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viernes, 1 de mayo de 2020

El Peronismo I


Por el Prof. Julio R. Otaño
El “populismo” o “Gobiernos Populares” en América Latina
La expresión «populismo» se utiliza a veces con un criterio demasiado amplio, despectivo y vago, haciendo referencia a todo gobierno que por sus objetivos cuenta con el apoyo de ciertos sectores populares.  En ciertos escritos periodísticos o científicos neoliberales o de la izquierda trotskysta se utiliza el término «populismo» como sinónimo de un Estado interventor y asistencialista que controla los servicios públicos, nacionaliza empresas, alienta el proceso de industrialización a través de regulaciones, subsidios y protección aduanera, y usa el gasto público con fines políticos. Es decir, designa a todo lo que es contrario a las actuales políticas neoliberales.   Estos critican la cuestión del liderazgo al que denominan demagógico, las relaciones clientelistas y la supuesta manipulación de las masas.  Para los escritores nacionalistas el término correcto es de “Gobiernos Populares” y ellos llaman a los gobiernos Neoliberales “oligarcas” dando a entender que son Conservadores en lo político y librecambistas en lo económico negándose a compartir un poco más equitativamente sus grandes ingresos. Destacando que la vinculación entre masa y líder es en gran medida carismática.  Se ha generalizado, sobre todo en América Latina, para designar movimientos políticos con fuerte apoyo popular pero que no buscan realizar transformaciones muy profundas del orden de dominación existente; Fue una experiencia típica de la etapa de sustitución de importaciones, cuando los grupos empresarios planteaban políticas contrarias a las clases dominantes agroexportadoras, por lo que buscaron la alianza popular. Caracteriza a los gobiernos latinoamericanos que –entre 1930 y 1960– llevaron adelante políticas de nacionalización económica, con el objetivo de promover el desarrollo con proyectos industrialistas como en los casos de México (Cárdenas), Brasil (Vargas) y Argentina (Perón), producir una redistribución del ingreso y mejorar las condiciones de los sectores populares.  Los populismos  o Gobiernos Populares son experiencias de democracia directa, de participación. Son antiliberales, no antidemocráticos. 
    
Objetividad y subjetividad en el estudio de la historia argentina reciente: el 4 de junio de 1943  En el terreno de la historia política no existen ni la neutralidad ni la objetividad impecables: quien lo afirme puede que no sea totalmente sincero o consciente del lugar ideológico de donde provienen sus apreciaciones o interpretaciones.  Por todo esto; resulta difícil abordar el tema del peronismo en la Argentina, dado que, si uno no es extranjero, parece prácticamente obligatorio que esté vinculado histórica, política o afectivamente con los «peronistas» o los «antiperonistas».
La jornada del GOLPE DE ESTADO del 4 de junio de 1943 se caracterizó por la pasividad de la sociedad ante el golpe realizado por la logia militar nacionalista denominada GOU (Grupo de Oficiales Unidos). El golpe de estado se produjo contra el desacreditado presidente Ramón Castillo. Además, tuvo como objetivo terminar con el FRAUDE PATRIÓTICO,  y su SUCESOR EN LA FIGURA DEL conservador salteño Robustiano Patrón Costas.   El GOU tenía como principios el nacionalismo, el anticomunismo y el ultra catolicismo. Los partidos liberales habían caído en descrédito porque todos los partidos políticos existentes en la Argentina, aun los más desfavorecidos, habían participado en el sistema de gobierno de la Década Infame, algunos simplemente avalándolo con su participación, y otros (entre ellos varios dirigentes radicales) envueltos en casos de corrupción.  En la proclama se sostiene que el golpe de 1943 es en defensa de la patria, ya que el gobierno de Castillo había caído en la venalidad, el fraude, el peculado y la corrupción. La neutralidad en la Segunda Guerra: ¿ocultaba sus simpatías o la alianza con el fascismo?  También los jóvenes yrigoyenistas de FORJA defendían la neutralidad dando continuidad a la tradición iniciada por Yrigoyen en la Primera Guerra.
Robustiano Patrón Costas - Gobernador de Salta 1913 - 1916FRAUDE: PRES.CASTILLO Y R. PATRÓN COSTA
   Presidentes de facto (1943-1946)
GENERAL RAWSON
GENERAL RAMÍREZ
GENERAL FARREL
El primero en asumir tras el golpe fue el Gral. Rawson, y debió renunciar al tercer día presionado por haber nombrado dos ministros probritánicos.  Se hizo cargo el Gral. Pedro Pablo Ramírez, que afirmó la neutralidad argentina en el conflicto mundial. Para legitimarse el gobierno militar buscó el apoyo de la Iglesia, por lo que se implanta la enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas.  En la Conferencia de Río de Janeiro Estados Unidos había propiciado una activa presión  intervención para obtener la declaración de guerra. Ramírez, presionado debe rompe relaciones diplomáticas con la Alemania nazi y la Italia fascista.   El GOU respalda al Gral. Edelmiro J. Farrell, quien reemplaza a Ramírez en la presidencia el 24 de febrero de 1944. Con Farrell surge claramente a la arena política el coronel Juan Domingo Perón, que era considerado el ideólogo del GOU. A su lado va acumulando cargos y poder: primero en la Secretaría de Trabajo, en febrero el Ministerio de Guerra y en julio la Vicepresidencia de la Nación.   La política de Perón en un principio era conservadora; pragmático, le interesaba ganar a los sectores industrial y financieros para su proyecto, e intentó buscar el respaldo de todos los sectores políticos de la sociedad. Trataba de implementar una política social donde el gobierno tuviera el rol de Estado Benefactor y propiciar, de este modo, el consenso a través de una política de alianza de clases.
La guerra había favorecido la industrialización por sustitución de importaciones y la concentración geográfica de las industrias en las áreas metropolitanas de Argentina  Las nuevas industrias buscaban, para radicarse, áreas que estuvieran ya provistas de estas prestaciones, esenciales para su desarrollo, a fin de reducir los costos de instalación. Los puntos mejor provistos estaban en las capitales y sus aledaños. En este período se reafirmó la hegemonía industrial del Gran Buenos Aires; dentro de este conjunto urbano, se puede desglosar la producción de Capital Federal y la de los 19 partidos aledaños de la provincia. En 1935, la Capital producía tres veces y media más que los 19 partidos, en 1946 producía el doble y en 1954 había disminuido su producción a una vez y media más que el Conurbano. 
El Coronel Juan Domingo Perón  solicitó hacerse cargo del Depto Nacional del Trabajo, del que se hizo cargo en octubre. Por la envergadura que quería darle, solicitó se eleve el rango a secretaría y así se hizo, creándose la Secretaría de Trabajo y Previsión, de la cual, en noviembre, asume como secretario.  Perón, como militar, había viajado a lo largo del país, conocía los problemas y la profunda pobreza en todas sus regiones. En 1936 fueron declarados «inaptos» un altísimo porcentaje de los jóvenes que debían presentarse al servicio militar obligatorio, al estar enfermos o con problemas por la mala alimentación. Tanto el Ejército como la Iglesia se estaban preocupando por el tema de la «justicia social», debido a la pobreza extrema de gran parte de la población. Temían que los comunistas aprovecharan la situación y provocaran grandes disturbios sociales.  El economista inglés J. M. Keynes sostenía que el Estado tenía el deber de garantizar el funcionamiento del aparato productivo, mantener  elevado el nivel de inversiones, sostener una política de pleno empleo y de consumo o inversión de capitales para equilibrar la situación de los países arrasados por la crisis.  Las propuestas keynesianas fueron seguidas por numerosos países.  Perón pensaba que era indispensable ocuparse de las clases trabajadoras. Buscaba un proyecto propio de alianza de clases, promoviendo el crecimiento de la industria e integrando a la clase obrera a la sociedad política.  
Contra lo que reza el credo peronista, las principales leyes ... Los sindicatos quieren beatificar a Evita
En la Secretaría de Trabajo y Previsión se abocó a fortalecer la relación con los sindicatos mediante la concesión de medidas muy concretas: hacer que las negociaciones de convenios colectivos de trabajo tengan implementación real, aumento de los montos de las indemnizaciones por despidos, inclusión en los contratos de cláusulas sobre vacaciones pagas, ampliación del sistema jubilatorio para empleados y obreros de industria y comercio, etcétera. Aguinaldo y el congelamiento de alquileres.
El movimiento laboral en el momento del golpe militar de 1943 era débil y estaba dividido en cuatro centrales gremiales: la más antigua, la FORA (Federación Obrera Regional Argentina, anarquista y muy debilitada por la represión de la Década Infame), la USA (Unión Sindical Argentina), la CGT Nº1 y la CGT Los sindicalistas querían convertirse en fuerza social necesaria para impulsar un proyecto de país compartido por todos.
La Economía
El importante desarrollo industrial de la época permitió a la naciente burguesía ampliar el mercado interno al aumentar el número de consumidores, es decir, más personas con posibilidad de comprar dentro de nuestro país.   De este modo, y en el contexto de posguerra, los industriales vieron en forma positiva cierto proteccionismo estatal. Un sector de la burguesía industrial (encabezado por el ministro Miguel Miranda) propició una alianza con la clase obrera y algunos sectores
 «La República Argentina produce en estos momentos el doble de lo que consume; es decir, la mitad de lo que se produce sale al exterior. Yo me pregunto cuando ya no sea posible exportar, si consumimos sólo el 50%, ¿cuál será la situación de nuestra industria, de nuestra producción? Habrá una paralización del 50% y veremos a un millón de argentinos desocupados que no tendrán en qué trabajar ni con qué vivir. No habrá otro remedio que aumentar el consumo. Y el consumo solamente podrá aumentarse elevando los sueldos y salarios para que cada uno pueda consumir mucho más de lo que consume actualmente y permitiendo que cada industrial, cada fabricante, cada comerciante, pueda, a su vez, producir lo mismo que hoy sin verse obligado a parar las máquinas y a despedir a sus obreros. Los organismos del Estado se hallan abocados al estudio de estas posibilidades.» dijo Perón
 De este modo, se propuso pasar de una industrialización espontánea a una industrialización planificada desde el Estado, que redistribuyera el ingreso, estimulase la producción, controlase las importaciones, aumentase el empleo del sector público, invirtiera en infraestructura y en obras públicas que consolidasen la urbanización y llegase, con estas y otras medidas, a ampliar el mercado interno para los bienes de consumo que la Argentina ya producía.
Las relaciones con los terratenientes y los peones
Los terratenientes agro-exportadores habían tenido grandes ganancias durante la larga hegemonía conservadora.  Con el Estatuto del Peón (1944), se obligaba al sector agrario a casi duplicar los salarios de los peones del campo, aumentando los costos de producción, a fin de evitar el sistema de relaciones casi feudales que seguían existiendo entre patrón o encargado, y peones. Perón intentó sindicalizar los, incluyéndolos, como al resto de los trabajadores, en la legislación laboral, e iban a gozar de ocho días de vacaciones pagas, descanso dominical, salvaguardias contra el despido arbitrario, aguinaldo y jubilación. La SRA (Sociedad Rural Argentina) consideró impracticables estas medidas en el ámbito rural donde, según su interpretación, los trabajos no podían encasillarse en leyes ni medirse en horas.  A los arrendatarios se los benefició congelando los arrendamientos que debían abonar a los dueños, pese a la inflación existente. Más tarde tuvieron la posibilidad de adquirir esas tierras: entre 1948 y 1949 los chacareros arrendatarios se hicieron propietarios de aproximadamente un millón de hectáreas, proceso que continuó en los años siguientes.  Además, Perón atacó  en sus discursos a los propietarios rurales señalándolos como la «oligarquía egoísta y retrógrada».
Del 17 de octubre de 1945 a las Elecciones de Febrero de 1946
Los enemigos de Perón conspiraran para lograr el apoyo de la guarnición de Campo de Mayo, el socialista Alfredo Palacios propone que los militares entreguen el poder a la Corte Suprema de Justicia. La Unión Cívica Radical propone auspiciar una UNIÓN DEMOCRÁTICA; LOS Abogados de las compañías extranjeras, el jockey Club, el Círculo de Armas, las embajadas se entregan a una actividad frenética contra los que denomina “nazis”.   Perón alertaba a los trabajadores a defender “por sí mismos” sus conquistas sociales, “si no quieren verse despojados de las mismas a corto plazo”.  En una conferencia en el Colegio Militar Perón  señaló “Les aseguro a Uds. que si yo me decidiera a entregar el país mañana sería el argentino más popular en el mundo. Yo les contestaría a ese precio prefiero ser el más oscuro y desconocido de los argentinos, porque no quiero llegar a ser popular en el mundo a costa de ser un hijo de mala madre en mi país”  
La UNIÓN DEMOCRÁTICA organizó la “Marcha de la libertad”; por la Avda. Callao desfilaron gruesas columnas: del brazo marchaban el conservador Anchorena con el comunista Codovilla, Nicolás Repetto dirigente socialista con Antonio Santamarina terrateniente y ganadero tandilense.    A partir de este momento, los militares antiperonistas de campo de mayo presionaron al Gral. Ávalos para que exija la renuncia de Perón al Presidente  Farrel.  Entre el 8 y el 9 de octubre de 1945, Perón fue despojado de sus cargos de Vicepresidente de la república, Ministro de Guerra y Secretario de trabajo y Previsión. Luego fue conducido detenido a la isla Martín García.   La alegría fue general en determinados círculos de la oligarquía: la gente se abrazaba en la bolsa; los brindis se sucedía en el barrio Norte, las flores cubrían las calles. Los patrones se negaron a pagar el doble jornal a los que trabajaron el 12 de octubre (feriado), y las vacaciones anuales prometidas con anterioridad, provocando a los trabajadores con la frase: «Vayan ahora a quejarse a Perón».     Esta actitud logró sacudir la pasividad de los obreros.   Perón le escribía desde Martín García a Eva Duarte “Hoy he escrito a Farrell pidiéndole me acelere el retiro, en cuanto salgo nos casamos y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos”.  PERO la CGT declara la huelga general y los trabajadores abandonan las fábricas, los surcos, los yerbales, las chacras, los frigoríficos,  los servicios de transporte, un sector tras otro era la mañana del 17 de octubre de 1945: Grupos compactos de trabajadores han atravesado los puentes que unen Avellaneda con Buenos Aires y se dirigen hacia el centro de la ciudad. Las manifestaciones obreras se funden en columnas cada vez más imponentes.    Al caer la tarde Buenos Aires es ocupada por centenares de miles de obreros enfurecidos.  Sus consignas son primitivas: !mueran los oligarcas! O sin galera y sin bastón, queremos a Perón!; rendidos por la marcha, numerosos manifestantes se lavan en las fuentes del congreso, su indumentaria modesta, su actitud provocativa, sus gritos, causan horror a los dirigentes de los partidos DEMOCRÁTICOS que contemplan esta situación; el radical Roberto Sanmartino los llamará “el aluvión zoológico”.   No hubo más remedio que llegar a un acuerdo, exigido por la facción nacionalista del ejército. Perón fue liberado inmediatamente y se decidió convocar a elecciones.  DOS FRENTES: PERÓN Y LA UNIÓN DEMOCRÁTICA                                                  
Diario Epoca – El 17 de octubre de 1945 y la actualidad
La campaña electoral de Unión Democrática fue imponente: inundó las paredes con afiches innumerables; toda la prensa se alineó con ellos: los candidatos de la Unión debían ser RADICALES ANTIPERSONALISTAS y los elegidos fueron TAMBORINI - MOSCA.   Adhirieron a esta fórmula no sólo los antipersonalistas y conservadores sino también los socialistas, los demócratas progresistas y los comunistas. Es decir, TODOS LOS PARTIDOS POLÍTICOS.    El Presidente del Partido Comunista Vittorio Codovilla sostenía: “ya tiene fórmula la ciudadanía argentina. Ahora puede oponerse al nombre nazista del coronel, la fórmula democrática de la unidad”.  Mientras un grupo de intelectuales encabezados por Jorge Luis Borges, Alvaro Yunque, Nicolás Repetto, Carlos Perette y José Luis Romero solicitaban: “extirpar de raíz el nazi fascismo de Perón u obligar al consejo de las naciones Unidas a intervenir”.   Perón no retomó la vicepresidencia sino que se dedicó de lleno a la campaña proselitista para las próximas elecciones que, debido a los acontecimientos, se fijaron para el 24 de febrero de 1946. También legalizó su relación con Eva Duarte: se casaron el 22 de octubre.   Perón no contaba con un partido político propio que sostuviera su candidatura presidencial.  Primero pensó acercarse al radicalismo de Amadeo Sabattini, muy popular en Córdoba, pero este lo rechazó acusándolo de «fascista». Sólo lo apoyaron los sectores radicales yrigoyenistas que estaban con FORJA y la Junta Renovadora (quien proveyó el candidato a vicepresidente, Hortensio J. Quijano). Finalmente se formó una alianza entre el nuevo Partido Laborista, creado por los sindicalistas Luis Gay y Cipriano Reyes, y los radicales.  La cúpula de la Iglesia católica también le dio su apoyo, recomendó en la Pastoral del Episcopado a sus fieles que no votaran por los candidatos que propusieran, entre otras cosas, la separación de la Iglesia del Estado, el laicismo escolar o el divorcio legal. Con esto le estaba restando votos a quienes votaran a los aliados del socialismo o del comunismo.  Además, la campaña electoral contó con la presencia e intervención del embajador estadounidense Spruille Braden, que apoyó a los sectores de la Unión Democrática y, publicó un libro titulado Libro Azul, donde denunciaba las intenciones nazi-fascistas de Perón.  Sin embargo, Perón supo aprovechar a su favor el respaldo a la oposición señalando que, quienes no lo votaran estarían votando a favor del imperialismo «yanqui» y afirmó: «Sepan quienes voten el 24 por la fórmula del contubernio oligárquico-comunista, que con este acto entregan el voto al señor Braden. La disyuntiva en esta hora trascendental es esta: ¡Braden o Perón!». Las elecciones fueron realmente limpias y el escrutinio lento; finalmente, el resultado fue un 55% para Perón-Quijano y casi un 45% para Tamborini – Mosca
1ra Presidencia de Juan Domingo Perón – Hortensio Quijano (1946-1952) Si bien en 1943 Perón había tratado de captar el espectro social más amplio la grieta existente desde antes de 1810 dividira a la sociedad argentina en dos partes: pueblo y oligarquía; pero ambos sectores se deslegitimaban, se descalificaban mutuamente, como si toda esa otra gente que pensaba distinto no valiera. La oposición se apropió de la palabra «democracia», y el peronismo del concepto «pueblo».    El coronel elocuente y la bella actriz eran la “pareja reinante” de un país próspero. El presidente era el caudillo de los trabajadores y su mujer pasaba los días y las noches atendiendo viudas y huérfanos, mujeres abandonadas, chicos sin hogar.  El 17 de octubre también fue declarado asueto denominándolo, incluso desde la terminología oficial, con el popular nombre: «San Perón». También el 1º de Mayo, fecha donde los trabajadores recuerdan a los mártires de Chicago que murieron luchando por las reivindicaciones obreras, se convirtió en la «Fiesta del Trabajo», ya que los trabajadores, que tenían los derechos que querían, sólo debían festejar la conquista de su situación.   El poder que tenía el sindicalismo había sido alimentado por Perón para contrarrestar el de las clases dominadoras, pero Perón no quería ser manejado por el mismo. Entre las medidas que tomó para disminuir el poder sindical; eliminó, en 1946, el Partido Laborista y lo  reemplazó por el “peronista”.  Al mismo tiempo, trató de establecer su control absoluto sobre la CGT, de hecho, Perón dio a los trabajadores de base un poder más grande, con la creación de las comisiones internas y delegados de fábricas, que pudieron defender y observar el cumplimiento de la legislación laboral peronista
Industria Liviana vs Industria Pesada   Sólo una minoría de industriales, después de muchas vacilaciones se decidió a apoyar a Perón.   Su representante más caracterizado fue Miguel Miranda y encarnó ante todo los intereses de la industria liviana. Perón le otorgó amplios poderes como Ministro de Economía.   Los tres años que duró la influencia de Miranda fueron los más florecientes de la economía argentina; Existía un tesoro de divisas provenientes de las exportaciones argentinas durante la guerra, que no habían sido pagadas por el imperialismo.   Miranda desdeña la instalación de una INDUSTRIA PESADA.  Archivo:Perón, Cámpora y Quijano.jpg - Wikipedia, la enciclopedia ... El error de Perón consistió justamente en perder esta oportunidad única por la crisis desesperante que sacudía a Europa; fabricas enteras, plantas completas de siderurgia, automóviles y toda clase de maquinarias estaban dispuestas a emigrar del viejo mundo.   Pero la industria pesada exigía grandes capitales y los elementos que solo podían adquirirse en el exterior.   USA ejercía sobre la argentina un bloqueo económico.    Entonces Miranda decidió adquirir en el exterior máquinas y herramientas para fabricar botones, tejidos o lápices, es decir, llegar a un acuerdo con el imperialismo.   Por esta razón Miranda se trabo en áspera lucha con Ejército (partidario de la industria pesada: esta es la clave de la verdadera soberanía política y está ligada a la explotación de minerales de gran escala).  La inexistencia de capitales disponibles para desarrollar la industria pesada transforma al estado en el banquero de la siderurgia.    Y dentro del estado el ejército jugaba el papel principal: levantaba altos Hornos en el norte mientras la marina iniciaba la explotación de cuencas carboníferas.   Estas fábricas no solo producían armas, sino que su actividad fundamental estaba destinada a proporcionar a la industria liviana y mediana los accesorios y materias primas requeridas para su continuidad productiva. La caída de Miranda en 1949 pareció dar más influencia a la tendencia nacionalista del ejército, que comenzó a preparar sus líneas para la realización del plan del general Savio.   La más importante expresión de esta nueva política seria la Siderurgia de San Nicolás. Lamentablemente el crecimiento industrial se detiene al mismo tiempo que bajan los precios de las exportaciones argentinas y se disipan las divisas de la posguerra
La Fundación Eva Perón
Eva Duarte de Perón, esposa del presidente de la nación desarrolló una intensa labor tanto en el aspecto político como en el social.  El aspecto político trabajó intensamente para obtener el voto femenino y fue organizadora y fundadora de la rama femenina del movimiento peronista.  El hombre que retrató como nadie la intimidad de Perón y Evita ... Esta organización se formó reclutando mujeres de distintas extracciones sociales por todo el país.  El 26 de julio de 1949 Eva inauguró la primera Asamblea Nacional del Movimiento Peronista femenino en el Teatro Cervantes, allí nacieron las Unidades Básicas.   Es el aspecto social su labor se desarrolló en la Fundación Eva Perón, sostenida por el aporte de empresarios y por las donaciones que los trabajadores hacían de sus salarios.  Creó hospitales, hogares de ancianos y de madres solteras, policlínicos, escuelas, una Ciudad Infantil. También obsequiaba durante las fiestas presentes como sidra y pan dulce y otros regalos, socorría a los necesitados y organizaba torneos deportivos infantiles y juveniles.  El otro bastión y tal vez eje principal de su popularidad lo constituyó su entorno de sindicalistas ligados a la CGT y su facilidad y carisma para conectarse con las masas trabajadoras a los que ella llamaba sus "grasitas" o "descamisados".  La Acción de la "Fundación Eva Perón": Hogares de ancianos,      Ciudad Infantil y Hogares Escuelas.  Servicios médicos asistenciales; Unidades turísticas en Embalse Río III, Córdoba y Chapadmalal, Buenos Aires; Hogares de tránsito; Ciudad Estudiantil; Medicina de urgencia, Hogar de la Empleada y restaurante Liberador, General San Martín; Escuela de  Enfermeras, Unidad Turística de alta montaña, en Puente del Inca Mendoza, Proveedurías; Plan 1.000 escuelas  Ayuda pecuniaria y en especie; Policlínicos Eva Perón)Gral San Martín), Presidente Perón(Avellaneda) , Evita (Lanús) y 22 de agosto (Ezeiza); Subsidios y becas;

viernes, 31 de julio de 2015

KEYNES Y CORBACHO, O LA HISTORIA Y EL BURRO

Por Cristina Fernandez de Kirchner
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Cuánto mejor nos iría a los argentinos si algunos leyeran y supieran más de lo que escriben y hablan.

KEYNES Y CORBACHO, O LA HISTORIA Y EL BURRO

A Keynes lo he escuchado nombrar, pero ¿Corbacho quién es?. CFK, no entiendo nada de nada… No te preocupes. Alejandro Corbacho, que es director del Dpto. de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad del CEMA (UCEMA), tampoco entiende nada. Y lo que es más grave, tampoco sabe sobre lo que escribe y publica… Y fíjate… es todo un académico, o por lo menos se presenta como tal. Así que por favor, que no se te baje la autoestima.
Te explico. El día 5 de agosto, en una intervención en Casa Rosada afirmé que la llegada de Hitler al poder no había sido producto de la inflación, sino de la humillación de Alemania, a partir de las condiciones vergonzantes que los Aliados, durante la Primera Guerra Mundial, habían impuesto a dicho país luego de su derrota, en la firma del Tratado de Versalles. Hoy, mirando los informes de prensa, leo en la pág. 20 de Clarín, un titulo que captó mi atención… ¿El título?: “Cristina y sus lecciones de historia”. Allí, Corbacho, el académico de la UCEMA, sostiene que lo dicho por mí, no es cierto… “Los líderes políticos recurren a las lecciones de la historia para justificar o defender sus acciones”. Textual de Corbacho… Gracias por lo de líder político. Se ve que se le escapó la tortuga. A los académicos también les pasa.
Más adelante afirma: “Los expertos sostienen que aquellos que recurren a contar la historia con esa perspectiva muestran una gran confianza en sus afirmaciones y carecen de inhibición para utilizar el pasado en formas diferentes, aunque sepan poco del tema.” La negrita no me pertenece. Es un elemento que utiliza Corbacho para resaltar que no sólo no tengo inhibiciones, sino que además no sé nada.
Bueno, pero… y ¿Keynes qué tiene que ver en todo esto?… Muchísimo. Fue el representante oficial de Inglaterra en la Conferencia de la Paz, hasta el 7 junio de 1919… También tuvo asiento, como mandatario del Ministro de Hacienda inglés en el Consejo Supremo Económico… Renunció a esos cargos “cuando se hizo evidente que no se podía mantener por más tiempo la esperanza de una modificación sustancial en los términos de la paz proyectados.” Keynes mismo lo explica en el prefacio de su libro “Las consecuencias económicas de la Paz”.
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En dicho libro, que se ve que Corbacho no ha leído, Keynes desarrolla los fundamentos de su oposición a las condiciones del Tratado. Es más que elocuente para definir su postura, un párrafo de la pág. 95. Textual Keynes:

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Como verás mi afirmación del 5 de agosto no era producto de mi falta inhibición, sino de mi lectura respetuosa de John Maynard Keynes. No sólo uno de los protagonistas del Tratado de Versalles, sino de uno de los más grandes economistas, historiadores y ACADÉMICOS (de los de verdad) en la historia mundial.
Te voy a contar algo. A raíz de su postura crítica de las condiciones del Tratado no lo volvieron a contratar durante años. ¿Sabés cuándo lo volvieron a llamar? Después de la Segunda Guerra Mundial y el horror del nazismo que él predijo. Por favor, releé con atención el párrafo de la página 95. Es corto, pero vale la pena releer tanta inteligencia y claridad. Inteligencia y claridad que no abundan en los tiempos contemporáneos y sobre todo, en algunas Academicos.
¿Y sabés para qué lo convocaron? Para el Acuerdo de Bretton Woods. Si! El Acuerdo Económico celebrado entre las Grandes Potencias después de la Segunda Guerra Mundial. Esa Guerra que él había dicho que iba a suceder. Esas son las cosas que me dan envidia. Que alguien pueda tener semejante cabeza, semejante inteligencia… Se ve que tampoco tenía inhibiciones y mucho menos prejuicios que, cuando se distorsionan y exageran, son grandes barreras para comprender y sobre todo para gobernar.
Te cuento como terminó lo de Bretton Woods y Keynes… Keynes tenía una propuesta, que se la conoció como la propuesta de Inglaterra (el representaba a ese país) de crear un sistema monetario donde no hubiera una sola moneda de reserva por que eso alteraría el equilibrio económico global al generar desigualdades que afectarían a los países mas débiles. La otra postura de Bretton Woods la sostenía el representante de los EEUU, Harry White, que proponía un sistema que terminó entronizando al dólar como la moneda mundial más poderosa. Te imaginarás quien ganó. Harry “Green” White.
Keynes muere el 21 de abril de 1946. Otra vez volvió a ocurrir lo que él predijo. Una sola moneda provocaría desequilibrios en la economía mundial. Keynes entró en la historia de la economía mundial. De Harry “el verde”, no se acuerda nadie, aunque el mundo sufra las consecuencias de lo resuelto. ¿Vos decís que de Corbacho tampoco se va a acordar nadie? Es lo menos importante, pero cuánto mejor nos iría a los argentinos si algunos leyeran y supieran más de lo que escriben y hablan

miércoles, 22 de julio de 2015

El 5 de junio, NACEN ADAM SMITH Y JOHN KEYNES

Por Fernando Del Corro*
 
La coincidencia es enorme. Deben existir pocos casos en la historia universal en la cual una efemérides es compartida por dos personajes tan claves para su ciencia como es el caso del escocés Adam Smith, considerado por muchos como el padre del pensamiento económico aunque tuvo antecesores, y del inglés John Maynard Keynes, actualmente reivindicado por muchos más, frente a la crisis contemporánea, aunque también, siempre hablando de muchos, no siempre bien leído.
 
En verdad las enseñanzas de ambos mantienen plena vigencia en muchos aspectos y merecen ser estudiados con mayor profundidad y amplitud. Smith, nacido el 5 de junio de 1723, en Kirkcaldy y fallecido el 17 de julio de 1790, a los 67 años, en Edimburgo, es particularmente denostado por una buena cantidad de políticos, comentaristas y hasta gente del quehacer económico pero que, por lo general, no le han dedicado algún tiempo a su lectura.

Desde la derecha no se habla de él y desde la izquierda se lo cuestiona. La primera porque lo supone superado, como intérprete de un capitalismo pasado de moda que mejor ignorar, y la segunda, también muchas veces sin haber leído a Karl Heinrich Marx, se basa en las diferencias que éste tomó de aquél una centuria después y en circunstancias en que el desarrollo productivo en la entonces nueva Europa había asumido nuevas características.
 
Smith era un liberal en el sentido de la libertad no en el de una economía absolutamente descontrolada y sin participación del estado. También filósofo, astrónomo y con conocimientos matemáticos, en su obra cumbre, “La riqueza de las naciones” planteó que hay cuestiones que no deben ser aceptadas, como la conformación de mono u oligopolios, por ejemplo. Allí los gobiernos deben impedirlo. Por ello desde el poder concentrado no existe ningún interés de que se lo lea.
 
Pero, además, si hay algo esencial que lo hace contemporáneo es su visión sobre lo que ha devenido en el capitalismo gerencial. También en la obra citada alertó sobre el riesgo que entrañan las sociedades anónimas en las que la masa de accionistas va perdiendo el control de la empresa y el mismo pasa a manos de funcionarios sin peso en la composición del capital y por ello, en su momento, impulsó normas destinadas a exigir un mínimo de acciones para integrar el directorio.
 
Smith se anticipó dos siglos al estadounidense John Kenneth Galbraith en advertir que ese proceso de generación de un capitalismo difuso administrado por gerentes iba a llevar a graves hechos de los cuales los accionistas iban a resultar los mayores perjudicados. Los años recientes les vienen dando la razón a ellos y otros que lo previeron. World Com, Enrom, Lehman Brothers, Elf, Parmalat, Bahring Brothers y algunas otras le dieron la razón.
 
Keynes nació en Cambridge el 5 de junio de 1883 y falleció en Firle el 21 de abril de 1946, a los 62 años. Fue un típico representante de la burocracia colonial de su país en la India, la cual influyó notablemente en los cambios que se produjeron en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte sobre todo luego de la II Guerra Mundial, como el caso del estado de bienestar concebido por Henry William Beveridge, nacido en el actual Bangladesh.
 
Miembro del Partido Liberal es conocido, casi exclusivamente, por su obra “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”, de la que también se hacen muchos comentarios superficiales al punto de que se omite que sobre el fin de la misma buscó algún tipo de articulación entre el capitalismo y el socialismo. La llamada “tercera vía” que impulsaron en el Reino Unido y Alemania, respectivamente, Tony Blair y Gerhard Schröeder tuvo teóricos anteriores a Anthony Giddens como Keynes.
 
Sin embargo este notable economista fue autor de algunos otros trabajos de gran relevancia como sus propuestas para el plan de emergencia económica del RU al desatarse la IIGM en el que flexibilizó, aunque con muchos condicionamientos, su postura contraria a los subsidios expresada en la “Teoría general”, y numerosos artículos que hasta influyeron, vía Raúl Prebisch fundamentalmente, en la política anticíclica argentina desde 1933 para enfrentar la crisis mundial de 1929.

Keynes hoy, seguramente, hubiera rechazado por completo las propuestas alemanas, del  Banco Central Europea y de la jefa del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, que quieren condenar al hambre a pueblos enteros por la actual crisis. Fue claro cuando en 1919 escribiera “Las consecuencias económicas de la paz”, cuando advirtiera que la miseria que desataba sobre Alemania las imposiciones de los vencedores de la Primera Guerra Mundial llevaría a un nuevo conflicto.

Y sobre él vale la pena recordar también que fue el mayor apologista del gran economista argentino, aunque nacido en la actual Bélgica, Jean Silvio Gesell, a cuyos trabajos dedicó mayor espació de análisis que a cualquier otro en su “Teoría general”, donde también citó a una buena cantidad de autores como Alfred Marshall y Arthur Pigou, sus profesores en Cambridge. Una cantidad de autores a los que en buena medida refutó mientras que sobre Gesell recomendó como visionario.

John Maynard Keynes y Adam Smith, inglés uno y escocés el otro, que no es lo mismo. El primero nacido 129 años atrás, el segundo 289, pero en ambos casos sus pensamientos mantienen una importante vigencia que hace que deban ser releídos, con seriedad y sin prejuicios, en estos tiempos en los que el capitalismo atraviesa su tercera gran crisis luego de las de 1873 y 1929. Una nueva crisis que, seguramente, de haber sido tomados en cuenta, no hubiese llegado, por lo menos de esta forma.
 
 
* Docente en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego.
 

viernes, 31 de octubre de 2014

Las semejanzas y diferencias entre Marx y Keynes

Por Vicente Navarro

Existe bastante confusión, resultado de una sorprendente falta de conocimiento histórico en la enseñanza española, de las diferencias existentes entre las escuelas económicas basadas en la interpretación del capitalismo de Karl Marx y las que se originan con John Maynard Keynes. Cuando, por ejemplo, se habla de que la crisis actual se debe a la falta de demanda, inmediatamente se atribuye esta observación a una visión keynesiana de la economía, cuando en realidad fue Karl Marx el que habló de la crisis del capitalismo como resultado de la descendente demanda, consecuencia de la bajada de los salarios de la mayoría de la población, perteneciente a la clase trabajadora. Fue Karl Marx el que claramente vio lo que ahora ha descrito y documentado Thomas Piketty en su libro sobre la evolución del capital en el siglo XXI, Capital in the Twenty-First Century. En El Capital, Karl Marx indicaba que la lógica del sistema capitalista lleva a una concentración del capital a costa de una “inmiseración” de la clase trabajadora, lo cual, añadía Karl Marx, creaba un enorme problema de demanda. Esta postura queda resumida en su frase de que “La causa final de toda crisis es siempre la pobreza y el limitado consumo de las masas”. Uno de los economistas que mejor predijo la crisis actual, Nouriel Roubini, así lo indicó en su entrevista en el Wall Street Journal: “Karl Marx llevaba razón. El capitalismo puede destruirse a sí mismo, pues no puedes tener una constante absorción de las rentas del trabajo por parte de las del capital, sin crear un exceso de capacidad y una falta de demanda. Y esto es lo que está ocurriendo… el salario del trabajador es el motor del consumo”. No es pues, John Maynard Keynes, sino Karl Marx, el que indicó que el empobrecimiento de la población supone un grave problema para el capitalismo: la escasa demanda. John Maynard Keynes habló también, más tarde, de la escasez de la demanda, pero poco de la concentración del capital. Y todavía menos de la relación entre esta concentración y el empobrecimiento de la población trabajadora. Esta era una de las grandes diferencias entre Karl Marx y John Maynard Keynes.
Otra gran diferencia entre Karl Marx y John Maynard Keynes, además del entendimiento de la crisis bajo el capitalismo (siendo el análisis de Karl Marx más completo que el de John Maynard Keynes), es en la solución a la crisis. Karl Marx creía que la solución a la crisis era una solución sistémica, que requería el cambio de la propiedad del capital, pasando de ser propiedad del capitalista a ser propiedad de los trabajadores (definidos como un colectivo que crea y produce el capital). Este cambio de propiedad era descrito esquemáticamente en el Manifiesto Comunista (el libro más vendido en la historia de la humanidad), que establecía una serie de principios, excesivamente simplificados, aunque presentados con una narrativa movilizadora. Pero (y es un enorme “pero”), Karl Marx no detalló cómo realizar dicha transición en el sistema de propiedad. Ni tampoco mostró qué políticas debían realizarse para trascender el capitalismo.
John Maynard Keynes, por el contrario, nunca se planteó la sustitución del capitalismo por otro sistema. Creía que el problema de la demanda podía resolverse con el intervencionismo del Estado, con un aumento, por ejemplo, del gasto y la financiación públicos, es decir –tal como indicó- “el gobierno y los bancos centrales pueden resolver el problema de la escasa demanda, bien directamente, con un aumento del gasto público, bien indirectamente, a través de la financiación de inversiones en programas de infraestructura”. Y la experiencia ha mostrado que el problema de la demanda podría resolverse, como se vio en la manera como se salió de la Gran Depresión (y también en la manera como no se está saliendo de la Gran Recesión actual, con sus absurdas políticas de austeridad). Ahora bien, aun cuando Karl Marx subestimó la capacidad de resistencia del capitalismo, el hecho es que todos los casos de salidas de las crisis han requerido una redistribución del capital hacia el mundo del trabajo, revirtiendo la redistribución (que Karl Marx llamó, con razón, “explotación”) del mundo del trabajo por parte del capital, que creó esas crisis. (Ver mi artículo “La explotación social como principal causa del crecimiento de las desigualdades”. 
La mejor y más eficaz forma de estímulo de la demanda es precisamente el enriquecimiento (en lugar del empobrecimiento) de las masas (como diría Karl Marx) a costa de los intereses del capital, excesivamente concentrado hoy en día. Y el que mejor ha analizado este hecho ha sido Michal Kalecki, un economista polaco que claramente se merecía el Premio Nobel de Economía pero que ni siquiera fue considerado para ello por vérsele demasiado “rojo”. Pero hoy, y tal como ha reconocido Paul Krugman (el keynesiano más conocido hoy en el mundo) fue Michal Kalecki y no John Maynard Keynes el que mejor explicó las crisis del capitalismo, detrás de las cuales el conflicto Capital-Trabajo juega un papel fundamental. (Ver mi artículo “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual”, Le Monde Diplomatique, Julio 2013.
Estas diferencias son claves para entender lo que está ocurriendo en el capitalismo y por qué. Karl Marx explicó claramente los orígenes de la crisis, causada por el enorme declive de las rentas del trabajo a causa del enorme crecimiento de las rentas del capital y su concentración. Subestimó, en cambio, la capacidad de respuesta, como bien ilustró John Maynard Keynes. Este, sin embargo, no fue consciente del contexto político, desarrollado por Michal Kalecki , el mayor y mejor analista del capitalismo.