Rosas
sábado, 30 de julio de 2022
Los Degolladores
viernes, 30 de abril de 2021
Pago Largo.....profanación de los restos de Berón de Astrada
Por Marcos Azcona
El Gobernador correntino coronel Berón de Astrada reunió a su Ejército en la localidad de Ábalos, organizándolo de la siguiente manera: la infantería de 450 plazas mandada por el coronel Tiburcio Rolón. La artillería estaba servida por dos Compañías a órdenes del teniente coronel Juan Navarro. En la caballería el grueso eran los contingentes milicianos, más los Regimientos regulares de Granaderos a Caballo y de Rebajados (veteranos retirados del servicio), el último de los cuales montaba caballos de un solo pelo blanco. Era su jefe el coronel Manuel de Olazábal, secundado por los coroneles Vicente Ramírez y José López. Toda la tropa usaba gorros planos con la divisa “Ejército Libertador", y uniforme de color celeste.
En Entre Ríos su Gobernador el general Echagüe
reunía unos 7.000 hombres de las tres armas, bien equipados, y reforzado por
contingentes de Buenos Aires y emigrados orientales. La mayoría de sus
integrantes había participado en numerosas acciones de guerra, por lo que su
instrucción y disciplina era mejor que la de sus adversarios.
Berón de Astrada contaba con el movimiento que su aliado el general Rivera debía efectuar sobre el río Uruguay, amenazando o atacando el llanco derecho entrerriano. Desgraciadamente para su confianza, Fructuoso Rivera no se movió de sus lejanas posiciones: una total pasividad fue su conducta. La única provincia que podía haber ayudado a Corrientes, Santa Fe, estaba ya en manos del nuevo Gobernador Juan Pablo López. Al iniciar la campaña, Berón de Astrada y su Ministro Pedro Díaz Colodrero difundieron una proclama fechada el 28 de marzo, justificando su actitud, bajo el lema ¡Viva la Federación Argentina! Era una larga expresión de agravios: incriminaba a Rosas haber desconocido la autonomía de la Provincia de Córdoba, no cumplir el Pacto Federal su declaración de guerra contra Santa Cruz, y su conducta en la cuestión francesa.
Para fines de marzo de 1839, ambos Ejércitos
enemigos se aproximaron a la frontera que los separaba. El de Corrientes fuerte
en alrededor de 5.000 efectivos, y el de Entre Ríos en algo más de 6.000. Ninguna
noticia se tenía del general Rivera en el Estado Oriental. El 30 de marzo las
fuerzas de Berón de Astrada acamparon sobre el camino que conducía a Entré
Ríos, cerca de la margen sur del arroyo Pago Largo. Próximos estaban los montes
aledaños al río Mocoretá, límite entre ambas provincias.
El día 31 por la mañana, el general Pascual de Echagüe abandonó sus posiciones, y marchando por el camino indicado, invadió Corrientes, arrollando a la caballería de Ramírez. Éste se replegó en confusión sobre el Ejército Correntino. Era ya cerca de mediodía y las fuerzas de Berón de Astrada se disponían a comer, cuando tras el primer parte de su vanguardia se pudo escuchar el tiroteo que anunciaba la proximidad del enemigo. Echagüe avanzaba en tres columnas paralelas, y sin variar este dispositivo entró en batalla. El Gobernador de Entre Ríos conducía la columna de la izquierda, el general Servando Gómez (oriental) el centro, y el general Justo J. de Urquiza la derecha. El coronel Vicente Ramírez se retiraba en desorden y lo hizo sobre el ala derecha de sus camaradas, ocasionando confusión en sus filas, pero el centro correntino avanzó disparando sus fusiles y cañones. Pronto la caballería de Corrientes abandonó el campo de batalla con sus jefes Olazábal, Ramírez y López. No ocurrió lo mismo en el centro: allí murieron el propio coronel Berón de Astrada, y los coroneles Navarro y Rolón. La infantería correntina fue dividida, y la que no se entregó prisionera en los primeros momentos, comenzó a retirarse hacia los montes vecinos al río Mocoretá para buscar la salvación en ellos.
Un grupo de infantes que se rindió primero al norte del arroyo Pago Largo fue rodeado por la caballería entrerriana y pasado a cuchillo. Un oficial entrerriano de apellido Calvento con una larga tira de cuero blanco que sobaba con empeño, y haciendo gala de su entretenimiento decía riéndose: ¡Éste es el cuero del salvaje unitario Berón de Astrada!”. Juan Bautista Botello, quien siendo mozo de 15 años recorrió el campo de batalla tres días después de librada:
"El
campo estaba cubierto de cadáveres, en grupos más o menos grandes: había
muchos degollados y también mujeres degolladas. En la costa del arroyo Pago
Largo vi muchos muertos. Se hallaba el cuerpo del
Gobernador Berón de Astrada, y el del coronel Navarro; ambos sobre un cuero de
garras, los dos completamente desnudos. El de Berón estaba boca abajo: un
cuerpo muy blanco, sin una oreja, y notándose que le habían sacado una lonja
como de cuatro dedos de ancho desde la raíz de la nuca hasta la
rabadilla".
El entonces joven oficial de la artillería correntina (luego General oriental) Ventura Rodríguez escribió en sus Memorias que al cadáver del Gobernador “un tal Calvento le sacó una lonja de la piel de las espaldas para hacerle una manea al Restaurador". El general Paz alude durante su campaña en Entre Ríos en 1842 a “un comandante de los tiempos de Artigas y Ramírez, de tristísima celebridad”, que era el teniente coronel Mariano Calvento. El degüello de prisioneros, que ordenó el general Urquiza: éste mismo, al tiempo de negar la afrenta al cadáver de Berón, admitió su responsabilidad en lo último.
lunes, 3 de diciembre de 2018
Genaro Berón De Astrada
| Por Horacio Antúnez | |||||||
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El Mártir de Pago Largo, Juan Genaro Berón de
Astrada nació el 19 de septiembre de 1801, eran sus padres Juan Vicente Berón
de Astrada, trabajador rural de temple valeroso, y María Paula Camelo, moza de
hogar, con impresionantes ojos claros, grandes y expresivos, que nuestro
prócer, héroe y mártir heredo. Fray José de la Quintana educó e
instruyó a Berón de Astrada. Es oportuno acotar que Fray José, antes de vestir los
hábitos franciscanos fue lava copas en una pulpería de Buenos Aires.
Siendo joven, Berón de Astrada trabajó en una casa de comercio de la ciudad y
luego en Bs. As. Regreso a Corrientes en 1822, cuando se incorporó al Batallón
Cívico. Durante el primer gobierno de Ferré fue ascendido a ALFÉREZ. En 1827
hizo la campaña a Curuzú Cuatiá contra los indios del sur de la provincia. En
1833 fue ascendido a Teniente Coronel. Participó en el levantamiento de RIVERA
contra ORIBE en 1836. Fue un joven de recomendables cualidades personales,
inteligente, estimado por sus compañeros, de carácter accesible y prudente.
Alguna relación vincula a Urquiza, su vencedor, y a Berón de Astrada: jóvenes,
los dos fueron modestos empleados de comercio, pero ya hombres los años
perfilan sus características diferentes, a Urquiza lo gobierna el pensamiento,
a Berón de Astrada el sentimiento: uno es su cerebro, el otro un corazón.
En 1837, cuando la legislatura lo designó para reemplazar al gobernador
ATIENZA Astrada fue ascendido a Coronel. Tenía 36 años, debió jurar el 16 de
enero a las 09,00hs de la mañana, pero solamente lo hizo cinco días después, el
21 a la misma hora, invocando en justificación de la tardanza, estar rodeado de
impedimentos... ¿imaginan cuales eran esos impedimentos? Carecía de ropa
adecuada para vestir en la trascendente ceremonia de asumir el mando. Hombres
como nuestro prócer, héroe y mártir, que coadyuvaron con la patria, que le
dieron su organización, sus leyes, su conformación de estado, su independencia,
que pelearon y murieron por ella, eran generalmente pobres- lo que hay que
resaltar y tener siempre presente en nuestro constante recuerdo.
El 31 de marzo de 1839 se libró la Batalla de Pago Largo en el Departamento de
Curuzú Cuatiá, entre el primer ejército libertador de las fuerzas Correntinas
al mando del Gobernador Astrada y el de la Confederación, comandado por ECHAGÜE Y
URQUIZA. Vencieron los federales, quienes trataron con gran saña a los
vencidos. El primer Ejercito Libertador quedó completamente destrozado,
perecieron Berón de Astrada y 1900 correntinos más, entre oficiales y tropas.
Además cayeron 800 prisioneros que luego fueron degollados, se perdió el
archivo de Berón de Astrada, un estandarte, 160 tercerolas o carretas y 4000
caballos.
Los datos históricos dicen que llegado el día del combate, Genaro Berón de Astrada se encontraba sereno y entusiasta, a la vez que con la grandeza profunda de su causa, creía con fe intensa en la justicia, en la razón que lo acompañaba. Así, recorrió montado en su hermoso caballo bayo el frente de sus tropas, arengándolas con frases ardientes y bravas. La batalla duró cuarenta y cinco minutos. El cuerpo sin vida del Gobernador no fue respetado ni considerado su honor y jerarquía; una vez muerto en el campo de batalla, su cuerpo tenía18 lanzazos, fue mutilado, los oficiales federales por orden de Urquiza le sacaron una oreja y una lonja de piel de su espalda, con que luego hicieron una manea para obsequiar al Brigadier Gral Rosas quien la usaría en su caballo. Este mes de marzo se cumple 180 años de su muerte en el campo de batalla, son recordadas las palabras dichas a sus hombres en momentos que se dio cuenta que estaba todo perdido, que la derrota era inminente. ”He venido a vencer o morir”. Alguien, no se sabe quién, dícese que fue un humilde sacerdote quien arriesgo la vida, una vez finalizado el combate escondió el cuerpo destrozado y a fin de que no cayera en las manos asesinas de los triunfadores, lo seccionó colocando los pedazos en una bolsa con cal y en esa forma los condujo, a caballo, desde Curuzú Cuatiá hasta Corrientes. Llegó tarde; esperó que se hiciera de noche y cerca de las doce, entregó los despojos a la dos hermanas de nuestro prócer, héroe y mártir, permitiéndoles a las señoritas Niella que cortaran unos cabellos de la hermosa cabeza destrozada, luego estas piadosas mujeres lo trasladaron al cementerio de La Cruz, colocándolo en el sepulcro junto a su madre. Los restos del Mártir Berón de Astrada descansan en la iglesia Catedral de Corrientes |
jueves, 28 de diciembre de 2017
Genaro Berón de Astrada y la Batalla de Pago Largo
Al producirse el Bloqueo francés al Río de la Plata el gobernador Correntino Genaro Berón de Astrada intento llegar a un entendimiento con la flota francesa a través del ministro santafesino Cullen pero todo quedó en nada a la muerte del gobernador Estanislao López. Berón de Astrada se alzó contra el Restaurador, con la anuencia del congreso provincial, el 28 de diciembre de 1838. Firmó un tratado de alianza con los emigrados unitarios de Montevideo y con el general Fructuoso Rivera. Éste forzó la renuncia al gobierno del general Oribe, mientras Berón organizaba un ejército de unos 5.000 hombres, cerca de Curuzú Cuatiá, en el sur de la provincia. Falto de oficiales experimentados — los únicos con los que contaba eran el general Olazábal y algunos tuvichás (caciques) guaraníes — enfrentó al gobernador entrerriano Echague en la Batalla de pago Largo. Este, que contó con la participación clave del entonces coronel Urquiza, lo derrotó completamente en una cruenta batalla, en la que resultaron muertos varios oficiales y muchos cientos de soldados. Al ver la derrota, Berón de Astrada huyó, pero fue alcanzado y muerto.
El 31 de marzo de 1839 se libró la Batalla de Pago Largo en el Departamento de Curuzú Cuatiá, entre el primer ejército libertador de las fuerzas Correntinas al mando del Gobernador Astrada y el de la Confederación Argentina, comandado por ECHAGÜE Y URQUIZA. Vencieron los federales, quienes trataron con gran saña a los vencidos. El primer Ejercito Libertador quedó completamente destrozado, perecieron Berón de Astrada y 1900 correntinos más, entre oficiales y tropas. Además cayeron 800 prisioneros que luego fueron degollados, se perdió el archivo de Berón de Astrada, un estandarte, 160 tercerolas o carretas y 4000 caballos.
Los datos históricos dicen que llegado el día del combate, Genaro Berón de Astrada (1801-1839) se encontraba sereno y entusiasta, a la vez que con la grandeza profunda de su causa, creía con fe intensa en la justicia, en la razón que lo acompañaba. Así, recorrió montado en su hermoso caballo bayo el frente de sus tropas, arengándolas con frases ardientes y bravas.
El "Mártir de Pago Largo", Juan Genaro Berón de Astrada nació el 19 de septiembre de 1801, eran sus padres Juan Vicente Berón de Astrada, trabajador rural de temple valeroso, y María Paula Camelo, moza de hogar, con impresionantes ojos claros, grandes y expresivos, que nuestro prócer, héroe y mártir heredo. Fray José de la Quintana educó e instruyó a Berón de Astrada. Es oportuno acotar que Fray José, antes de vestir los hábitos franciscanos fue lava copas en una pulpería de Buenos Aires. Siendo joven, Berón de Astrada trabajó en una casa de comercio de la ciudad y luego en Bs. As. Regreso a Corrientes en 1822, cuando se incorporó al Batallón Cívico. Durante el primer gobierno de Ferré fue ascendido a ALFÉREZ. En 1827 hizo la campaña a Curuzú Cuatiá contra los indios del sur de la provincia. En 1833 fue ascendido a Teniente Coronel. Participó en el levantamiento de RIVERA contra ORIBE en 1836. Fue un joven de recomendables cualidades personales, inteligente, estimado por sus compañeros, de carácter accesible y prudente. Alguna relación vincula a Urquiza, su vencedor, y a Berón de Astrada: cuando jóvenes, los dos fueron modestos empleados de comercio, pero ya hombres los años perfilan sus características diferentes, a Urquiza lo gobierna el pensamiento, a Berón de Astrada el sentimiento: uno es su cerebro, el otro un corazón.
En 1837, cuando la legislatura lo designó para reemplazar al gobernador ATIENZA Astrada fue ascendido a Coronel. Tenía 36 años, debió jurar el 16 de enero a las 09,00hs de la mañana, pero solamente lo hizo cinco días después, el 21 a la misma hora, invocando en justificación de la tardanza, estar rodeado de impedimentos... ¿imaginan cuales eran esos impedimentos? Carecía de ropa adecuada para vestir en la trascendente ceremonia de asumir el mando. Hombres como nuestro prócer, héroe y mártir, que coadyuvaron con la patria, que le dieron su organización, sus leyes, su conformación de estado, su independencia, que pelearon y murieron por ella, eran generalmente pobres- lo que hay que resaltar y tener siempre presente en nuestro constante recuerdo.
Este mes de marzo se cumple 179 años de su muerte en el campo de batalla, son recordadas las palabras dichas a sus hombres en momentos que se dio cuenta que estaba todo perdido, que la derrota era inminente. ”He venido a vencer o morir”. Alguien, no se sabe quién, dícese que fue un humilde sacerdote quien arriesgo la vida, una vez finalizado el combate escondió el cuerpo destrozado y a fin de que no cayera en las manos asesinas de los triunfadores, lo seccionó colocando los pedazos en una bolsa con cal y en esa forma los condujo, a caballo, desde Curuzú Cuatiá hasta Corrientes. Llegó tarde; esperó que se hiciera de noche y cerca de las doce, entregó los despojos a la dos hermanas de nuestro prócer, héroe y mártir, permitiéndoles a las señoritas Niella que cortaran unos cabellos de la hermosa cabeza destrozada, luego estas piadosas mujeres lo trasladaron al cementerio de La Cruz, colocándolo en el sepulcro junto a su madre. Los restos de Genaro Berón de Astrada descansan en la iglesia Catedral de la Provincia.
jueves, 1 de junio de 2017
Brigadier Gral Pascual Echague
Nació en Santa Fe en 1797. En 1818 se graduó de Dr. en teología en la Universidd de Córdoba. Fue maestro por poco tiempo, y después secretario y luego ministro del gobernador Estanislao López. Representó a su provincia en la firma de los tratados de 1823 con Entre Ríos, y el Pacto Federal de enero de 1831. Se unió al ejército por primera vez en la campaña de 1829 contra los unitarios de Lavalle, luchando en Puente de Márquez. Acompañó al ejército contra córdoba, y fue el encargado de negociar la rendición de la capital tras la prisión del general Paz, influyendo en el buen trato que se les dio a los prisioneros. Pasó por primera vez a Entre Ríos en diciembre de 1831, enviado por López para imponer la paz en la provincia. Fue electo gobernador en 1832. Habría que ponerse a revisar si existe otro caso similar al de Pascual Echagüe, que fue gobernador de dos provincias y de manera LEGAL (no de facto como por ejemplo Paz)
Pero el caso de Don Pascual es muy llamativo, porque gobernó primero Entre Ríos entre 1832 y 1841, para pasar después a dirigir su provincia natal, Santa Fe, desde 1842 a 1851. Es decir que, por casi veinte años, fue mandatario en forma casi ininterrumpida en la región del Litoral. Lo más llamativo es que quien se mantuviera en tan relevante posición política durante tanto tiempo no contó, como López en Santa Fe o Urquiza en Entre Ríos, con un poder propio. Fue promocionado al gobierno de Entre Ríos por Estanislao López en 1832 y, cuando tomó distancia de éste, hacia 1836, se sostuvo con el apoyo de Juan Manuel de Rosas. El hombre fuerte de Buenos Aires fue quien lo llevó a la gobernación de Santa Fe después de mandarlo con tropas suficientes como para deponer a su nuevo enemigo, don Juan Pablo López, cuando aún se disputaba la sucesión política de Estanislao López, fallecido en junio de 1838. Todavía habría de tener Echagüe oportunidad de gobernar una tercera provincia en 1859, cuando actuó como interventor nacional en Mendoza, designado por el gobierno de la Confederación. Fue descripto por sus contemporáneos como un hombre moderado y mereció menciones elogiosas de Sarmiento, del General Paz, su adversario en Caaguazú, y de Garibaldi, quien fue su prisionero. Rosas le aplicó el mote de “Badana” en referencia a su lenidad, que contrastaba con las prácticas violentas de hombres tan notorios como el mismo Rosas, Oribe, Urquiza o Quiroga. Teniendo en cuenta su tiempo y sus circunstancias, la obra administrativa de Echagüe en Entre Ríos fue progresista. Saneó las finanzas, mejoró la recaudación fiscal, fomentó la educación, tomó medidas aduaneras en concordancia con la ley de Rosas, fundó las ciudades de La Paz y Diamante, habilitó el puerto de Concordia, diseñó la bandera provincial, practicó reformas al Estatuto de la provincia, reorganizó la Justicia y las comandancias militares, instaló una imprenta y propició la edición de libros y periódicos.
Se enfrentó al separatismo correntino: Durante casi tres años de guerra, Echagüe derrotó primero a Berón de Astrada en Pago Largo en 1839, pasó después al Uruguay y se enfrentó con Rivera en Cagancha, sin resultado definido, y regresó para confrontar con Lavalle en Don Cristóbal y Sauce Grande, sin poder impedir que cruzara Entre Ríos en su marcha hacia Buenos Aires. Volvió a invadir Corrientes, pero el cordobés general unitario Paz lo venció el 28 de noviembre de 1841, en Caá guazú. La caballería entrerriana no pudo maniobrar y se perdió casi completa. Echagüe renunció a su cargo de gobernador y se refugió en Buenos Aires. En su lugar fue nombrado Urquiza
Al pasar a gobernar la provincia de Santa Fe, después de vencer a Juan Pablo López, Echagüe procuró no fomentar los enfrentamientos y propició la amnistía política. Continuó aplicando medidas progresistas en materia educativa y cultural, para lo que fundó una biblioteca, un establecimiento de educación preparatoria y varios periódicos que contaron con protección oficial. Tuvo que rechazar una invasión de Juan Pablo López en 1845 y ese mismo año coordinó con Rosas las acciones defensivas contra la flota anglofrancesa que produjeron los combates de la Vuelta de Obligado y de la Angostura del Quebracho, este último en la ribera santafesina. Después del Pronunciamiento de Urquiza en 1851, y cuando avanzaba el Ejército Grande, Echagüe se dirigió a Buenos Aires con muy pocos hombres. Acompañó a Rosas al destierro y, luego de recorrer parte de Europa, regresó en 1854 convocado por el presidente Urquiza. Durante su ausencia, su familia se había instalado en Paraná, ya que en Santa Fe sus bienes estuvieron bajo embargo hasta 1857. Radicado nuevamente en Entre Ríos, Echagüe formó parte del Congreso de la Confederación como senador por Catamarca hasta 1861. Fue además, como queda dicho, interventor en Mendoza en 1859, convencional constituyente por La Rioja en 1860 y senador por Santa Fe cuando, paralelamente, se desempeñaba como ministro de Guerra del presidente Derqui, en el momento de la crisis consecuente de la batalla de Pavón. Los vínculos de Pascual Echagüe con la provincia de Entre Ríos fueron muy sólidos y se prolongaron después de su mandato. Al regreso del exilio hizo de Paraná su residencia permanente, aunque, después de Pavón, vivió parte de su retiro en su estancia San Gabriel, en el departamento La Paz, donde falleció en julio de 1867. Sus restos fueron sepultados en la ciudad de Paraná, donde se encuentran actualmente.