Rosas
viernes, 19 de agosto de 2022
La Masonería y su influencia en la Batalla de Pavón
viernes, 31 de diciembre de 2021
EL GENERAL SAN MARTIN ¿MASÓN - CATÓLICO — DEÍSTA?
Por GUILLERMO FURLONG S.J.
Armando Tonelli, en su bien documentado libro sobre El General San Martín y la Masonería, trata a fondo, lo referente a la religiosidad del héroe de Maipú, y no titubea en considerarle católico y católico práctico; el doctor Horacio F. Delfino, es el autor de un substancioso artículo sobre la Religiosidad del General San Martín, aparecido en Cátedra, Buenos Aires, 23 de abril de 1943, no trepida en considerarle como católico apostólico; coincide con Tonelli y Delfino, el coronel Juan Beverina y otro tanto hemos de decir del señor J. Luis Trenti Rocamora, quien consagró al general San Martín el primero y el más interesante de los capítulos de su libro Las convicciones religiosas de los proceres argentinos. Sobre el mismo platillo, sobre el que pesa la autoridad de estos escritores, menos conocidos, pero no menos autorizados, en lo que respecta a las ideas religiosas y a la conducta religiosa del general San Martín, pues han estudiado ex profeso este aspecto sanmartiniano. San Martín fue un católico, y un católico práctico.
Ni un solo hecho nos autoriza a considerar a
San Martín como un deísta; nada nos autoriza a aceptar que fue un católico
despreocupado de su religión. Mucho menos, claro está, el considerarle masón.
Por otra parte:
1) Si consideramos que no hay en toda su vida, ni un solo
acto, ni un solo escrito, ni una sola frase, que acuse o indique
irreligiosidad, o que denote desprecio o despreocupación religiosa;
2) Si consideramos que siempre que, en el andar de su
existencia, vino en contacto con prácticas o manifestaciones religiosas, obró
como católico, sin ambages y sin reticencias de ninguna índole;
3) Si consideramos que en su vida pública, lo mismo que en
la privada, se atuvo rigurosamente a la moral católica, habiendo superado a
Belgrano, en ese respecto;
4) Si consideramos que, por su propia iniciativa sólo o
principalmente, por motivos religiosos, prohibió el duelo o desafío entre
militares, y la blasfemia contra Dios y contra la Virgen, y los santos;
5) Si consideramos que, aun fuera de las épocas prescriptas por
la Iglesia, se acercó a la recepción de los sacramentos, y mandó cantar o rezar
misas por los soldados muertos en Ios campos de batalla;
6) Si consideramos que era, tan íntima como sincera, su
devoción a la Madre de Dios, como va hemos expuesto, y bastaría para comprobar
este aserto, aquellas frases de su carta a Guido: "Cuénteme lo que haya de
Europa, y dedique para su amigo media hora cada correo, que Dios y Nuestra
Madre de Mercedes se lo recompensarán";
Si consideramos todo esto, hemos de aseverar que San Martín
no sólo fue un católico práctico o militante, sino que fue, además, un católico
ferviente y hasta apostólico.
Nada hay en la vida privada y pública del general San
Martín, esto es, en su pensar, querer y obrar, de que tengamos los católicos
que avergonzarnos, y sobre lo que una patriótica consideración o una religiosa
piedad nos impele a echar el manto del olvido. Como hombre, y hombre de grandes
concepciones y de grandes realizaciones, pudo tener sus debilidades y sus
caídas, pero su robusta personalidad y acendrado espíritu religioso le
redimieron de esas fallas, si es que las tuvo, y le llevaron al plano de los
varones fuertes y cristianos que viven habitualmente de acuerdo a los
postulados de la conciencia y a las leyes de Dios. "Nadie es malo, a no
ser que se pruebe", dice el viejo adagio jurídico, e históricamente no es
posible probarle a San Martín una sola falla de carácter moral. Esto no implica
el que declaremos a nuestro prócer máximo un hombre santo, ya que santo es
aquel que, en grado heroico posee y ejercita, o se esfuerza en poseer y
ejercitar, todas las virtudes y, según se lo permitan las circunstancias, se
esfuerza en propagar la doctrina y la moral católicas. El objetivo de nuestro estudio no ha sido el poner de manifiesto la
"santidad" sino la "catolicidad" del general José de San
Martín, y opinamos que, por lo que a esta respecta, le corresponde el primer
lugar si no en el orden de méritos, ciertamente en el orden cronológico, en el elenco
de los grandes católicos del laicado argentino:
San Martín, Belgrano, Pueyrredón, Dorrego, Félix Frías, José Manuel
Estrada, Pedro Goyena, Tristán Achaval Rodríguez, Juan Thompson, Emilio
Lamarca, Juan B.Estrada, Bernardino Bilbao, Juan B. Terán, Rafael García, José
María Cantilo, Ernesto Padilla, Gustavo Martínez Zuviría, Pedro Chutro,
Guillermo Basombrío, Enrique Udaondo, y tantos otros, ni pocos en número,
felizmente, ni mediocres en su vida cristiana.
jueves, 28 de febrero de 2019
Urquiza y la masonería

viernes, 1 de febrero de 2019
La Masonerìa en España
Luego de la Paz de Utrech y la llegada de los Borbones a España , se origina la llegada de la masonería en España En España se abrió la logia filial de Inglaterra en 1728. La figura más saliente de la masonería española fue el conde de Aranda, ministro del rey Carlos III y agente principal de la expulsión de los jesuitas en combinación con el marqués de Pombal, primer ministro y Gran Maestre de 1a masonería en Portugal. El masón D'Alembert había dicho: "Los jesuitas son la tropa de línea bien disciplina que bajo el estandarte de la "superstición", forman la falange macedónica, cuyo exterminio importa sobremanera". En Francia los había expulsado, en 1762, en número de 1.000, el primer ministro de Luis XV, el duque de Choiseul. Pombal los había desterrado de Portugal en 1759; en número de 1.100, descuartizando, además, a cinco y dejando morir en la cárcel un centenar.

Los reinos borbónicos de Nápoles, Sicilia y Parma harán otro tanto en 1768, siguiendo el ejemplo de Aranda, que había expulsado, en 1767, a 7.000 de España y América, por las burdas calumnias y ridículas fábulas que configuraron el complot urdido por el duque de Alba. Sus mismos autores, antes de morir, confesaron su perfidia; y la historia se ha encargado de demostrar hasta la evidencia la falsedad de sus acusaciones. El cerebro de esta conjura masónica era Pombal, principal "punto" del triángulo masónico: Pombal - Aranda - Choiseul.
Los masones aseguran que con tal expulsión y supresión de los jesuitas ganaron la principal batalla del siglo, pues ellos eran los que más se oponían a su penetración. Los llamaban ‘jenízaros del Papa’ y ‘granaderos del fanatismo y la intolerancia’. El ministro de Gracia y Justicia, Manuel de Roda, escribía Choiseul, el 17 de diciembre de 1767: "Hemos matado al hijo; ya no nos queda más que hacer otro tanto con la madre, Nuestra Santa Iglesia Romana". Aranda cambió el rito inglés por el escocés filosófico primitivo y fundó, en 1780, con el ministro Campomanes, la primera Gran Logia Española, de la que fue Gran Maestre. El 24 de junio de 1780 fundó el Gran Oriente Español, que dependió de Francia. Terminadas las guerras de la independiente se disolvieron estas logias, quedando tan sólo las nacionales masónicas. Las filiales españolas de los carbonarios recibieron también el nombre de "ventas", o sea, mesones o posadas de leñadores y carboneros. En 1824 -después de la siniestra experiencia del gobierno masónico de 1820 - 1823 - el rey Fernando VII decretó la disolución de todas las logias y exigió la declaración jurada a todos sus súbditos de que no pertenecían a la masonería: pues, el ser masón, era delito de lesa majestad. Los masones españoles emigraron entonces a Londres y París, como lo han hecho bajo el régimen de Franco. Al morir Fernando VII, en 1833, se organizaron nuevamente las logias; provocando, en 1834 y 1835, las históricas matanzas de sacerdotes y frailes. De 1840 a 1854 las logias españolas sufren la triple influencia masónica de Inglaterra, Francia y Portugal. A sus sicarios se debió el atentado de la reina Isabel 1, que había clausurado las logias, y el conjunto de leyes antirreligiosas del primer ministro judío y masón Juan Mendizábal. Después de la revolución de 1868 se organizaron nuevamente y ejecutaron en 1870, el asesinato del ministro Juan Prim, que quiso restaurar la monarquía.
domingo, 7 de octubre de 2018
Domingo F. Sarmiento y la Masonería
EL ESPIRITU MASONICO RESPECTO DE LA RELIGION CATOLICA, APOSTOLICA Y ROMANA, ILUSTRADO POR D O M I N G O F A U S T I N O S A R M I E N T O . 3 3
"Cada convento y monasterio (en Córdoba) tenía una ranchería contigua, en que estaban reproduciéndose ochocientos esclavos de la orden, negros, zambos, mulatos y mulatillos de ojos azules, rubias, rozagantes, de piernas bruñidas como el mármol: verdaderas circasianas dotadas de todas las gracias, con una dentadura de origen africano que servía de cebo a las pasiones humanas, para mayor honra y provecho del convento a que estas huríes pertenecían". "Facundo", 11 parte, cap. 3, pág. 152 (Edic. "La Cultura Argentina", Bs. As.)
"Añádese que durante toda la revolución, Córdoba ha sido el asilo de los españoles, en todas las demás maltratados. Estaban allí como en su casa. ¿Qué mella haría la revolución de 1810 en un pueblo educado por los jesuítas, y enclaustrado por la naturaleza, la educación y el arte? ¿Qué asidero encontrarían las ideas revolucionarias, hijas de Rousseau, Mably, Reynal y Voltaire, si por fortuna atravesaban la pampa para descender a la catacumba española en aquellas cabezas disciplinadas por el peripato para hacer frente a toda idea nueva en aquellas inteligencias que, como su paseo, tenían una idea inmóvil en el entro, rodeado de un lago de aguas muertas que estorbaba penetrar hasta ellas? ("Facundo", 11 parte, cap. 3, paz. -54)Así pensaba Sarmiento en 1845; veamos ahora su pensamiento cuarenta años despues en la última década de su vida, cuando sus méritos lo consagraron Gran Maestre de la Masonería Argentina, para el período 1882- 1885:
"El Santo Sepulcro era la idea religiosa. Hoy la razón, tal como la han formado los nuevos elementos que " entran en el juicio, se abisma de pensar que el poema satírico del caballero andante e ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha sea "nuestra Ilíada de la Edad Media. Como él, toda la cristiandad persiguió " diez generaciones una quimera generosa y pasablemente absurda".
" 1543 - MARTÍN LUTERO: " . . . Escandalizado por los horrores de la Prostituta, como le llamarían en adelante a la Roma de los Borgia, y haciéndose eco de los pueblos estrujados y esquilmados con un sistema de ventas de perdones de todos los crímenes en indulgencias, que dieron los doscientos millones de c: fuertes que costó San Pedro, abre la época del examen de los antecedentes y títulos de esas creencias que permiten tanto desorden. Sin alejandro no hay Lutero. La reforma sólo pide más cristianismo, más moral, más pureza, menos misterios, menos autoridad y jerarquía religiosa.
1565 - REACCIÓN RELIGIOSA: " . . .El jesuitismo, como táctica moral, proclamó por medio de sus teólogos casuistas, este principio: " El fin justifica los medios. " Ensayó la colonización del Paraguay, bajo el gobierno teocrático de la Edad Media, que se propuso restaurar. " Edificaba sobre arena. He visto unos naranjales donde fueron las Misiones". "Conferencia leída en el Teatro Nacional,después de la muerte de Darwin,el 30 de mayo de 1881".
"Con Torquemada, es el sentido moral el que aconseja quemar a " los hombres, si pensaron, si se sospecha que piensan, porque el que cree no piensa sobre lo que cree. . . Pero Torquemada es una fisonomía del pensamiento. El asegurar la salvación del alma quemando el cuerpo
" es una pobre idea de vieja solterona, cuyo sentimiento de la maternidad " tomaría la forma del amor celeste. Torquemada es como los Papas que " le preceden, es un hombre de Estado".
" . . . ¡ Oh! Newton, Humboldt, Cuvier, Darwin, ¿por qué no nacistéis " en la España del siglo xv? Torquemada os hubiera descubierto en la cuna. Qué mirada de réprobos habría dicho al ver vuestros ojos por" donde asomaba ya el alma curiosa e inquisitiva". Es interesante apreciar en distintos pasajes de un mismo discurso, el desenfado con que Sarmiento, 33, se contradice una y otra vez, haciendo alarde de su irreverencia para con los principios y normas más elementales de la argumentación y abusando de las frases como meros instrumentos
ideológicos y oportunistas: "Si la masonería ha sido instituida para destruir el culto católico
"—desde ahora declaro que no soy masón". Y en seguida de declamar esta adulación para uso de las' gentes desprevenidas o demasiado prevenidas, entra a discutir con su habitual grosería, la palabra de la Santa Sede:"No debo disimular que S. S., el Sumo Pontífice se ha pronunciado
" en contra de estas sociedades. Con el debido respeto a las opiniones " del Jefe de la Iglesia, debo hacer cierta salvedad para tranquilizar a " los espíritus." . . . Pero el que redactó el SYLLABUS se guardó muy bien de excomulgar de la comunidad católica a las naciones cuyas instituciones están fundadas sobre la libertad del pensamiento humano por miedo de quedarse solo en el mundo con el SYLLABUS en la mano". "Conflictos y Armonías de las Razas en
América", cap. III, pág. 114 y 116. OBRAS COMPLETAS, t. 37, Bs. As. 1900. "Discurso pronunciado por Domingo F. Sarmiento, 33, el 29 de septiembre de 1868, días antes de ocupar la Presidencia de la República en un banquete
Su menosprecio hacia la Iglesia Católica, Apostólica v Romana lo
lleva a las expresiones más groseras y repugnantes, como puede verse en el siguiente pasaje que transcribimos del capítulo vi, de "Conflictos y Armonías de las Razas en América": " La religión debía experimentar una revisión de afirmaciones; pues la razón que leía era otra que la que había escrito. "El primer paso, después de protestar contra los abusos que clamaron " al cielo, como la venta de la entrada a la gloria de Dios, con los pasaportes llamados indulgencias, fué volver a leer la Biblia que contenía " los documentos originales, y siete años consagraron cuatro profundos
" hebraístas a confrontar, depurar, castigar y limpiar los textos arameo, " copto o griego, de los excrementos que los siglos hubiesen depuesto, o" la usura del tiempo destruido". "La primera edición impresa de la Biblia, hecha como resultado " de aquella verificación de su texto, cambió para siempre la faz del mundo, pues será intérprete el que hubiese a las manos un ejemplar. " He: aquí el origen del movimiento más asombroso, más fecundo, más
" irresistible dado a la inteligencia humana, acabando por las ciencias experimentales, las matemáticas y la química cuando de hechos rotundos se trata".