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viernes, 26 de agosto de 2016

HOMERO

Por Osvaldo Vergara Bertiche

Nacido en Añatuya, Provincia de Santiago del Estero, el 1º de Noviembre de 1907, vive solamente 44 años. Fallece en 1951, más precisamente el 3 de Mayo.Su verdadero nombre es Homero Nicolás Manzione Prestera.  Como un presagio, que es una señal que indica, previene y anuncia un suceso, sus padres lo bautizan Homero.

Homero, el griego, fue un poeta y rapsoda (recitador ambulante de versos), que vivió en la segunda mitad del siglo VIII, alrededor de 725-700 años antes de Jesús Cristo y su nombre significa en griego moderno: rehén.

Tradicionalmente se le atribuye la autoría de las principales épicas griegas, La Ilíada y La Odisea, la épica menor cómica Batracomiomaquia (‘La guerra de las ranas y los ratones’), el corpus de los himnos homéricos, y varias otras obras perdidas o fragmentarias tales como Margites. Algunos autores antiguos le atribuían el Ciclo Épico completo, que incluía más poemas sobre la Guerra de Troya así como poemas tebanos sobre Edipo y sus hijos.

Se lo considera ciego, y a pesar de dudas históricas, es el pilar sobre el que se apoya la épica grecolatina y, por ende, la literatura occidental.

En la figura de Homero, el griego, confluyen realidad y leyenda.

En nuestro Homero, Homero Manzi, confluyen realidad y recuerdo. La apreciación de una realidad que quedó en el tiempo; es decir: ¿dónde estará? o ¿dónde estarán?, ¿qué se habrá hecho) o ¿que se habrán hecho?, ¿por dónde andará? o ¿por dónde andarán?.

Homero Manzi es, entonces, un poeta elegíaco.

La Elegía (diccionario de la Real Academia) es una “Composición poética del género lírico, en que se lamenta la muerte de una persona o cualquier otro caso o acontecimiento digno de ser llorado, y la cual en español se escribe generalmente en tercetos o en verso libre. Entre los griegos y latinos, se componía de hexámetros y pentámetros, y admitía también asuntos placenteros”.

Las invocaciones en formas de preguntas retóricas son típicas de la elegía.

Esta forma poética clásica tuvo gran influencia entre muchos de nuestros poetas; lo que denota la estatura intelectual de todos ellos.

Así también, Catulo, (sin acento) el latino, tenía una amada a la que escribía elegías; se llamaba Clodia. Otro poeta muy famoso, griego, fue Calímaco que escribía exámetros elegíacos a los héroes como Ulises.

Vamos a rescatar dos conceptos. Elegía es evocación, lloro, lamento de alguien que murió, o de algo que pasó y ya no está. Que puede llegar a ser placentero en algunos casos. Que tiene algún tópico para identificar el qué se habrán hecho, el dónde estarán, o el qué fue de aquél, y que podemos relacionar con palabras como lamento, melancolía, queja, evocación, tristeza. Es decir, es el llanto o el lamento de lo que ya no está o no puede volver nunca más.

Es buscar en el recuerdo algo y al mismo tiempo una forma de traerlo al presente.

Esta evocación a la que llamamos nostálgica no es necesariamente triste; es el pasado que sólo vuelve a través del recuerdo. Ese recuerdo que de alguna manera nos hace felices, porque fue digno. Es necesario, casi condición sine qua non, que todo autor de elegía haya sido protagonista o testigo de los hechos que memora.

Para ejemplificar la prosapia que tiene esta forma poética, que tomó Homero Manzi, podemos remitirnos a las Coplas a la muerte del padre, de Jorge Manrique, que fueron escritas casi 20 años antes del descubrimiento de América.

Cito solamente dos estrofas como ejemplo de qué es la poesía elegíaca y cómo Manzi la refleja.
Atienda el alma dormida, / avive el seso y despierte, contemplando, / cómo se nos pasa la vida, / cómo se nos viene la muerte, / tan callando / cuán presto se va el placer / cómo una vez otorgado da dolor, y cómo a nuestro parecer / cualquiera tiempo pasado fue mejor.

Primera cuestión a tener en cuenta: "cualquiera tiempo pasado fue mejor". Ahí está la evocación. Y la valoración de ese tiempo pasado.

En la última estrofa, son más de 48 octavillas, vemos que no es una elegía triste, sino que es laudatoria, o sea que contiene alabanzas, el poeta evoca al padre como un héroe que peleó contra los moros, que fue un hombre honesto, que fue amigo de los amigos, que fue un creyente, que sirvió a la corona de su rey verdadero.

Y termina diciendo:

Así con tal entender / rodeado de su mujer, / hijos, hermanos y criados, / dio la vida a quien se la dio, / la cual halló en el cielo su gloria, / y aunque la vida perdió, / dejónos harto consuelo su memoria.

Y esto, que es hermosísimo, es la segunda cuestión a considerar: "dejónos harto consuelo su memoria". La memoria consuela el pesar de lo que se ha perdido. El padre murió, pero Manrique dice tengo consuelo en la memoria, en el ejemplo que él dejó y evocándolo me siento bien.

Un tema de Manzi, ejemplo de elegía total, es Sur, quizás el más conocido de sus tangos, dice:
San Juan y Boedo antigua, y todo el cielo,Pompeya y más allá la inundación.Tu melena de novia en el recuerdoy tu nombre florando en el adiós.La esquina del herrero, barro y pampa,tu casa, tu vereda y el zanjón,y un perfume de yuyos y de alfalfaque me llena de nuevo el corazón.

Sur,paredón y después...
Sur,una luz de almacén...
Ya nunca me verás como me vieras,
recostado en la vidrieray esperándote.

Ya nunca alumbraré con las estrellas
nuestra marcha sin querellas
por las noches de Pompeya...

Las calles y las lunas suburbanas,
y mi amor y tu ventana
todo ha muerto, ya lo sé...

San Juan y Boedo antiguo,
cielo perdido,
Pompeya y al llegar al terraplén,
tus veinte años temblando de cariño
bajo el beso que entonces te robé.

Nostalgias de las cosas que han pasado,
arena que la vida se llevó
pesadumbre de barrios que han cambiado
y amargura del sueño que murió.

Siguiendo con esta alcurnia poética que tiene la elegía, podemos descifrar cómo Manzi lo lleva al cancionero popular.

Otro antecedente famoso de elegía es un soneto de don Francisco de Quevedo y Villegas, del siglo XVI, que escribe a su protector. Se llama Memoria inmortal de don Pedro Téllez Girón, duque de Osuna, muerto en prisión.

A este soneto Borges lo juzgó como uno de los más hermosos de la lengua castellana.

"Faltar pudo su patria al grande Osuna, / pero no a su defensa sus hazañas; / diéronle muerte y cárcel las Españas, / de quien él hizo esclava la fortuna. / Lloraron sus envidias una a una / con las propias naciones las extrañas; / su tumba son de Flandes las campañas / y su epitafio la sangrienta luna. // En sus exequias encendió el Vesubio / Parténope y Trinacria al Mongibelo; / el llanto militar creció en diluvio; / diole el mejor lugar Marte en su cielo; / la Mosa, el Rin, el Tajo y el Danubio, / murmuran con dolor su desconsuelo."

Esta poesía, también hermosísima que trata de ser triste, "murmuran con dolor su desconsuelo" en realidad pierde su tristeza y melancolía al ser tan grandilocuente la evocación del Duque de Osuna al decir "Su tumba son de Flandes las campañas, y su epitafio la sangrienta luna".

Manzi también murmura con dolor su desconsuelo cuando dice en el vals A su Memoria:
Hoy vuelves del recuerdo, madre mía,envuelta en la penumbra del pasado,trayendo la nostalgia de los díasque en horas de placer hube olvidado.

Y la evocación:

Vendrás, siempre, vendrás,
a consolar mi mal
cuando mi cerrazón busque luz,
cuando mi corazón te nombre más.

Estos antecedentes poéticos que se remontan a griegos y latinos, se encuentra presente, entonces, en nuestro poeta. Quizás cambian los tópicos, ya no era un héroe. Ahora es el viejo barrio, los amigos, los personajes urbanos, la mujer amada…

Homero Manzi, el poeta elegíaco por antonomasia, evoca su juventud, su adolescencia en el colegio Abraham J. Luppi, donde desde su ventana veía el farol balanceando en la barrera y el terraplén. Todo está narrado en Barrio De Tango:

Un pedazo de barrio, allá en Pompeya,
durmiéndose al costado del terraplén.
Un farol balanceando en la barrera
y el misterio de adiós que siembra el tren.

Un ladrido de perros a la luna.
El amor escondido en un portón.
Y los sapos redoblando en la laguna
y a lo lejos la voz del bandoneón.

Barrio de tango, luna y misterio,
calles lejanas, ¡cómo estarán!
Viejos amigos que hoy ni recuerdo,
¡qué se habrán hecho, dónde estarán!

Barrio de tango, qué fue de aquella,
Juana, la rubia, que tanto amé.
¡Sabrá que sufro, pensando en ella,
desde la tarde que la dejé!

Barrio de tango, luna y misterio,
¡desde el recuerdo te vuelvo a ver!

Un coro de silbidos allá en la esquina.
El codillo llenando el almacén.
Y el dramón de la pálida vecina
que ya nunca salió a mirar el tren.

Así evoco tus noches, barrio 'e tango,
con las chatas entrando al corralón
y la luna chapaleando sobre el fango
y a lo lejos la voz del bandoneón.

He querido exaltar estas cuestiones, porque este poeta es uno de los pináculos de nuestra cultura. A diferencia de Quevedo no tuvo protectores, sino por el contrario, por su clara y pertinaz acción política fue perseguido y encarcelado, expulsado de la Facultad de Derecho de Buenos Aires, y cesanteado en sus cargos de docente de Historia y Literatura.

Otros ejemplos de elegía, remarcan aún más la poética de Manzi, al mismo tiempo que ponen de manifiesto la nobleza de esta forma literaria.

La poesía de Miguel Hernández dedicada a su amigo Ramón Sijé, a la que le pusiera música Joan Manuel Serrat, dice:

"(En Orihuela su pueblo y el mío, se me ha / muerto como del rayo mi amigo Ramón Sijé, a quien / tanto quería.) / Yo quiero ser llorando el hortelano, / de la tierra que ocupas y estercolas, / compañero del alma, tan temprano. // Alimentando lluvias y caracoles, / y órganos mi dolor sin instrumento, / a las desalentadas amapolas / daré tu corazón por alimento. / Tanto dolor se agrupa en mi costado, / que por doler me duele hasta el aliento."

Es una elegía triste, desgarradora, emocionante, dolorosa.

Manzi en Discepolin le dice a su viejo y entrañable amigo, de la misma manera:

Sobre el mármol helado,
migas de medialuna
y una mujer absurda
que come en un rincón ...

Tu musa está sangrando
y ella se desayuna ...
el alba no perdona
ni tiene corazón.

Al fin, ¿quién es culpable de la vida grotesca
y del alma manchada con sangre de carmín?
Mejor es que salgamos antes de que amanezca,
antes de que lloremos, ¡viejo Discepolín!...

Otras elegías, como la de Jorge Luis Borges, son evocativas y no hacen más que llenar de dignidad a quien la evoca. En El Tango, dice:

"¿Dónde estarán?, pregunta la elegía / de quienes ya no son, como si hubiera / una región en que el Ayer pudiera / ser el Hoy, el Aún y el Todavía. // ¿Dónde estará (repito) el malevaje, / que fundó en polvorientos callejones / de tierra o en perdidas poblaciones, / la secta del cuchillo y del coraje? // ¿Dónde estarán aquellos que pasaron / dejando a la epopeya un episodio, / una fábula al tiempo y que sin odio, / lucro o pasión de amor se acuchillaron."

Borges explica de modo sencillo todo lo que cualquiera de nosotros no explicaría en 50 minutos de charla.

Borges plantea que la elegía es esa región donde el ayer se puede transformar en el hoy, el aún y el todavía.

Borges, que es un creador de regiones, él crea los orilleros, postula a poetas como Evaristo Carriego, inventa toda una poética y una región, no sólo geográfica, sino histórica, elige la región del ayer, que es un ayer feliz, el de los cuchilleros, valientes, dice que esto pervive en "esa ráfaga, el tango, esa diablura, / los atareados años desafía; / hecho de polvo y tiempo, el hombre dura / menos que la liviana melodía, / que sólo es tiempo."

Borges salva esta cuestión de la evocación; al pasado ineluctable que no vuelve, lo salva con la poesía y dice que también lo salva el tango, que dura más que el hombre, esa "liviana melodía".

Esta evocación nos hace regresar a un pasado que fue feliz. Una evocación que nos hace felices.

Esa es la clave que Manzi nos entrega en toda su obra..

En el tango El Último Organito, Homero no evoca a una amada, a la barra, o al amigo, sino a un objeto: “el organito, un simple objeto que cumple el papel de conjuro, una especie de sortilegio donde al mencionarlo se convocan antiguos recuerdos, vecinos, a la que abría las persianas y se cansó de amar, el caballo blanco, el rengo y el monito, el alma del suburbio”.

Es un tango claramente elegíaco, es una poesía evocativa, nostálgica pero también algo triste. Sin embargo uno se solaza en esa tristeza por la altura de su decir.

Las ruedas embarradas del último organito
vendrán desde la tarde buscando el arrabal,
con un caballo flaco y un rengo y un monito
y un coro de muchachas vestidas de percal.

Con pasos apagados elegirá la esquina
donde se mezclan luces de luna y almacén
para que bailen valses detrás de la hornacina
la pálida marquesa y el pálido marqués.

El último organito irá de puerta en puerta
hasta encontrar la casa de la vecina muerta,
de la vecina aquella que se cansó de amar;
y allí molerá tangos para que llore el ciego,
el ciego inconsolable del verso de Carriego,
que fuma, fuma y fuma sentado en el umbral.

Tendrá una caja blanca el último organito
y el asma del otoño sacudirá su son,
y adornarán sus tablas cabezas de angelitos
y el eco de su piano será como un adiós.

Saludarán su ausencia las novias encerradas
abriendo las persianas detrás de su canción,
y el último organito se perderá en la nada
y el alma del suburbio se quedará sin voz.

Arturo Jauretche en su libro Los Profetas del Odio señala que Manzi un día dijo: "Tengo por delante dos caminos: o hacerme hombre de letras o hacer letras para los hombres".

Instalado desde los nueve años en el suburbio de Buenos Aires, el entorno le permitió adentrarse hondamente en lo popular, observar en sus interminables caminatas, “atorranteando atardeceres”, a los habitantes de los barrios. Barrios que había descubierto, antes, Evaristo Carriego.

Cumplió lo prometido y escribió letras para los hombres, lo que significa letras entendibles, pero que también convierten a los hombres, expresión por seres humanos, en personajes centrales de cada historia.

Sus poesías pueden considerarse como discursos literarios, ya que tienen los elementos propios de páginas de la literatura: el escritor, el lector y el mensaje, en una época y en un medio determinado, y con todos los recursos del lenguaje: los temas, las relaciones intertextuales, los géneros y las figuras. Debido a ello no faltó algún distraído o malintencionado que le reprochara el propósito de "intelectualizar el tango".

Borges, en cierta oportunidad afirmó que con las letras de los tangos, bien podía crearse otra "comedia humana" al estilo de Honorato de Balsac. Manzi lo logró.

Es que en los tangos, milongas, valses, candombes y canciones de Manzi, aparecen numerosos ambientes, el arrabal, el barrio, los tipos humanos, la evocación del pasado, los sentimientos, el amor y hasta la política. Dicho de otra manera: temas orilleros, urbanos, sentimentales, filosóficos...

El suburbio, el arrabal, era transitado por pintorescos personajes; fueron desapareciendo poco a poco, avasallados por eso que llamamos progreso, y que marcó la decadencia de esa zona periférica ante el crecimiento de la gran ciudad.

Manzi lo expresa en Mano blanca

....Dónde vas carrerito porteño
con tu chata flamante y coqueta,
con los ojos cerrados de sueño
y un gajo de rueda detrás de la oreja
.......................

carrerito del barrio del Once
que vuelves trotando para el corralón.

Los sentimientos, como el amor en: Una lágrima tuya

Una lágrima tuya
Me moja el alma,
Mientras gimen las cuerdas
De mi guitarra
Ya no cantan mis labios
Junto a tu pelo
Diciéndote
Diciéndote
Lo que te quiero
..........................
puedas saber
que de tu llanto
no me olvidé
no me olvidé.

El amor, un "amor como desgarradura, como pérdida". En Fuimos:

Fui como una lluvia de cenizas y fatigas
En las horas resignadas de tu vida...
Gota de vinagre derramada,
Fatalmente derramada sobre todas tus heridas
Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve
Rosa marchitada por la nube que no llueve.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,
Que no puede vislumbrar la tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir

Es tan triste vivir entre recuerdos...
Cansa tanto escuchar ese rumor
De la lluvia sutil que llora el tiempo
Sobre aquello que quiso el corazón.

En Ninguna

Esta puerta se abrió para tu paso.
Este piano tembló con tu canción.
Esta mesa, este espejo y estos cuadros
guardan ecos del eco de tu voz.

Es tan triste vivir entre recuerdos...
Cansa tanto escuchar ese rumor
de la lluvia sutil que llora el tiempo
sobre aquello que quiso el corazón.

No habrá ninguna igual, no habrá ninguna,
ninguna con tu piel ni con tu voz.
Tu piel, magnolia que mojó la luna.
Tu voz, murmullo que entibió el amor.

No habrá ninguna igual, todas murieron
en el momento que dijiste adiós.
Cuando quiero alejarme del pasado,
es inútil... me dice el corazón.

Ese piano, esa mesa y esos cuadros
guardan ecos del eco de tu voz.
En un álbum azul están los versos
que tu ausencia cubrió de soledad.

Es la triste ceniza del recuerdo
nada más que ceniza, nada más...

Los tipos humanos podemos apreciarlo en Eufemio Pizarro

Morocho como el barro era Pizarro,
Señor del arrabal;
Entraba en los disturbios del suburbio
con su frío puñal.
Su brazo era ligero al entrevero
Y oscura era su voz.
Derecho como amigo o enemigo
No supo de traición.
Cargado de romances y de lances
La gente lo admiró.
.....Con un vaivén de carro iba Pizarro,
perfil de corralón,
cruzando con su paso los ocasos
del barrio pobretón.
La muerte entró derecho por su pecho,
buscando el corazón.Pensó que era más
Fuerte que la muerte
Y entonces se perdió.

Eufemio Pizarro, fue un famoso y típico compadre, anarquista, que conociera Manzi, cuando, indultado por Yrigoyen, regresó del penal de Usuahia donde estuviera confinado.

En Milonga del 900, Manzi habla del orillero, no como lo hiciera Evaristo Carriego, para quien el guapo era "un cultor del coraje" por su valentía.

Para Manzi, era "un producto de la miseria circundante, de una sociedad que no brindaba alternativas".

Me gusta lo desparejo
y no voy por la "vedera".
Uso funghi a lo "Massera",
calzo bota militar.
La quise porque la quise
y por eso ando penando,
se me fue ya ni sé cuándo,
ni se cuándo volverá.

Me la nombran las guitarras
cuando dicen su canción.
Las callecitas del barrio
y el filo de mi facón.

Me la nombran las estrellas
y el viento del arrabal.
No sé pa' qué me la nombran
si no la puedo olvidar.

Soy desconfiao en amores,
y soy confiao en el juego.
Donde me invitan me quedo
y donde sobro también.

Soy del partido de todos
y con todos me la entiendo,
pero váyanlo sabiendo
¡soy hombre de Leandro Alem!

No me gusta el empedrao
ni me doy con lo moderno.
Descanso cuando ando enfermo
y después que me he sanao.

La quiero porque la quiero
y por eso la perdono.
No hay nada peor que un encono
para vivir amargao.

Aquí introduce un tema político, una declaración terminante “soy hombre de Leandro Alem”

El tango y la milonga en muchos casos expresaron hechos y protagonistas de la historia política argentina; sin embargo, con la desaparición de gobiernos y de ciertos políticos actuantes de ese entonces, las composiciones perdieron vigencia.

No así en Manzi, que siempre dio su testimonio, pero que sus letras políticas perduran por expresar lo inminentemente popular, lo profundamente arraigado en las masas, y que lo manifiesta en esa síntesis del proceso del campo nacional: en el tránsito del yrigoyenismo al peronismo. Escribió también dos milongas, una dedicada a Eva Perón y otra para Juan Domingo Perón.

La evocación del pasado en El Pescante

¡Vamos!...
cargao con sombra y recuerdo
¡Vamos!...
atravesando el pasado......
¡Vamos!...
al son de tu tranco lerdo
¡Vamos!...
camino al tiempo olvidado.

Los métodos de análisis del discurso, hacen referencia al carácter no unitario del mismo y a sus interferencias léxicas. El texto es considerado como el producto de un trabajo sobre textos anteriores o contemporáneos. Las relaciones intertextuales son variadas: parodia, polémica, comentario, imitación.

El tango, es también un discurso y por lo tanto aparecen las relaciones intertextuales, elementos tomados de otros textos, que cuando proceden de autores famosos, pueden individualizarse sin ninguna dificultad

Así Evaristo Carriego, en Has vuelto dice:

Has vuelto organillo........
El ciego te espera
Las más de las noches sentado
a la puerta..............

..............pianito que cruza la calle cansado
moliendo el eterno familiar
motivo................

Manzi en Viejo Ciego:

Con un lazarillo llegás por las noches
Trayendo las quejas del viejo violín.
y en medio del humo
parece un fantoche
tu rara silueta
de flaco rocín..
.................

Parecés un verso
del loco Carriego
parecés el alma del viejo violín.
.............

a ver, viejo ciego, tocá un tango lento
muy lento y muy triste que quiero llorar.

Es que tanto el verso de Evaristo Carriego como el de Manzi recuerda esa figura del viejo ciego violinista, la de un ciego musicante.

Es aquí que debemos señalar que la poética de Homero Manzi se inserta como un todo continuo con aquella primigenia de Rubén Darío, luego la de Leopoldo Lugones, a renglón seguido la de Evaristo Carriego para culminar, justamente en Homero Manzi.

Horacio Salas en su libro “Tango” afirma al referirse a Manzi, que tuvo un "un lenguaje depurado, literario, pero al mismo tiempo popular. Con innegable influencia lorquiana".

No cabe duda, en algunas de sus canciones se nota una relación intertextual con Federico García Lorca. Las canciones de Manzi tienen características propias de las mejores páginas antológicas, lo que le da una verdadera calidad literaria.

Dice Federico García Lorca en Alba
Mi corazón oprimido
Siente junto a la alborada
El dolor de sus amores
Y el sueño de las distancias.

La luz de la aurora lleva
Semilleros de nostalgias
Y la tristeza sin ojos
De la médula del alma.

La gran tumba de la noche
Su negro velo levanta
Para ocultar con el día
La inmensa cumbre estrellada.

Manzi en De mi casa a tu casa, un aire de bailecito

La carta que me has devuelto
"mis dedos" no la escribió,
se la dicté al escribano
contándoles “mis dolor”.

Me has privao de “tus ternura”
me has privao de “tus querer”.
Al final me resultaste
como todas “las mujer”.

Dicen que es necesario
cantar de noche para olvidar.
Dicen, pero no es cierto
porque los cantos recuerdan más.
………………………….

Desde mi casa a tu casa
una huella dibujé
los pastos la van borrando
desde que no me querés.

Pa' curarme de tus males
consulté con “los doctor”
ellos dicen que no tienen
remedio pa' “mis dolor”.

El cubano Nicolás Guillén en CANTO NEGRO

¡Yambambó, yambambé!
Repica el congo solongo,
repica el negro bien negro;
congo solongo del Songo
baila yambó sobre un pie.
Mamatomba,
serembe cuserembá.

El negro canta y se ajuma,
el negro se ajuma y canta,
el negro canta y se va.

Acuememe serembó,
aéyambó, aé.
Tamba, tamba, tamba, tamba,
tamba del negro que tumba;
tumba del negro, caramba,
caramba, que el negro tumba:
¡yamba, yambó, yambambé!

Y Manzi en Calún Gangué

Calún Gangué
Yeye yumbá
yeye yumba
Calún gangué
yeye yumbá yumba

Calún gangué-é-é
Yeye yumbá calún,
calún gangué.

El amor para que dure
tiene que ser como el locro
un poquitito de trigo
un poquitito de todo.

Del otro lado del río
los unitarios están pero
no les tengo miedo
ni un poquitito de miedo
porque el río es federal.

Yeye yumbá calún
calún gangué-éyeye yumbá
calún calún gangué
yeye yumbá
calún calún gangué.

La piel de color moreno
el pelo color carbón...
¡Y en lo oscurito del pecho
donde duermen los recuerdos
colorado el corazón!...

Calún Ganguéyeye yumbá
yeye yumba,
Calún gangué
yeye yumbá yumbá
Calún gangué-é-é
Yeye yumba yumba
calún guangué-é-é
Yeye yumbá calún calún gangué.

Guillén y Manzi, intertextualmente realizan a través de sus poemas una reivindicación del negro, del mulato, ya que sin duda es el sector sufriente, maltratado, explotado, junto a los primigenios dueños de la tierra, por los detentores de la civilización, civilización entre comillas.

El lenguaje y sus recursos

Sabemos que el uso adecuado del lenguaje es importantísimo en la coherencia global del texto, en su macroestructura para dar así una significación exacta a las secuencias de las oraciones.

El cómo se dice permite conocer los recursos que utiliza el escritor en sus obras.

En los tangos, Manzi en algunos casos, desde la realidad circundante, en otros, a partir de sus propias emociones utiliza palabras cargadas de doble significación. Es decir, denotación y connotación.

La realidad, el mundo circundante que narra, está estructurado entre otros elementos por los acontecimientos, el tiempo, los personajes y el medio. En otras palabras: descripción, narración, diálogos y retratos.

La narración es una sucesión de hechos que transcurren en un tiempo y en Mañana Zarpa un Barco, la deja expresada de manera contundente:

Riberas que no cambian tocamos al anclar.
Cien puertos nos regalan la música del mar
Muchachas de ojos tristes nos vienen a esperar
y el gusto de las copas parece siempre igual.
Tan sólo aquí en tu puerto se alegra el corazón.
Riachuelo donde sangra la voz del corazón.
Bailemos hasta el eco del último compás,
Mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más.

La descripción es la presentación de rasgos distintivos de un objeto, de un lugar, de una escena observada o de una persona. La descripción identificada en la nostalgia de los afectos perdidos aparece en las letras que evocan el barrio, una ciudad, una calle, o simplemente algún rincón.

Justamente, en el tango Un Rincón dice:

Allí, tal vez, tal vez,
tu ayer encontraré.
Tu ayer cargado de silencio
volviendo por las calles del recuerdo.
La vida que se ha muerto y no se ha muerto.
Sombras, sueños.
Quemar, quemar el corazón
y luego recordar en un rincón.

En un rincón vivió el amor
la luz feliz, la luna llena.
Tus ojos grandes, tus manos buenas
y al fin la soledad del corazón.
En un rincón murió tu voz,
la luz más gris, más gris de amor.

Jorge Luis Borges hace una descripción literaria en La fundación mítica de Buenos Aires

La manzana pareja que persiste en mi Barrio
Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga.
Un almacén rosado como revés de naipe
Brilló en la trastienda y conversaron un truco
El almacén rosado floreció en un compadre....

Y Manzi en el tango Buenos Aires colina chata, hace exactamente lo mismo:

Sobre una colina chata
Garay trazó cuatro vientos;
por un costado La Pampa,
al otro lado un Riachuelo
y el río contra la espalda
y contra el pecho el desierto
con su horizonte de paja
y su techumbre de cielo.

Garay trazó diez manzanas
sobre un cuadrado perfecto
y el sitio de las campanas
y el lugar de su gobierno
y las casas capitanas
y los tejados modestos
y el ámbito de la plaza
para los grandes recuerdos.

Garay trazó con su espada
la forma de un pueblo nuevo.
¿Cómo era la pampa aquella
sin gauchos y sin cencerros,
sin chinas, ranchos, ni güeyas,
sin boliches ni puesteros?
¿Cómo era entonces La Pampa
sin estancias ni potreros,
sin una sola guitarra,
sin el ladrido de un perro?...
¿Sin un mazo de baraja,
sin el grito de un resero,
sin un fogón y una casa,
sin un mate y sin un cuento?...

Sólo era una pampa pampa,
con un desierto desierto
y su horizonte de paja
y su techumbre de cielo.

Qué raro que se quedaran
los españoles aquellos,
atados a las distancias
clavados a los silencios.
Tal vez porque ya eran otros
distintos de los primeros.
Tal vez porque ya eran criollos
a fuerza de sufrimientos.
Porque llegaron del norte
inaugurando senderos
madurados por los soles
y las lluvias de febrero.

Tanto uno de los principales escritores de la literatura argentina, como es Jorge Luis Borges, y Homero Manzi han hecho verdaderas descripciones literarias.

En la poesía las funciones del lenguaje son informativas, por las descripciones, pero expresivas al manifestar sentimientos.

En el tango de Manzi, se manifiestan los elementos propios de una obra literaria.

Es que la lírica expresa en su contenido el mundo interior del autor. Suele traducir estados de ánimo, emociones, pasiones, modos de valorizar.

En muchos temas, Manzi hace predominar lo subjetivo, como en Ay de mí, un triste campestre:

Sombra de pluma,
niebla flotando en el río.
¡Corazón ay de mí, ay de mí corazón!
Cerrazón del olvido.
Luz en mi noche,
poncho de amor en el frío.
¡Corazón ay de mí, ay de mí corazón!
¿Dónde está su camino?
Rueda entre nubes la luna,
adentro de la laguna.

También está presente el drama, que es una composición literaria dialogada en que se representa una acción por los personajes elegidos por el poeta, en un escenario determinado.

En el tango Hermana, Manzi uiliza la primera persona singular, y se introduce en la obra como un personaje, le habla a su hermana, es una suerte de diálogo, y la respuesta está implícita.

Te estaba zumbando un canto
adentro del corazón,
nunca debiste escucharlo,
que no era un canto de amor.

Siempre junto a la ventana,
siempre sobre el bastidor,
hermana de risa clara
distante como un adiós.

Te estaba llamando un canto
y ese canto te llevó.
Hermana, tu tristeza está en la mesa familiar,
mesa que ha enlutado tu destino,
y tu sonrisa de muchacha sin camino
en el hielo sin consuelo del hogar.

Hermana, por ausente, por perdida, por lejana,
eres más presente, más querida, más hermana...
Eres mucho, mucho más.
Tal vez te quisimos poco.
Tal vez te tratamos mal.
Nunca nos dijiste nada,
jamás te vimos llorar.

No abriremos tu ventana,
dormirá tu bastidor.
Jamás diremos tu nombre,
tu nombre también murió.

Te estaba llamando un canto
y ese canto te llevó.

En cuanto al lenguaje, Manzi usa casi en forma casi exclusiva expresiones de nivel culto, coloquial y familiar y utiliza muy poco el lunfardo o palabras consideradas vulgares.

Ciertos recursos poéticos sugieren el modo de sentir, de valorar, de imaginar del autor, y se traduce en la emoción, la fantasía y los deseos que trasuntan sus versos.

Así surgen imágenes, comparaciones, metáforas, apóstrofes, personificaciones, es decir, recursos semánticos que se relacionan con la significación o sea la connotación.

El mejor ejemplo es el tango Malena.

Malena tiene un lenguaje lleno de comparaciones, personificaciones y metáforas funcionales o sea expresar una idea con el signo de otra con la cual tiene cierta analogía

Malena canta el tango como ninguna (comparación o símil que es la relación de semejanza entre dos objetos)
En cada verso pone su corazón (metáfora)
...........................
A yuyo del suburbio su voz perfuma (sinestesia o cruce de sensaciones)
.............................
Malena tiene pena de bandoneón (metáfora funcional)
....................................
Tu canción tiene el frío del último encuentro (vivificación o atribuir cualidades propias de los seres animados)
...........................
Tu canción se hace amarga (vivificación) en la sal del recuerdo (metáfora)
............................
al rumor de tus tangos, Malena (imagen auditiva o recuerdo de una sensación)
..............................
Tus ojos son oscuros (imagen visual o recuerdo de una sensación) como el olvido (símil)
............................
tus manos, dos palomas (elipsis) que sienten frío (sinestesia)
tus venas tienen sangre de bandoneón (metáfora funcional
Tus tangos son criaturas abandonadas (personificación o dar características propias de las personas)
................................
cuando todas las puertas están cerradas (imagen visual)
y ladran los fantasmas de la canción (sinestesia)
Malena canta el tango (imagen auditiva) como ninguna (comparación)
Malena tiene pena de bandoneón (epifonema o la reflexión final).

El apóstrofe es una figura que consiste en cortar el discurso para, con vehemencia, dirigirse en segunda persona a seres abstractos o cosas o a sí mismo.

En el poema Tango aparece además, de esta figura, la enumeración, elemento común en las canciones de Manzi, que consiste en una serie de ideas referidas a un mismo asunto o enunciado de las partes de un todo.

¡Tango!
Piel oscura, voz de sangre
¡Tango!..
yuyo amargo de arrabal
¡Tango!...
chata, pingo, luna grande
.......................
guapo
recostado en el buzón...
Trampa
Luz de aceite en el garito...
¡Todo!
Todo vive en tu emoción.

Y también aparece la enumeración:

Percal y horario, ropa y costura
Pena de Agosto, tardes sin sol.
Luto de otoño, pan de amargura,
Flores, recuerdos, mármol, dolor.
Gorrión cansado, jaula y miseria
Alas que vuelan, carta de adiós.
Luces del centro, trajes de seda,
Fama y prontuario, plata y amor.

En esta última estrofa, en forma enumerativa, sin utilizar verbos, “con una sintaxis nominal, describe el destino de la piba de arrabal, la que cansada de la miseria, de su agobiante trabajo, de su soledad, ante una muerte cercana, deja atrás a la virtud, simbolizada en los tangos por el percal, se aleja de su medio, para transformarse en una milonguera o milonguita,atraída por las luces del centro, por la vida fácil del cabaret...”

Los temas de Manzi, 103 en total, como toda obra literaria, tienen todos los distintos niveles de lengua: expresión, información y apelación.

La fama, el reconocimiento de Homero Manzi fue más allá de las fronteras del país, fue un hacedor de la cultura popular, fue un militante social y político y poeta verdadero impulsor de una estética para el cancionero, que trajo como resultado su instalación definitiva.

Inspirado en formas poéticas muy nobles, de alta prosapia y antiguas, como es el caso de la elegía, han servido para desarrollar mejores sentimientos en los seres humanos.

Poeta popular, que comprendió cabalmente el espíritu del Pueblo al que pertenecía.

Manzi entendió que para acercarse poéticamente al pueblo no hacía falta hacerlo con chabacanería como escuchamos asiduamente. Y si no de muestra basta un botón: "Marta, sos la número uno, cuando pueda te vacuno" reza la letra de una cumbia villera muy difundida, entre tantas otras procacidades.

Si se compara complacientes y comercializados temas, con esta otra realizada por artistas, nos damos cuenta de la decadencia cultural a la que fuimos condenados por culpa de la colonización pedagógica.

Pero Manzi y tantos otros músicos y poetas respetables y de tanta prosapia necesitan, hoy más que nunca, de un auditorio que los reivindique y los aclame.

Y no sólo efímeramente, sino que los siga eternizando. Persisten con su son por generaciones y quedan en la memoria.

Y no hay contradicción. Existe un pasado que merece ser evocado y un futuro que tiene que ser construido para no volver a caer.

Quizás algunos nos señalen como elegíacos; pero lo elegíaco tiene que ver con las derrotas.

Muchas veces fuimos derrotados. Pero mientras llevemos adelante el sueño de la utopía la elegía nos sirve para evocar lo bueno que pudo haber habido en el pasado y servir de apoyatura para comprender el presente y construir un mundo mejor.

Para terminar, quiero compartir con ustedes las palabras de Horacio Salas refiriéndose a Homero Manzi: "Su mérito consiste en haber señalado el camino, mediante obras perdurables que hace tiempo, para horror de puristas, se codean con los mejores textos de la poesía argentina".

Manzi sigue manteniendo viva la canción. Manzi desde el pasado nos convida a repensar el futuro.



jueves, 21 de julio de 2011

Ha muerto el Senador Martín Fierro

por Osvaldo Vergara Bertiche
21 de OCTUBRE de 1886 .
Así titulaba un diario de la Ciudad de La Plata, la noticia de la muerte de José Hernández.
El poeta por excelencia de todos los argentinos fue irremediablemente fundido, amalgamado, con su personaje: el Gaucho Martín Fierro.
Pero es Ezequiel Martínez Estrada (1895 – 1964) quién señala que «Hernández es cuatro cosas, por la naturaleza de su ser, de su carácter: militar, periodista, político y poeta”.
José Hernández es un combatiente por convicción, por ideales políticos firmes y coherentes. Y lo expresa, justamente, en el Martín Fierro.
Fermín Chávez señala que “...desvincular el Martín Fierro de ese marco original y de la militancia de su autor, resulta una pura invención, aún cuando revista formas seductoras o se presente rodeada de figuras ingeniosas y eruditas”. “... a los doce años de edad, Hernández entra en contacto directo con el gaucho y con sus tareas de todos los días, en una época caracterizada par la intensa actividad de los saladeros. Su hermano Rafael lo dice en una de sus clásicas páginas sobre la juventud de aquél: Allá en Camarones y en Laguna de Los Padres se hizo gaucho, aprendió a jinetear, tomó parte en varias entreveros y presenció aquellos grandes trabajos que su padre ejecutaba y de que hoy no se tiene idea. Esta es la base de los profundos conocimientos de la vida gaucha y amor al paisano que desplegó en todos sus actos» José Hernández, Editorial Plus Ultra, 1973, 2° edición.
“A los 19 años de edad, en 1853, ingresó en las filas del ejército e intervino en la represión del levantamiento del Coronel Hilario Lagos contra el gobierno de Valentín Alsina, estando bajo las órdenes de los coroneles Pedro Rosas y Belgrano y Faustino Velazco y resultó vencido en San Gregorio, el 22 de enero de ese año. A1 año siguiente actuó nuevamente, esta vez como Teniente, contra las fuerzas de Lagos en la batalla de El Tala, donde su bando resultó victorioso.
Después de haberse batido a duelo con otro oficial, por razones políticas, abandonó las filas de la milicia y emigró a Entre Ríos, en 1858. Dos años antes había iniciado su labor periodística en La Reforma Pacífica, órgano del Partido Federal Reformista al que adhirió”
Dice Pagés Larraya de José Hernández que «su vinculación al periódico La Reforma Pacífica, dirigido par Nicolás Calvo, cuando éste sólo contaba 22 años, señala el despertar de su pasión por los problemas espirituales y sociales que agitaban al país”.
Era un periódico que expresaba la tendencia reformista a la que pertenecía Miguel Navarro Viola, Tomás Guido, Ovidio Lagos, los González del Solar, Los Hernández y otros cuyas trayectorias seguirán encontrándose durante muchos años.
“El Nacional Argentino” que apareció en la Ciudad de Paraná el 3 de Octubre de 1852 fue un diario defensor del Gobierno de la Confederación.
“Después de haber tenido en su redacción a Juan María Gutiérrez, Eusebio Ocampo, Alfredo M. du Graty, Ramón Gil Navarro, Benjamín Victorica, Emilio de Alvear, Luis Cáceres, Lucio V. Mansilla, Francisco Bilbao y Juan Francisco Seguí, el diario inició su última etapa de existencia con José Hernández como redactor y publicando dieciocho artículos”.
La edición del día 25 del mismo mes del año 1860 fue la última de «El Nacional Argentino».
El 17 de setiembre de 1861 los ejércitos de la Confederación y del Estado de Buenos Aires se enfrentaban en la batalla de Pavón.
Hernández, con el grado de Capitán, actuó en el bando confederado al mando de Urquiza.
En noviembre del mismo año José y Rafael Hernández participaban en la batalla de Cañada de Gómez, donde también resultaban vencidos por las tropas mitristas.
“Mientras se organizaban focos de resistencia federal en el interior del país, bajo la conducción del General Angel Vicente Peñaloza, el Coronel Felipe Varela, el General Ricardo López Jordán y otros, Derqui presentaba su renuncia y emigraba a Montevideo, Pedernera declaraba acéfalo el gobierno nacional y Mitre era designado presidente provisional”.
En mayo de 1862 fue electo definitivamente presidente por el Congreso que a su vez elegía a Marcos Paz como vicepresidente. Asumen el 12 de Octubre de ese mismo año.
Meses después Hernández funda y redacta «E1 Argentino», periódico que sumaría su esfuerzo a «E1 Litoral», redactado por Carriego, en la defensa del ideal federal provinciano.
Ante la evidencia como señala Arturo Jauretche de las “numerosas falsificaciones de la historia, que nos han privado de sus enseñanzas verdaderas con el propósito malicioso de impedirnos el aprendizaje de la historia a construir...) es necesario recordar en esta fecha que la historiografía mitrista, la historia oficial, la de Grosso y el Billiken, han ocultado celosamente los artículos de José Hernández referidos al asesinato del General Ángel Vicente Peñaloza... el Chacho (1798-1863)
E1 12 de Noviembre “el General Ángel Vicente Peñaloza, que se había rendido a una partida del comandante Ricardo Vera, es asesinado y decapitado y su cabeza es exhibida ante el pueblo en una pica, en una plaza de Olta, La Rioja”.
Y desde “El Argentino” José hernández dice: "Asesinato atroz. El General de la Nación Don. Ángel Vicente Peñaloza ha sido cosido a puñaladas en su lecho, degollado y llevada su cabeza de regalo al asesino de Benavídez, de los Virasoro, Ayes, Rolta, Giménez y demás mártires, en Olta, la noche del 12 del actual.
El general Peñaloza contaba 70 años de edad; encanecido en la carrera militar, jamás tiñó sus manos en sangre y la mitad del partido unitario no tendrá que acusarle un solo acto que venga a empañar el valor de sus hechos, la magnimidad de sus rasgos, la grandeza de su alma, la generosidad de sus sentimientos y la abnegación de sus sacrificios.
La historia tiene para el general Peñaloza el lugar que debe ocupar el caudillo más prestigioso y más humano y el guerrero más infatigable.
El asesinato del general Peñaloza es la obra de los salvajes unitarios; es la prosecución de los crímenes que van señalando sus pasos desde Dorrego hasta hoy.
Que la maldición del cielo caiga sobre sus bárbaros matadores. Los millares de argentinos a quienes el general Peñaloza ha salvado la vida, rogarán por él."
En otra de ellas, titulada «La política del puñal» decía, entre otras cosas: "Los salvajes unitarios están de fiesta. Celebran en estos momentos la muerte de uno de los caudillos más prestigiosos, más generosos y valientes que ha tenido la República Argentina. El partido Federal tiene un nuevo mártir. El partido Unitario tiene un crimen más que escribir en la página de sus horrendos crímenes. El general Peñaloza ha sido degollado. El hombre ennoblecido por su inagotable patriotismo, fuerte por la santidad de su causa, el Viriato Argentino, ante cuyo prestigio se estrellaban las huestes conquistadoras, acaba de ser cosido a puñaladas en su propio lecho, degollado y su cabeza ha sido conducida como prueba del buen desempeño del asesino, al bárbaro Sarmiento". (Nota: Viriato - 180 a 139 antes de Cristo - fue el principal cabecilla de la tribu lusitana que hizo frente a la expansión de Roma)
Asimismo le dice a Urquiza: "No se haga ilusiones el General Urquiza con las amorosas palabras del general Mitre: Represéntese el cadáver del general Peñaloza degollado, revolcado en su propia sangre, en medio de su familia después de haber perdonado la vida a sus enemigos más encarnizados, después de haber librado de la muerte hasta al bárbaro instrumento que los unitarios han empleado para hundirlo en el cuello del caudillo más valiente y más humano que ha tenido el interior del país. ¡En guardia, general Urquiza! el puñal está levantado, el plan de asesinaros preconcebido; la mano que descargue el golpe la comprará el partido Unitario con el oro que arrebata el sudor de los pueblos que esclaviza".
Y agrega: "Los asesinos del general Peñaloza se han espantado de la deformidad de su propio crimen. Quedan dos únicos caminos que pueden salvarlos y los salvajes unitarios, infames como siempre, como siempre traidores, los siguen sin vacilar.
El primero es adormecer al general Urquiza, adularlo, cortejarlo, complacerlo en cuanto desee, mostrarse con él solícitos, afables y cariñosos, a fin de que la bárbara degollación del general Peñaloza no lo haga abandonar un solo instante esa política de contemplaciones y de dulzuras que hace dos años tiene para con los salvajes unitarios. Así lo hicieron cuando asesinaron a Benavídez. Así lo hicieron cuando asesinaron a los Virasoro. Así lo harán ahora que han asesinado a Peñaloza. Pero el general Urquiza no puede dejarse engañar por esas zalamerías de tigres. Benavídez dio por resultado Cepeda. Virasoro dio por resultado Pavón. Un segundo camino de salvación para ellos, es engañar al país y esa es la inicua tarea que han emprendido. Peñaloza no ha sido perseguido. Ni hecho prisionero. Ni fusilado. Ni su muerte ha acaecido el 12 de noviembre. Lo vamos a probar evidentementeme y con los documentos de ellos mismos. Todo eso es un tejido de infamia y mentiras, que cae por tierra al más ligerísimo examen de los documentos oficiales que han publicado sus asesinos. Ha sido cosido a puñaladas en su propio lecho y mientras dormía, por un asesino que se introdujo en su campo en el silencio de la noche..."
Hernández publica una semblanza del «Chacho», en diciembre de 1863, bajo el título «Vida del Chacho. Rasgos Biográficos del General Don. Angel Vicente Peñaloza», que entre otras cosas, decía: "Vamos a escribir, a grandísimos rasgos, la vida de este héroe sencillo y modesto, a bosquejarla con la brevedad con que nos lo permite el carácter y aún el objeto de esta publicación. Pocos habrá, quizá, que conozcan una existencia extraordinaria, como la de este caudillo valiente, generoso y caballeresco, que ha sido actor en las escenas más notables del drama de nuestras luchas civiles y a quien sus perversos enemigos han pintado como el tipo de la ferocidad y encarnación del crimen."
"No creemos necesario detenernos mucho para recordar a nuestros lectores, la resistencia heróica que el general Peñaloza hizo por el espacio de muchos meses al ejército que después de Pavón envió el general Mitre al interior y que fue a ensangrentar el suelo de las provincias. Aún están vivos eses hechos en la memoria de todos y todos saben que ante su prestigio, su actividad y su arrojo, únicos elementos de que podía disponer, fue a estrellarse todo el poder de las huestes invasoras, políticas de ese partido, cuya ambición es su único fin, el asesinato su único medio”.
Y cuando surge la candidatura de Domingo Faustino Sarmiento, (en «El Eco de Corrientes» periódico bimensual en el que Hernández publicó varias editoriales con las iniciales J. H. o con su nombre completo) escribe: «¿Hasta cuándo?». "¿A dónde va ese círculo exaltado de Buenos Aires que ha logrado hacer, aunque pocos, calurosos prosélitos en todos los ámbitos de la República, a dónde va en su afán de dotar al país con un presidente cuyos antecedentes políticos y cuyo carácter personal son una amenaza viva para la paz y la quietud de sus habitantes? ¿Ha escrito acaso en su bandera la palabra de muerte para toda la Nación e intenta convertirla en un vasto cementerio?. Hacen sesenta años no interrumpidos que los hijos de esta tierra, nacen al estruendo de los cañones, se forman en medio del bullicio de las batallas, encallecen sus manos empuñando la lanza y el sable y sienten encanecer sus cabellos entre el humo de los combates. Las legiones argentinas han recorrido el suelo americano en todas direcciones dejando tras de sí regueros de su sangre generosa, apilados los cadáveres de sus hijos y marchando siempre adelante, con el arma al brazo y atento el oído a la voz de los clarines. ¿A dónde van esas masas armadas a prisa, dirigidas por generales más o menos hábiles, vencidos hoy, vencedores mañana, pero sin conquistar jamás para sí un día de reposo? Cada vara de nuestro suelo recuerda un episodio sangriento, se liga a la historia trágica de un combate, cada vara de tierra es una tumba. ¡Hemos de marchar siempre chapaleando sangre separando solícitos los cadáveres de nuestros hermanos que obstruyen nuestro paso y caminando a la ventura en medio de las tinieblas de la anarquía y sin más luz que el resplandor rojizo de los cañones! Los pueblos tienen derecho a la paz, al reposo, al sosiego, después de sesenta años de vida en los campamentos, en que han devorado sinsabores, apurando todas Las amarguras que brinda la desgracia. ¿No se sienten conmovidos los autores de la anarquía en presencia de estas multitudes sacrificadas bárbaramente en holocausto de sus ambiciones bastardas, a la vista de esas hermosas campiñas donde blanquean los huesos de tantos millares de hijos de esta desgraciada República, al contemplar esos pueblos empobrecidos, aniquilados por la guerra civil y sentadas sobres sus escombros las viudas, las madres, los huérfanos como la imagen de la desolación? Aunque tienen serenidad para buscar un rincón donde reunirse tranquilos y tratar de que la destrucción se complete y de que las matanzas sigan. Quince años de lucha sin tregua, fueron necesarios para conquistar un dogma: La Libertad. Veinticinco de combates fueron precisos para fundar un principio: La Ley. Qué se busca ahora? Fundar un Gobierno que haga de la libertad una mentira y de la ley una farza. Remover esas dos grandes conquistas, que son el fruto de una batalla de medio siglo, para sentar en su lugar, el imperio de un círculo, para sustituir a la ley de voluntad de unos cuantos y para hacer que empecemos de nuevo el tan trillado camino de las luchas fraticidas. Pero debemos tener fé en que esas tentativas no han de alcanzar su éxito. El país ha de saber oponerse a esos manejos de los anarquistas y su voluntad ha de ser una valla que ha de contener el ímpetu de sus pasiones tantas veces funestas. Si la anarquía, que intenta levantar de nuevo su cabeza, es vencida en la próxima lucha electoral, desaparecerá de entre nosotros, dando lagar al imperio del orden, de las instituciones y dejando abierto y franco el camino del porvenir. ¡Dios proteja la causa de los Pueblos!
Otro capítulo es el de José Hernández en Rosario.
El Diario La Capital fue fundado en 1867 y es considerado el decano de la prensa argentina, ya que en la actualidad se sigue editando.
Nació un 15 de Noviembre de la mano de Ovidio Lagos para apoyar el proyecto presentado el 1°de julio de ese año por el diputado por Buenos Aires Manuel Quintana para declarar a Rosario capital de la República.
Ovidio Lagos invita a José Hernández a colaborar en el mismo.
En su última colaboración Jose Hernández escribe:
"Es un destino bien amargo el de esta pobre República. Esto se llama ir de mal en peor.
Mitre ha hecho de la República un campamento . Sarmiento va a hacer de ella una escuela.
Con Mitre ha tenido la República que andar con el sable a la cintura.
Con Sarmiento va a verse obligada a aprender de memoria la anagnosia, el método gradual y los anales de Doña Juana Manso. Estas son las grandes figuras que vienen a regir los destinos de la patria de Alvear y San Martín!
Pero, ¿ Consentirá el Congreso, consentirán los hombres influyentes de la República, consentirá el país en que un loco, que ya ha fulminado sus anatemas contra el clero y contra la religión, que ha dicho que va a nombrar una mujer para Ministra de Culto, que es un furioso desatado, venga a sentarse en la silla presidencial, para precipitar al país a la ruina y al desquicio? No lo creemos; esperamos que el patriotismo y la reflexión no nos hayan abandonado del todo y que antes que consentir en semejante escándalo, tendrán bastante energía para decirle al partido de los anarquistas hasta aquí no más, y al loco predilecto de los perturbadores, que se vuelva a su destierro político, a estudiar los diversos métodos de las escuelas americanas”.
A mediados de noviembre de 1869 José Hernández se establece en Buenos Aires. E1 6 de agosto aparece el primer número de «E1 Río de la Plata».
Beatríz Sarlo señala que "En 1869, Hernández fundó en Buenos Aires un periódico, El Río de la Plata. Allí publicó una serie de artículos que constituyen algo así como el cañamazo de ideas que el Martín Fierro elaborará literariamente: el problema de las fronteras con el indio y su defensa, la iniquidad de que ésta repose exclusivamente sobre el habitante pobre de la campaña que es arrancado de su hogar para ser arrojado al fortín, convertido en una suerte de prisionero, desecho por la indigencia y mortificado por la arbitrariedad de las autoridades militares y civiles.
Es el gobierno, afirma Hernández, el que «convierte al gaucho en matrero, en delincuente, en asesino»."
“Porque para los sectores intelectuales y la élite gobernante el vocablo gaucho es justamente sinónimo de delincuente”.
El 26 de noviembre de 1869, José Hernández escribe un artículo titulado «Islas Malvinas. Cuestiones Graves» en el que dice: "Los argentinos, especialmente, no han podido olvidar que se trata de una parte muy importante del territorio nacional, usurpada a merced de circunstancias desfavorables, en una época indecisa, en que la nacionalidad luchaba aún con los escollos opuestos a su definitiva organización”.
Éste José Hernández, mostrado solamente en pocos aspectos, pero profundos, de su carácter de militar, periodista y político es el poeta autor del Martín Fierro.
De su obra dijo el General Perón: «Si nuestros gobernantes hubieran leído el Martín Fierro, en vez de leer autores extranjeros, es probable que hubieran comprendido los problemas argentinos, hasta resolverlos con pasión, amor y carácter.
Martín Fierro es el símbolo de la hora presente. José Hernández cantó las necesidades del pueblo que vive adherido a la tierra. Todavía no se ha cumplido para el pueblo argentino la invocación de grandeza y de justicia que el Martín Fierro enseña”. (Municipalidad de San Isidro: 22/10/1944).
José Hernández dejo enseñanzas de vigencia plena a todos los argentinos; simplemente leamos que: «HAY HOMBRES QUE DE SU CENCIA / TIENEN LA CABEZA LLENA / HAY SABIOS DE TODAS MENAS / MAS DIGO SIN SER MUY DUCHO / ES MEJOR QUE APRENDER MUCHO / EL APRENDER COSAS BUENAS”.