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lunes, 6 de enero de 2014

El Pacto Federal

Por Oscar Denovi

Si, no se trata de un error. El 4 de enero de 1831 firmaban en la ciudad de Santa Fe los representantes de las provincias de Buenos Aires (José Maria Rojas y Patrón), Santa Fe (Domingo Cullen) y Entre Ríos (Antonio Crespo), el Pacto Federal. Ley fundamental de la Nación, según la designación – por demás justa – que se le dio en mayo de 1852 en el Acuerdo de San Nicolás. (1)
Nos proponemos demostrar, contra la disminución de la importancia que le han asignado los seguidores de la escuela liberal a este pacto, la trascendencia que en realidad tuvo, así como desterrar la falsa periodización histórica que posterga hasta 1853 el inicio de la organización nacional, cuando es este instrumento de 1831 el que verdaderamente da impulso al proceso organizativo, fundando la Confederación Argentina, que posibilitó luego la organización a la que alude la historiografía oficial, imperfectamente adaptada a la realidad política de la Nación por la Constitución de 1853. (2)
Las palabras de Mitre que transcribimos en la cita uno, son suficientemente elocuentes en cuanto que este Pacto Federal significó mucho para la Nación. En ese año de 1831, estaban enfrentadas la Liga Litoral, constituida por Corrientes (que adhirió al Pacto treinta días después, por no acordar con la posición de Buenos Aires), Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires, provincias federales, y la Liga del Interior, constituida por Córdoba, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, San Juan, Mendoza, San Luis y Salta, provincias unitarias. (3)
En mayo José Maria Paz cae prisionero de las tropas de Estanislao López, gobernador de Santa Fe, y la Liga queda reducida a Tucumán, que cae en noviembre después de la derrota de Lamadrid por Facundo Quiroga en la Ciudadela. En el entretanto el Pacto Federal irá siendo suscripto por las provincias liberadas por Quiroga antes de la caída en prisión de Paz – acontecimiento estratégico que obligó a Paz a mover sus tropas hacia la frontera con Santa Fe – que en circunstancias fortuitas lo hacen ser prisionero del Patriarca de la Federación, al ser boleado su caballo al confundir una patrulla amiga con una enemiga.
Es decir, hacia principios de 1832, cuando ya el gobierno de la provincia de Buenos Aires había pasado de manos de Rosas a su sucesor González Balcarce, la totalidad de las provincias se acogían a la invitación que se había formalizado para que todas se adhirieran al pacto, bajo las condiciones establecidas en el art. 8 del mismo, que exigía la aceptación de la adhesión por todas las signatarias, y la forma Federal de gobierno.
La significación política institucional
Desde 1810 diversos instrumentos provisionales establecieron una forma transitoria de gobierno que, salvo la Primera Junta en su transformación en la Junta Grande, significaron la sujeción a los dictados de Buenos Aires, para ese territorio indefinido que primero fueron las Provincias Unidas del Sud y luego las Provincias Unidas del Río de la Plata. Reemplazada la Junta Grande por el Primer Triunvirato y disuelta la Junta Conservadora por dicho gobierno, se retoman las formas unitarias de gobierno, propias de la monarquía borbónica y el pensamiento del despotismo ilustrado, estructura que se mantiene en cuanto al gobierno de Buenos Aires hasta la batalla de Cepeda, que termina con la ficción más profunda o menos según los gobiernos y la situación internacional, del gobierno central de la patria. En 1819 una constitución unitaria provoca la guerra a Buenos Aires y poco después Cepeda, la batalla de un minuto, que derrota a los directoriales y promueve el Pacto del Pilar, que define la forma federal como “la forma adoptada por los pueblos de la República”. (4)
A partir de 1820 las provincias se rigen por sus propias instituciones, algunas sancionando constituciones, Santa Fe 1819, Corrientes 1821, Entre Ríos 1822, Córdoba 1821, otras lo harán más tarde y bastante imperfectamente, pero todas en la forma más perfecta o más simple adoptan disposiciones referidas a sus poderes públicos. En 1826 Rivadavia y sus seguidores promoverán otro intento “constitucional” que culmina en el proyecto unitario de 1826. Otra vez la guerra civil, que además provoca la pérdida diplomática de la guerra con Brasil, y la Provincia Oriental, que pasa a ser independiente.
Toda esta situación desquiciante, que culmina con el crimen de Dorrego, deja de ser de esta naturaleza a partir de la liquidación de la Liga del Interior a fines de 1831, y el país se encamina por un régimen de progreso (ver la última carta de San Martín a Rosas de 1850) bajo la Confederación Argentina, salvo los años 1833 y 1834 como consecuencia de los desaciertos de Balcarce y Viamonte y las conspiraciones unitarias que se extenderán, dentro del territorio nacional hasta 1835.
Asumido Rosas, hasta su caída, y hasta el 11 de septiembre de dicho año en que se produce la revolución que segregó hasta 1860 la provincia de Buenos Aires, la regulación prevista por el Pacto Federal cumple la función por la que tanto se había bregado infructuosamente desde el inicio de la revolución de Mayo. La Organización Nacional, estaba dando sus primeros pasos, a la luz de jóvenes instituciones que se iban adaptando y perfeccionando al compás de la maduración política que permitía, un país que no dejaba de ser hostilizado desde el exterior, y apoyada esa acción destructora por poderosos países europeos.
Además, el Pacto recogió la forma institucional mayoritariamente querida por el pueblo de la patria, y que fuera combatida por quienes ciegos en su ideología y en sus sentimientos clasistas, veían en el pueblo de su tierra, la barbarie, el atraso y el oscurantismo.
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(1) Además de decirlo textualmente el Pacto de San Nicolás, Bartolomé Mitre en 1862 reconocerá: “Ese tratado es la única Ley Fundamental de la República, el único vínculo que ata las provincias argentinas, el único fanal que ha ardido constantemente en medio de la horrible borrasca en que nos hemos agitado, azotados por el viento furibundo y nadando en un mar de sangre. Todas las constituciones nacionales, todos los tratados interprovinciales, todo ha naufragado, menos esa ley, ese pacto social federativo que es la piedra angular sobre la cual se quiere hoy construir el edificio de la organización nacional”. Párrafos que suscribimos, sólo que atribuimos los aspectos negativos a los compañeros ideológicos de Mitre.
(2) La constitución de 1853 fue inspirada en muchos aspectos, y aun copiada de la constitución norteamericana. (Al respecto el diputado Juan María Gutierrez dijo en el recinto: “la Constitución es eminentemente federal; esta vaciada en el molde de la de los Estados Unidos, única federación que existe en el mundo, digna de ser copiada”. No obstante, a pesar del sesgo económico liberal que rompía con la práctica económica argentina de entonces, protectora de los sectores sociales más expuestos, la constitución de 1853 no ha sido totalmente la promotora de todos los males argentinos. Fue en cambio la reforma “ad hoc” de 1860, que rigió gran parte de la vida argentina, y que modificó las autonomías federales de las provincias, proporcionando herramientas que permitirían el abuso de las concepciones capitalistas y su secuela de miserias. Este punto es un tema que debe tratarse con la debida extensión, no apropiada a este artículo.
(3) No se corresponde a la realidad la calificación de unitarias a estas provincias, ni el jefe de ellas encuadra por ese tiempo, totalmente como un jefe unitario. José María Paz que de él hablamos, se comportó como un unitario en ésta y en épocas posteriores, pero anteriormente compartió con Bustos y Heredia, jefes federales, el comando de la sublevación de Arequito, obviamente contra los directoriales de Buenos Aires. Tomó Córdoba derrocando a Bustos, y constituyó a partir de esta provincia dicha Liga en alianza con Gregorio Araoz de Lamadrid. El resto de las provincias fueron derrotadas militarmente y sus gobiernos fueron removidos por esa vía.
(4) La forma Federal tiene muchos antecedentes, en su mayoría absoluta promovida por las provincias litorales. 1°) La capitulación de Manuel Belgrano en su fallida expedición al Paraguay, incluye en los párrafos finales, la posibilidad de establecer una Confederación para unir aquel territorio, a lo que hasta ese momento era el territorio del Virreinato. 2°) Art. 6° del Acta de Reconocimiento de la Asamblea de 1813, Banda Oriental 5 de abril de 1813 dice:”Será reconocida y garantida la confederación ofensiva y defensiva de esta Banda con el resto de las Provincias Unidas, renunciando cualquiera de ellas a la subyugación a que se ha dado lugar por la conducta del anterior gobierno” (Primer Triunvirato). 3°) Instrucciones para la Asamblea Constituyente, 13 de abril de 1813 Art.2° “No admitirá otro sistema que el de la confederación para el pacto recíproco con las Provincias que forman nuestro Estado”. 4°) Acuerdo Rondeau - Artigas del 19 de abril de 1813 art1° de la Provincia Oriental del Uruguay de la misma fecha: ”La Provincia Oriental entra en el rol de las demás Provincias unidas. Ella es una parte integrante del Estado denominado Provincias Unidas del Río de la Plata. Su pacto con las demás Provincias es de una estrecha, e indisoluble confederación ofensiva y defensiva. Todas las provincias tienen igual dignidad, iguales privilegios y derechos, y cada una de ellas renunciará al proyecto de subyugar a otra”. 5°) Proyecto de Constitución (sin fecha) art. 1°) “El título de esta confederación, será: Provincias Unidas de América del Sud” .Del segundo al 5º punto de esta cita ver “La Provincia Oriental”, Alberto Gonzalez Arzac, Colección Estrella Federal, Edit. Inst. Nacional de Inv. Hist. Juan Manuel de Rosas, pag 50 a 54.
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Oscar Denovi es Miembro de Número del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. Profesor de Historia Política Argentina en la Universidad Católica de La Plata en la subsede San Martín.

martes, 5 de febrero de 2013

Obra y legado de Juan Manuel de Rosas en el bicentenario

Por el Licenciado Aritz Recalde

Rosas y el frente político interno. El contexto de asunción de los dos gobiernos de Rosas está estrechamente ligado a los conflictos políticos internos entre unitarios y federales: ocupó el primer gobierno en el año 1829 luego del asesinato de Manuel Dorrego y en el año 1835 lo hizo tras la ejecución de Facundo Quiroga. La acción disgregadora y violenta de los unitarios, que no por casualidad fueron tildados de “salvajes unitarios”, operó como un fuerte escollo para la unidad e integración nacional. A dicho conflicto, se le sumó la existencia de divisiones en el frente político federal entre figuras disimiles como eran Estanislao López en Santa Fe, Juan B. Bustos en Córdoba, Gervasio Artigas en la Banda Oriental o Manuel Dorrego[1]. El gobierno de Bernardino Rivadavia (1826-27) exacerbó el enfrentamiento interno del país a partir de sus iniciativas de crear un Banco privado (Banco Nacional), de contraer empréstitos onerosos con Inglaterra, de hacer negocios mineros con la Mining en La Rioja, de promover la Constitución unitaria de 1826 o permitiendo que Uruguay se separe del país pese al triunfo militar argentino. La gestión unitaria colocó en pie de guerra a las provincias frente a Buenos Aires poniendo en peligro la unidad territorial. Otro conflicto que enfrentó Rosas fue la compleja relación existente entre los pueblos originarios y la forma de vida de los criollos americanos. La economía. Las guerras de la independencia y el libre cambio comercial inaugurado en 1809 y ratificado en 1811 y 1813 (Primer Triunvirato) deterioraron la estructura productiva del país. Los costos humanos y económicos de la independencia implicaban la necesidad de aunar voluntades para reconstruir el continente. Por el contrario, los proyectos unitarios se abocaron a profundizar los conflictos políticos internos, priorizando sus intereses de clase sobre los del país. Estas acciones incluyeron la negativa de Buenos Aires de financiar a San Martin en la guerra contra los realistas del Perú o la acción del Banco rivadaviano que no apoyó a Dorrego en la guerra contra el Brasil. Asimismo, el librecambio impulsado por los unitarios fue un medio de destrucción de las economías artesanales del interior del país.
Rosas asumió su primer gobierno en el marco de una profunda crisis política del continente. El resultado de las guerras de la independencia y de la gestión del gobierno de Rivadavia, fueron perjudiciales para el funcionamiento del país y la región. El antiguo Virreinato del Rio de La Plata creado en el año 1776 para detener el avance portugués, se fragmentó y lejos de contener la acción del imperio lusitano, se encontraba debilitado frente a sus operaciones en la cuenca del Plata. La guerra con Brasil del año 1827 ocasionada por la ocupación del Uruguay o la participación lusitana y británica en la Batalla de Caseros de 1852, son elementos fundamentales a tener en cuenta para comprender el proceso rosista. Del antiguo Virreinato se produjeron las escisiones del Paraguay, del Alto Perú, el Uruguay y de las Provincias Unidas. Asimismo, Rosas debió enfrentar una guerra contra el mariscal Santa Cruz de la confederación peru – boliviana, que intentó apoderarse los territorios de Jujuy y de Salta. A dicha complejidad, se le sumó la acción de los imperialismos Europeos que en la misma época ocuparon territorios en Asia y África y los mantuvieron hasta entrado el siglo XX[2].

Rosas y el frente político interno. La primer tarea que desarrolló Rosas fue la de promover la unidad de los federales. Lo rubricó con la firma del Pacto Federal de 1831[3] entre Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires, a la cual se sumo Corrientes y el conjunto de las provincias argentinas. Unificado el frente político, Rosas y los federales enfrentaron y derrotaron militarmente a los Unitarios expresados en José María Paz. Estas acciones oficiaron como un elemento de unidad nacional y permitieron la reconciliación entre Buenos Aires, el litoral y el interior. A partir de aquí, Rosas inició una acción política con los pueblos originarios que se caracterizó por la negociación y el enfrentamiento[4]. La primera modalidad implicó el reconocimiento de las comunidades, su integración a las tareas de las estancias, la entrega de bienes materiales –cabezas de ganado, etc.- o la vacunación de sus miembros. Con otro grupo de indígenas ligados al tráfico comercial con Chile, desarrolló una tarea de hostigamiento y persecución (campañas de 1833). Para alcanzar su finalidad Rosas motorizó a los sectores populares, cuestión que le valió duras imputaciones de Alberdi que lo acusó críticamente en la obra Derecho Publico Provincial Argentino de aplicar el sufragio universal y de apoyarse en el “populacho”.
La economía. En su primer gobierno (1829-32) Rosas no innovó demasiado. Es a partir del año 1835 con la sanción de la Ley de Aduanas, cuando Rosas inició una nueva etapa en la política del país caracterizada por proteger y promover la industria artesanal y la estancia capitalista. Asimismo, Rosas incautó el Banco Nacional de Rivadavia y creo la Casa de la Moneda que dio credibilidad a nuestro patrón monetario. Cancelo la hipoteca de nuestro suelo realizada por Rivadavia e intentó cobrar el canon de enfiteusis, lo cual lo enfrentó a los grandes terratenientes (“Libres del Sur”). Derrotados los latifundistas Rosas desarrolló una política de entrega de tierras a colonos y a militares que fueron apoyados con créditos de la Casa de la moneda. En el año 1837 prohibió la salida de oro y plata para frenar su fuga al extranjero y el defalco del país. La aplicación de la Ley de Aduanas se vio obstruida en parte por las agresiones imperialistas inglesas y francesas.
Rosas y el frente político externo. Una vez que Rosas consiguió la unidad de los federales y de las provincias, inició las acciones para organizar el Sistema Americano que consistió en reunir en un régimen federal al antiguo Virreinato. En este marco, se enfrentó y derrotó al imperialismo francés que protagonizó el bloqueo de 1838 y al anglo francés de 1845. La acción antiimperialista de Rosas fue reconocida por José de San Martín que se ofreció a combatir a Inglaterra y a Francia y le entregó su sable utilizado en la Independencia de Chile, Argentina y Perú a modo de reconocimiento[5].
El paso siguiente era vencer al imperio Brasileño y por eso se le declaró la guerra en 1851. Con estas y otras finalidades, mantuvo el control de la Aduana desde Buenos Aires, cuestión que lo enfrentó a otras provincias. Las acciones ideológicas[6], comerciales y políticas de los unitarios, la derrota de Oribe en Uruguay, el imperialismo británico y los errores y traiciones políticas de Urquiza y el Ejercito Grande, le impidieron culminar su obra que se vio interrumpida en la batalla de Caseros. Lo que vino después es conocido por todos: los países del Virreinato separados[7] y sumergidos en el subdesarrollo y la violencia en las batallas de Pavón, en la Guerra de la Triple Alianza y en las políticas de la presidencia de Bartolomé Mitre.




[1] No fue fácil ni lineal la relación entre los dirigentes políticos federales que Rosas reunió para organizar el país. Por ejemplo, Bustos desde el Ejército del Norte se enfrentó a López y éste último había combatido contra Artigas luego del Tratado de Pilar.
[2] Las potencias expandieron sus territorios coloniales en paralelo a su agresión al continente americano y a Rosas. Francia y por citar un caso, ocupó Argelia desde 1830 e Inglaterra tomó posesiones en Egipto (1882) o en China tras la Guerra del Opio de 1839 obteniendo el libre comercio con ese país y la posesión Hong Kong. El protectorado sobre la India ejercido por los británicos se expandió considerablemente en la misma época que se agredía a Rosas. La diferencia sustancial entre estos y los otros casos, es que Rosas y la Confederación derrotaron al imperialismo.
[3] Uno de los puntos del acuerdo rubricados en el Pacto era la futura organización de una asamblea para sancionar una Constitución. En la opinión de Rosas que se puede rastrear en la Carta a Facundo Quiroga de la Hacienda de Figueroa de 1834, la Constitución debía ser el fin de un proceso de acuerdos mínimos para la organización nacional y nunca su inverso. Si no se garantizaba el orden interno y externo del país y si no se acordaba previamente su forma de gobierno, el texto caería en desgracia. Esta y otras causas, demoraron la sanción del texto constitucional hasta 1853. El documento sancionado en 1853 fue redactado en gran parte por Juan B. Alberdi en base a copiar otros marcos normativos (principalmente en modelo de Filadelfia en EUA). Tal cual lo adelantó Rosas, dicho texto no era una política en si mismo y no fue reconocido por Buenos Aires que sancionó su Constitución centralista en 1854 separándose de la Confederación. Asimismo, la Constitución de 1853 rubricó la dependencia al extranjero y el sistema agroexportador liberal del país. Tal fue la suerte de las leyes sancionadas por los abogados liberales.
[4] La relación entre los criollos y su sistema de vida y producción con los proyectos indígenas fue complejo. La política colonial española había establecido la ocupación durante siglos y habitaban America en la época de Rosas diversas razas. Frente a dicha realidad, existieron distintas propuestas de articulación. Los unitarios ejecutaron el exterminio del indio como método. Rosas promovió la negociación y la integración al mundo de la estancia de los pueblos originarios. La posibilidad de que Rosas revertiera la ocupación devolviendo los territorios al indígena y migrando al europeo, no era una posibilidad aplicable. Es interesante observar que dirigentes populares como José Hernández mantuvieron reparos y prejuicios sobre el indígena y ellos se pueden leer en el Martín Fierro. Esta cultura de época debe ser atendida para comprender las posibilidades, límites y alcances del modelo propuesto por Rosas.Batallar por la unidad nacional y la del continente, promover la lucha anti imperialista por todos los medios y defender nuestras industrias movilizando a los pueblos, es parte del legado de Juan Manuel de Rosas en el bicentenario.
[5] Rosas legó en testamento el sable al Mariscal paraguayo Francisco Solano López, al cual le reconoció su lucha patriótica en la Guerra de la Triple Alianza contra los mismos enemigos que tuviera Juan Manuel.
[6] Uruguay y Chile oficiaron durante Rosas como un lugar de encuentro y de trabajo de los intelectuales al servicio del imperialismo que promovieron el bloqueo francés y británico contra el país. Posteriormente, apoyaron la intervención brasilera en Caseros que incluyó el ingreso militar de sus tropas a Buenos Aires. Domingo F. Sarmiento, Bartolomé Mitre o Juan B. Alberdi, formaron parte de la tarea. Pedro de Angelis y el Archivo Americano desarrollaron acciones periodistas para detener la acción cultural de los intelectuales cipayos.
[7] Luego de la Batalla de Caseros Justo J. de Urquiza reconoció la independencia de Paraguay y promovió la libre navegación de los ríos y el libre comercio con Europa.

jueves, 9 de agosto de 2012

Conferencia "Los Hitos de la Soberanía" por el Dr. Arturo Pellet Lastra

Crónica del Prof. Jbismarck

El Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas de General San Martín continuando con su labor de divulgación de la verdadera Historia Argentina organizó y nos invitó a concurrir a una notable conferencia.
Dr. Arturo Pellet Lastra (Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, autor de 15 libros de Historia y Derecho, periodista Profesional y Profesor Titular Consulto de Teoría del Estado e Investigador permanente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires) disertó el día 20 de Noviembre del año 2010 en el Museo Brigadier Gral. Don Juan Manuel de Rosas de Gral San Martín, allí se refirió a lo que el consideraba los principales hitos de nuestra Soberanía.
Para el Historiador e Investigador ellos fueron:
a)El golpe de Estado del 25 de Mayo de 1810
b)La Asamblea del año 1813
c)La declaración de la Independencia
d)La firma del Pacto Federal que dio origen a la Confederación Argentina y la unificación de la Nación
e)La Defensa Nacional en la Epopeya del Paraná (que recuerda precisamente el “Día de la Soberanía” con su icono: la hazaña de la Vuelta de Obligado)
f)La posición de Neutralidad sostenida por el Presidente Yrigoyen durante la primera guerra mundial
g)La misma posición sostenida por el Presidente Castillo durante la segunda guerra Mundial
h)La declaración de la Independencia Económica realizada por el Presidente Perón el 9 de julio de 1947
i)La Guerra de Malvinas, a pesar de los horrores diplomáticos del Dictador Galtieri.

Pellet Lastra considera que el 25 de mayo de 1810 se produjo el primer Golpe de Estado ya que fue destituido una autoridad nombrada por la metrópoli española y se formó el primer gobierno autónomo. Este fue el primer paso de un proceso independentista que culmina en la declaración de la Independencia. Sostuvo como figuras fundamentales al Coronel Saavedra Jefe de Patricios, a Manuel Belgrano y a Juan José Paso en su labor técnica.
Luego rescata la figura del General San Martín tanto en la Asamblea del año XIII donde se realizan actos soberanos como la aprobación del Himno, del escudo, de la Bandera y se proclama la “libertad de vientres” permitiendo la libertad a los hijos de esclavos nacidos luego del 31 de enero de 1813.
La declaración de la Independencia para Pellet Lastra. fue posible gracias a las presiones de San Martín, Belgrano y Guemes.
Luego el historiador señalo la importancia del Pacto Federal y no dudo en calificarlo como “Punto de nacimiento político del país” a traves de la creación de la “Confederación Argentina” ya que permitía al Gobernador de Buenos Aires representar diplomáticamente al país dándole un sentido Nacional y gracias a ello el Restaurador Don Juan Manuel de Rosas fue un verdadero Jefe de Estado y su figura trascendió mucho mas de las fronteras, luego de la heroica resistencia ofrecida a las dos grandes potencias mundiales Gran Bretaña y Francia y el triunfo diplomático posterior…lo que le valió el reconocimiento del más grande de los argentinos: el Gral San Martín quien lo elogió públicamente y le legó su Sable glorioso-
Finalmente el Historiador rescató la defensa de la soberanía realizada por los presidentes Yrigoyen y Castillo frente a las multiples presiones en torno a abandonar la neutralidad argentina durante la 1ra y 2da guerras Mundiales. También Pellet señaló como hitos fundamentales la declaración de la Independencia Económica de 1947 realizada por el Gral Perón, ya que sin economía es muy difícil ser soberanos… finalmente señaló la valentía demostrada por nuestros héroes de Malvinas quienes combatieron a las tropas expertas de la NATO en combates desiguales donde mostraron un coraje sin igual.
La Conferencia culminó con un interesante debate.