocurrió con la unión de negros e indios, aún más infrecuente y peor calificada. En el siglo XVII el prestigio y el poder comienzan a radicar más en el dinero, representado en la posesión de tierras o en el ejercicio del comercio. En América contaban mas los DOBLONES QUE LOS BLASONES.

viernes, 20 de agosto de 2010

Pequeña historia del mate

Por Carlos Ernesto Pieske

Cuatro siglos de agitada y azarosa vida a recorrido nuestro apreciado mate hasta llegar a nuestros tiempos. Pasó por épocas en que se lo consideró un vicio abominable y sucio y otras en la que era una infusión mágica y llena de virtudes y hasta hoy no faltan quienes a nuestra costumbre de tomar mate la consideran una pérdida de tiempo y hasta lo culpan de la escasa productividad criolla, la haraganería y hasta de ser el culpable de nuestro subdesarrollo. Cuando los primeros españoles remontaron nuestro río Paraná en búsqueda de “El Dorado”, se equivocaron, pues allí no había oro, pero si abrieron una ruta que los llevaría a una fiebre “verde”, la de la yerba mate, que despertaría tantos o más problemas que lo que despierta la fiebre amarilla del dorado metal. Todo comienza con la destrucción de la 1º Buenos Aires. Esta expedición se divide, algunos regresan a España, mientras que otros remontan el Paraná y el Paraguay al mando de Ayolas y fundan Asunción, donde encuentran indios amigos y suficiente alimento al alcance de la mano. Muerto Ayolas por los indios, toma el mando un vasco que dará que hablar, Domingo Martínez de Irala, quien comienza la colonización.

Una integración, basado en la mezcla de razas y mediante la práctica de la poligamia en los matrimonios celebrados por estos españoles con las hijas de los caciques guaraníes, dio lugar al nacimiento de los llamados “mancebos de la tierra”, primeros americanos con sangre española. A esta nueva sangre y a su indiscutido jefe, Irala, es que debemos el conocimiento y la difusión del mate en las colonias. Llamaba la atención de los llegados, la salud, el vigor físico y la natural alegría de los “naturales”. Los guaraníes daban por sentado que dichas características se las daba el hecho de consumir en calabazas naturales, por medio de canutos de caña, una infusión de hojas de una planta llamada Caá. Los españoles que probaron el brebaje, sintieron pronto los efectos positivos y comenzaron a hacerlo cotidianamente. Tanto proliferó el uso y abuso del “matear” que se calculaba para el año 1600 un consumo de 345 kilos por persona por año, (casi un kilo por día por habitante).
Esto, sumado a la poligamia, hizo que la Iglesia considerada a la yerba mate “Elemento del Demonio”, a Asunción una especie de Sodoma y comenzara una guerra y estigmatización del consumo del mate.
Entre los argumentos utilizados era que beber la infusión era afrodisíaca y despertaba los más bajos instintos en el ser humano, alejándolo de los preceptos religiosos.
Pero, más que lograr una baja en el consumo, provocó lo contrario y el desorbitado uso del mate, hizo que cantidad de indios fueran obligados a abrir en la selva y a machetazos puros, picadas para traer, en grandes lienzos, las hojas del deseado árbol del Caá, lo que trajo la enfermedad y muerte de no pocos naturales. Pero quien se declaró enemigo acérrimo del mate fue el gobernador Hernando Arias de Saavedra, más conocido como Hernandarias, que fue quien introdujo en nuestra zona los primeros vacunos y otros ganados menores.
En un viaje que había hecho a una región yerbatera lo había impresionado el abuso de los encomenderos esclavizando a los naturales con tal de conseguir el “oro verde”. Indios enfermos, casi moribundos, obligados a trabajar más allá de sus fuerzas. Y esto fue lo que impulsó a Hernandarias a emprender una verdadera lucha contra la yerba mate. Descubre, entonces en el barco que lo llevaba de regreso a Buenos Aires, unos cuantos sacos con hojas de la yerba. No bien llegado a la ciudad, Hernandarias ordena su cremación y que ésta fuera pública y en la plaza mayor.
Pero Hernandarias no lograría, pese a su tenaz persecución lograr cambiar de hábitos a la población, que continuaría con el uso y abuso del mate.