Rosas
miércoles, 31 de julio de 2024
viernes, 31 de mayo de 2024
martes, 30 de abril de 2024
Museo 17 de Octubre - Quinta de San Vicente
domingo, 31 de diciembre de 2023
Perón, el profeta postergado
sábado, 30 de diciembre de 2023
Perón, a 50 años de su muerte: El hombre que está solo y espera
Una presencia insoslayable en la vida política de la Argentina.

eL 1 de julio se conmemora el medio siglo del paso a la inmortalidad del general Juan D. Perón. Tanto por parte de sus detractores como de sus panegiristas, sin dudas, presencia insoslayable en la vida política de la Argentina hasta el momento en que esto escribo. Expresión del último eslabón del movimiento nacional, creador de una doctrina original de matriz criolla, humanista y cristiana, y conductor de una revolución inconclusa, truncada por dos golpes de Estado en 1955 y en 1976, respectivamente, viene siendo víctima del olvido premeditado y planificado y de la tergiversación integral de su ideario. Proceso que se inició, a sangre y fuego, el 24 de marzo de 1976, con el derrocamiento de la presidente María Estela Martínez de Perón –que fue su primera víctima–, que había logrado en pocos meses de gobierno, y jaqueada por un movimiento de pinzas de “izquierdas” y “derechas”, lo que la variopinta política hasta la actualidad jamás pudo realizar: el pleno empleo –sin planes asistenciales ni de trabajo precario estatal–, la más equitativa distribución de la riqueza en la historia de nuestro país –un 52% del PBI en manos de los trabajadores–, la promulgación de la Ley 20.744 de Contrato de Trabajo, y un sinfín de medidas que contemplaron, entre otras cosas, la nacionalización de los depósitos bancarios, de las bocas de expendio de las petrolera, la negativa a tomar deuda externa, etc. Ese fue el trágico inicio, continuado después con el advenimiento de la democracia, con otros métodos, pero con el mismo objetivo y resultado, que explica que un país rico y con enormes potencialidades como el nuestro, subsuma hoy a más de la mitad de los argentinos en la pobreza y la indigencia, con una economía extranjerizada, destruida la industria nacional, endeudado el porvenir de las nuevas generaciones. A secas, un país profundamente herido de muerte en términos materiales, pero también espirituales. Hablo de los valores que ordenaron la comunidad en tiempos de Perón: el trabajo, como derecho y obligación que envolvía la noción de justicia social; la familia como columna vertebral y escuela de valores; la niñez y la vejez como franjas etarias a las que se debía resguardar; la centralidad de las organizaciones libres del pueblo en concurso con el Estado; la asunción del ser nacional como casa común. Todo esto fue negado en la realidad efectiva en nombre de un aparente peronismo, que mutó en partido liberal y/o social-demócrata, desmantelando la esperanza que su identidad continuaba despertando. Tanto es así, que su testamento póstumo y última actualización político-doctrinaria, El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, no fue considerado desde 1983 a la actualidad por nadie. Lamentablemente, porque es profético en todo sentido.
Allí advierte Perón: “El problema actual es eminentemente político, y sin solución política no hay ninguna solución para otros sectores en particular”, porque: “Seguimos deseando fervorosamente una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. (…) Una Argentina íntegra, cabalmente dueña de su insobornable identidad nacional”.
Preveía en sus páginas gran parte de los movimientos de la geopolítica mundial y señalaba que era lo que la Argentina debía hacer para ser independiente: transitar la unidad para la reconstrucción nacional con un proyecto nacional.
Pronosticó en tal sentido que el año 2000 nos podría encontrar “sometidos a cualquier imperialismo”. El llamado de su doctrina, parafraseando al pensador y poeta nacional Raúl Scalabrini Ortiz, si bien hoy “está solo y espera”, reverdecerá cuando los argentinos así lo demanden
Juan Domingo Perón en el partido de Gral San Martín (1911-1914)
por el Prof. Julio R. Otaño
Juan Domingo Perón en nuestro partido de Gral. San Martín.
Se cumplen CINCUENTA AÑOS DEL FALLECIMIENTO DEL GRAN ESTADISTA, 3 veces elegido
Presidente Democrático Argentino, estudió y vivió en nuestro partido. El 1 de
marzo de 1911, el joven Juan Domingo Perón se incorporó al Colegio Militar de
la Nación (ubicado en el actual Liceo Militar). Ello se produjo gracias a los
buenos oficios de su abuela Dominga Dutey, que fue la mujer que lo crió desde
niño con una gran sensibilidad social.
Además pudo conseguirle una beca que le permitió completar sus
estudios. Egresó del CMN en 1913 como
subteniente del arma de Infantería con el orden de mérito 43 entre 121 de su
promoción. Al respecto expresó: “Nunca fui ni muy estudioso ni muy aplicado”. Los instructores de Perón en el CMN
expresaron: “El cadete Perón posee una conducta intachable, muy buena voluntad,
serio, empeñoso en el trabajo, con buen espíritu y carácter”. Durante los primeros años de su carrera,
cumplió servicios en el Regimiento 12 de Infantería, sito entonces en Paraná.
En un concepto anual, su jefe consignó: ”El subteniente Perón tiene muy buena
presencia y correcta actitud y aptitud. Animado y resuelto, transmite su fibra
militar a la tropa que instruye. Siente intensamente su profesión y siempre
está dispuesto a hacer algo más. Sobresaliente instructor, buen camarada y muy
buen conductor de tropas”. Otro jefe lo conceptuó: “Este joven teniente me
merece muy buen concepto. Es activo, inteligente y empeñoso. Ha desempeñado muy
bien las funciones de su cargo. Tiene condiciones para el grado superior”.
jueves, 2 de noviembre de 2023
El gobierno de Isabel Perón y los motivos del Golp

martes, 31 de octubre de 2023
Perón explica las dos lineas históricas de la Historia Argentina
Perón explica las dos lineas históricas de la Historia Argentina
lunes, 2 de octubre de 2023
Carta de Perón a Aramburu
República de Panamá, 8 de marzo de 1956.
Al General Aramburu. Buenos Aires

jueves, 28 de septiembre de 2023
Aeropuerto Ministro Pistarini: ¿Cambiar el nombre al aeropuerto o de cómo se cambia (otra vez) de color político? –
Por Juan Godoy

lunes, 31 de julio de 2023
El asesinato de Rucci: la reacción de Perón y el intento por culpar al ERP
Por Adrián Pignatelli
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Rucci, con el paraguas en alto, protege al líder de su movimiento, que regresaba de un exilio de 17 años. Agosto tenía entonces 34 años. Era peronista desde chiquito, desde que tenía memoria. Tal vez desde que le acercó una carta a Evita en un acto en una cancha de fútbol. En la Escuela de Comercio Carlos Pellegrini desplegó su militancia como delegado de la Unión de Estudiantes Secundarios, hasta que llegó la Revolución Libertadora y entonces, de un día para el otro, lo pasaron del turno mañana al de la noche y debió esconder las estampitas de Evita y cuidarse ante quién mencionaba a Perón. En los 60 había conocido al General en su exilio madrileño, donde viajó después del sonado caso que protagonizó al robar el sable corvo del Libertador y del Restaurador, que se exhibía en el Museo Histórico Nacional. “¿Me trajo el sable, Agosto?”, bromeó Perón cuando lo recibió en Puerta de Hierro. Ahora, a Agosto le preocupaba la seguridad de Rucci, jefe máximo de la CGT desde el 4 de julio de 1970 y reelecto en 1972. La lista de sindicalistas que habían caído por la vía violenta en el país era importante: el 14 de mayo de 1966, en una confitería céntrica de Avellaneda había sido acribillado Rosendo García, de la UOM; el 30 de junio de 1969 Augusto Timoteo Vandor, también de la UOM, quien había osado enfrentarlo a Perón, había sido ametrallado en su propio despacho; el 27 de agosto de 1970, el auto donde iba José Alonso, secretario de la Federación Obrera Nacional de la Industria del Vestido, fue emboscado en Santos Dumont y Zapata y muerto a balazos. También engrosarían la lista de sindicalistas asesinados Marcelino Mansilla, Dirck Henry Kloosterman y Julián Moreno.:quality(85)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/infobae/HRK7I5RYSZA55JOQVP74CFKIRQ.jpg)
acompañó a Rucci a Canal 11 a participar del debate con Agustín Tosco, que se hizo en el programa Las dos campanas, que conducía un joven Gerardo Sofovich. “Fue espectacular”, recordó. Ambos dirigentes -uno que era la imagen del sindicalismo tradicional frente a otro más combativo, protagonista del Cordobazo- hacía tiempo que polemizaban a través de declaraciones públicas y solicitadas. Esa mañana, su jefe de prensa trató de persuadirlo de que cambiase su custodia. Si hasta la noche anterior, cuando Agosto salía tarde del edificio de la CGT, los sorprendió un auto que pasó a toda velocidad disparando al aire. Los guardaespaldas que acompañaban a sol y sombra a Rucci eran gente de confianza del sindicato, pero carecían de ese profesionalismo que se necesitaba por los momentos de tanta violencia que se vivían. Y le sugirió rodearse de efectivos de la policía. El sindicalista no quiso saber nada. "¡Dejate de joder!, lo cortó. Desconfiaba de esa policía y descontaba que cuando Perón fuese presidente, todo cambiaría.
JEl mensaje que grabaría también incluiría: “Sólo por ignorancia o mala fe se pueden exigir soluciones inmediatas para problemas que fueron profundizados durante tantos años; no se puede apelar a la violencia rayana en lo criminal, en un clima de amplias libertades e igualdad de posibilidades; no se puede seguir abrigando ambiciones y privilegios, creando condiciones injustas, burlando las leyes, impidiendo o saboteando la consolidación de un proceso que ha sido aprobado por la mayoría del país.” Mientras se ponía el saco, Rucci le dijo a su chofer Abraham Tito Muñoz que se preparase y a Agosto, que fuera saliendo y que subiera al primer auto, que él lo seguiría a Canal 13. Se entretuvo un par de minutos respondiendo una llamada de la secretaria de Lorenzo Miguel, que necesitaba verlo urgente. Dijo que iría luego del canal. Una explosión. Es lo que recuerda Agosto de aquel instante. Ya estaba en la calle, por subir al auto. La siguiente imagen que quedó grabada en su memoria fue a Rucci, que yacía tirado en la vereda, muerto. De nada sirvió que estuviera rodeado de 13 guardaespaldas.
Perón almorzaba en la residencia de Gaspar Campos con el general Miguel Angel Iñíguez, jefe de la Policía Federal, cuando se enteró. Dicen que fue un duro golpe para él y no quiso salir a hacer declaraciones a los periodistas. Rucci fue velado en la CGT. En la mañana del 26, el presidente electo asistió acompañado por Isabel. “Esos balazos fueron para mí, me cortaron las patas”, y sintetizó el vínculo que lo unía con el dirigente muerto: “Me mataron a un hijo”.
Cuando los representantes de la juventud no fueron al velatorio -a pesar del pedido expreso de Perón- enseguida se entendió quiénes habían sido los autores. Montoneros asumiría la responsabilidad, hasta le había puesto nombre a la acción criminal “Operación Traviata”, en referencia a la reconocidísima publicidad de la galletita, “la de los 23 agujeritos”. El 26, a las 2 de la tarde, mientras el cortejo fúnebre con los restos de Rucci estaba a la altura del Congreso- sonó el portero eléctrico en el departamento de Blanco Encalada 3422 donde vivía el militante de Tendencia Revolucionaria Enrique Grynberg, 34 años, dos hijos. Cuando abrió la puerta, acompañado de un chico de 5 años, cuatro jóvenes le dispararon a quemarropa siete disparos de calibre 22 que terminaron con su vida. Los atacantes se llevaron al chico y escaparon en un Rambler azul. Cuando se dieron cuenta que la criatura no era hijo de la víctima, lo soltaron. Grynberg era dirigente del Ateneo Evita de la Juventud Peronista y miembro del Consejo de la Juventud Peronista en zona norte. Muchos leyeron esta muerte como el inicio de la venganza por lo de Rucci. Agosto continuó un tiempo más en la agencia de publicidad y después se desempeñó en el área del menor y la familia, en el ministerio de Bienestar Social. Con el golpe del 24 de marzo de 1976 se exilió en España y meses después, cuando tuvo la seguridad de que no era buscado, volvió en secreto al país. Aún se lamenta de que su jefe no hubiera seguido su consejo. Rucci es otro de los muertos de un país donde, bajo lemas como “la liberación o dependencia” o “Perón o muerte” una generación murió y mató sin sentido.JUAN PERÓN Y LEANDRO ALEM, VISIONES SOBRE LA CORRUPCIÓN POLÍTICA EN ARGENTINA
domingo, 28 de mayo de 2023
Hace 80 años se decretó la rebaja de los ALQUILERES: La culpa fue de Perón
Por Iulita, Adrián Carlos
El 4 de junio de 1943 el Ejército se hace cargo del gobierno nacional, queriendo poner a fin a uno de los ciclos más críticos para la soberanía nacional: la Década Infame. A las tres semanas, con la firma del General Rawson, se publica el decreto 1580, que beneficiará no solo a los que alquilan vivienda, sino también a los inquilinos de trabajo (los comercios y los emplazamientos industriales alquilados). Se rebajaron los valores del alquiler entre un 5 y un 20%; se impusieron sanciones dinerarias a quien “elevara artificiosamente los precios”; y se penalizó a los rentistas que discriminaran a familias con hijos menores. Pero lo que va a quebrar el ciclo de renta y explotación de las viviendas es la decisión de prorrogar los contratos, de continuarlos por decreto o por ley, para garantizar la continuidad de vivienda de los inquilinos. Aquellos contratos que vencían o estaban por vencer, quedaban protegidos por 18 meses más, a través del decreto presidencial. Y se tomó la decisión de crear la Cámara de Alquileres, organismo público estatal de aplicación del decreto, y que tendrá a su cargo fijar los precios de la renta de los nuevos inmuebles en alquiler. La Cámara de Alquileres, la Comisión Asesora de la Vivienda Popular y la Comisión Nacional de Casas Baratas, fueron absorbidos por la Secretaría de Trabajo y Previsión, conducida por el Coronel Juan Domingo Perón.
El 30 de junio de 1968: Durante el gobierno radical de Arturo Illia, se votó la ley de locaciones urbanas, la 16.739, que entró en vigencia el 11 de octubre de 1965. Una vez más, el Congreso prorrogó el plazo de vigencia de los contratos que vencieron o venciesen una vez sancionada la ley. En el caso específico de los que tenían contrato de alquiler de vivienda, la Ley los protegía por 5 años, es decir que se prorrogó el plazo de finalización de los contratos hasta el 31 de diciembre de 1970. Asimismo votó un régimen de precios vinculado al año de origen de cada alquiler; es decir que el precio de los alquileres se votaba en el Congreso, eran por ley, y discriminados según la actividad (si eran para vivienda o eran para actividad laboral) y antigüedad.
La dictadura que desplazará al radicalismo del gobierno en 1966, preparó las condiciones para empezar a poner fin al régimen de protección de alquileres. El 29 de diciembre de 1967 se publicó la Ley 17.607, firmada por el ministro de Economía de la dictadura de Onganía, Adalbert Krieger Vasena –ex funcionario del Fondo Monetario Internacional- que, a pesar de su furioso liberalismo, no pudo barrer con la regulación de los alquileres de vivienda. Esta vez el desalojo masivo le llegó a los comerciantes.
“Entretanto ese problema (el de la vivienda) pueda estudiarse con la profundidad debida y se vayan dando las condiciones económicas que permitan resolverlo, es claro que nada justifica la continuación de las prórrogas en materia de industria y comercio y locales para oficinas profesionales. En estos casos, no existe déficit y el juego de la oferta y la demanda puede desenvolverse apropiadamente, permitiendo lograr soluciones justas para ambas partes”. Artículo 1 de la Ley 17.607/67: Las locaciones de comercio, industria y otras actividades lucrativas vencerán el 30 de junio de 1968.
Apagones, actos públicos de rechazo a la Ley, encuentros nacionales de organizaciones de comerciantes y manifestaciones de la CGT rechazando los desalojos -inevitables una vez que se terminaran los contratos prorrogados- tuvieron su máxima expresión en la propia Declaración del 1 de mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos:
“A los desalojos rurales se suma ahora la reaccionaria ley de alquileres, que coloca a decenas de miles de comerciantes y pequeños industriales en situación de desalojo, cese de negocios y aniquilamiento del trabajo de muchos años”.
En concreto, el primer recorte de derechos de acceso a la vivienda o al trabajo por alquiler -instaurado durante el Primer Peronismo- lo hizo el dictador Onganía, e incluyó los galpones, los comercios y los consultorios profesionales.
El 30 de junio de 1975: A fines de 1973, a los dos meses de haber asumido el General Perón, por tercera vez, la presidencia de la Nación, se aprobó en el Congreso una ley de alquileres, impulsada –entre otros- por la diputada de la Juventud Peronista Nilda Garré.
Planteaba una prórroga de los contratos de alquiler de vivienda hasta el 30 de junio de 1975, y exceptuaba del régimen a los hospedajes, hotelería y pensiones, inmuebles alquilados por temporada o vacaciones. La ley estableció también un aumento de los alquileres, desde el 1 de enero de 1974, en función de la variación salarial del peón industrial acumulada en los seis meses anteriores, con posteriores reajustes semestrales iguales.
El 30 de junio de 1976:
El 30 de junio de 1976 fue publicado en el Boletín Oficial el decreto-ley 21.342, titulado “Normalización de locaciones urbanas”. El dictador Videla y su ministro de Economía, Martínez de Hoz, firmaron el decreto que pondrá fin a la protección de los alquileres de vivienda en la Argentina. Habían pasado 33 años exactos de que otra revolución –nacional y popular- hubiera congelado el precio de los alquileres y suspendido los desalojos, garantizando la continuidad de vivienda a los inquilinos.
Aún con diferentes cálculos para aplicar nuevos aumentos, que involucraban precio de expensas, impuestos, porcentaje sobre los ingresos y cálculo de actualización, el decreto-ley de la dictadura dejaba en claro que esta regulación tendría vigencia hasta el 30 de noviembre de 1979, última fecha de prórroga de contratos (a partir de ahí el alquiler debería contratarse nuevamente).
La nueva democracia, iniciada el 10 de diciembre de 1983, intentará corregir las derivaciones más extremas de la legislación dictatorial, a través de una nueva norma.
Pero la lección histórica de la dictadura genocida, domesticó a la clase dirigente que debatió la nueva ley de alquileres durante 1984, y el Congreso se convirtió en un pedido de disculpas colectivo por los daños que el Peronismo le había infligido al mercado.
30 de junio de 2020:
La deuda externa fue el cepo mayor de la nueva democracia y sus deseos republicanos de hacer cumplir los derechos constitucionales.
Los cumplimientos de las metas impuestas por el Fondo Monetario y la banca internacional, fueron una marca constante en las cuatro décadas de nueva democracia, solo interrumpidas por el período de gobierno kirchnerista.
Sin embargo, los gobiernos sucesivos prefirieron alentar la alternativa del acceso a la vivienda propia, y fueron relegando cualquier intervención estatal en el alquiler, algunos por promover la libertad de mercado; otros en menos medida, por ilusionarse con una Argentina nueva, donde todos seríamos propietarios…
En las cuestiones concretas, ningún gobierno pudo aplicar la legislación que gravaba los inmuebles vacíos –vigente entre 1984 y 2015-, y ninguna administración pudo lograr siquiera que se blanqueara la actividad, cada vez más numerosa y cada vez más lucrativa.
La AFIP amenazaba, como probando la reacción del mercado, y luego se echaba atrás, esperando las nuevas condiciones o “relaciones de fuerza”.
El alquiler de vivienda se expandió como negocio rentable. No solo la vieron los rentistas y sus intermediarios, las inmobiliarias. Se habían sumado las financieras y bancos como “seguros de caución”, los administradores de consorcio y una infinidad de artificios del despojo al bolsillo del trabajador o trabajadora que alquila.
Pero por primera vez, se creó una organización genuina de defensa de los intereses inquilinos, que allá por 2012/2013 inició la denuncia de la estafa al bolsillo trabajador y se puso a la cabeza de la defensa de los intereses inquilinos.
Inquilinos Agrupados, no solo consigue que se modifique la ley de comisión inmobiliaria en la ciudad de Buenos Aires, prohibiendo el cobro a los inquilinos; sino que motoriza la primera ley de alquileres en medio de un descalabro tal, que hizo del momento del debate que en Argentina rijan los alquileres más caros de la historia.
El 30 de junio de 2020 se votó la Ley de Alquileres en el Senado –ya tenía media sanción de Diputados. El contexto fue muy particular, porque simultáneamente regía un decreto de protección de alquileres durante la emergencia sanitaria vigente como consecuencia de la pandemia. Así que una ley para inquilinos entró en vigencia en un momento donde había un decreto protectorio, inédito, propio de una emergencia única. Esa rareza fue quizás la forma indirecta de advertir que la ley es la ley, se vota y se queda en el Boletín Oficial. Los únicos que publicitamos la ley y ofrecimos respuestas a los inquilinos, fuimos las organizaciones, porque el gobierno ignoró su aplicación y permitió todo tipo de atropellos (como los “contratos blue”).
Y a pesar de todo, la evolución del precio del alquiler de vivienda -para aquellos que tenemos contrato posterior al 1 de julio de 2020-, es el más económico en relación a cualquier otro producto de consumo masivo o imprescindible. Todo aumentó más que el alquiler. Es la ley que provocó la furiosa reacción del mercado inmobiliario, de los medios de comunicación concentrados, y de su representación política.
La bandera de “derogar la ley” no ofrece bajar el precio, sino todo lo contrario: liberar las manos del mercado y vaciar aún más los bolsillos de los trabajadores que alquilamos.
Para entenderlo mejor, solo hay que leer a Juan Carlos de Pablo, un “dinosaurio del siglo de las máquinas”, que relaciona la ley de alquileres actual con el decreto de 1943.
Dicho de otra manera: la culpa es de Perón.
extraido de INFONATIVA...
lunes, 30 de enero de 2023
Juan Domingo Perón y el Che Guevara
Por el Prof. Jbismarck
Es muy curiosa la visión actual del Che. Desde sectores ultraderechistas hablan de un furioso antiperonismo, de los sectores neoliberales de un personaje repudiable al igual que Perón y desde la izquierda como un revolucionario y ven a Perón como un viejo facho enemigo de las conquistas clasistas...EN REALIDAD EXISTIÓ UNA RELACIÓN ENTRE ELLOS. Ernesto Guevara (1928-1967) pasó por distintas etapas en su evolución política. Proviene de una familia burguesa antiperonista, con influencia de la izquierda liberal. Solo después de abandonar el país comprenderá que Perón conducía una lucha contra la oligarquía y el imperialismo y que en el campo social promulgara leyes de protección de los trabajadores. Durante los últimos años de su carrera de medicina Ernesto realiza varios viajes por la Argentina y su primer viaje por América latina con Alberto Granado. También durante algunos meses trabajó de enfermero de YPF, en la marina mercante argentina, recorriendo los puertos más importantes de América latina. Uno año después del segundo gobierno del General Perón en 1953, con el título de médico bajo el abrazo, decide realizar junto a su entrañable amigo Carlos “Calica” Ferrer, su segundo y definitivo viaje que lo convertiría en el Che. En carta a su madre del 20 de junio de 1955 (cuatro días después del salvaje bombardeo a la Plaza de Mayo que había dejado medio millar de muertos), Guevara se adelanta a los tiempos, califica a esos: “mierdas de los aviadores que después de asesinar gente a mansalva se van a Montevideo a decir que cumplieron con su fe en Dios” luego continua con estas palabras “matarán a cientos de “negros” por delito de defender sus conquistas sociales” También le dirá: "La caída de Perón me amargó profundamente, no por él sino por lo que significa para toda América (…) Estarás muy contenta, podrás hablar en todos lados con la impunidad que te da el pertenecer a la clase en el poder".
John William Cooke, "el gordo", líder de la izquierda peronista, exiliado en Cuba, había convencido al Che de que ningún proyecto revolucionario era viable en Argentina sin el apoyo del general Perón, quien contaba con la idolatría de los sectores populares. Guevara tuvo dos encuentros con Perón, ambos en puerta de Hierro, el primero en 1964 y el otro en 1966, antes de la experiencia boliviana. Enrique Pavón Pereyra dice que al recibirlo la situación de asilado del General no era muy cómoda, (era vigilado por Franco) así que evitaba recibir abiertamente a políticos de izquierda porque después venían las protestas y las amenazas de expulsión. Así sucedió, por ejemplo, cuando recibió al chileno Allende, entonces senador por el socialismo. Durante la entrevista le contó a Perón su plan de insurgencia en el Alto Perú. Perón se mostró sorprendido y al principio no le creyó, o se hizo el que no le creía. 'Esto va en serio' dijo el Che, y dio los detalles de la operación. El general le dijo "Yo conozco bien la zona porque allí cursé el segundo año de la instrucción militar que hicimos en Brasil, en Bolivia y en Chile", le dirá y luego pronosticará con dramatismo: "Disculpe, Comandante, que sea franco con usted, pero usted en Bolivia no va a sobrevivir. Es contra natura. Suspenda ese plan. Busque otras variantes". Luego de algunos segundos de silencio agregó, grave: "No se suicide". Perón le dijo que no estaba en condiciones de darle una ayuda formal del Movimiento Justicialista mientras las acciones se desarrollaran en territorio boliviano, pues las circunstancias no favorecían que comprometiese en una operación internacional a un partido debilitado como el suyo que debía enfrentar la proscripción a que lo habían condenado las dictaduras militares de la Argentina. Cuando la acción del Che se trasladase a territorio argentino, entonces podría contar con el peronismo. Mientras, prometió, no se opondría a quienes por voluntad propia quisieran participar del foco boliviano". Pavón Pereyra: "Perón me mostró una foto dedicada de Cooke vestido de guerrillero cubano, seguramente se la habría entregado el Che, y me comentó: 'Este hombre ha dejado de ser peronista'". Perón y el Che disentían en la metodología y la estrategia: Perón era esencialmente un político dotado y había incorporado a su proyecto a la mayoría de los sectores del trabajo argentinos en una amplia alianza policlasista con el objetivo de alcanzar sin mayor violencia la meta de una patria económicamente autónoma y políticamente independiente. El Che, en cambio, proponía una revolución socialista tan violenta como su enemigo a partir de su teoría del foco, es decir la instalación de estallidos insurreccionales limitados que promoverían una reacción en cadena que multiplicaría su poder de acción sin necesidad de trabajo de base previo. "Crear dos, tres… muchos Vietnam es la consigna". Enterado del asesinato del Che en La Higuera, Perón escribió desde la Quinta de Puerta de Hierro, en su exilio en Madrid: "Compañeros: Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable pérdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación. (…) Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el comandante Ernesto 'Che' Guevara. Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazó le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir. He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo fuera cierto que en 1951 haya estado ligado a un intento golpista, ¿qué edad tenía entonces? Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Irigoyen. Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía."
Sin embargo Perón deslizó algunas críticas sobre la estrategia guevarista. Así lo planteó a Ricardo Rojo, en respuesta al envío del libro Mi amigo el Che: "Sin cuanto usted nos informa de su paso por el Congo y muchas otras circunstancias, no sería fácil comprender que un hombre ya fogueado y experimentado en la guerra de guerrilla se haya encontrado en Bolivia en una situación tan precaria de medios y preparación. La 'guerra de guerrillas', al contrario de lo que algunos creen, es más vieja que mear en los portones, pues se practicaba en gran escala ya en la época de Darío II. Desde entonces, hasta la II Guerra Mundial de 1938-1945, no ha dejado de ser en algunos sectores y circunstancias, la forma de luchar". "Pero, como forma atípica de guerra, tiene sus exigencias originales, según sean las condiciones que la situación presenta. La empresa de Ernesto Guevara era, a la vez que temeraria, casi suicida". "El Che tuvo que desarrollar sus tremendas operaciones, sin más medios que su extraordinario valor personal y la firme decisión de vencer que le animaba como hombre de una causa. Sin embargo, cuando se opera contra fuerzas regulares especialmente preparadas para esa clase de lucha, tales virtudes no son suficientes; es preciso, por lo menos, contar con algo seguro en cuanto a fuerzas y medios de subsistir en medio tan inhóspito". "Personalmente creo que es un individuo brillante pero del lado equivocado. Tiene una conversación muy interesante y una obsesión por el comunismo muy marcada. Pretende reunir fuerzas no sé de dónde para 'liberar' nuestros pueblos americanos. Advertí en seguida que tiene clara su meta y es capaz de cualquier cosa. Este muchacho va a terminar muy mal según creo. Ya ve usted que hay de todo bajo las viñas del Señor".
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