Rosas

Rosas
Mostrando entradas con la etiqueta Perón Juan D.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Perón Juan D.. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de abril de 2024

domingo, 31 de diciembre de 2023

Perón, el profeta postergado

por Ignacio Cloppet
Un repaso sobre la transformación que hizo Perón de la Argentina, expresada en el pleno empleo -con ausencia de planes sociales ni asistencialismo- y la participación obrera en el producto del trabajo
Hace 50 años el General Juan Domingo Perón pasaba a la inmortalidad. Su movimiento y doctrina que encarnaron la revolución justicialista, y culminaron en la política efectiva el 24 de marzo de 1976, cuando un golpe militar derrocó a María Estela Martínez de Perón, primera víctima de la dictadura militar.
Perón logró una trascendental transformación integral en la Argentina. Como pocos conocía el país. Traía consigo el ejercicio del largo peregrinar realizado por las provincias argentinas, sumado a la experiencia que le permitieron las misiones en el extranjero: la diplomática en Chile (1936-1938), y el viaje a Italia y otros países europeos (1939-1941).
El movimiento político bautizado “Justicialismo”, había tenido su gestación en la Revolución del 4 de junio de 1943, principalmente a través de la organización y puesta en práctica del Protoperonismo, con la creación del Consejo Nacional de Posguerra, el “Estatuto del Peón”, la “justicia social” como eje sustancial, etc. Y su bautismo el 17 de octubre de 1945.
Pasadas las elecciones de 1946, siendo presidente de la Nación, pondrá en funcionamiento los dos Planes Quinquenales para la industrialización y la consecución del pleno empleo, logrará la independencia económica, recuperando los resortes básicos de la economía en manos de la usura extranjera, nacionalizando los bancos, el comercio exterior, y también los servicios públicos, los ferrocarriles, etc. Todas estas conquistas, entre muchas otras vinculadas a bienestar nacional, se institucionalizaron en la reforma de la Constitución de 1949. Era la primera vez que un texto ley consagraba los derechos sociales de los trabajadores, de la ancianidad y de la niñez.
Los principios humanistas y cristianos fueros la esencia de la doctrina, que enfrentó la primacía del liberalismo puertas adentro del país, y hacia afuera a través de los imperialismos con la Tercera Posición.
La revolución justicialista fue truncada en 1955. Exiliado durante casi 18 años, Perón no abandonó nunca a la Argentina. Desde cada una de las ciudades que lo recibieron en los duros años del destierro, a través de instrucciones, órdenes, correspondencia, etc. organizó la resistencia y mantuvo firme el espíritu de su pueblo.  En el año 1973, regresó al país con el objetivo de retomar la revolución inconclusa. Los gobiernos militares y seudo democráticos que gobernaron en el período 1955-1973, habían retrotraído la situación económica y social a los años 30. Asimismo, la división y el enfrentamiento violento entre argentinos signaban la política nacional. Perón en ese contexto llamó a la pacificación y a la unidad nacional. En sus palabras: “Los pueblos que no tienen unidad nacional están destinados a sucumbir: para obtenerla es menester pensar en una nivelación igualitaria de los hombres que permita al que dirige contar no sólo con el trabajo del que realiza, sino con el corazón del que trabaja”.  La reconstrucción del país continuaba teniendo como columna vertebral al movimiento obrero organizado. El medio para alcanzarla era la unidad nacional –tal como lo simboliza el abrazo con Ricardo Balbín– y la reconstrucción del hombre argentino a través del “Pacto Social”, el diálogo plural con las fuerzas políticas y la puesta en marcha del Plan Trienal (1973-1976). Este programa de gobierno fue revalidado el 23 de septiembre de 1973 por el 62 % de los votos, apoyo popular sin antecedentes en el país.   A dos días de su asunción como presidente, fue asesinado José Ignacio Rucci, hijo dilecto de Perón, secretario general de la CGT y reaseguro del Pacto Social, masacrado por un grupo comando de la organización guerrillera Montoneros. Este hecho criminal, de una bajeza propia de quienes representaban el odio desmesurado contra la Argentina y contra Perón, fue un punto de inflexión, e inicio en democracia de varios atentados perpetrados por organizaciones armadas de izquierda y paramilitares.  “El Peronismo desarrolló una política que, en pocos meses, fue capaz de contener la inflación, elevar el salario real, reducir el desempleo, aumentar la participación de los trabajadores en el PBI, consensuar una Ley de contrato de trabajo, reactivar el mercado interno y fomentar la producción industrial...” Entre el 25 de mayo de 1973 y el 24 de marzo de 1976, el Peronismo desarrolló una política que, en pocos meses, fue capaz de contener la inflación, elevar el salario real, reducir el desempleo, aumentar la participación de los trabajadores en el PBI, consensuar una Ley de contrato de trabajo, reactivar el mercado interno y fomentar la producción industrial, nacionalizar la banca y el comercio exterior agropecuario, reglamentar el capital extranjero, poner en marcha la construcción de represas hidroeléctricas y el suministro eléctrico por energía nuclear, diseñar un plan para el autoabastecimiento energético, incorporar al país al Movimiento de Países No Alineados, expulsar las misiones militares extranjeras del suelo argentino, intentar recuperar diplomáticamente las Islas Malvinas, resolver viejos conflictos limítrofes, entre algunas importantísimas medidas de gobierno realizadas.  En este marco, dos meses antes de su partida, Perón presentó al pueblo argentino el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional. Se trata de la última actualización político-doctrinaria de la Comunidad Organizada, que expresa en la actualidad, el último intento en que Argentina pensó un Proyecto Nacional independiente. Volvía a impugnar de manera contundente los puntos de vista del liberalismo: “Tal vez este sea uno de los mayores aportes que puedo hacer a mi patria. Sólo con su entrega, me siento reconfortado y agradecido de haber nacido en esta tierra argentina”.
Perón señaló que la Argentina necesitaba conformar, dilucidar e institucionalizar un Proyecto Nacional, porque en política no existen los espacios vacíos: de no hacerlo nosotros, el extranjero impondría el suyo contrario a nuestros intereses. Para alcanzarlo propuso los principios vectores de un “Modelo Argentino” como marco de acuerdo entre las distintas fuerzas políticas y sectores de la vida comunitaria, que presentarían el propio para llegar a acuerdos básicos para sacar adelante el país. Y aseveró que, si fracasaba esta convocatoria, el año 2.000 nos podría encontrar “sometidos a cualquier imperialismo”. La opción era entre el “neocolonialismo o la liberación”. Perón vaticinaba que el mundo estaba atravesando una “época de cambio revolucionario y de reacomodamientos” hacia la universalización. La Argentina debía reiniciar su proceso de reconstrucción para la liberación nacional, único reaseguro para poder integrarse a ese mundo nuevo en términos soberanos.
En el plano político, Argentina debía alcanzar mayores grados de “decisión nacional”. Y para tal fin, el pueblo debía organizarse en comunidad, fortificada por vínculos de solidaridad e identidad compartida. El individuo participaría en las organizaciones libres del pueblo (de trabajadores, intelectuales, empresarias, religiosas, etc.) y éstas se sumarían a la vida política nacional a través de los Partidos y de ámbitos como el Consejo para el Proyecto Nacional. Los trabajadores cumplían una tarea primordial y los objetivos de sus organizaciones según el Modelo: “consisten en la participación plena, la colaboración institucionalizada en la elaboración del Proyecto Nacional y su instrumentación en la tarea del desarrollo del país”.
En el plano económico, Perón postuló que había que industrializar el país y aseveró que: “hay que tener siempre presente que aquella Nación que pierde el control de su economía, pierde su soberanía”. La planificación era imprescindible y con esa finalidad el gobierno organizaría un sistema económico mixto, donde el Estado cumpliría una función empresarial estratégica.
Las políticas públicas no eran un “vehículo para alimentar una desocupación disfrazada”. El gobierno apostaba al ahorro y al trabajo nacional, con el objetivo de ampliar los márgenes de poder de decisión sobre la “explotación, uso y comercialización de sus recursos”. El capital extranjero tenía que “tomarse como un complemento y no como un factor determinante e irremplazable”.
Impulsó la justicia social distributiva. El país alcanzó así el pleno empleo sin planes sociales ni asistencialismo, incluyendo la participación obrera en la distribución del producto del trabajo. El Estado era garante de la justicia social, sancionando y haciendo cumplir las leyes protectoras del empleo, la familia, la niñez y la ancianidad, e integrando el territorio de manera federal. La Argentina necesitaba un gobierno y un Estado fuertes y eficientes. Esto implicaría superar la ideología liberal del “Estado mínimo”, en paralelo a que se construiría una “administración pública vigorosa y creativa”.
En el ámbito científico y tecnológico, Perón manifestó que el sistema científico estaba concentrado en algunos centros urbanos, era dependiente del extranjero, funcionaba en compartimientos estancos y carecía de una planificación nacional coherente. La superación de estas limitaciones era un tema estratégico atendiendo que: “sin base científico tecnológica propia y suficiente, la liberación se hace también imposible”.
En el plano ecológico, denunció que las “llamadas sociedades de consumo son, en realidad, sistemas sociales de despilfarro masivo”, y que la Argentina debía dar un curso de acción al cuidado de la casa común acorde a su propia tradición.
Perón destacó, además, que cualquier solución para nuestro país no podría desconocer el marco de las necesarias alianzas regionales: “Tenemos que asumir el principio básico de que «Latinoamérica es de los latinoamericanos» (...) Nuestra respuesta contra la política de «dividir para reinar» debe ser la de construir la política de «unirnos para liberarnos»”.
Lamentablemente lo que aconteció después del 24 de marzo de 1976 con el derrocamiento de Isabel Perón, y lo que vino después con el restablecimiento de una democracia formal en 1983, fueron caricaturas del Peronismo, ya sea de la mano de los ensayos neo-liberales o social-demócratas, que manipularon las tres banderas –soberanía política, independencia económica y justicia social– vaciándolas de contenido y gobernando “en nombre de”, con gravísimos resultados que recayeron en el pueblo argentino: el endeudamiento rapaz, las cifras vergonzosas de pobreza e indigencia en un país rico, la destrucción del tejido industrial con el consecuente desempleo y la transformación infame de la cultura del trabajo en el asistencialismo, del reparto de prebendas y planes sociales. El avance del colonialismo cultural, la destrucción de un sistema educativo, científico-tecnológico y de salud, que habían sido de avanzada en el Continente. Junto al ataque pormenorizado a la familia, a la fe mayoritaria de los argentinos, con la legalización del aborto y la imposición de ideologías foráneas, entre otros males. Demás está decir, que ningún gobierno de esa fecha a esta parte, tocó en lo más mínimo la estructura económico-financiera creada por José Alfredo Martínez de Hoz con la Ley de Entidades Financieras –Nº 21.526– del 14 de febrero de 1977, la cual sigue vigente y constituye una traba para que el Estado regule al sector financiero en favor del crédito para el desarrollo económico.
Insisto, ninguno de los que gobernaron en nombre de Perón desde el restablecimiento de la democracia hasta el presente, tuvo en cuenta la herencia que Perón dejó al porvenir: el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional. Es el Perón en el ayer, hablándonos del hoy, y más aún del mañana. He aquí el profeta silenciado e ignorado en su propia patria, tal cual lo anunció Cristo: “En verdad os digo, que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra”. (Lucas, 4:24)

sábado, 30 de diciembre de 2023

Perón, a 50 años de su muerte: El hombre que está solo y espera

POR IGNACIO CLOPPET
Una presencia insoslayable en la vida política de la Argentina.

eL 1 de julio se conmemora el medio siglo del paso a la inmortalidad del general Juan D. Perón. Tanto por parte de sus detractores como de sus panegiristas, sin dudas, presencia insoslayable en la vida política de la Argentina hasta el momento en que esto escribo.  Expresión del último eslabón del movimiento nacional, creador de una doctrina original de matriz criolla, humanista y cristiana, y conductor de una revolución inconclusa, truncada por dos golpes de Estado en 1955 y en 1976, respectivamente, viene siendo víctima del olvido premeditado y planificado y de la tergiversación integral de su ideario.  Proceso que se inició, a sangre y fuego, el 24 de marzo de 1976, con el derrocamiento de la presidente María Estela Martínez de Perón –que fue su primera víctima–, que había logrado en pocos meses de gobierno, y jaqueada por un movimiento de pinzas de “izquierdas” y “derechas”, lo que la variopinta política hasta la actualidad jamás pudo realizar: el pleno empleo –sin planes asistenciales ni de trabajo precario estatal–, la más equitativa distribución de la riqueza en la historia de nuestro país –un 52% del PBI en manos de los trabajadores–, la promulgación de la Ley 20.744 de Contrato de Trabajo, y un sinfín de medidas que contemplaron, entre otras cosas, la nacionalización de los depósitos bancarios, de las bocas de expendio de las petrolera, la negativa a tomar deuda externa, etc.   Ese fue el trágico inicio, continuado después con el advenimiento de la democracia, con otros métodos, pero con el mismo objetivo y resultado, que explica que un país rico y con enormes potencialidades como el nuestro, subsuma hoy a más de la mitad de los argentinos en la pobreza y la indigencia, con una economía extranjerizada, destruida la industria nacional, endeudado el porvenir de las nuevas generaciones.   A secas, un país profundamente herido de muerte en términos materiales, pero también espirituales. Hablo de los valores que ordenaron la comunidad en tiempos de Perón: el trabajo, como derecho y obligación que envolvía la noción de justicia social; la familia como columna vertebral y escuela de valores; la niñez y la vejez como franjas etarias a las que se debía resguardar; la centralidad de las organizaciones libres del pueblo en concurso con el Estado; la asunción del ser nacional como casa común.  Todo esto fue negado en la realidad efectiva en nombre de un aparente peronismo, que mutó en partido liberal y/o social-demócrata, desmantelando la esperanza que su identidad continuaba despertando.   Tanto es así, que su testamento póstumo y última actualización político-doctrinaria, El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, no fue considerado desde 1983 a la actualidad por nadie. Lamentablemente, porque es profético en todo sentido.
Allí advierte Perón: “El problema actual es eminentemente político, y sin solución política no hay ninguna solución para otros sectores en particular”, porque: “Seguimos deseando fervorosamente una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. (…) Una Argentina íntegra, cabalmente dueña de su insobornable identidad nacional”.
Preveía en sus páginas gran parte de los movimientos de la geopolítica mundial y señalaba que era lo que la Argentina debía hacer para ser independiente: transitar la unidad para la reconstrucción nacional con un proyecto nacional.
Pronosticó en tal sentido que el año 2000 nos podría encontrar “sometidos a cualquier imperialismo”. El llamado de su doctrina, parafraseando al pensador y poeta nacional Raúl Scalabrini Ortiz, si bien hoy “está solo y espera”, reverdecerá cuando los argentinos así lo demanden

Juan Domingo Perón en el partido de Gral San Martín (1911-1914)

 por el Prof. Julio R. Otaño

Juan Domingo Perón en nuestro partido de Gral. San Martín. Se cumplen CINCUENTA AÑOS DEL FALLECIMIENTO DEL GRAN ESTADISTA, 3 veces elegido Presidente Democrático Argentino, estudió y vivió en nuestro partido. El 1 de marzo de 1911, el joven Juan Domingo Perón se incorporó al Colegio Militar de la Nación (ubicado en el actual Liceo Militar). Ello se produjo gracias a los buenos oficios de su abuela Dominga Dutey, que fue la mujer que lo crió desde niño con una gran sensibilidad social.  Además pudo conseguirle una beca que le permitió completar sus estudios.  Egresó del CMN en 1913 como subteniente del arma de Infantería con el orden de mérito 43 entre 121 de su promoción. Al respecto expresó: “Nunca fui ni muy estudioso ni muy aplicado”.  Los instructores de Perón en el CMN expresaron: “El cadete Perón posee una conducta intachable, muy buena voluntad, serio, empeñoso en el trabajo, con buen espíritu y carácter”.     Durante los primeros años de su carrera, cumplió servicios en el Regimiento 12 de Infantería, sito entonces en Paraná. En un concepto anual, su jefe consignó: ”El subteniente Perón tiene muy buena presencia y correcta actitud y aptitud. Animado y resuelto, transmite su fibra militar a la tropa que instruye. Siente intensamente su profesión y siempre está dispuesto a hacer algo más. Sobresaliente instructor, buen camarada y muy buen conductor de tropas”. Otro jefe lo conceptuó: “Este joven teniente me merece muy buen concepto. Es activo, inteligente y empeñoso. Ha desempeñado muy bien las funciones de su cargo. Tiene condiciones para el grado superior”.




jueves, 2 de noviembre de 2023

El gobierno de Isabel Perón y los motivos del Golp

“voltear las chimeneas que levantó Perón, para desindustrializar al país”
“Yo quisiera preguntarles, compañeros, si ustedes recuerdan cómo era la Argentina antes de Perón. Ustedes saben como yo, que era un país sin justicia social, con campos y vacas. El General Perón, trajo al país la justicia y las chimeneas. Hoy, los traidores y la Sinarquía Internacional -porque esto también se está moviendo desde afuera- quieren acabar con el pueblo y voltear las chimeneas para que la Argentina vuelva a ser campo y vacas solamente”.
-Isabel Perón, 2 de julio de 1975
Quieren destituir al gobierno para voltear las chimeneas que levantó Perón, para desindustrializar al país. Para que volvamos a ser lo que éramos hace 200 años, proveedores de materia prima, con prohibición industrial y de valor agregado”
-Isabel Perón, 15 de marzo de 1976 en la CGT.
El 24 de marzo de 1976, la Junta Militar, decidió dar por terminada la Argentina de “la justicia social y las chimeneas industriales”. El objetivo era retornar justamente a un país de modelo puramente agroexportador, destruyendo al Movimiento Obrero Organizado y restableciendo a la Argentina al histórico lugar al que Gran Bretaña lo condujo luego de la Batalla de Caseros de febrero de 1852. El tercer gobierno peronista, iniciado el 25 de mayo de 1973, continuado por Juan Domingo Perón a partir del 12 de octubre del mismo año (luego de ser electo por el 62% de los votos) y por Isabel Perón a partir del 1 de julio de 1974 había llegado a su fin por la fuerza. Atrás quedaban el Plan Trienal de desarrollo que Perón había pensado para el período 1974-1977 y el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, que habría significado contar con una comunidad organizada, con pleno empleo, desarrollo científico tecnológico propio, justicia social, poblamiento del territorio nacional, y en definitiva, un ejemplo de lo que puede hacer un país soberano, desde Sud América para el mundo.  Explica el historiador Julio Carlos González, quien fuera Secretario Legal y Técnico de la Nación del gobierno peronista depuesto, preso político de la dictadura durante 7 años, que los motivos del golpe fueron: “Destruir la argentina técnica, industrial y científica construida por Juan Domingo Perón, entre 1945 y 1955. Son los mismos que se opusieron a Perón cuando se los desplazó en 1943, y luego entre el 45 y 55. Fue el establisment que condujo el país desde el 55 hasta el 73. Perón fue coherente en la Argentina industrial, técnica y científica. Los verdaderos motivos del 24 de marzo de 1976 están en destruir la obra del tercer gobierno de Perón. Los británicos estuvieron detrás del golpe. Cuál fue la obra de Perón entre 73 y 76: Ley de promoción industrial, ley de promociones mineras, ley de transferencia de tecnología, que fue tan importante a punto tal que Henry Kissinger, secretario de Estado norteamericano convocó a una conferencia de prensa para pedir que Argentina derogara su ley de tecnología. También se dictó algo muy importante: Ley de contrato de trabajo y el fuero sindical, como así también el seguro nacional de salud. Eso por supuesto nadie lo dice”.   Otra cuestión trascendente fue la relación con el poder finaciero transnacional, explica González: “Lo más importante es que se acompañó con una medida trascendente: no se tomó ningún préstamo. El 25 de mayo de 1973, cuando asume Héctor Cámpora la deuda pública era de 5189 millones de dólares, y la deuda al momento de la caída del gobierno en 1976 era igual con el agregado que se pagaron los intereses. No se contrajo ningún empréstito. La única falencia que hubo con respecto a esto fue un decreto del presidente transitorio Italo Luder que emitió bonos por 200 millones de dólares para descontar en la plaza de Londres”.
No menor fue la tensa relación del gobierno con la petrolera de la corona británica, Shell y la de la familia norteamericana Rockefeller, Esso: “Otro dato fundamental fue la nacionalización de las bocas de expendio de combustible que quedaron en manos todas de YPF, y no de la Shell”.
Para 1976, en un intento por pacificar la tensa situación política, y ante los fuertes rumores de un nuevo Golpe de Estado, Isabel había anunciado la convocatoria a elecciones presidenciales anticipadas, en un primer momento para el 12 de diciembre, y luego para el 17 de octubre de 1976, comprometiéndose además a no ser candidata para un nuevo mandato. La Junta Militar, optó por no esperar esos meses y concretar su anunciado Golpe de Estado, secuestrando a la mandataria luego de que esta decidiera retirarse de la Casa Rosada, como solía hacerlo en helicóptero. Frente a una argucia de un supuesto desperfecto técnico, se hizo descender al mismo, terminando detenida por las FFAA. A diferencia de otros presidentes derrocados, Isabel Perón se negó a renunciar y permaneció como presa política durante 5 años, para finalmente exiliarse en Madrid. Buena parte de quienes luego escribieron la historia no supieron hacer justicia con quien fuera la primera mujer en ejercer la Presidencia de la Nación.
Entre algunas de las principales medidas, poco conocidas y ocultadas por los historiadores, del gobierno peronista de Isabel Perón, se encuentran:
1- Decreto de caducidad de las concesiones del servicio público de televisión por vencimiento del término, asumiendo el Estado Nacional el mismo, con la previsión futura (abortada) de que ese servicio fuera brindado por el Ministerio de Educación, universidades nacionales y entidades culturales. En igual sentido se proyectaba obrar con las radioemisoras estatales.
2- Decreto nº 652/74 de nacionalización de las bocas de expendio de combustible, quedando centralizado en YPF la comercialización de los derivados del petróleo, naftas y otros combustibles. El impuesto a los combustibles, que antes podía ser retenido durante 52 días por las empresas extranjeras Shell y Esso, y que representaba un fuerte ingreso a las arcas públicas, debía ser percibido por el Estado en 48hs.
3- Decreto adecuando a las agencias noticiosas internacionales que operan en la Argentina a las normas del derecho argentino.
4- Ley de expropiación de Editorial Codex S.A por quiebra, cuyos principales acreedores eran el fisco y los bancos del estatales, con el objetivo de imprimir con valores populares los textos de enseñanza primaria, secundaria y universitaria, más obras de ciencia, literatura y pensamiento argentino.
5- Ley de Promociones Industriales para Empresas Argentinas con créditos en moneda nacional y divisas por parte del Banco de Desarrollo, y exenciones impositivas, con preferencia para las industrias en el interior de la República.
6- Ley de Transferencia de Tecnología al Exterior Nº 20.794/1974. Disponiendo que la exportación de tecnología sea con permiso previo del Estado y con cobro de regalías, evitando el drenaje de divisas.
7- Ley de Nulidad de los Contratos celebrados durante el Gobierno de Facto 1966-1970, entre las Empresa Nacional de Teléfonos del Estado (ENTEL) y las multinacionales STANDARD ELECTRIC (ITT) y SIEMENS.
8- Ley Integral de Contrato de Trabajo o Código del Derecho del Trabajo nº 20.744. Durante el tercer gobierno peronista, las remuneraciones de los trabajadores volvieron a alcanzar el 50% de la riqueza nacional. El desempleo, era mínimo, de alrededor del 2%.
9- Decreto del Poder Ejecutivo para la intervención de la compañía Italo Argentina de Electricidad (CIAE) nº 648 del 18 de febrero de 1976 (anulando un negociado por el que pretendían venderle la empresa al Estado, la que debido al tiempo transcurrido ya le pertenecía a la Nación).
10- Decreto nº 620 del 13 de febrero de 1976 declarando prioritaria a las elecciones el llamado a una Convención Nacional Constituyente que determinase qué constitución estaba en vigencia en el país:
-La constitución Nacional de 1853,
-La Constitución Nacional de 1949,
-La Constitución Nacional de 1853 con el agregado del artículo 14 bis de 1957
-La Constitución Nacional de 1853 enmendada por Decreto del Gobierno de Facto del General Lanusse
11- Instalación simbólica por un día del gobierno nacional en el Sector Antártico Argentino como reafirmación de su soberanía.
12- Exportación de camiones fabricados en la República Argentina a Cuba, rompiendo el bloqueo impuesto por los EEUU, en un nuevo acto de injerencismo en Iberoamérica.
13- Expulsión de la República Argentina del Embajador de Gran Bretaña por actos descorteses e improcedentes ante la protesta por la navegación ilegítima de un buque de guerra inglés, el Endurance, por aguas jurisdiccionales argentinas sin autorización ya que “el gobierno argentino no reconoce ni reconocerá la titularidad ni ejercicio de ningún derecho relativo a la exploración y explotación de minerales o hidrocarburos en las Islas Malvinas… porque las mismas forman parte integrante del territorio nacional”, ante el desacato “el 4 de febrero de 1976, un buque de la Armada Argentina efectuó un disparo sobre la cubierta del Endurance, porque avanzaba hacia las Malvinas para realizar unilateralmente el relevamiento económico proyectado” y fueron retiradas las credenciales diplomáticas del embajador.
14- Se interceptaron 160.000 proyectiles enviados desde Gran Bretaña, consignados a la embajada británica con fines de desestabilización política.
15- Ley de nacionalización de los depósitos bancarios.
16- Se evitó el endeudamiento externo de la República Argentina. Entregando al país con el mismo monto de deuda que al asumir.
Como dijo el historiador canandiense H.S. Ferns en 1973: “Como no sea a través de una guerra civil devastadora resulta muy difícil pensar como va a destruirse la revolución efectuada por Perón”. Lo que siguió al Golpe fue un baño de sangre en lo político que se ensañó especialmente con el movimiento obrero organizado y un plan sistemático de desindustrialización y endeudamiento, iniciado por un ex directivo del banco Chase Manhattan de los Rockefeller, José Alfredo Martínez de Hoz.
Nota originalmente publicada el 20 de marzo de 2020. Agradecemos para este artículo los aportes de Julio Carlos González, Diego Mazzieri y Juan Gabriel Labaké.

martes, 31 de octubre de 2023

Perón explica las dos lineas históricas de la Historia Argentina

 Perón explica las dos lineas históricas de la Historia Argentina


lunes, 2 de octubre de 2023

Carta de Perón a Aramburu

 República de Panamá, 8 de marzo de 1956.

Al General Aramburu. Buenos Aires

He leído en un reportaje, que Ud. se ha permitido decir que soy un cobarde porque ordené la suspensión de una lucha en la que tenía todas las probabilidades de vencer. Usted no podrá comprender jamás cuánto carácter y cuánto valor hay que tener para producir gestos semejantes. Para usted, hacer matar a los demás, en defensa de la propia persona y de las propias ambiciones, es una acción distinguida de valor.
Para mí, el valor no consiste —ni consistirá nunca— en hacer matar a los otros. Esa idea sólo puede pertenecer a los egoístas y a los ignorantes como usted. Tampoco el valor está en hacer asesinar a obreros inocentes o indefensos, como lo han hecho ustedes en Buenos Aires, Rosario, Avellaneda, Berisso, etc. Esa clase de valor pertenece a los asesinos y a los bandidos cuando cuentan con la impunidad. No es valor atropellar los hogares humildes argentinos, vejando mujeres y humillando ancianos, escudados en una banda de asaltantes y sicarios asalariados, detrás de la cual ustedes esconden su propio miedo.
Si tiene dudas sobre mi valor personal, que no consiste como usted supone en hacer que se maten los demás, el País tiene muchas fronteras; lo esperaré en cualquiera de ellas para que me demuestre que usted es más valiente que yo. Lleve sus armas, porque el valor a que me refiero, sólo se demuestra frente a otro hombre y no utilizando las armas de la Patria para hacer asesinar asus hermanos. Y sepa para siempre que el valor se demuestra personalmente y que, por ser una virtud, no puede delegarse. Hágalo, sólo así me podría probar que no es la gallina que siempre conocí.
Si usted no lo hace y el pueblo no lo cuelga, como merece y espero, por salvaje, por bruto y por ignorante, algún día nos encontraremos. Allí, le haré tragar su lengua de irresponsable.

Juan Perón, General.
Comando Nacional del Partido Peronista


jueves, 28 de septiembre de 2023

Aeropuerto Ministro Pistarini: ¿Cambiar el nombre al aeropuerto o de cómo se cambia (otra vez) de color político? –

 Por Juan Godoy

El 29 de mayo se cumplió un nuevo aniversario del fallecimiento del gran realizador de la Revolución Nacional Peronista, Juan Pistarini. Injuriado, perseguido, y encarcelado en el tétrico, cruel (y re-abierto) penal de Ushuaia por la Revolución Fusiladora para los «presos políticos», donde fue privado de atención médica. Hace un par de años alguien propuso cambiar el nombre del Aeropuerto de Ezeiza «Min. Juan Pistarini». El aeródromo de Ezeiza, que de hoy en adelante se llamará “Ministro Pistarini”, llevará ese nombre, no por decisión del gobierno, lo que representaría un acto administrativo más, sino por decisión de los propios trabajadores que lo han construido; decisión popular que en nuestros tiempos, en esta nueva Argentina, tiene más valor que si el propio gobierno pleno así lo hubiera dispuesto.” Juan Perón. 12 de marzo de 1949.    En la cuestión del nombre se hace presente la denominada por Ricardo Rojas a principios de siglo XX como pedagogía de las estatuas, una forma de enseñanza-aprendizaje que se destaca a partir de los nombres de las calles, monumentos, edificios, plazas, etc. Esta pedagogía de las estatuas responde mayormente, como no podía ser de otro modo en un país semi-colonial, a la colonización pedagógica. 
La nota avanza en el planteo de las “sospechas de corrupción”, luego de derrocado el peronismo por un golpe de estado sangriento, del ministro de Obras Públicas. En este punto comienza a ingresar a la actualidad política, sutilmente (a conciencia o no) se establece la relación peronismo-obras públicas-corrupción, tanto en el siglo XX como en el XXI. Recordemos la enorme violencia con que la oligarquía persigue al peronismo, antes del golpe del 55 con la colocación de bombas en diferentes lugares de la ciudad, el asesinato a sangre fría de policías, el tremendo bombardeo sobre la Plaza de Mayo, etcétera, y luego del golpe con los fusilamientos, la persecución, la tortura, el encarcelamiento masivo, la proscripción, el decreto 4161 y demás. Recordemos también que gran cantidad de miembros del gobierno peronista son llevados tras las rejas acusados de los más variados actos, cargos que incluso caen sobre la figura de Juan Perón, quien los llamo y acusó en sus libros escritos en el exilio como “Los Vendepatria” quienes usan “la fuerza (que) es el Derecho de las bestias”. En palabras de Perón en el primero de los textos, de 1957: “durante estos dos años de vergüenza nacional pasaron por las cárceles argentinas más de un medio millón de personas, muchas de las cuales llevan en la actualidad más de dos años de encierro sin que medie causa ni proceso”. Pistarini se cuenta entre esos presos luego del golpe de estado. Detenido, fallece el 29 de mayo de 1956.   Ante la pregunta que se hace O’Donnell acerca de la necesidad del cambio de nombre y su respuesta afirmativa, el caso nos hace recordar al 55 que, mediante el decreto 194/1955, en su intención (que será fallida) de eliminar el peronismo de la “faz de la tierra”, le cambió el nombre por el de Aeropuerto de Ezeiza.  Algunos datos de Pistarini, en relación a esta intención del autor que pasó por variadas ideologías políticas, “casualmente” ligadas al oficialismo de turno. Juan Pistarini nació en La Pampa el 21 de diciembre de 1882. Egresado del Colegio Militar de la Nación en 1903 como Subteniente de Infantería, y más tarde (1909) graduado como ingeniero militar. Vale destacar que los ingenieros militares van a ser fundamentales en el proceso de industrialización de nuestro país, Pistarini tiene un rol destacado en el mismo, como los emblemáticos Enrique Mosconi y Manuel Savio entre tantos. En 1946, año en que se retira de la fuerza, logra el máximo grado: el de General del Ejército. En la década del 30, conocida desde el bautismo de Torres como infame, construye desde el cargo de Director de Ingenieros el Ministerio de Guerra, el Hospital Militar y el barrio de suboficiales en Campo de Mayo (armónicos chalets con huerta y jardín), entre otras obras de importancia. También se desempeña como profesor en instituciones militares.  Unos meses más tarde de la Revolución de junio del 43, en diciembre, es nombrado al frente del Ministerio de Obras Públicas, cargo que sostiene con el advenimiento del peronismo al poder.   Anahí Ballent, en una obra sobre la personajes fundamentales del gobierno peronista (que nos sirve de guía aquí), pero generalmente “olvidados”, considera certeramente que en las obras de Pistarini “se conjugaba la “vida social” y la “vida económica” de la nación: justicia social “equilibrada”, modernidad técnica e independencia económica en clave anti-monopólica y anti-imperialista”. Así, en la gestión a cargo del Ministerio articula la obra pública con la justicia social. Esto es un cambio de paradigma fundamental en la gestión de la obra pública. Se construyen lugares de recreación, turismo, parques, viviendas (incluso crea la Dirección de Vivienda), escuelas, colonias de vacaciones (crea una Secretaría para las colonias), etc.  El Ministerio de Obras Públicas hace más rápidas las gestiones de las obras, y las enmarca en un proyecto nacional. En palabras de Pistarini en el Boletín que edita el ministerio: “para que un país subsista con honra y dignidad, es necesario vivir con un sentimiento heroico de la vida. No solamente nacen héroes en las batallas o en los desastres (…) El Ministerio de Obras Públicas es el terreno de las cosas materiales, el mejor instrumento para que la Revolución cumpla sus fines y realice una obra que, a la par de llevar las necesidades presentes, se proyecto en el tiempo y ayude a perfeccionar el destino de grandeza”.  
El Ministerio se constituye en uno de los mayores empleadores del país (con unos 80 mil trabajadores), lo que hace que las políticas implementadas en el mismo sirvan como “presión” y “referencia” en otras áreas. Así el ministerio aumenta el salario mínimo, incorpora en forma permanente a trabajadores contratados o que trabajan por jornada, obliga la agremiación a la mutual, mejora las condiciones de vivienda, crea el salario familiar para el personal obrero de la administración civil, becas para los empleados del Ministerio, crea una dirección de Asistencia Social, etc.
Entre sus obras más destacadas, se encuentra la de ser el constructor de la flota fluvial del Estado para avanzar en la independencia económica, según él mismo, su obra de mayor importancia.
Vale recordar también que el 1º de marzo de 1948 se hace un acto popular en la Plaza de Mayo por la nacionalización de los ferrocarriles. Perón se encontraba internado por una operación de apéndice, y le confía, en un acto de tamaña importancia, la palabra a Pistarini en una plaza colmada de pueblo. En esa ocasión del anuncio de la “compra de soberanía”, devela la “política invisible” británica que había denunciado Raúl Scalabrini Ortíz, cuando sostiene: “nadie podrá simular una amistad que quiera llevarse el fruto de nuestro trabajo. Tampoco creo en un designio histórico que nos condene a la mansedumbre, la sumisión o al coloniaje político, económico”.
Cabe destacar, como se menciona en la nota, que se lo ha acusado de tener simpatías por la Alemania nazi, como a tantos otros en nuestro país (cierto en algunos casos y en otros no –con el peronismo particularmente ha sido un “caballito” de batalla de la historiografía liberal, llegando a difundir teorías de lo más disparatadas y/o tergiversadas-), al menos hasta 1945. Vale recordar, para contextualizar mejor, que enfrente estaba quien dominaba a la Argentina desde hacía más de cien años y ocupaba una parte de nuestro territorio desde 1833, Inglaterra, y también que en nuestras Fuerzas Armadas fue muy destacada la posición neutral, tan distante de un bando como del otro. No obstante, Anahí Ballent afirma que “se sostenía dentro del gobierno por su solvencia técnica independiente de ideologías”.
Volviendo a la nota, entre las proposiciones posibles que piensa O’Donnell hay una intención de querer mostrar cierta “inocencia” en la colocación de los nombres. Así piensa en Hernández, Borges o Piazzolla, poniendo en la “misma bolsa” a personajes enfrentados políticamente (algo similar cuando descarta en la nota los nombres de Perón, Yrigoyen, Roca y Sarmiento), o un personaje ligado a la música, acto semejante a los discursos oficiales de hoy en día, o bien al cambio de los personajes históricos de los billetes por “simpáticos animalitos”. No hay “grieta”, no hay conflicto, no hay historia. Esos nombres sí son dejados como proposición para los “nuevos aeropuertos” de las empresas de “bajo costo”, haciendo un guiño a la política oficial en torno al apoyo del “desembarco” de dichas líneas. Incluso el Presidente vergonzosa y abiertamente festeja públicamente la inauguración de esas empresas que compiten con nuestra aerolínea de bandera.
Finalmente propone el nombre de San Martín, y allí también hay cierto vaciamiento pues nombra su patriotismo, del cual no dudamos, pero ese patriotismo en realidad se vinculaba a la Patria Grande, no a la chica, cosa que no se nombra, pues dicha política se lleva a los golpes con la política del gobierno actual, de espaldas a Latinoamérica y sumiso ante Inglaterra, los Estados Unidos, y otros países europeos. También lo destaca como “un estoico acerado que sufrió la envidia de sus contemporáneos”, nos aventuramos a preguntarnos: ¿se refiere al invento mitrista del enfrentamiento con Simón Bolívar, o al real con personajes como Rivadavia? Hacia el final propone que nos debiéramos parecer a San Martín, aunque en la nota haga recordar más a un Alberto Teisaire luego del 55 que al Libertador o a Pistarini.   El caso del aeropuerto es emblemático del accionar del Ministerio a cargo de Pistarini, para lo cual se muda con su familia a la zona de la obra. El aeropuerto en el momento de su construcción es considerado el más grande del mundo. La obra se construye en un territorio expropiado de gran extensión. Esta obra no es solamente la edificación del aeropuerto sino que implica autopistas, viviendas, lugares para el ocio y el esparcimiento, la forestación de zona, etc.
El nombre del aeropuerto, ponemos de relevancia, es del momento de su inauguración en 1949, es decir, el mismo tiene el aval del Presidente Juan Perón, lo que queda demostrado en los discursos del acto en el que se lo coloca el 12 de marzo de 1949, y también en el que inaugura el aeropuerto el 30 de abril del mismo año. Perón menciona allí que son los trabajadores los que quisieron nombrar el aeropuerto así. A ellos y a Perón evidentemente no les parecía un personaje secundario. Perón no era ajeno al nombre puesto a la “nueva obra”. Con respecto a los nombres, el Ministro hacía poner en los barrios obreros o en los barcos construidos los nombres de trabajadores destacados a partir de una suerte de elección entre los compañeros, quizás a varios de los que escriben en Perfil también le parezcan secundarios esos nombres, pero para nosotros los trabajadores son los que construyen día a día la Patria, así que bien vale el homenaje a los hombres de la “columna vertebral”. En el caso de la Flora Fluvial también se hacen exposiciones y decora con trabajos artísticos de los trabajadores. Pistarini asevera que “el monumental aeropuerto que el pueblo ya admira con cariño por que lo sabe suyo, las hermosas colonias que atraen todos los veranos a millares y millares de niños, los magníficos balnearios de aguas saladas y los grandes bosques en formación con más de tres millones de árboles, están granjeando a Ezeiza de una notable y creciente popularidad y revelan el acierto del Gobierno al dotar al pueblo de un espléndido lugar de esparcimiento, amplio y sano a las puertas de la Capital”.
Para finalizar entonces, recordando que la propuesta del nombre es de los trabajadores, y avalada por Perón, nosotros creemos más en la palabra de éstos que en las proposiciones del médico psicoanalista. Pensamos, a diferencia de la nota del diario de Jorge Fontevecchia, que a las ideas de los trabajadores hay que respetarlas (como a los personajes que cumplieron con la Patria y con su accionar la engrandecieron). A los trabajadores, como afirmó el líder de Camioneros el 21 de febrero en el multitudinario acto en la 9 de Julio, “no tienen que tenerles miedo, ¡tienen que tenerles respeto!”. Así, dejamos para la reflexión las palabras de Perón al dejar establecido el nombre de “Ministro Juan Pistarini” para el aeropuerto de Ezeiza: “las grandes obras se construyen sobre la felicidad de los hombres y no sobre la desgracia y la miseria de los obreros. Por eso, compañeros, felicito a su excelencia al señor ministro de Obras Públicas, por su capacidad realizadora, por su competencia técnica, por su energía en la realización y, por sobre todas las cosas, lo felicito porque veo la cara alegre y conforme de sus obreros que lo han ayudado en esta gran empresa”

lunes, 31 de julio de 2023

El asesinato de Rucci: la reacción de Perón y el intento por culpar al ERP

 Por Adrián Pignatelli

El 25 de septiembre de 1973, el entonces Secretario General de la CGT fue acribillado a balazos por Montoneros. Osvaldo Agosto, quien fue uno de sus colaboradores más estrechos, relata cómo fue aquella jornada, otro capítulo de la historia violenta de la Argentina
Era cerca del mediodía de ese martes 25 de septiembre de 1973. En la antecocina del departamento del fondo de la calle Avellaneda 2953, en Flores, José Ignacio Rucci, 49 años, tomaba unos mates que le cebaba su esposa Nélida Blanca Vaglio, conocida por todos como Coca. Rucci hablaba con Osvaldo Agosto, su jefe de prensa, que había llegado a las 10.
El secretario general de la CGT, el más fiel y fanático peronista de Perón, debía grabar un mensaje en Canal 13 con motivo de las elecciones presidenciales, donde un aluvión de votos había consagrado la fórmula Perón-Perón dos días atrás. Discutía los últimos retoques con Agosto.
En el mensaje, el líder sindical -que había sido uno de los impulsores del regreso de Juan Domingo Perón al país- llamaba a la reconciliación. “Ahora el fragor de las luchas ha pasado a convertirse en historia. La realidad de nuestros días es la unión, el trabajo y la paz”, recalcaba quien al pie de la escalerilla del avión, fue el que sostuvo el paraguas que protegía de la lluvia a su líder, cuando volvió luego de 17 años de exilio.
Rucci, con el paraguas en alto, protege al líder de su movimiento, que regresaba de un exilio de 17 años.  Agosto tenía entonces 34 años. Era peronista desde chiquito, desde que tenía memoria. Tal vez desde que le acercó una carta a Evita en un acto en una cancha de fútbol. En la Escuela de Comercio Carlos Pellegrini desplegó su militancia como delegado de la Unión de Estudiantes Secundarios, hasta que llegó la Revolución Libertadora y entonces, de un día para el otro, lo pasaron del turno mañana al de la noche y debió esconder las estampitas de Evita y cuidarse ante quién mencionaba a Perón.  En los 60 había conocido al General en su exilio madrileño, donde viajó después del sonado caso que protagonizó al robar el sable corvo del Libertador y del Restaurador, que se exhibía en el Museo Histórico Nacional. “¿Me trajo el sable, Agosto?”, bromeó Perón cuando lo recibió en Puerta de Hierro.   Ahora, a Agosto le preocupaba la seguridad de Rucci, jefe máximo de la CGT desde el 4 de julio de 1970 y reelecto en 1972. La lista de sindicalistas que habían caído por la vía violenta en el país era importante: el 14 de mayo de 1966, en una confitería céntrica de Avellaneda había sido acribillado Rosendo García, de la UOM; el 30 de junio de 1969 Augusto Timoteo Vandor, también de la UOM, quien había osado enfrentarlo a Perón, había sido ametrallado en su propio despacho; el 27 de agosto de 1970, el auto donde iba José Alonso, secretario de la Federación Obrera Nacional de la Industria del Vestido, fue emboscado en Santos Dumont y Zapata y muerto a balazos. También engrosarían la lista de sindicalistas asesinados Marcelino Mansilla, Dirck Henry Kloosterman y Julián Moreno.
Rucci tenía una enorme influencia y predicamento en las entrañas del poder peronista, tironeado por los ultras de la derecha y de la izquierda; confiaba que con Perón en el poder, todo se encaminaría. De todas maneras, era consciente del peligro. “Yo sé que estoy sentenciado; que quede claro que si me pasa algo, son los inmundos bolches, los troskistas”, advertía. Pero también debía mirar a los que se decían compañeros. Los montoneros, en un acto en el barrio de Saavedra del 26 de julio de 1973, en conmemoración del fallecimiento de Eva Perón, cantaron “Rucci, traidor, a vos te va a pasar lo que le pasó a Vandor”.   Agosto y Rucci sentían afecto mutuo. Solían compartir asados cada uno con sus familias, y las cargadas por el fútbol eran recurrentes: Agosto era de River y Rucci de San Lorenzo  Hacía unos años que Agosto trabajaba en una agencia de publicidad, que usualmente era contratada por varios gremios. Uno de sus primeros trabajos fue en la campaña a gobernador de Andrés Framini-Francisco Anglada, en los comicios bonaerenses del 18 de marzo de 1962. No le gusta tanto que lo describan como jefe de prensa, dice que ese es un término que se puso de moda recientemente, que en aquel tiempo había un equipo que hacía todo. “Eran otros tiempos”, resume a sus 81 años.
 acompañó a Rucci a Canal 11 a participar del debate con Agustín Tosco, que se hizo en el programa Las dos campanas, que conducía un joven Gerardo Sofovich. “Fue espectacular”, recordó. Ambos dirigentes -uno que era la imagen del sindicalismo tradicional frente a otro más combativo, protagonista del Cordobazo- hacía tiempo que polemizaban a través de declaraciones públicas y solicitadas. Esa mañana, su jefe de prensa trató de persuadirlo de que cambiase su custodia. Si hasta la noche anterior, cuando Agosto salía tarde del edificio de la CGT, los sorprendió un auto que pasó a toda velocidad disparando al aire. Los guardaespaldas que acompañaban a sol y sombra a Rucci eran gente de confianza del sindicato, pero carecían de ese profesionalismo que se necesitaba por los momentos de tanta violencia que se vivían. Y le sugirió rodearse de efectivos de la policía. El sindicalista no quiso saber nada. "¡Dejate de joder!, lo cortó. Desconfiaba de esa policía y descontaba que cuando Perón fuese presidente, todo cambiaría.
JEl mensaje que grabaría también incluiría: “Sólo por ignorancia o mala fe se pueden exigir soluciones inmediatas para problemas que fueron profundizados durante tantos años; no se puede apelar a la violencia rayana en lo criminal, en un clima de amplias libertades e igualdad de posibilidades; no se puede seguir abrigando ambiciones y privilegios, creando condiciones injustas, burlando las leyes, impidiendo o saboteando la consolidación de un proceso que ha sido aprobado por la mayoría del país.” Mientras se ponía el saco, Rucci le dijo a su chofer Abraham Tito Muñoz que se preparase y a Agosto, que fuera saliendo y que subiera al primer auto, que él lo seguiría a Canal 13. Se entretuvo un par de minutos respondiendo una llamada de la secretaria de Lorenzo Miguel, que necesitaba verlo urgente. Dijo que iría luego del canal.  Una explosión. Es lo que recuerda Agosto de aquel instante. Ya estaba en la calle, por subir al auto. La siguiente imagen que quedó grabada en su memoria fue a Rucci, que yacía tirado en la vereda, muerto. De nada sirvió que estuviera rodeado de 13 guardaespaldas.
Perón almorzaba en la residencia de Gaspar Campos con el general Miguel Angel Iñíguez, jefe de la Policía Federal, cuando se enteró. Dicen que fue un duro golpe para él y no quiso salir a hacer declaraciones a los periodistas.  Rucci fue velado en la CGT. En la mañana del 26, el presidente electo asistió acompañado por Isabel. “Esos balazos fueron para mí, me cortaron las patas”, y sintetizó el vínculo que lo unía con el dirigente muerto: “Me mataron a un hijo”.  
¿Quién fue?
Hubo una marcada intención del justicialismo en vincular al Ejército Revolucionario del Pueblo como responsable del atentado, aunque sonaba extraño ya que esa organización terrorista no tomaba como blanco a los sindicalistas. Igualmente, el jefe de la policía anunció que “el ERP se atribuía la responsabilidad del crimen”, y que la noticia se había recibido telefónicamente en una comisaría.  La versión se cayó cuando el diario El Mundo y el noticiero de Canal 9 difundieron un comunicado del ERP desvinculándose del hecho. Ambos medios fueron castigados "por divulgar parcialmente un comunicado de la organización declarada ilícita por el decreto 1474/73 (firmado el día anterior del asesinato). El gobierno, a cargo de Raúl Lastiri -yerno de José López Rega- mandó clausurar a El Mundo y suspendió por 48 horas las emisiones del canal.
Cuando los representantes de la juventud no fueron al velatorio -a pesar del pedido expreso de Perón- enseguida se entendió quiénes habían sido los autores. Montoneros asumiría la responsabilidad, hasta le había puesto nombre a la acción criminal “Operación Traviata”, en referencia a la reconocidísima publicidad de la galletita, “la de los 23 agujeritos”.   El 26, a las 2 de la tarde, mientras el cortejo fúnebre con los restos de Rucci estaba a la altura del Congreso- sonó el portero eléctrico en el departamento de Blanco Encalada 3422 donde vivía el militante de Tendencia Revolucionaria Enrique Grynberg, 34 años, dos hijos. Cuando abrió la puerta, acompañado de un chico de 5 años, cuatro jóvenes le dispararon a quemarropa siete disparos de calibre 22 que terminaron con su vida. Los atacantes se llevaron al chico y escaparon en un Rambler azul. Cuando se dieron cuenta que la criatura no era hijo de la víctima, lo soltaron. Grynberg era dirigente del Ateneo Evita de la Juventud Peronista y miembro del Consejo de la Juventud Peronista en zona norte.  Muchos leyeron esta muerte como el inicio de la venganza por lo de Rucci.  Agosto continuó un tiempo más en la agencia de publicidad y después se desempeñó en el área del menor y la familia, en el ministerio de Bienestar Social. Con el golpe del 24 de marzo de 1976 se exilió en España y meses después, cuando tuvo la seguridad de que no era buscado, volvió en secreto al país.  Aún se lamenta de que su jefe no hubiera seguido su consejo.  Rucci es otro de los muertos de un país donde, bajo lemas como “la liberación o dependencia” o “Perón o muerte” una generación murió y mató sin sentido.
Fuentes: Osvaldo Agosto; Revista Redacción; La voluntad, de Eduardo Anguita y Martín Caparrós; 1973, el regreso del general, de Julio Bárbaro

fuente infobae

JUAN PERÓN Y LEANDRO ALEM, VISIONES SOBRE LA CORRUPCIÓN POLÍTICA EN ARGENTINA

Por Luis Gotte

La corrupción política es un fenómeno que afecta a la calidad de la democracia, a las instituciones y al bienestar de la comunidad nacional. Es un fenómeno político y social, que no puede ser ignorado o naturalizado, sino que debe ser debatido y cuestionado desde una perspectiva política y ética, que promueva la participación y la responsabilidad de los votantes para lidiar contra este flagelo.
En Argentina, ha sido un tema recurrente a lo largo de su historia, y ha generado diversas reacciones y respuestas por parte de las diferentes administraciones políticas, como de las distintas organizaciones sociales. Ahora, cuáles fueron las visiones de los dos líderes políticos que tuvieron una influencia decisiva en la vida política nacional: Leandro Alem y Juan Perón. Ambos enfrentaron el problema de la corrupción desde perspectivas y contextos diferentes, y cómo sus acciones y discursos tuvieron consecuencias e implicancias para la vida política argentina. Tanto el fundador del radicalismo como del peronismo entendieron la gravedad de estos comportamientos y los combatieron: Alem, desde una postura ética y republicana, y Perón, desde su perspectiva de Comunidad Organizada.
Leandro Alem, fundador del primer movimiento de masas y de la Unión Cívica Radical, una doctrina política que se opondrá al régimen liberal, oligárquico y fraudulento, impulsando la ampliación de los derechos políticos. Fue un argentino honesto y austero, que denunció los negociados y las coimas que caracterizaron al gobierno de Juárez Celman, y que participó en varias revoluciones armadas para desterrar las prácticas políticas de una democracia autoritaria. Fue un defensor de la soberanía nacional, oponiéndose a la injerencia de las potencias extranjeras en los asuntos internos de Argentina. Un gran orador, elocuente y de convicciones firmes, que movilizó a las masas urbanas en torno a su proyecto político, americanista, federal y municipalista. Un político idealista que se suicida en 1896, desilusionado por la traición de algunos de sus compañeros de partido, que pactaron con el régimen, abandonando sus principios, convirtiendo al radicalismo en un partido moderado que ya no cuestionará las bases del régimen político sino los mecanismos de incorporación al mismo.
La visión de Alem sobre la corrupción se basaba en una concepción ética y republicana de la política, que valoraba la honestidad, la transparencia, la participación y la representación, considerándola como el principal obstáculo para el progreso y la justicia social, y que debía ser erradicada mediante la reforma institucional y la movilización popular. Alem criticaba la corrupción como una forma de degeneración moral y de traición a la patria, y la atribuía a la ambición y al egoísmo de las oligarquías entronizadas en el poder después de la batalla de Pavón (1861). Alem proponía la corrupción política como una forma de lucha política y de regeneración cívica, y la asume como un compromiso y un sacrificio personal. Contra ella se debe ser intransigente, “que se rompa, pero que no se doble”.
Leandro Alem, quiso hacer de la política una actividad decente y creyó honradamente en que era posible pensar un país más justo y libre, “fue derrotado, y seguramente esperaba esa derrota. Sin embargo, en ningún momento consideró que todo lo que hacía era en vano. Resistió a su destino hasta donde pudo y cuando comprendió que estaba al límite de sus fuerzas saludó a sus amigos y sin decir una palabra, sobrio y discreto como el caballero que siempre fue, subió a un coche tirado por caballos y marchó en silencio a la muerte”, dirá el historiador entrerriano Rogelio Alaniz.
El Gral. Juan Perón, produce el segundo movimiento de masas con su propia herramienta política, el Partido Justicialista. Desde su perspectiva, la corrupción política es un fenómeno que se produce cuando se rompe el equilibrio entre los intereses individuales y los intereses de la comunidad, y cuando se desvirtúa el sentido de la función pública. Perón afirma que la corrupción es el resultado de la falta de una doctrina y de una organización que orienten y regulen la acción política, y que la única forma de combatirla es mediante la participación y la movilización de la comunidad, que debe asumir el rol de sujeto y no de objeto de la política.
Se propone que la comunidad se organice en base a tres elementos fundamentales: la doctrina, la conducción y la organización. La doctrina es el conjunto de principios, valores y fines que guían la acción política, y que se resumen en la consigna de “libertad, independencia y justicia social”. La conducción es el ejercicio de la autoridad y la dirección política, donde debe darse la Unidad de Concepción para la Unidad de Acción. La organización es el mecanismo que permite la coordinación y la articulación de los distintos sectores y actores de la comunidad, y que debe ser flexible, dinámica y eficiente.
Según Perón, la Comunidad Organizada es la forma más alta y perfecta de la democracia, ya que implica la participación activa y consciente de la comunidad en la definición y la realización de su destino, y la armonización de los intereses individuales y colectivos, sin exclusiones ni privilegios. Ella es la expresión de la “tercera posición”, equidistante tanto del liberalismo como del progresismo, y representa el modelo civilizatorio que debe seguir Argentina y la Patria Grande.
En resumen, la corrupción política en nuestra comunidad nacional es un problema que presenta un desafío para nuestra democracia. Como hemos evidenciado, este fenómeno ha generado desconfianza y debilitado nuestras instituciones, en particular al sistema de representación política, llevándonos a un escenario donde se piensa en mesianismos.
Es necesario impulsar medidas concretas para combatir la corrupción política en Argentina, promoviendo la transparencia en la gestión pública y fomentando la participación de las organizaciones intermedias. Asimismo, es fundamental abordar las causas estructurales de la corrupción, controlando las conductas y comportamientos de nuestros representantes.
Debemos actuar con determinación y compromiso para erradicar la corrupción política, fortaleciendo así nuestra democracia y construyendo un país más justo y transparente para todos los argentinos.
“Hay un precepto constitucional que dice que las acciones privadas de los hombres quedan solo reservadas al juicio de Dios. Esto vale para todos, menos para algunos, o menos para alguien…Los que tenemos vida pública, no tenemos derecho a tener vida privada. Esto es doloroso, pero así tiene que ser. Nosotros tenemos que tener la suficiente transparencia para que la gente que nos acompaña, con su voto, con su apoyo, sepa qué somos, cómo somos, no solo en la vida pública, sino también en la relativa intimidad de nuestra vida privada…El hombre público no solo debe ser honesto, sino también parecerlo. La vida pública es una vida muy sacrificada, y el que no esté dispuesto a asumir estos sacrificios, que no se dedique a la cosa pública, que se quede en la esfera privada…el hombre público, y lo sé por experiencia, si no sabe afrontar el juicio de sus pares y de sus compatriotas, también poniendo de relieve cuál es su vida privada, mejor que no dedique a la política”, Antonio Cafiero.

Luis Gotte

domingo, 28 de mayo de 2023

Hace 80 años se decretó la rebaja de los ALQUILERES: La culpa fue de Perón

 Por Iulita, Adrián Carlos

El 4 de junio de 1943 el Ejército se hace cargo del gobierno nacional, queriendo poner a fin a uno de los ciclos más críticos para la soberanía nacional: la Década Infame.  A las tres semanas, con la firma del General Rawson, se publica el decreto 1580, que beneficiará no solo a los que alquilan vivienda, sino también a los inquilinos de trabajo (los comercios y los emplazamientos industriales alquilados).   Se rebajaron los valores del alquiler entre un 5 y un 20%; se impusieron sanciones dinerarias a quien “elevara artificiosamente los precios”; y se penalizó a los rentistas que discriminaran a familias con hijos menores.  Pero lo que va a quebrar el ciclo de renta y explotación de las viviendas es la decisión de prorrogar los contratos, de continuarlos por decreto o por ley, para garantizar la continuidad de vivienda de los inquilinos. Aquellos contratos que vencían o estaban por vencer, quedaban protegidos por 18 meses más, a través del decreto presidencial.  Y se tomó la decisión de crear la Cámara de Alquileres, organismo público estatal de aplicación del decreto, y que tendrá a su cargo fijar los precios de la renta de los nuevos inmuebles en alquiler.  La Cámara de Alquileres, la Comisión Asesora de la Vivienda Popular y la Comisión Nacional de Casas Baratas, fueron absorbidos por la Secretaría de Trabajo y Previsión, conducida por el Coronel Juan Domingo Perón. 
Políticas de vivienda colectiva, barrios sindicales y de la Fundación Eva Perón, intervención activa del ministerio de Obras Públicas, un Banco Hipotecario al servicio del Pueblo que nunca más será, la década del Primer Peronismo -con precios de alquileres controlados y contratos de alquiler continuados para que nadie quede afuera de la vivienda inquilina- revolucionó el acceso al hábitat.  El censo de 1960 dará cuenta del impacto que tuvo el decreto del 30 de junio de 1943 y sus sucesivas leyes y normativas, en resguardo de la vivienda inquilina, con un Estado que transformó el concepto de vivienda y su función social:  En tan sólo los 13 años entre los censos nacionales -1947 y 1960-, la proporción de propietarios de la vivienda pasó del 26,8% al 58,1% para el conjunto del AMBA, invirtiendo la forma de tenencia predominante hasta ese momento en favor de la propiedad. La mutación resulta todavía más sorprendente para la Ciudad de Buenos Aires, que pasa del 17,6% al 45,6% de sus viviendas bajo este régimen de propiedad. Mientras que en 1947 tan solo dos partidos del Gran Buenos Aires superaban el 50% de viviendas en régimen de propiedad (San Isidro con el 54,1% y La Matanza con el 51,3%), hacia 1960 los partidos del GBA presentaban un 67,2% de sus viviendas bajo este régimen, llegando a valores máximos de 77,7% para Almirante Brown y 74,4% para Merlo.

El 30 de junio de 1968:  Durante el gobierno radical de Arturo Illia, se votó la ley de locaciones urbanas, la 16.739, que entró en vigencia el 11 de octubre de 1965. Una vez más, el Congreso prorrogó el plazo de vigencia de los contratos que vencieron o venciesen una vez sancionada la ley.  En el caso específico de los que tenían contrato de alquiler de vivienda, la Ley los protegía por 5 años, es decir que se prorrogó el plazo de finalización de los contratos hasta el 31 de diciembre de 1970.  Asimismo votó un régimen de precios vinculado al año de origen de cada alquiler; es decir que el precio de los alquileres se votaba en el Congreso, eran por ley, y discriminados según la actividad (si eran para vivienda o eran para actividad laboral) y antigüedad.
La dictadura que desplazará al radicalismo del gobierno en 1966, preparó las condiciones para empezar a poner fin al régimen de protección de alquileres.  El 29 de diciembre de 1967 se publicó la Ley 17.607, firmada por el ministro de Economía de la dictadura de Onganía, Adalbert Krieger Vasena –ex funcionario del Fondo Monetario Internacional- que, a pesar de su furioso liberalismo, no pudo barrer con la regulación de los alquileres de vivienda. Esta vez el desalojo masivo le llegó a los comerciantes.
“Entretanto ese problema (el de la vivienda) pueda estudiarse con la profundidad debida y se vayan dando las condiciones económicas que permitan resolverlo, es claro que nada justifica la continuación de las prórrogas en materia de industria y comercio y locales para oficinas profesionales. En estos casos, no existe déficit y el juego de la oferta y la demanda puede desenvolverse apropiadamente, permitiendo lograr soluciones justas para ambas partes”.  Artículo 1 de la Ley 17.607/67: Las locaciones de comercio, industria y otras actividades lucrativas vencerán el 30 de junio de 1968.
Apagones, actos públicos de rechazo a la Ley, encuentros nacionales de organizaciones de comerciantes y manifestaciones de la CGT rechazando los desalojos -inevitables una vez que se terminaran los contratos prorrogados- tuvieron su máxima expresión en la propia Declaración del 1 de mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos:
“A los desalojos rurales se suma ahora la reaccionaria ley de alquileres, que coloca a decenas de miles de comerciantes y pequeños industriales en situación de desalojo, cese de negocios y aniquilamiento del trabajo de muchos años”.
En concreto, el primer recorte de derechos de acceso a la vivienda o al trabajo por alquiler -instaurado durante el Primer Peronismo- lo hizo el dictador Onganía, e incluyó los galpones, los comercios y los consultorios profesionales.
El 30 de junio de 1975:  A fines de 1973, a los dos meses de haber asumido el General Perón, por tercera vez, la presidencia de la Nación, se aprobó en el Congreso una ley de alquileres, impulsada –entre otros- por la diputada de la Juventud Peronista Nilda Garré.
Planteaba una prórroga de los contratos de alquiler de vivienda hasta el 30 de junio de 1975, y exceptuaba del régimen a los hospedajes, hotelería y pensiones, inmuebles alquilados por temporada o vacaciones.  La ley estableció también un aumento de los alquileres, desde el 1 de enero de 1974, en función de la variación salarial del peón industrial acumulada en los seis meses anteriores, con posteriores reajustes semestrales iguales.
El 30 de junio de 1976:
El 30 de junio de 1976 fue publicado en el Boletín Oficial el decreto-ley 21.342, titulado “Normalización de locaciones urbanas”.  El dictador Videla y su ministro de Economía, Martínez de Hoz, firmaron el decreto que pondrá fin a la protección de los alquileres de vivienda en la Argentina.  Habían pasado 33 años exactos de que otra revolución –nacional y popular- hubiera congelado el precio de los alquileres y suspendido los desalojos, garantizando la continuidad de vivienda a los inquilinos.

Aún con diferentes cálculos para aplicar nuevos aumentos, que involucraban precio de expensas, impuestos, porcentaje sobre los ingresos y cálculo de actualización, el decreto-ley de la dictadura dejaba en claro que esta regulación tendría vigencia hasta el 30 de noviembre de 1979, última fecha de prórroga de contratos (a partir de ahí el alquiler debería contratarse nuevamente).
La nueva democracia, iniciada el 10 de diciembre de 1983, intentará corregir las derivaciones más extremas de la legislación dictatorial, a través de una nueva norma.
Pero la lección histórica de la dictadura genocida, domesticó a la clase dirigente que debatió la nueva ley de alquileres durante 1984, y el Congreso se convirtió en un pedido de disculpas colectivo por los daños que el Peronismo le había infligido al mercado.
30 de junio de 2020:
La deuda externa fue el cepo mayor de la nueva democracia y sus deseos republicanos de hacer cumplir los derechos constitucionales.
Los cumplimientos de las metas impuestas por el Fondo Monetario y la banca internacional, fueron una marca constante en las cuatro décadas de nueva democracia, solo interrumpidas por el período de gobierno kirchnerista.
Sin embargo, los gobiernos sucesivos prefirieron alentar la alternativa del acceso a la vivienda propia, y fueron relegando cualquier intervención estatal en el alquiler, algunos por promover la libertad de mercado; otros en menos medida, por ilusionarse con una Argentina nueva, donde todos seríamos propietarios…
En las cuestiones concretas, ningún gobierno pudo aplicar la legislación que gravaba los inmuebles vacíos –vigente entre 1984 y 2015-, y ninguna administración pudo lograr siquiera que se blanqueara la actividad, cada vez más numerosa y cada vez más lucrativa.
La AFIP amenazaba, como probando la reacción del mercado, y luego se echaba atrás, esperando las nuevas condiciones o “relaciones de fuerza”.
El alquiler de vivienda se expandió como negocio rentable. No solo la vieron los rentistas y sus intermediarios, las inmobiliarias. Se habían sumado las financieras y bancos como “seguros de caución”, los administradores de consorcio y una infinidad de artificios del despojo al bolsillo del trabajador o trabajadora que alquila.
Pero por primera vez, se creó una organización genuina de defensa de los intereses inquilinos, que allá por 2012/2013 inició la denuncia de la estafa al bolsillo trabajador y se puso a la cabeza de la defensa de los intereses inquilinos.
Inquilinos Agrupados, no solo consigue que se modifique la ley de comisión inmobiliaria en la ciudad de Buenos Aires, prohibiendo el cobro a los inquilinos; sino que motoriza la primera ley de alquileres en medio de un descalabro tal, que hizo del momento del debate que en Argentina rijan los alquileres más caros de la historia.
El 30 de junio de 2020 se votó la Ley de Alquileres en el Senado –ya tenía media sanción de Diputados. El contexto fue muy particular, porque simultáneamente regía un decreto de protección de alquileres durante la emergencia sanitaria vigente como consecuencia de la pandemia.  Así que una ley para inquilinos entró en vigencia en un momento donde había un decreto protectorio, inédito, propio de una emergencia única. Esa rareza fue quizás la forma indirecta de advertir que la ley es la ley, se vota y se queda en el Boletín Oficial.  Los únicos que publicitamos la ley y ofrecimos respuestas a los inquilinos, fuimos las organizaciones, porque el gobierno ignoró su aplicación y permitió todo tipo de atropellos (como los “contratos blue”).  
Y a pesar de todo, la evolución del precio del alquiler de vivienda -para aquellos que tenemos contrato posterior al 1 de julio de 2020-, es el más económico en relación a cualquier otro producto de consumo masivo o imprescindible. Todo aumentó más que el alquiler.  Es la ley que provocó la furiosa reacción del mercado inmobiliario, de los medios de comunicación concentrados, y de su representación política.
La bandera de “derogar la ley” no ofrece bajar el precio, sino todo lo contrario: liberar las manos del mercado y vaciar aún más los bolsillos de los trabajadores que alquilamos.
Para entenderlo mejor, solo hay que leer a Juan Carlos de Pablo, un “dinosaurio del siglo de las máquinas”, que relaciona la ley de alquileres actual con el decreto de 1943.
Dicho de otra manera: la culpa es de Perón.


extraido de INFONATIVA...

lunes, 30 de enero de 2023

Juan Domingo Perón y el Che Guevara

 Por el Prof. Jbismarck

Es muy curiosa la visión actual del Che. Desde sectores ultraderechistas hablan de un furioso antiperonismo, de los sectores neoliberales de un personaje repudiable al igual que Perón y desde la izquierda como un revolucionario y ven a Perón como un viejo facho enemigo de las conquistas clasistas...EN REALIDAD EXISTIÓ UNA RELACIÓN ENTRE ELLOS. Ernesto Guevara (1928-1967) pasó por distintas etapas en su evolución política. Proviene de una familia burguesa antiperonista, con influencia de la izquierda liberal. Solo después de abandonar el país comprenderá que Perón conducía una lucha contra la oligarquía y el imperialismo y que en el campo social promulgara leyes de protección de los trabajadores. Durante los últimos años de su carrera de medicina Ernesto realiza varios viajes por la Argentina y su primer viaje por América latina con Alberto Granado. También durante algunos meses trabajó de enfermero de YPF, en la marina mercante argentina, recorriendo los puertos más importantes de América latina. Uno año después del segundo gobierno del General Perón en 1953, con el título de médico bajo el abrazo, decide realizar junto a su entrañable amigo Carlos “Calica” Ferrer, su segundo y definitivo viaje que lo convertiría en el Che. En carta a su madre del 20 de junio de 1955 (cuatro días después del salvaje bombardeo a la Plaza de Mayo que había dejado medio millar de muertos), Guevara se adelanta a los tiempos, califica a esos: “mierdas de los aviadores que después de asesinar gente a mansalva se van a Montevideo a decir que cumplieron con su fe en Dios” luego continua con estas palabras “matarán a cientos de “negros” por delito de defender sus conquistas sociales” También le dirá: "La caída de Perón me amargó profundamente, no por él sino por lo que significa para toda América (…) Estarás muy contenta, podrás hablar en todos lados con la impunidad que te da el pertenecer a la clase en el poder"

 Foto TRUCADA ANTES QUE SE OFENDAN...

John William Cooke, "el gordo", líder de la izquierda peronista, exiliado en Cuba, había convencido al Che de que ningún proyecto revolucionario era viable en Argentina sin el apoyo del general Perón, quien contaba con la idolatría de los sectores populares. Guevara tuvo dos encuentros con Perón, ambos en puerta de Hierro, el primero en 1964 y el otro en 1966, antes de la experiencia boliviana. Enrique Pavón Pereyra dice que al recibirlo la situación de asilado del General no era muy cómoda, (era vigilado por Franco) así que evitaba recibir abiertamente a políticos de izquierda porque después venían las protestas y las amenazas de expulsión. Así sucedió, por ejemplo, cuando recibió al chileno Allende, entonces senador por el socialismo. Durante la entrevista le contó a Perón su plan de insurgencia en el Alto Perú. Perón se mostró sorprendido y al principio no le creyó, o se hizo el que no le creía. 'Esto va en serio' dijo el Che, y dio los detalles de la operación. El general le dijo "Yo conozco bien la zona porque allí cursé el segundo año de la instrucción militar que hicimos en Brasil, en Bolivia y en Chile", le dirá y luego pronosticará con dramatismo: "Disculpe, Comandante, que sea franco con usted, pero usted en Bolivia no va a sobrevivir. Es contra natura. Suspenda ese plan. Busque otras variantes". Luego de algunos segundos de silencio agregó, grave: "No se suicide". Perón le dijo que no estaba en condiciones de darle una ayuda formal del Movimiento Justicialista mientras las acciones se desarrollaran en territorio boliviano, pues las circunstancias no favorecían que comprometiese en una operación internacional a un partido debilitado como el suyo que debía enfrentar la proscripción a que lo habían condenado las dictaduras militares de la Argentina. Cuando la acción del Che se trasladase a territorio argentino, entonces podría contar con el peronismo. Mientras, prometió, no se opondría a quienes por voluntad propia quisieran participar del foco boliviano". Pavón Pereyra: "Perón me mostró una foto dedicada de Cooke vestido de guerrillero cubano, seguramente se la habría entregado el Che, y me comentó: 'Este hombre ha dejado de ser peronista'". Perón y el Che disentían en la metodología y la estrategia: Perón era esencialmente un político dotado y había incorporado a su proyecto a la mayoría de los sectores del trabajo argentinos en una amplia alianza policlasista con el objetivo de alcanzar sin mayor violencia la meta de una patria económicamente autónoma y políticamente independiente. El Che, en cambio, proponía una revolución socialista tan violenta como su enemigo a partir de su teoría del foco, es decir la instalación de estallidos insurreccionales limitados que promoverían una reacción en cadena que multiplicaría su poder de acción sin necesidad de trabajo de base previo. "Crear dos, tres… muchos Vietnam es la consigna". Enterado del asesinato del Che en La Higuera, Perón escribió desde la Quinta de Puerta de Hierro, en su exilio en Madrid: "Compañeros: Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable pérdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación. (…) Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el comandante Ernesto 'Che' Guevara. Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazó le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir. He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo fuera cierto que en 1951 haya estado ligado a un intento golpista, ¿qué edad tenía entonces? Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Irigoyen. Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía."

 Sin embargo Perón deslizó algunas críticas sobre la estrategia guevarista. Así lo planteó a Ricardo Rojo, en respuesta al envío del libro Mi amigo el Che: "Sin cuanto usted nos informa de su paso por el Congo y muchas otras circunstancias, no sería fácil comprender que un hombre ya fogueado y experimentado en la guerra de guerrilla se haya encontrado en Bolivia en una situación tan precaria de medios y preparación. La 'guerra de guerrillas', al contrario de lo que algunos creen, es más vieja que mear en los portones, pues se practicaba en gran escala ya en la época de Darío II. Desde entonces, hasta la II Guerra Mundial de 1938-1945, no ha dejado de ser en algunos sectores y circunstancias, la forma de luchar". "Pero, como forma atípica de guerra, tiene sus exigencias originales, según sean las condiciones que la situación presenta. La empresa de Ernesto Guevara era, a la vez que temeraria, casi suicida". "El Che tuvo que desarrollar sus tremendas operaciones, sin más medios que su extraordinario valor personal y la firme decisión de vencer que le animaba como hombre de una causa. Sin embargo, cuando se opera contra fuerzas regulares especialmente preparadas para esa clase de lucha, tales virtudes no son suficientes; es preciso, por lo menos, contar con algo seguro en cuanto a fuerzas y medios de subsistir en medio tan inhóspito". "Personalmente creo que es un individuo brillante pero del lado equivocado. Tiene una conversación muy interesante y una obsesión por el comunismo muy marcada. Pretende reunir fuerzas no sé de dónde para 'liberar' nuestros pueblos americanos. Advertí en seguida que tiene clara su meta y es capaz de cualquier cosa. Este muchacho va a terminar muy mal según creo. Ya ve usted que hay de todo bajo las viñas del Señor".