Rosas
jueves, 3 de octubre de 2024
COMPLEJO MUSEOLÓGICO PINO DE SAN LORENZO
lunes, 24 de agosto de 2020
El paso del Coronel José de San Martín por el pago de los "Santos Lugares" (hoy día General San Martín) yendo a San Lorenzo....
Por el Prof. Julio Otaño
La historia del Regimiento de Granaderos a Caballo, comienza juntamente con la aparición de San Martín en el escenario americano (1812) Con fecha 16 de marzo el gobierno superior provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, con las firmas de Chiclana, Sarratea y Rivadavia, expide el nombramiento efectivo de José de San Martín como Teniente Coronel de caballería y “Comandante del Escuadrón de Granaderos que ha de organizarse”. Para la concreción del mismo, San Martín había expuesto la necesidad de formar un cuerpo modelo, donde privara la calidad humana de sus integrantes sobre la cantidad, núcleo de un ejército disciplinado y moderno, capaz de combatir con todas las probabilidades de éxito contra las veteranas fuerzas del rey.
Formaron en el núcleo inicial de aquel escuadrón: En
la plana mayor como Comandante el Teniente Coronel don José de San Martín; el
Sargento Mayor don Carlos María de Alvear; el Ayudante Mayor don Francisco
Luzuriaga, el Capitán don José Zapiola, el Teniente don Justo Bermúdez, el
Alférez don Hipólito Bouchard, y el
Alférez don Mariano Necochea. Dijo
Espejo “los soldados educados en la
escuela de San Martín eran entonces y han sido después un modelo digno de ser imitados,
por su gallarda apostura, sus airosos movimientos y su arrogante despejo, tanto
en las funciones militares cuanto en las civiles y sociales. ¿Y qué diremos
acerca del aseo personal y la uniformidad del traje. No se toleraba una
manchita en el uniforme, ni un botón no bien limpio. El Jefe del Regimiento de
Granaderos estableció un código de honor cerrado y eficaz”. Con fecha 11 de setiembre de 1812 se crea,
por decreto, el segundo escuadrón, y el 5 de diciembre de ese mismo año, con
las firmas de Rodríguez Peña, Alvarez Jonte y de Tomás Guido como secretario
interino de Guerra, se dispone la formación del tercer escuadrón. Y un decreto asciende a Coronel a San Martín,
con fecha 7 de diciembre de 1812, al mismo tiempo que se establece su cuartel
definitivo en la zona del Retiro, denominado luego de la Revolución de Mayo,
como “Campo de Marte.”
El Regimiento “que nunca fue rechazado y cubrió de
laureles a la Patria, había hecho honor a las palabras de su glorioso Jefe “de
lo que mis Granaderos son capaces sólo yo sé; quien los iguale habrá, quien los
exceda no”.
En ese año y en los
posteriores de la lucha por la independencia, en los reclutamiento realizados
para integrar los ejércitos de la Patria, fueron incorporados muchos vecinos
de Santos Lugares, como por ejemplo Francisco González, incorporado a fines de
1812.
En 1813 también fueron reclutados numerosos esclavos que habitaban esos parajes para integrar el regimiento de libertos. Cinco días antes de la batalla de San Lorenzo, el 29 de Enero de 1813, a las doce de la noche, cruza los caminos dormidos y polvorientos de Santos Lugares al frente de su flamante regimiento de granaderos a caballo, el genio militar de la Independencia Nacional. El bizarro y valiente hombre, entonces Coronel San Martín, que había de llegar a ser el prócer máximo de la nacionalidad, no pensaba al pisar esas tierras que con el andar del tiempo, sobre esa desolaba llanura con pequeños y humildes caseríos, se levantaría la industriosa y pujante población que llevaría su nombre. Comisionado por el Gobierno para que iniciara la campaña de vigilancia de las costas del Paraná, había salido del Cuartel del Retiro el 29 de enero en dirección a la posta de los Santos Lugares, (ubicada donde se encuentra el “Urbión” según el historiador Barbera) donde debía hallar 250 caballos para que montaran sus granaderos.
El guía que le acompañaba extravió el camino, lo cual le hizo llegar tarde a la posta, donde comprobó con sorpresa, que el Maestro de la misma, Pedro Coronel no había recibido orden para tener pronta la caballada, tanto para los granaderos como- para el Regimiento 2 de Infantería.
EI futuro Libertador hizo las sucesivas etapas de
su viaje en horas de la noche, no solo para evitar el cansancio de los caballos
y la tropa que de día hubieran debido soportar el intenso calor estival, sino
también para eludir la vigilancia de los espías enemigos que todavía abundaban
en el Plata.
El coronel San Martin se alojó unas horas ese 29 de
Enero, en la casa del coronel Jose Manuel de la Serna y de su mujer y prima
Doña Manuela Gomez de la Serna, ubicada en la calle Rivadavia y Caseros,cuyos
dueños de casa eran amigos de la familia Escalada. A la madrugada parte, dejando
la infantería que no había conseguido montar, y adelanta un oficial para que
avise a las demás Postas, tuvieran la caballada lista a fin de evitar
inconvenientes tan graves y perjudiciales para su avance. Este antecedente
histórico vincula a la posta de Santos Lugares con el combate de San Lorenzo (3
de febrero de 1813). El 9 de febrero
volvió a pasar el coronel San Martín por Santos Lugares de retorno a Buenos
Aires, triunfador de su primer combate en tierras americanas, al frente de su
caballería, conduciendo los dos cañones, el estandarte y demás pertrechos
tomados al enemigo. Cabe finalmente destacar que el viaje acaballo de ida
y vuelta a San Lorenzo desde Buenos Aires, aproximadamente cuatrocientos cincuenta
kilómetros, sin contar entonces con puentes y taludes para salvar los ríos,
cañadas y bañados, hoy resultaría una extraordinaria hazaña. Mientras se suceden los acontecimientos de nuestra
gesta emancipadora, Santos Lugares sigue su monótona vida de caserío de
campaña, interrumpida de vez en vez por las noticias contradictorias de los
acontecimientos bélicos.
sábado, 4 de mayo de 2019
El Combate de San Lorenzo visto por viajeros británicos
JUAN PARISH ROBERTSON y GUILLERMO P. ROBERTSON. — Dos hermanos ingleses, comerciantes, que viajaron por asuntos de negocios en el Río de la Plata, de 1811 a 1815. Estuvieron en Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes, y sobre todo en Asunción donde conocieron muy de cerca al dictador Francia. Juan visitó a Artigas en Purificación, 1815. Francia los expulsó del Paraguay ese mismo año. Tuvieron también negocios en Chile y Perú. Juan volvió a Inglaterra en 1830 y Guillermo en 1834. Publicaron en ese país Letters on Paraguay (2 vol.) 1838; Francia’s Reign of Terror (1839) y Letters on South America (1843). El ilustre escritor inglés Carlyle se ocupa de los Robertson y de sus libros en su folleto sobre el doctor Francia. El señor Carlos A. Aldao ha traducido los dos volúmenes de Letters on Paraguay, y seis cartas (o capítulos) de Francia’s Reign of Terror, en un volumen con título general de La Argentina en la época de la Revolución.Las Cartas de Sud América, traducidas por José Luis Busaniche, han sido publicadas por la Editorial Emecé en tres volúmenes.
martes, 17 de junio de 2014
Combate de San Lorenzo. 3 de Febrero de 1813
por Luis Maggi
GRANADERO
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PADRES
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EST.
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ORIGEN
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Juan Bautista Cabral
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Francisco y Carmen Robledo
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soltero
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Saladas (Ctes.)
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Feliciano Sylvas
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Francisco Antonio y Florencia Navarro
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Soltero
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Corrientes
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Ramón Saavedra
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José Lorenzo y María Juana Díaz
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casado
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Stgo. del Estero
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Blas Vargas
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Martín y María de los Santos
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soltero
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La Rioja
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Domingo Soriano Gurel
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Juan Gil y Justa Herrera
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soltero
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Ciudad de la Rioja
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José Márquez
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Agustín y Juana Méndez
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soltero
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Córdoba
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José Manuel Díaz
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Juan Antonio y María Barroso
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soltero
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Tulumba (Cba.)
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Juan Mateo Gelvez
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Luís y Francisca Viezma
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soltero
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Cañada de Escobar (Bs. As.)
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Juanario Luna
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Crespín y Mónica Mayo
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soltero
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Renca de la Pta. De San Luís
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Basilio Bustos
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Granadero Lorenzo y Luisa Rodríguez
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soltero
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Renca de la Pta. De San Luís
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José Gregorio Franco Fredes
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Eduardo Franco y María L. Fredes
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soltero
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Partido de Renca de San Luís
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Cabo Ramón Amador
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Ramón y Francisco Sosa y Cabral
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soltero
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Montevideo (Uruguay)
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Capitán Justo G. Bermúdez
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casado
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Montevideo (Uruguay)
Fallecido 14-2-1813
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Julián Alzogaray
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Vicente y Josefa Coria
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soltero
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Quillota (Chile)
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Sargento Domingo Porteau
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Bernardo y Catalina Geseau
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soltero
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Saint Gaudens (Francia)
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Teniente Manuel Díaz Vélez
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casado
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Buenos Aires. Fallecido y sepultado en Buenos Aires
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La Marcha de San Lorenzo.- Letra: Carlos Javier Benielli; música: Cayetano Alberto Silva
jueves, 9 de agosto de 2012
San Lorenzo: la Batalla olvidada
A 25 kilómetros al norte de Rosario, a la altura de la desembocadura del arroyo San Lorenzo se encuentra, en la ciudad del mismo nombre, el Convento de San Carlos. Allí puede advertirse que el imponente río Paraná que baña las altas barrancas se angosta notoriamente en ese paraje.
Desde la atalaya del Convento, el entonces Coronel San Martín pudo avistar el desembarco de los "godos" en la madrugada del 3 de febrero de 1813. Al mando del capitán vizcaíno Juan Antonio Zavala irrumpieron, en son de guerra, desplegando "su rojo pabellón" 250 soldados españoles con dos piezas de artillería creyendo que iban a enfrentar y escarmentar a unos pocos milicianos de la villa del Rosario.
Pero la sorpresa de los desembarcados fue grande cuando vieron la carga de caballería que se les vino encima como un rayo. Los 125 granaderos que estaban ocultos en el convento desde la noche anterior surgieron de las penumbras "como centauros" y la carga los arrolló en menos de tres minutos. Los españoles intentaron la resistencia vanamente pero 15 minutos después estaban reembarcados dejando en el campo sus 2 cañones, la bandera de guerra, 50 fusiles, 40 muertos y 14 prisioneros. Las fuerzas de la Patria naciente tuvieron bajas: 27 heridos y 15 muertos, entre ellos el Capitán Bermúdez y el Sargento Cabral.
"No fue San Lorenzo un combate de mérito extraordinario, ni San Martín le dio más importancia que el bautismo de fuego de su regimiento" afirma José María Rosa. Pero la fama de esa carga de sable y los pormenores heroicos del combate tuvieron gran trascendencia. Fue la primera y única batalla librada por el "Gran Capitán" en suelo patrio y terminó convirtiéndose en el combate más célebre de las guerras de la independencia.
Tal vez, la razón de su gloria la encontramos en el argumento que Ricardo Rojas expone con su personal estilo en el "Santo de la Espada": "El combate de San Lorenzo fue el punto de arranque de esa carrera triunfal en que palpita el generoso espíritu sanmartiniano".
Su recuerdo, en el Convento y en San Lorenzo
El turista o cualquier curioso que hoy quiera visitar el histórico convento encontrará un edifico remozado y muy bien mantenido, que contiene un interesante y completo museo recordatorio de la gesta sanmartiniana. Se trata del "Museo Histórico del Convento San Carlos", el cual posee varias salas de exposición. Estas incluyen la Capilla Antigua, con una muestra de arte religioso; el Cementerio Conventual, donde se encuentran las tumbas de los religiosos fallecidos; y una urna, señalada con el Escudo Nacional, que contiene los restos de los caídos en el combate de San Lorenzo.
Un dato histórico memorable es el hecho de que en uno de los aposentos del convento se alojó el coronel San Martín. Por último, también está la celda donde agonizó el Capitán Bermúdez por once días.
Frente al convento se hallan el Monumento a la Batalla de San Lorenzo y el Campo de la Gloria y en la parte posterior, sobre la avenida San Martín, aún crece el pino en cuya sombra el Coronel San Martín escribió el parte de la batalla.
Todos los años, los sanlorencinos se visten de fiesta para conmemorar el 3 de Febrero, la primera y única victoria al mando del General José San Martín en suelo argentino. Y de un tiempo a esta parte se le ha agregado a los actos centrales la realización emotiva de una carga de caballería y salva de artillería a cargo de la 1º sección del Regimiento de Granaderos a Caballos.
La batalla de 1846, la de la Guerra del Paraná
Retrocedamos nuevamente en el tiempo, detengámonos ahora en 1846, en el mes de Enero de ese año. Argentina era ya una Nación independiente, conducía la Confederación don Juan Manuel de Rosas y otras eran las banderas extranjeras que remontaban nuevamente el Paraná violando la soberanía nacional sobre los ríos interiores.
A mediados de 1845 la Confederación Argentina era invadida por una poderosa escuadra anglo-francesa al mando del almirante Hotham. Las dos más grandes potencias del mundo violentaban el territorio argentino a pedido de los comerciantes, banqueros e industriales ingleses que "urgían al gobierno británico para que conjuntamente con el de Francia, adoptase medidas para limitar las restricciones puestas al comercio en el Plata".
Así comienza lo que algunos autores han denominado "La Guerra del Paraná". Esta es una guerra nacional de resistencia que el gobierno de Rosas lleva a cabo contra la agresión imperial anglo-francesa.
La dimensión de la guerra
En previsión del propósito de forzar el Paraná por parte de los invasores, el ejército argentino monta, en diferentes y estratégicos parajes del río, las defensas para detener o al menos obstaculizar la navegación de la poderosa flota invasora.
Esta verdadera guerra fluvial no declarada comienza con el apoderamiento de los barcos argentinos de la escuadra de Brown en Montevideo en agosto de 1845 y termina cuando Gran Bretaña firmó con Rosas un tratado en 1849, por el cual Inglaterra se vio obligada a evacuar la isla Martín García, reconocer la soberanía argentina sobre los ríos interiores, los derechos de Oribe para ocupar la presidencia del Uruguay, devolver los barcos argentinos y saludar en desagravio el pabellón nacional con 21 cañonazos.
Con respecto a Francia, se convino que la Argentina retiraría las tropas de la Banda Oriental cuando Francia quite las guarniciones militares de Montevideo, abandone su posición hostil y celebre un tratado de paz. Francia debió ceder después de meses de negociar ante las exigencias de Rosas. En agosto de 1850, Francia concluyó con la Confederación un tratado de paz y amistad. Rosas exigió que se formule el desagravio al pabellón nacional con 21 cañonazos en forma inmediata a lo que los franceses accedieron.
Los respectivos tratados de paz marcaron una clara victoria de la firme y digna posición en defensa de nuestra soberanía nacional llevada a cabo con férrea voluntad por Juan Manuel de Rosas como encargado de las relaciones internacionales de la Confederación.
Las batallas de la guerra
En el transcurso de esta verdadera conflagración internacional se libraron sobre las costas de los ríos Uruguay y Paraná varios encuentros armados. Una de las batallas, la de "La Vuelta de Obligado", es recordada todos los 20 de noviembre como el "Día de la Soberanía Nacional". Tal vez se eligió este combate como ícono, debido a la feroz resistencia de las tropas argentinas comandadas por Lucio N. Mansilla, el alto valor simbólico de las cadenas cortando la navegación del río y la repercusión internacional que tuvo.
Pero hubo otras batallas, no menos significativas que ésta, tanto desde el punto de vista militar o por sus posteriores proyecciones políticas. La escuadra invasora fue también hostilizada y combatida en las barrancas de "Tonelero" y "Acevedo", en "Quebracho" y en la "Batalla Olvidada" de "San Lorenzo" a la que me refiero en esta nota.
La "Batalla olvidada"
En las barrancas de la costa comprendida entre el histórico convento de San Carlos y el lugar que se llama "Punta del Quebracho", el General Mansilla, comandante de las defensas, había dispuesto ocultar los cañones bajo la maleza junto con 250 carabineros y 100 infantes.
Al mediodía de 16 de enero de 1846, cuenta Saldías en su monumental "Historia de la Confederación Argentina", aparecieron el vapor "Gordon", la corbeta "Expeditive", los bergantines "Dolphin", "King" y dos goletas armadas. La flota montaba 37 cañones de grueso calibre y custodiaban la navegación de 52 barcos mercantes.
A la altura de la desembocadura del arroyo San Lorenzo, la "Expeditive" y la "Gordon" hicieron tres disparos de bala y metralla sobre la costa para descubrir la fuerza de Mansilla. Las tropas argentinas permanecieron, según el plan, ocultas en sus puestos. Cuando todo el convoy se encontraba en la angostura del río, Mansilla mandó a romper el fuego de sus baterías dirigidas por los capitanes José Serezo, Santiago Maurice y Álvaro de Alzogaray. "El ataque fue certero; los buques mercantes rumbeaban desmantelados hacia dos arroyos próximos, aumentando con el choque de los unos con los otros las averías que les hacían los cañones de tierra." (Adolfo Saldías).
Al comenzar la tarde el combate continuaba extremadamente recio todavía. Favorecidos por el viento de popa del atardecer, el convoy invasor llegó hasta el lugar llamado "Punta Quebracho" con grandes averías en los buques de guerra y pérdidas considerables de las manufacturas para comerciar que llevaban los buques mercantes. Murieron en combate 50 hombres de las fuerzas invasoras. El contraalmirante Inglefield en su parte oficial al almirantazgo británico dice que: "los vapores ingleses y franceses sostuvieron el fuego por más de tres horas y media y apenas un solo buque del convoy salió sin recibir un balazo".
La pérdida de las fuerzas nacionales fue insignificante: una sola baja. Mansilla pudo decir con propiedad que: "hábiale tocado el honor de defender el pabellón de su patria en el mismo paraje de San Lorenzo que regó con su sangre San Martín al conducir la primera carga de sus después famosos Granaderos a caballo".
¿Nadie recuerda esta batalla?
A mediados del año 2008 fui a visitar el convento de San Carlos en la ciudad de San Lorenzo. Estuve recorriendo todas las salas del bien conservado museo, crucé la avenida y me dirigí al Campo de la Gloria donde pude admirar los diferentes monolitos que recuerdan los caídos en el primer combate de San Lorenzo.
Pensaba también encontrar alguna referencia a "la otra batalla de San Lorenzo", la que conocía a través de mis lecturas de historia. Busqué al menos una mínima referencia, una placa conmemorativa, pero no encontré nada.
Con una cuota de ánimo inquieto y curioso mantuve una conversación con personal del museo por la cual me pude enterar de que estaban en conocimiento de la "otra batalla de San Lorenzo", pero me confirmaron que ninguna referencia se podía encontrar de ella, ni en el museo, ni en la ciudad. Evaluamos con el personal del museo, a los fines de encontrar alguna prueba histórica sobre la batalla de 1846, que sería posible hallar cierta información en los libros del convento, pero los documentos se encontraban bajo guarda y pronto a ser destinados a un merecido mantenimiento, por lo que estarían inaccesibles por un buen tiempo.
La lucha por la historia
Me dirigí luego a las barrancas -desde donde se puede contemplar en toda su inmensidad el río- e imaginé desde ese mirador natural a la flota imperial anglo francesa, tratando de proseguir rió arriba, mientras las huestes de Mansilla la cañoneaba incansablemente.
Reflexioné sobre los por qué de la carencia de un recuerdo de esta gesta en el lugar... No pude terminar de creer ni de convencerme de que hoy, sólo por la obra del "aparato cultural del sistema", profundamente antirrosista, se impida que se erija un recuerdo en memoria de esos héroes olvidados. ¿Será que tal vez los argentinos no tenemos espacio para recordar dos batallas que se produjeron en el mismo lugar? ¿O será que la épica fundacional de la batalla de San Lorenzo eclipsa cualquier otra?
Desconozco las razones, tal vez no las haya y sólo se trata de otra gloria más, olvidada por los argentinos...
Pero al final del camino del razonamiento, llegué a la conclusión de que la mejor forma de homenajear a los héroes y mártires es seguir recuperando la historia, apropiándonos de su relato, combatiendo contra los olvidos maliciosamente consumados por la historia oficial desde todos sus matices y desde todas sus corrientes. Sólo poniendo luz sobre la oscuridad y sacando del ostracismo y el olvido a los grandes luchadores y a las epopeyas nacionales puede el pueblo, y en especial mi generación, romper con un discurso histórico que nos condena a la dependencia y a la derrota.
La historia de un pueblo no admite recortes ni narraciones que cultivan la desmemoria. La vida de un pueblo es una continuidad que se entiende con una lectura completa. Solamente así se puede comprender nuestro presente y se encuentran las claves para el futuro.
Bajo este faro se realiza este homenaje a aquel 16 de Enero. A los héroes y al mártir de aquella "olvidada" batalla en la cual, en el mismo campo en que San Martín luchó por la liberación de nuestra patria, hubo otros argentinos que, casi 33 años después y siguiendo los principios del Libertador, lucharon sin cuartel contra el imperialismo, defendiendo nuestra soberanía nacional.
lunes, 16 de enero de 2012
Guerra del Paraná: Combate de San Lorenzo (16/01/1846)
A mediodía del 16 de enero de 1846 aparecieron el vapor Gorgon, la corbeta Expeditive, los bergantines Dolphin, King y dos goletas armadas en la Colonia, los cuales montaban 37 cañones de grueso calibre y acompañaban 52 barcos mercantes. Al enfrentar a San Lorenzo, la Expeditive y el Gorgon hicieron tres disparos a bala y metralla sobre la costa para descubrir la fuerza de Mansilla. Los soldados argentinos permanecieron ocultos en su puesto, según la orden recibida. Cuando todo el convoy se encontraba en la angostura del río que se pronuncia en San Lorenzo arriba, Mansilla mandó romper el fuego de sus baterías dirigidas por los capitanes José Serezo, Santiago Maurice y Alvaro de Alzogaray. El ataque fue certero; los buques mercantes rumbeaban desmantelados hacia dos arroyos próximos, aumentando con el choque de los unos con los otros las averías que les hacían los cañones de tierra.
La pérdida de los argentinos fue esta vez insignificante, y Mansilla pudo decir con propiedad que habíale tocado el honor de defender el pabellón de su patria en el mismo paraje de San Lorenzo que regó con su sangre San Martín al conducir la primera carga de sus después famosos Granaderos a Caballo
jueves, 3 de febrero de 2011
Parte de notificación del Combate de San Lorenzo
Exmo Señor. Tengo el honor de decir a V. E. que en el día 3 de febrero los granaderos de mi mando en su primer ensayo han agregado un nuevo triunfo á las armas de la patria.
Los enemigos en número de 250 hombres desembarcaron a las 5 y media de la mañana en el puerto de S. Lorenzo, y se dirigieron sin oposición al colegio S. Carlos conforme al plan que tenían meditado en dos divisiones de a 60 hombres cada una, los ataques por derecha e izquierda, hicieron no obstante una esforzada resistencia sostenida por los fuegos de los buques, pero no capaz de contener el intrépido arrojo con que los granaderos cargaron sobre ellos sable en mano: al punto se replegaron en fuga a las bajadas dejando en el campo de batalla 40 muertos, 14 prisioneros de ellos, 12 heridos sin incluir los que se desplomaron, y llevaron consigo, que por los regueros de sangre, que se ven en las barrancas considero mayor número. Dos cañones, 40 fusiles, 4 bayonetas, y una bandera que pongo en manos de V. E. y la arrancó con la vida al abanderado el valiente oficial D. Hipolito Bouchard. De nuestra parte se han perdido 26 hombres, 6 muertos, y los demás heridos, de este número son: el capitán D. Justo Bermúdez, y el teniente Manuel Díaz Vélez, que avanzándose con energía hasta el borde de la barranca cayó este recomendable oficial en manos del enemigo.
El valor e intrepidez que han manifestado la oficialidad y tropa de mi mando los hace acreedores a los respetos de la patria, y atenciones de V. E.; cuento entre estos al esforzado y benemérito párroco Dr. Julián Navarro, que se presentó con valor animando con su voz, y suministrando los auxilios espirituales en el campo de batalla: igualmente lo han contraído los oficiales voluntarios D. Vicente Mármol, y D. Julián Corvera, que á la par de los míos permanecieron con denuedo en todos los peligros.
Dios guarde a V. E. muchos años. San Lorenzo febrero 3 de 1813.
Coronel José de San Martín



