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lunes, 31 de mayo de 2021

Manuelita y el "Viejo Bruno"

Año 1842. A bordo del bergantín General Belgrano, buque insignia de la escuadra de la Confederación, se hacen grandes preparativos. No se trata felizmente de aprestos bélicos sino de un acontecimiento social: la señorita hija del gobernador ha anunciado su visita a los barcos de la flota el dia 11 de mayo Si el tiempo lo permite. Al anuncio, hecho días atrás, se agregaron bultos de ropa para renovar los gastados equipos de los marineros y doscientas llamantes banderas destinadas al adorno de los navios. La noticia causó muchos sinsabores a los responsables de la recepción. ¿Vendría Rosas?, ¿qué viento soplará? ¿qué lugar será más tranquilo para embarcar a señoras poco acostumbradas a la navegación? por fin se decidió que el traslado se realizaría en tres balleneras comandadas por el ayudante Alsogaray —que obsequió un cajón del mejor champagne para la fiesta— y por un marino muy galante y experto en acompañar damas. Al venerable almirante Brown correspondía hacer los honores de la flota.

Una brillante comitiva seguía a Manuela Rosas cuando ésta subió la escala de honor del buque insignia, engalanado con todos sus empavesados y gallardetes: estaba su prima Corina, sus amigas Arana. Beláustegui, Madero y Frank, sus tíos, el general Mansilla y Prudencio Rosas, la lnfaltable tía Agustina que no perdía ninguna diversión, el gobernador de Salta y varios personajes más. Apenas llegada a bordo, la Joven besó y abrazó al anciano almirante diciéndole:

“Antes que todo deseo conocer el camarote en que mi segundo padre reposa las fatigas de la guerra”.

Brown le contestó conmovido:

“Señorita —admito con placer su alusión.— Estas aguas devoraron a mi pobre Elisa no terminada aún la campaña del Brasil y contemplaré en la persona de Ud. el espíritu de la hija perdida, cual si ella me visitara hoy” “La amable curiosa, dice El Nacional, que era la estatua animada de la ternura, bajó la vista visiblemente emocionada”. Un pequeño incidente estuvo a punto de aguar la reunión: al recorrer la comitiva la cámara del almirante, el general Mansilla vio una cómoda butaca y aprovechó para repantigarse en ella, sin saber que era el asiento favorito del dueño de casa. Este, con las manías propias de su edad, prohibía que nadie se sentara allí y precipitándose sobre el inocente Mansilla lo tomó del brazo exclamando: “En esta silla no se sienta nadie sino yo, yo, yo..

Manuela, perspicazmente, comprendió el cariz que podía tomar el entredicho e interponiéndose abrazó a Brown diciendo:

“Hace bien mi viejo en no permitir que se invadan sus dominios”.


Se almorzó bajo un toldo dispuesto en la cubierta y el buen humor fue general. Los larguísimos brindis resultaron una ocasión más de beber a la salud de todos. Manuela lo hizo por su padre y por el que consideraba su segundo padre, el almirante. Algunos fanáticos federales enturbiaron la simpática sobremesa y nuevamente Brown se enojó; el famoso mazorquero Juan Pablo Alegre brindó “Por la importante vida de nuestro Restaurador de las Leyes y porque la sangre inmunda de los salvajes asquerosos unitarios corra como las aguas de nuestros ríos”.

Indignado, el almirante derramó su copa sobre el mantel: “Yo no quiero sangre a bordo, señor mayor, aquí estamos en una fiesta y no en un combate para recordar lo que sólo es de aquellos casos”.

Al despedirse, Manuelita solicitó permiso para arengar a los tripulantes del Belgrano y lo hizo demostrando gran aplomo en una joven de su edad. Con voz sonora y elocuente manifestó que hablaba en su calidad de hija del gobernador de Buenos Aires y Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina. La breve arenga fue aclamada entusiastamente y veintiún cañonazos saludaron a los visitantes. Sólo fue de lamentar que la concurrencia, extraordinariamente alegre, se sintiera imposibilitada de continuar inspeccionando los demás barcos. Se había tomado demasiado. Hasta el anciano general, que era bastante mal bebedor, pese a su sangre irlandesa, confesó que a la tercera copa le flaquearon las piernas. El champagne de Alsogaray rindió pues sus frutos en esta agradable jornada marinera.

(Revista Historia W 30).

miércoles, 22 de enero de 2020

Almirante Guillermo Brown y el Chocolate patrio....


por Daniel Balmaceda

La conducta de Guillermo Brown en la mesa era inal­terable. Su asistente Gonzálvez, quien pasó años junto al almirante, contó que era “un hombre sobrio, metódico en sus manjares”. Esas cualidades lo han convertido en una de las figuras de nuestra historia con costumbres arraigadas y un menú estricto.
Siempre se levantaba antes de la salida del sol, aunque el barco estuviera detenido en el puerto. Para despabilarse, en la mesa de su camarote lo aguardaba la tetera con dos tazas y media de agua hirviendo. El propio despensero se encargaba de verter dos cucharas soperas de té (que previamente había medido el propio marino), lo que equivalía a unos ocho o diez saquitos actuales. Semejante cantidad hacía que el té fuera bien fuerte, como le gustaba al irlandés. Así lo tomaba cuando estaba fondeado. Pero si se encontraba navegando, le agregaba dos cucharadas soperas de leche caliente, pero jamás hervida.
Mientras el marino disfrutaba del té, el despensero se mantenía de pie a un costado. Cuando terminaba su taza, Brown le ordenaba que se sirviera y tomara. Una vez que el despensero había consumido su té, debía lavar la tetera hasta que quedara reluciente. Estas manías del almirante tenían que ver con su temor a ser envenenado. Al convidar al sirviente solo pretendía dejar en claro que si el hombre le ponía algún tipo de veneno, también él debería tomarlo. En cuanto a la limpieza de la tetera, perseguía el mismo fin.
Ya puedo cambiar de puerto”La muerte de Guillermo Brown (1777 ...
Concluidas las dos tazas subía a la cubierta para controlar los trabajos e informarse de novedades. La actividad se suspendía a las ocho de la mañana, lloviera o tronara, porque llegaba el tiempo de un primer almuerzo que, como vemos, no era precisamente al mediodía ni mucho menos.
A la mesa del almirante llegaba un bife a la inglesa —más bien crudo— con papas que él mismo pelaba. Para aderezar, en otro plato tenía su tarro de mostaza inglesa estirada con vinagre más un poco de sal que él mismo había separado previamente para no padecer alteraciones peligrosas. En caso de que dispusiera de huevos, comía tres pasados por agua, muy blandos, que estaban contenidos en un vaso. Recordemos que estamos hablando de su almuerzo a las ocho de la mañana. Después del bife y los huevos era el turno de las galletas, o rebanadas de pan, con manteca; más un vaso de vino de oporto.
Este menú fijo podía llegar a variar durante las travesías por falta de ingredientes. Las alternativas eran el jamón o la panceta de Holanda, fritos, con pickles que llevaban en tarros.
A las doce del mediodía volvía a comer. Por lo general, carne al horno muy jugosa, con papas embebidas en el propio jugo, y acompañada por una sopa de cebada o arvejas. De Manual de la criada económica copiamos un potaje de guisantes que nos permitirá acercarnos al menú del marino:
 1) Se echarán los guisantes en un puchero con sal, cebollas, zanahorias, unos puerros, apio, y si fuese para día de carne, un pedazo de tocino.
2) Cuando los guisantes están ya bien cocidos, se espachurran con un cucharón, se ponen en un colador y se pasan, quedándose en el colador los hollejos o pieles de la legumbre.
3) Se dispone el potaje, y se le añade caldo de carne, de pescado, o agua y encima se sirve el puré.
 Arribamos al postre. Brown tenía predilección por el budín con pasas de uva, con una pizca de coñac, grasa de vaca y un poco de azúcar, que se servía caliente y se sazonaba con oporto o jerez. Siempre sobraba budín y se guardaba para la tarde, cuando lo cortaba en tajadas que freía hasta tostarlas y acompañaban el religioso té. Esta era la última comida del día (a las cinco en invierno o a las siete en verano), salvo que tuviera que mantenerse despierto durante la noche por cuestiones de marinería. En esos casos, tomaba “una taza de café de cebada inglesa tostada, que suple e imita al café de Habana o Brasil”, contaba su asistente Gonzálvez, quien además aseguraba que Brown no quería saber nada con el café clásico porque estaba convencido de que cierta vez que fue tomado prisionero en las Antillas, los ingleses quisieron matarlo con venenos que le pusieron en su café.
Ya retirado, el gran almirante Guillermo Brown murió el 3 de marzo de 1857, a semanas de cumplir los 80 años. ¿Qué nos legó el irlandés del menú fijo? Además de los valores y su ejemplo como tenaz conductor de nuestra flota, Brown nos dejó el entrañable y simbólico chocolate de la Patria.
Nos trasladamos al 25 de mayo de 1826, en tiempos en que la Confederación Argentina se encontraba en guerra contra Brasil y el escenario de la contienda era el Río de la Plata. Durante la tarde, los porteños asistieron a un espectáculo único: el enfrentamiento de las fuerzas navales patriotas comandadas por Guillermo Brown. En realidad, fue una demostración de cañoneo a las naves brasileñas, que no respondieron sino que se retiraron, ante la algarabía general. Fue uno de los tantos combates de los Pozos que se llevaron a cabo en la zona de los Pozos, actual Puerto Madero. En las naves se celebró el 25 de Mayo con un chocolate caliente que templó los ánimos y combatió el frío.
A partir de esa mañana, gracias a Brown, surgió la tradición del chocolate caliente como bebida oficial de los días patrios.


viernes, 17 de agosto de 2018

EL ALMIRANTE BROWN Y JOSE GARIBALDI

Por: Roberto Antonio Lizarazu

La Historia nos ofrece permanentemente  hechos producidos en circunstancias extrañas y contradictorias. En la nuestra, uno de esos hechos inusuales, fue la participación de José Garibaldi al servicio del Gobierno Títere de la Banda Oriental, enfrentándose con la Confederación Argentina y puntualmente, en la batalla  que comentaremos en esta nota, con nuestro máximo héroe naval el Almirante Guillermo Brown. Esta batalla terrestre y naval es la de Costa Brava que ocurre entre los días  15 y 16 de agosto  de 1842, en el paraje de ese nombre, Costa Brava, en el río Paraná, cercano al límite entre las provincias de Corrientes y Entre Ríos. Giuseppe Garibaldi, quien termina siendo unas décadas más tarde, una de las  figuras más destacadas del proceso de la  unificación italiana, nace en Niza, en ese momento Reino de Piamonte el 4 de julio de 1807 y fallece en Caprera, Reino de Italia, el 2 de junio de 1882. Pero entre los años 1840/50, Garibaldi andaba por estas alejadas pampas contribuyendo a la fragmentación de estas incipientes naciones.
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Cuadro de situación en la Confederación Argentina.   Como consecuencia del Tratado de paz con Francia, y firmado en octubre de 1840 el Tratado Arana-Mackau, una de las consecuencias fue la pérdida del dominio del Río de la Plata, el Paraná y el Uruguay inferior por parte de la Banda Oriental.
Para 1841,  en la Confederación Argentina  se había intensificado la guerra interna y los triunfos y fracasos de unitarios y federales eran fluctuantes y alternados. El 28 de noviembre de 1840 Lavalle es derrotado en Quebracho Herrado por Manuel Oribe. El 19 de septiembre de 1841 Lavalle sufre otra derrota en Famaillá a manos del mismo Oribe. Luego muere en Jujuy el 8 de octubre de ese año.
Rosas llama a Oribe que cruce al litoral porqué Paz había triunfado sobre Echagüe en Caa-Guazú el 28 de noviembre de 1841 y amenazaba con un avance desde Corrientes sobre Entre Ríos. Justo José de Urquiza evacua al gobierno de Entre Ríos de La Bajada del Paraná y se refugia en la Isla del Tonelero, en jurisdicción de la Provincia de Buenos Aires.  Dadas estas novedades, Rosas requiere los servicios de varios marinos de gran experiencia para formar una Escuadra de la Confederación. Son convocados y dados de alta: Guillermo Brown, Juan Bautista Thorne, el mítico sordo de la Vuelta de Obligado, Francisco Erézcano y Azcuénaga, Francisco José Segui,  Juan King y José María Pinedo. Varios de ellos, como Segui y Pinedo por ejemplo, habían sido dados de baja por un recordado decreto de Rosas del 16 de abril de 1835, que fue fundamentado por razones de política partidista. Pero ahora no era momento de hacer política. 
Por su parte Rivera, (colorado, unitario) quien había reemplazado a Oribe (blanco, federal) que andaba de campaña por nuestro interior, prepara su propia escuadra con la pretensión de llegar hasta Corrientes, donde se encontraban  Ferré y Paz, para colaborar con  las intenciones de pretender avanzar sobre Entre Ríos y eventualmente llegar hasta Buenos Aires y desplazar a Rosas del gobierno.
Pero previamente  debemos explicar el proceso de como  Garibaldi aparece involucrado en la Batalla de Costa Brava del 15 y 16 de agosto de 1842, dirigiendo una escuadrilla contra otra de la Confederaciónque comanda Guillermo Brown. 
Desde 1835 el Estado de Río Grande del Sur, mantiene un enfrentamiento con Río de Janeiro porqué mantiene ideas independentistas y varios dirigentes libertarios y carbonarios pretenden segregar ese Estado del Estado central, en ese momento, con pretensiones imperiales. El jefe de este movimiento era el libertario Coronel Bentos Goncalvez da Silva. Este proceso revolucionario se denomina como  “Revolución de los farrapos” (harapientos).  Garibaldi, de ideas libertarias y prófugo de Italia y Francia, aparece en Río Grande para apoyar la segregación y logra  que se le otorgue patente de corso para lograr financiamiento para la revolución, radicándose en Porto Alegre. Arma la nave “La Mazzini” con la cual hace algunas incursiones de rapiña por el sur del Brasil, en nombre de la revolución de los farrapos. Finalmente los separatistas son derrotados gradualmente por los imperiales  y Garibaldi termina refugiado en Montevideo   al servicio de Fructuoso Rivera. Para 1841 Garibaldi ya con su mujer Anita Ribeiro y su primer hijo Menotti, presta servicios de variada índole a Rivera. 
El combate fluvial y terrestre de Costa Brava ( 15 y16 de agosto de 1842). Rivera solamente pudo disponer de limitados recursos, sobre todo de calidad de personal, para competir el dominio fluvial en disputa,  precisamente con Guillermo Brown. Rivera designa a Giussepe Garibaldi como nuevo jefe de la escuadra oriental en reemplazo de Coe. La flotilla se componía de la corbeta “Constitución” de dieciocho cañones, el bergantín “Pereyra” de dos cañones, la goleta “Libertad”, cuatro faluchos y cuatro transportes de tropas y materiales.  
La escuadra de la Confederación quedó integrada por los  bergantines  “Echagüe”, “Americano”, “Republicano”, y las goletas “9 de Julio y “Chacabuco”. Aumentando sus efectivos por gestiones e iniciativa de Brown a siete buques y un total de setenta cañones, mas transportes de marinería (hoy infantería de marina) y diversos materiales bélicos y de aprovisionamiento.
La misión encomendada a Garibaldi era una misión imposible de concretarse. Había que remontar el Paraná, burlar el bloqueo de la Confederación, llegar a Corrientes y tomar contacto con Ferré. No se podía desconocer que para tales fines, tenía que superar, además de los buques de Brown, el obstáculo de la isla Martín García, que se encontraba artillada y algunos buques menores en la Bajada del Paraná que estaban al mando del experimentado Segui.
El 26 de junio de 1842, Garibaldi cuando pasa por la Isla Martín García, enarbola bandera argentina para engañar a las baterías. No engaña a nadie, pasa pero bajo fuego a discreción  que produjeron algunos daños. Mientras tanto Brown levó anclas desde Buenos Aires al tomar conocimiento de la presencia de la escuadrilla oriental en el Río de la Plata.
Recién el 19 de julio Garibaldi puede forzar el paso frente a la Bajada con acciones de combate con Segui. Detrás venía navegando Brown que al llegar a la Bajada incorpora a Segui con cuatro buques más: dos goletas y dos transportes de infantería.
El 15  de agosto, Brown da alcance a Garibaldi en el paraje llamado “Costa Brava”, cerca del límite de Corrientes y Entre Ríos, donde existe una estrechura del río y se produce el combate definitivo. El mismo se extiende desde el 15 al 16 de agosto. El combate se efectúa desde los buques y también en tierra. El “Echagüe” se apoyó en la orilla izquierda y Brown ordena el  desembarcado de infantería y cuatro piezas de artillería al mando de los hermanos Mariano  y Bartolomé Leónidas  Cordero. Ambos tenientes, que desde tierra hacen estragos al enemigo y mostraron en la acción heroico comportamiento.
En la noche del 15,  Garibaldi aprovecha la oscuridad para lanzar dos brulotes, que son interceptados por dos falúas, una dirigida por Bartolomé Leónidas Cordero y el otro interceptada por la falúa que dirige el Teniente José María Mayorga. Desde tierra Mariano Cordero y sus tiradores apoyan ambas acciones.
Para la tarde del 16 la escuadrilla garibaldina había consumido todas sus municiones y esa noche se produce el desbande de sus tropas. Garibaldi acodó los barcos “Constitución” y “Pereyra”, los roció con pólvora y aguardiente y llevó a los tripulantes a la goleta “Libertad”. La explosión y el incendio fueron tremendos. Aprovechando ese momento Garibaldi y algunas tropas desembarcan y regresan a Montevideo caminando. Brown ordenó, expresamente, que en esa huída pedestre no se le disparara a nadie.
Con el desastre sufrido por la escuadra riverista, Ferré y Paz solamente podían recibir ayuda oriental por el lado del río Uruguay. Pero estamos en vísperas de Arroyo Grande, que demorará por algunos años con las aspiraciones de los liberales unitarios de derrotar a Rosas. Cosa que sucederá recién diez años más tarde a manos de los federales urquicistas.
Llama la atención lo poco realista de esta acción bélica emprendida por los orientales y la subestimación que demuestran por los hombres de la Confederación.  Rivera y Garibaldi eran personas de extensa experiencia militar pero el plan nace muerto desde el principio. Habría que darle la razón a San Martín cuando afirmaba que “Hay algunos trasnochados que suponen que somos como las empanadas, que se pueden comer de un solo bocado”.

martes, 28 de febrero de 2017

Guillermo Brown y el combate naval de Costa Brava

Por el Prof. Jbismarck
En la Banda Oriental, se declara en diciembre de 1838, la denominada Guerra Grande, (1838 a 1851) entre Manuel Oribe, apoyado por el gobierno de Buenos Aires del gobernador Brigadier General Dn. Juan Manuel de Rosas y Fructuoso Rivera instalado en Montevideo, y que contaba con el apoyo de los "unitarios" argentinos, oponentes de Rosas, del Imperio del Brasil y de los reinos de Francia e Inglaterra, los  que habían despachado al Río de la Plata dos grandes flotas de guerra.

brown En el Río de la Plata operaba la flota de la Confederación Argentina, al mando de nuestro primer almirante  Dn. Guillermo Brown, que  bloqueaba el puerto de Montevideo.
La flota armada por el gobierno de Montevideo (Fructuoso Rivera), comandada por el Comodoro ingles John Halstead Coe había sido destruida totalmente por las fuerzas navales de la Confederación Argentina comandadas por Brown.
En 1841 llegó al  Uruguay el mercenario Italiano Giussepe Garibaldi y en 1842, el gobierno de Montevideo (Rivera) lo designó como sustituto del ingles Coe, iniciando Garibaldi, una campaña de hostigamiento y saqueos a las poblaciones costeras del río Paraná.
Anoticiado el gobierno de Bs. As. del ataque Riverista, destacan desde el sitio de Montevideo a Brown, quien logra interceptar la flota de Garibaldi, librándose entonces, el 16 de agosto de 1842, un combate naval en el río Paraná cerca de la localidad de Costa Brava (Esquina –Provincia de Corrientes). Las naves comandadas por Garibaldi fueron derrotadas por las fuerzas de Brown. Después de sufrir fuertes pérdidas, Garibaldi escapó y muchos marinos argentinos quisieron seguirlo para matarlo, pero Brown dio la orden de dejarlo ir diciendo "ese gringo es un valiente". Brown no imaginaba las atrocidades que Garibaldi cometería años después asolando nuevamente para los ingleses el río Uruguay.
  Vuelto a Montevideo, en 1843, y establecido por Oribe el sitio de Montevideo, que habría de prolongarse hasta 1851, Garibaldi organizó una unidad militar mercenaria que fue denominada “La Legión Italiana”, al frente de la cual se puso al servicio del gobierno Riverista de Montevideo, conocido históricamente como el Gobierno de la Defensa. Entre las acciones militares en que participó Garibaldi al frente de su Legión Italiana, se destaca la que tuvo lugar en las afueras de las murallas de Montevideo, llamada Combate de Tres Cruces, por haberse realizado en el paraje así denominado, el 17 de noviembre del 1843.
  Luego de ello, embarcado en una nueva flotilla de una veintena de naves con unos 900 hombres de tropa para desembarco, y contando con el amparo de las escuadras de Francia e Inglaterra, pudo ocupar en abril de 1845 la ciudad de Colonia. Garibaldi, en sus "Memorias", sostiene que fue….  "difícil de mantener la disciplina que impidiera cualquier atropello, y los soldados anglo-franceses, a pesar de las órdenes severas de los almirantes, no dejaron de dedicarse con gusto al robo en las casas y en las calles. Los nuestros, al regresar, siguieron en parte el mismo ejemplo aún cuando nuestros oficiales hicieron lo posible para evitarlo. La represión del desorden resultó difícil, considerando que la Colonia era pueblo abundante en provisiones y especialmente en líquidos espirituosos que aumentaban los apetitos de los virtuosos saqueadores".
En septiembre toma la isla Martín García, defendida por la Confederación, y la ciudad de Gualeguay (Entre Rios), la que sufre terribles saqueos.Es de notar que Garibaldi admite los saqueos, que fue una pauta de comportamiento del cuerpo mercenario que dirigía. En sus memorias llama a su legión "virtuosos saqueadores".
El combate fue un enfrentamiento naval librado el 15 y 16 de agosto de 1842 entre la escuadra de la Confederación Argentina al mando de Almirante Dn. Guillermo Brown y la escuadra riverista al mando del italiano Giuseppe Garibaldi. Se luchó en las cercanías de Esquina, Provincia de Corrientes (Argentina), por dos días en agua y tierra hasta que Garibaldi previendo su derrota hizo volar sus barcos para no entregárselos a Brown y escapó a tierra firme.
Esta es una de las Batallas más Importantes de Argentina, junto a Batalla de la Vuelta de Obligado y del Quebracho
El Almirante Brown mandó gente a tierra para que hicieran de sirgadores (remolcar el barco desde la orilla por medio de cuerdas), pues había decidido avanzar a la sirga con cuatro naves que maniobraban cerca de tierra, donde había suficiente profundidad, hacia el enemigo, viendo que era difícil y peligroso atacar a Garibaldi de un modo frontal. A la vez, dispuso que el ala izquierda fondeara al Suroeste del enemigo a distancia de tiro, hostigando y perturbando la reacción enemiga contra el ala derecha con los cañones que pudiera presentar.
 
Combate
Por su lado, Garibaldi, que había advertido la maniobra de Brown, mandó su infantería con el Tte. 1º Rodríguez fuera de la estacada para tirotear a los sirgadores y a las tripulaciones.
Se dió cuenta Brown y ordenó a Montaña ir a tierra con 100 hombres en tres columnas: una de 20 hombres al mando del Tte Mariano Cordero - del Echagüe- se dirigiría por la ribera; la derecha también de 20 hombres al mando del Tte French y la 3a en el centro con 60 infantes, al mando de Montaña y los Subtenientes Montandón y Castellanos. Montaña no tardó en repeler al enemigo desalojando la orilla de los tiradores emboscados. A partir de ese momento el ala derecha de Brown pudo moverse con mayor libertad y alcanzar la distancia de tiro.
Veamos ahora a qué distancia media de tiro se hizo el combate. No se ha podido conocer fehacientemente la elevación que podían alcanzar los cañones de Costa Brava. Para esa época en estas latitudes, los cañones a raso podían tirar desde los 350 metros (de a 6) a los 600 metros (de a 4); con una elevación de 8º llegaban hasta los 2.200 metros y con 22º a unos 2.700, con poca diferencia entre un cañón de a 24 y otro de a 12. Por el problema de la puntería, el alcance eficaz quizás era de unos 1.000 metros.
Los autores estiman que sin problemas de puntería (no había marejada) el ala izquierda de Brown artillada con cañones de a 12 fondeó al Suroeste a unos 1.500 metros de los orientales para que hubiera efectividad en el hostigamiento. El ala derecha entretanto se acercaba a una distancia similar considerándose que los cuatro buques debían entrar en fuego indefectiblemente con el máximo de cañones.
Cuando las unidades argentinas entraron a distancia de tiro de las orientales, Garibaldi abrió el fuego soportado estoicamente por el ala derecha, auxiliada a la vez por el ala izquierda que ya debía haber alcanzado la posición asignada. Brown pudo hacer maniobrar a los buques para presentar la banda de babor al enemigo, entrando en combate todos ellos.
Se presentaban así: el Echagüe era el más próximo al enemigo, con su proa sobre la ribera; cerca y al Sur, aprovechando la inclinación de la costa, lo seguía la Chacabuco evitando tener que tirar por arriba de aquél, tercero también cerca y al Sur se colocó el Americano, tomando las mismas precauciones y Brown abarluó a la goleta 9 de Julio y al Americano desde su centro a popa.
A las 12.00 el fuego se había generalizado, iniciándose el ablandamiento del enemigo con la artillería, sin apresurar abordajes. El combate se frenó cerca de las 16 para que la gente pudiera comer, reanudándose poco después hasta el oscurecer, con ambos bandos tomando disposiciones de seguridad nocturna y atención de los buques y del personal herido o muerto, hasta que Garibaldi, previendo su derrota hizo volar sus barcos para no entregárselos a Brown y escapó a tierra firme. Los argentinos, al querer perseguirlo para ultimarlo, fueron detenidos por Brown quien exclamó "déjenlo escapar ese gringo es un valiente".
FUERZAS INVASORAS:
Comandante: Giusepe Garibaldi
3 barcos de guerra
9 embarcaciones auxiliares
31 cañones
350 a 400 hombres
Bajas: 160 a 190 muertos y heridos, toda la escuadra hundida, capturada o dispersa.

FUERZA DEFENSORA:
Comandante: Almirante Guillermo Brown.
9 barcos
54 cañones
610 hombres
Bajas: 20 muertos - varios heridos.


 

jueves, 3 de noviembre de 2016

El Día de la Soberanía

Por Julio R. Otaño

El 20 de noviembre, se recuerda el Aniversario de la "Guerra del Paraná" que diera lustre a nuestra Patria con los distintos hechos que marcaron significativamente nuestro pasado. Por eso el 20 de noviembre, aniversario del combate de Vuelta de Obligado, es para los argentinos el Día de la Soberanía.   Allí el 20 de noviembre de 1845 en las costas del Río Paraná, se batieron con alma y vida las tropas argentinas hasta quedar sin munición, y vencidos por la superioridad de las fuerzas invasoras, con armas de alta tecnología como los nuevos "barcos de guerra a vapor" y los cañones estriados de carga posterior.

La Flota Inglesa al mando del Almirante Inglefield y la francesa al mando del almirante Lainé. Después del bombardeo y al desembarco, las cargas de bayoneta se repitieron y los principales jefes argentinos fueron heridos en combate. Los gritos de Viva la Patria se repetían y en medio del combate, la banda de Música del Regimiento Nº 1 de Patricios por orden del General Lucio Norberto Mansilla, tocó el Himno Nacional Argentino, coreado a gritos de rabia por los bravos que defendían la posición. Por eso el 20 de noviembre, recordamos en nuestra Patria, el 160º Aniversario del Día de la Soberanía Nacional ".
El Dr. Sabino O'Donnell, a quienes algunos consideran nuestro primer cronista de guerra, deja un valioso testimonio sobre el combate:
“Hoy he visto lo que es un valiente. Empezó el fuego a las 9 y media y duró hasta las 5 y media de la tarde en las baterías, y continúa ahora entre el monte de Obligado el fuego de fusil (son las 11 de la noche). Mi tío ha permanecido entre los merlones de las baterías y entre las lluvias de balas y la metralla de 120 cañones enemigos.  Desmontada ya nuestra artillería, apagados completamente sus fuegos, el enemigo hizo señas de desembarcar; entonces mi tío se puso personalmente al frente de la infantería y marchaba a impedir el desembarco, cuando cayó herido por el golpe de metralla; sin embargo se disputó el terreno con honor, y se salvó toda la artillería volante.  Nuestra pérdida puede aproximarse a trescientos valientes entre muertos, heridos y contusos; la del enemigo puede decirse que es doblemente mayor; han echado al agua montones de cadáveres (...)   Esta es una batalla muy gloriosa para nuestro país. Nos hemos defendido con bizarría y heroicidad”
Al día siguiente de la batalla llegarían los doctores Mariano Martínez y Claudio Silva, del Hospital del cuartel de Santos Lugares, enviados por Rosas. Sostendrán una junta médica con O´Donnelll y con el doctor Mariano Marenco y el profesor Cornelio Romero. El informe a Palermo, fué el siguiente:
“El doctor D. Sabino O´Donnell que había asistido al Sr. General desde los primeros momentos, nos hizo la historia de los accidentes que había sufrido y los medios que había empleado para evitar perniciosas consecuencias. El Sr. General Mansilla recibió en la tarde del 20 un golpe de metralla (la que hemos visto y pesa más de más de una libra) en el lado izquierdo del estómago, sobre las distintas costillas, y según hemos reconocido, ha sido fracturada una de estas. Cayó sin sentido, sufrió por muchas horas desmayos, vómitos, y otros molestos accidentes que fueron calmando gradualmente; se le ha aplicado un vendaje apropiado para remediar la fractura de la costilla, y se emplean los medios que aconseja el arte”
Fue una honrosa derrota de las Fuerzas de la Confederación Argentina , pero no fue el fin de la Guerra. La victoria de las Fuerzas Navales Franco-Inglesas fue un gran problema, porque forzaron el paso del Río Paraná y dominaron todo el río, para proteger sus buques mercantes, pero NO podían avanzar tierra adentro fuera de las costas, comerciando con sus cien buques cargados de mercaderías en los principales puertos de la Mesopotamia , el Paraguay y el Uruguay. Pero el sentimiento de toda la Nación Argentina se oponía a ello.
Soberanía Nacional que defiende el Brigadier Juan Manuel de Rosas por la ambición desmedida de los Gobiernos de Gran Bretaña, de Francia y del Imperio de Brasil. Oportunidad donde se deshace: el proyecto de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores extranjeros en el tratado de Alcarás, entre Urquiza y Jefes unitarios. Se termina la intervención naval Anglo-Francesa. Y poco después, el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas "el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta". Que el Restaurador de las Leyes lo haría pagar en un bien ganado "precio de laureles". Donde finaliza la posibilidad de Intervenir al Paraguay, y que el Uruguay pase a ser una colonia francesa.
Previamente las potencias europeas se habían desligado del Imperio de Brasil y no le permiten intervenir en la contienda y las "utilidades comerciales" del ambicioso proyecto. Teniendo que definir la ocupación definitiva de las Misiones Orientales recién después de Caseros, con la colaboración de Urquiza,cuando derrotan al Gral Oribe en el Uruguay primero y a Rosas en la Confederación Argentina.
El anciano General San Martín desde Francia envió una carta a Rosas el 11 de enero de 1846, donde le escribía sobre: "...la injustísima agresión y abuso de la fuerza de la Inglaterra y de la Francia contra nuestro país...". Tal fue su sentimiento que en carta anterior a la contienda, ofreció su espada y que se subordinaba a Rosas para combatir al enemigo que acechaba y atacaba a nuestra Patria.
El fin de la Guerra del Río Paraná se logró luego de la derrota de los invasores el 4 de Junio de 1846 en el combate en "El Quebracho", lo que llevaría al cese de las hostilidades por parte de Gran Bretaña y luego Francia y el posterior reinicio de las relaciones comerciales y amistosas con la Confederación Argentina , y con el Brigadier General Juan Manuel de Rosas, defensor de la Soberanía Nacional.
San Martin y el Bloqueo anglofrances.
Un prominente comerciante inglés, Jorge Federico Dickson, dirigió una respetuosa carta al Gral. San Martín requiriendo su opinión sobre la invasión anglofrancesa al Río de la Plata, sabiendo el comerciante que la opinión del Libertador, reconocido militar americano autoexiliado en Europa, tendría enorme influencia en las legislaturas de ambos países agresores y en la opinión pública, y desalentaría las intenciones de los más belicistas (en noviembre ya se había producido la guerra del Paraná y se temía una invasión terrestre). San Martín no perdió el tiempo y le contestó a dicho comerciante el 28 de diciembre de 1845 con el siguiente análisis:
“...Bien es sabida la firmeza del carácter del Jefe que preside la República Argentina...con siete u ocho mil hombres de caballería...fuerza que con gran facilidad puede mantener el General Rosas, son suficientes para tener en un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires, sino también impedir que un ejército europeo de 20.000 hombres, salga a más de treinta leguas de la capital, sin exponerse a una ruina completa por falta de recursos, tal es mi opinión y la experiencia lo demostrará a menos (como es de esperar) que el nuevo ministro inglés, no cambie la política seguida por el precedente...”.
Esta carta a Dickson, como era de esperar, provocó un gran revuelo. En carta a Guido del 10 de mayo de 1846 le expresa:
“...ya sabía la acción de Obligado, de todos los interventores habrán visto por este echantillon que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que el abrir la boca...”
En enero de 1845 Francia e Inglaterra deciden la intervención militar a la Confederación Argentina , y que debían adoptar la insólita forma de una impuesta "mediación" forzosa.
Gran Bretaña designó como "mediador" a Sir William Gore Ouseley, quien fue el primero en partir en el vapor de guerra "Firebrand". Francia nombró al Barón Deffaudis, partidario del Ministro Thiers y de brillante actuación en México cuando el conflicto con Francia de 1838. Ouseley llegó a Montevideo el 27 de abril de 1845 y algo después arriba Deffaudis al Plata. Los "mediadores" se apoyaban en imponentes escuadras navales de guerra. La Inglesa al mando del Almirante Inglefield y compuesta por nueve buques a vela y tres vapores de guerra, con 136 cañones último modelo estriados y de retrocarga "Peysar".
La Francesa al mando del Almirante Lainé, se componía de 3 grandes fragatas, cinco corbetas y bergantines a vela y dos vapores de guerra, con 282 cañones-obuses estriados y de retrocarga "Paixhans" que disparaban balas de 80 libras .
El 12 de mayo Ouseley, presentó una nota amenazante al gobierno de Buenos Aires, reclamándole el cese de la guerra en la Banda Oriental y el retiro de tropas y fuerzas navales.
El 17 de junio ambos comisionados ordenaron la inmediata suspensión de hostilidades en el Uruguay.
El 21 de Julio los ahora "interventores" presentan un "ultimátum" a Rosas. Conceden 10 días para el retiro de tropas argentinas y el retiro de los barcos de Brown de Montevideo.
El 22 de julio la marinería anglo-francesa desembarca en el Uruguay para reforzar las defensas de Montevideo. El 2 de agosto la Flota Naval franco-inglesa captura la escuadra de río del Alte Brown, quien había recibido órdenes expresas de "evitar todo incidente y no abrir el fuego".
Era la guerra disfrazada de mediación.
Ante ese hecho Juan Manuel de Rosas elevó los antecedentes a la Legislatura de Buenos Aires, que lo autorizó "para resistir la intervención y salvar la integridad de la patria". Ouseley y Deffaudis recibieron pasaportes para salir de Buenos Aires. La guerra había empezado.
El 30 de agosto, después del bloqueo naval de los puertos del General Oribe, Colonia del Sacramento es saqueada por Garibaldi y los mercenarios extranjeros contratadas por los unitarios. El 5 de setiembre le toca el turno a Martín García, el 20 a Gualeguaychú y a fines de octubre a Salto. Sólo Paysandú resistió los embates del aventurero italiano y evitó su saqueo y depredación.
El 13 Rosas suspende los pagos de los bonos de la deuda externa (incluidos los pagos a la Casa Baring Brothers de Londres).
El 17 de octubre Rosas ordena al embajador argentino en Londres Dr Manuel Moreno que reclame enfáticamente y si no tiene respuesta satisfactoria que exija sus pasaportes.
El 18 se concreta el bloqueo naval de todos los puertos argentinos.
El restaurador logra el apoyo del cuerpo diplomático extranjero en Buenos Aires, incluso del francés M. Mareuil, y de unos 15 mil residentes galos y británicos, que firman un petitorio solicitando la No intervención.
El 20 de octubre Sir William Gore Ouseley informa al Foreing Office sobre: "El reconocimiento del Paraguay como nación Independiente, conjuntamente con el posible reconocimiento de Entre Rios y Corrientes y su erección en Estados Independientes, asegura la navegación del río Parana y del río Paraguay"
(John F. Cady – "La intervención extranjera en el Río de la Plata " – Ed Losada.)
El 23 se retira del país el embajador francés (firmante del petitorio a favor de Rosas)
Los "interventores" recibieron refuerzos en barcos y en hombres, al llegar el Regimiento Británico Nº 45 y muy pronto tras la Flota Naval Conjunta, se reunieron más de 90 navíos con mercaderías de diversas banderas, listos para vender en el litoral y en el Paraguay.
Para el desembarco los ingleses recibieron 600 infantes de marina y los franceses 200. También sumaron una Batería de cohetes a la Congreve. Y comenzaron la navegación, por el río Paraná. 160 años del Combate de "Vuelta de Obligado" – Día de la Soberanía Nacional "

La defensa de la "Vuelta de Obligado":
ElBrigadier Gral. Juan Manuel de Rosas ordena organizarla sobre el río Paraná en el lugar denominado Vuelta de Obligado (San Pedro), donde las fuerzas al mando del Gral Lucio Norberto Mansilla habían fortificado la costa y colocado una fila de chalupas y pontones sosteniendo gruesas cadenas de costa a costa, para impedir el paso de los buques.
De buques de guerra se habían desmontado los cañones para la defensa, eran 5 baterías con un total de 30 cañones antiguos, lisos y de avancarga, con balas de calibres de 8 a 20 libras servidas por 100 artilleros al mando del Capitán de marina Thorne y lo protegían tropas de Infantería y de caballería para repeler posibles desembarcos.
El Regimiento Patricios al mando del Coronel Rodríguez, la caballería a cargo del Coronel Martin Isidro Santa Coloma los cuerpos de milicias rurales al mando del Tte Facundo Quiroga (el hijo del Tigre de los Llanos), fueron los más destacados.
El 20 de noviembre el combate comenzó a las 8 de la mañana con intenso fuego de artillería desde los buques, los cañonazos se confundían con los gritos del paisanaje a órdenes de Mansilla, con vivas y cantos a la Patria.
Barcazas con cadenas cortando el Paraná La Banda militar de Patricios toca los compases del Himno Nacional que es coreado a grito pelado, mientras las muerte los rodeaba. A la tarde comenzó el desembarco de los invasores. Fueron quedando sin municiones y destruídas las baterías. La pelea se prolongó hasta caer la tarde y con lucha cuerpo a cuerpo, con contraataques de la caballería. Derrocharon heroísmo, dejando a sus jefes heridos, con 250 muertos (incluído el Héroe de la recuperación de Malvinas y Soldado de Patricios, el "gaucho" Antonio Rivero y 400 heridos de un total de 2.160 combatientes criollos.
El parte de Batalla del Jefe Francés Trehouart a su gobierno, es el mejor homenaje e los héroes argentinos, que dice: "Siento vivamente que esta gallarda proeza, se halla logrado a costa de tal pérdidas de vidas, pero considerando la fuerte oposición del enemigo y la obstinación con que fue defendida la plaza, debemos agradecer a la Divina Providencia que no haya sido mayor".
Mientras el Almirante inglés Inglefield, en su informe de guerra lo califica, "Bizarro hecho de armas, desgraciadamente acompañado por mucha pérdida de vidas de nuestros marinos y desperfectos irreparables en los navíos. Tantas pérdidas han sido debidas a la obstinación del enemigo", informa a la Corona Inglesa el bravo marino.
Al amanecer del día siguiente continuaron su navegación por el Paraná. Los buques de guerra atacantes sufrieron serias averías y de los 90 mercantes que acompañaban la Flota , solo 52 pudieron pasar de inmediato, por el paso forzado. Comerciaron libremente con Entre Ríos, Corrientes y el Paraguay pero no estuvieron tranquilos, siendo atacados en forma contínua desde la costa.
"La Guerra del Paraná" se desarrolla, con los combates del 2 de enero de 1846 , el "2do encuentro de Vuelta de Obligado" con los argentinos al mando de Thorne, con artillería volante y lanceros de caballería que enfrentan el desembarco de 300 infantes de marina al mando del Cap Honthan, que continuará con los combates de "Tonelero" , "Acevedo" , "San Lorenzo" y la "Angostura del Quebracho" donde el 4 de junio de 1846 el Gral Mansilla los enfrenta nuevamente, desde la barrancas del Quebracho, al norte de San Lorenzo. Logrando una aplastante victoria argentina, que significa el fin de la aventura colonialista.
"Obligado" fue para Inglaterra y Francia, una victoria militar y una grave derrota política y comercial.
Consecuencias de la Guerra :
El Brigadier Juan Manuel de Rosas, defiende la Soberanía Nacional ante la ambición desmedida de los Gobiernos de Gran Bretaña, de Francia y del Imperio de Brasil.
Se opone e impide con las fuerzas que dispone, que las potencias realicen la "libre navegación" de los ríos interiores de la Confederación Argentina. Que las Grandes Naciones no puedan comerciar libremente con las Provincias Mesopotámicas, sin pagar impuestos ni hacer Aduana.
Hasta Caseros la Confederación Argentina, no reconoció la Independencia del Uruguay y del Paraguay, la incorporación de las Misiones Orientales al Imperio del Brasil y la anexión del Brasil de grandes extensiones de territorio del Norte de Uruguay. ( ex -Misiones Jesuíticas gobernadas desde Buenos Aires antes y durante el Virreynato del Río de la Plata – "Los 30 Pueblos Jesuitas" - )
Finaliza el proyecto "secreto" de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores de Francia e Inglaterra en el "Tratado de Alcarás", y firmado entre Urquiza y las Provincias mesopotámicas con acuerdo con los Jefes unitarios exiliados en el Uruguay y Brasil.
Se termina la intervención de las Fuerzas navales anglo-francesas, y poco después, el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas: "el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta".
A lo que el Restaurador de las Leyes les haría pagar con un buen precio ganado, "en honores y de laureles":
- El fin del Bloqueo Naval de Francia e Inglaterra a los puertos argentinos.
- Devolver la Flota Argentina capturada.
- Devolver la Isla Martín García.
- Saludar la Bandera Argentina con 21 cañonazos, por parte de cada una de las Flotas intervinientes.
- Reconocer la Soberanía Argentina y la NO navegación de los ríos interiores.

Finaliza la posibilidad de Intervenir al Paraguay, y que el Uruguay pase a ser una colonia francesa. Las potencias europeas alejan la posibilidad de la ingerencia del Imperio del Brasil.
Es el momento del máximo poder interno y de la admiración de los pueblos de América y de Europa, hacia el Brigadier General don Juan Manuel de Rosas.
"A aquellos argentinos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer." (Carta de San Martín a Rosas. 10 de Junio de 1839).


En marzo de 1849, Rosas contestó una carta al Libertador en los siguientes términos:
"Nada he tenido más a pecho en este grave y delicado asunto de la intervención, que salvar el honor y dignidad de las repúblicas del Plata, y cuando más fuertes eran los enemigos que se presentaban a combatirlas, mayor ha sido mi decisión y constancia para preservar ilesos aquellos queridos ídolos de todo americano. Usted nos ha dejado el ejemplo de lo que vale esa decisión y no he hecho más que imitarlo.
Todos mis esfuerzos siempre serán dirigidos a sellar las diferencias existentes con los poderes interventores de un modo tal que, nuestra honra y la independencia de estos países, como de la América toda, queden enteramente salvos e incólumes."
(Juan Manuel de Rosas).

sábado, 30 de abril de 2016

Guillermo Brown y su Familia

Por el Prof. Jbismarck

Guillermo Brown nació en junio de 1777 en Foxford, un pueblo al noroeste de Irlanda. La persecución religiosa contra los católicos, el hambre y la pobreza lo llevaron con su padre al destierro, con la ilusión de que su madre y sus hermanos viajaran después. Pero al tiempo de llegar a Filadelfia, en 1787, su padre murió de fiebre amarilla.  No existen referencias a la madre de Guillermo Brown en sus biografías, ni siquiera alguna hecha por él mismo cuando narró su vida, ya en la madurez.  Debió entonces el adolescente Brown, embarcar de grumete un buque mercante yanqui, iniciando así su carrera naval. Se casó el 29 de julio de 1809 en la Parroquia de la Iglesia Anglicana de Saint George in the East, condado de Middlesex, Londres, ubicada en las actuales Cannon St. Road y Cable St., con Elizabeth Chitty, ella cumplía los 22 años. Elizabeth era hija, nieta y hermana de marinos, por lo que no extraña que se casara con un hombre de mar. Si bien Elizabeth pertenecía a una tradicional familia inglesa sus recursos económicos no eran muchos.  Debido a que Elizabeth era protestante y Guillermo católico, llegaron a un acuerdo por el cual las hijas que tuvieran serían educadas en la religión de la madre y los varones en la del padre.  Tuvo tres hijos: Guillermo, Ignacio Estanislao y Eduardo y dos hijas, Eliza y Martina.  Ese año, desembarcó en Montevideo a bordo de la fragata Belmond. "Al llegar al Río de la Plata Guillermo Brown se comprometió en cuerpo y alma con el proceso de emancipación. Desde el primer momento fue un gran patriota".  Tanto es así que en 1814 un decreto del director Gervasio Posadas lo nombró responsable de la Escuadra. "Ante la falta de marinos, los hombres de Mayo se enteraron de la experiencia de Guillermo Brown y le ofrecieron la dirección de la escuálida escuadra de Buenos Aires", agrega el historiador.   En tres meses, liberó Martín García y Montevideo, y terminó con la presencia española en el Río de la Plata. Un año más tarde inició una campaña de corso por las costas americanas del Pacífico y, en 1822, regresó a sus tareas de agricultura en "la kinta" -así llamaba a su casa-, sus actividades comerciales y la vida en familia.   "Pero fue durante la guerra con el Brasil, en 1826, cuando el prestigio del almirante llegó a su esplendor. Enfrentaba con unos pocos barcos a la escuadra más grande de Sudamérica", dice el historiador Miguel Angel de Marco. "Las naves brasileñas terminaron por retirarse, en tanto Brown era objeto del entusiasmo y de la admiración del vecindario", completa.  Por cinco meses, se hizo cargo del gobierno de Buenos Aires (1828-1829). "Hasta ese momento no se metía en disputas políticas. Pero cuando Lavalle hizo el golpe contra Dorrego, Brown lo apoyó. Su alto prestigio militar hizo que muchos opositores a Lavalle no se rebelaran, hasta que Dorrego fue asesinado, en contra de la voluntad de Brown, desencadenando la guerra civil", expone el historiador Gabriel Di Meglio.     

En oportunidad de casarse Elizabeth Chitty con Guillermo Brown, el futuro almirante le regala un anillo que debía ser heredado por las mujeres de la familia. Era  un hermoso anillo de compromiso de oro blanco con un importante diamante en forma de corazón, secundado por otros dos diamantes más pequeños a los lados. Este anillo respondía a la moda de la época.   A principios del siglo XIX, cuando una mujer se casaba, recibía de su prometido un anillo. Eran muy apreciados aquellos que simbolizaban el amor, como los corazones, las coronas o las flores, tradición que se había iniciado en el siglo XVIII, entre las familias de abolengo.  Elizabeth usó el anillo por 59 años, hasta 1868 año en que falleció. Siendo Elizabeth protestante,  fue sepultada en el cementerio de los Disidentes, que estaba ubicado Suipacha y Juncal, frente a la Iglesia del Socorro. Luego de una mudanza sus huesos nunca pudieron ser hallados. Hoy, en la plaza Primero de Mayo, una placa de bronce recuerda “a la virtuosa compañera de nuestro máximo prócer naval, cuyos restos hoy perdidos reposan en este solar”.  Dado que Elisa había fallecido en un drama de amor la  fatalidad hizo que el anillo de su madre lo heredara su hermana menor Martina García Brown, luego pasó a su sobrina Corina Brown de Caravia, después a Corina Brown de Morel.  Hoy el anillo lo tiene en custodia María Cristina Brown, hija de la bisnieta en primer grado del Almirante Guillermo Brown, quien lo uso sólo una vez en su vida. 

jueves, 30 de mayo de 2013

Costa Brava

Por: Roberto Antonio Lizarazu
La Historia nos ofrece permanentemente  hechos producidos en circunstancias extrañas y contradictorias. En la nuestra, uno de esos hechos inusuales, fue la participación de José Garibaldi al servicio de la Banda Oriental, enfrentándose con la Confederación Argentina y puntualmente, en la batalla  que comentaremos en esta nota, con nuestro máximo héroe naval el Almirante Guillermo Brown. Esta batalla terrestre y naval es la de Costa Brava que ocurre entre los días  15 y 16 de agosto  de 1842, en el paraje de ese nombre, Costa Brava, en el río Paraná, cercano al límite entre las provincias de Corrientes y Entre Ríos.
Giuseppe Garibaldi, quien termina siendo unas décadas más tarde, una de las  figuras más destacadas del proceso de la  unificación italiana, nace en Niza, en ese momento Reino de Piamonte el 4 de julio de 1807 y fallece en Caprera, Reino de Italia, el 2 de junio de 1882. Pero entre los años 1840/50, Garibaldi andaba por estas alejadas pampas contribuyendo a la fragmentación de estas incipientes naciones.
Cuadro de situación en la Confederación Argentina. Como consecuencia del Tratado de paz con Francia, y firmado en octubre de 1840 el Tratado Arana-Mackau, una de las consecuencias fue la pérdida del dominio del Río de la Plata, el Paraná y el Uruguay inferior por parte de la Banda Oriental.
Para 1841,  en la Confederación Argentina  se había intensificado la guerra interna y los triunfos y fracasos de unitarios y federales eran fluctuantes y alternados. El 28 de noviembre de 1840 Lavalle es derrotado en Quebracho Herrado por Manuel Oribe. El 19 de septiembre de 1841 Lavalle sufre otra derrota en Famaillá a manos del mismo Oribe. Luego muere en Jujuy el 8 de octubre de ese año.
Rosas llama a Oribe que cruce al litoral porqué Paz había triunfado sobre Echagüe en Caa-Guazú el 28 de noviembre de 1841 y amenazaba con un avance desde Corrientes sobre Entre Ríos. Justo José de Urquiza evacua al gobierno de Entre Ríos de La Bajada del Paraná y se refugia en la Isla del Tonelero, en jurisdicción de la Provincia de Buenos Aires.
Dadas estas novedades, Rosas requiere los servicios de varios marinos de gran experiencia para formar una escuadra de la Confederación. Son convocados y dados de alta: Guillermo Brown, Juan Bautista Thorne, el mítico sordo de la Vuelta de Obligado, Francisco Erézcano y Azcuénaga, Francisco José Segui,  Juan King y José María Pinedo. Varios de ellos, como Segui y Pinedo por ejemplo, habían sido dados de baja por un recordado decreto de Rosas del 16 de abril de 1835, que fue fundamentado por razones de política partidista. Pero ahora no era momento de hacer política.
Por su parte Rivera, (colorado, unitario) quien había reemplazado a Oribe (blanco, federal) que andaba de campaña por nuestro interior, prepara su propia escuadra con la pretensión de llegar hasta Corrientes, donde se encontraban  Ferré y Paz, para colaborar con  las intenciones de pretender avanzar sobre Entre Ríos y eventualmente llegar hasta Buenos Aires y desplazar a Rosas.
Pero previamente  debemos explicar el proceso de como  Garibaldi aparece involucrado en la Batalla de Costa Brava del 15 y 16 de agosto de 1842, dirigiendo una escuadrilla contra otra de la Confederación que comanda Guillermo Brown.
Desde 1835 el Estado de Río Grande del Sur, mantiene un enfrentamiento con Río de Janeiro porqué mantiene ideas independentistas y varios dirigentes libertarios y carbonarios pretenden segregar ese Estado del Estado central, en ese momento, con pretensiones imperiales. El jefe de este movimiento era el libertario Coronel Bentos Goncalvez da Silva. Este proceso revolucionario se denomina como  “Revolución de los farrapos” (harapientos).  Garibaldi, de ideas libertarias y prófugas de Italia y Francia, aparece en Río Grande para apoyar la segregación y logra  que se le otorgue patente de corso para lograr financiamiento para la revolución, radicándose en Porto Alegre. Arma la nave “La Mazzini” con la cual hace algunas incursiones de rapiña por el sur del Brasil, en nombre de la revolución de los farrapos. Finalmente los separatistas son derrotados gradualmente por los imperiales  y Garibaldi termina refugiado en Montevideo   al servicio de Fructuoso Rivera. Para 1841 Garibaldi ya con su mujer Anita Ribeiro y su primer hijo Menotti, presta servicios de variada índole a Rivera.
El combate fluvial y terrestre de Costa Brava (15 y16 de agosto de 1842). Rivera solamente pudo disponer de limitados recursos, sobre todo de calidad de personal, para competir el dominio fluvial en disputa,  precisamente con Guillermo Brown. Rivera designa a Giussepe Garibaldi como nuevo jefe de la escuadra oriental en reemplazo de Coe. La flotilla se componía de la corbeta “Constitución” de dieciocho cañones, el bergantín “Pereyra” de dos cañones, la goleta “Libertad”, cuatro faluchos y cuatro transportes de tropas y materiales.
La escuadra de la Confederación quedó integrada por los  bergantines  “Echagüe”, “Americano”, “Republicano”, y las goletas “9 de Julio y “Chacabuco”. Aumentando sus efectivos por gestiones e iniciativa de Brown a siete buques y un total de setenta cañones, mas transportes de marinería (hoy infantería de marina) y diversos materiales bélicos y de aprovisionamiento.
La misión encomendada a Garibaldi era una misión imposible de concretarse. Había que remontar el Paraná, burlar el bloqueo de la Confederación, llegar a Corrientes y tomar contacto con Ferré. No se podía desconocer que para tales fines, tenía que superar, además de los buques de Brown, el obstáculo de la isla Martín García, que se encontraba artillada y algunos buques menores en la Bajada del Paraná que estaban al mando del experimentado Segui.
El 26 de junio de 1842, Garibaldi cuando pasa por la Isla Martín García, enarbola bandera argentina para engañar a las baterías. No engaña a nadie, pasa pero bajo fuego a discreción  que produjeron algunos daños. Mientras tanto Brown levó anclas desde Buenos Aires al tomar conocimiento de la presencia de la escuadrilla oriental en el Río de la Plata.
Recién el 19 de julio Garibaldi puede forzar el paso frente a la Bajada con acciones de combate con Segui. Detrás venía navegando Brown que al llegar a la Bajada incorpora a Segui con cuatro buques más: dos goletas y dos transportes de infantería.
El 15  de agosto, Brown da alcance a Garibaldi en el paraje llamado “Costa Brava”, cerca del límite de Corrientes y Entre Ríos, donde existe una estrechura del río y se produce el combate definitivo. El mismo se extiende desde el 15 al 16 de agosto. El combate se efectúa desde los buques y también en tierra. El “Echagüe” se apoyó en la orilla y Brown ordena el  desembarcado de infantería y cuatro piezas de artillería al mando de los hermanos Mariano  y Bartolomé Leónidas  Cordero. Ambos tenientes, que desde tierra hacen estragos al enemigo y mostraron en la acción heroico comportamiento.
En la noche del 15,  Garibaldi aprovecha la oscuridad para lanzar dos brulotes, que son interceptados por dos falúas, una dirigida por Bartolomé Leónidas Cordero y el otro interceptada por la falúa que dirige el Teniente José María Mayorga. Desde tierra Mariano Cordero y sus tiradores apoyan ambas acciones.
Para la tarde del 16 la escuadrilla garibaldina había consumido todas sus municiones y esa noche se produce el desbande de sus tropas. Garibaldi acodó los barcos “Constitución” y “Pereyra”, los roció con pólvora y aguardiente y llevó a los tripulantes a la goleta “Libertad”. La explosión y el incendio fueron tremendos. Aprovechando ese momento Garibaldi y algunas tropas desembarcan y regresan a Montevideo caminando. Brown ordenó, expresamente, que en esa huída pedestre no se le disparara a nadie.
Con el desastre sufrido por la escuadra riverista, Ferré y Paz solamente podían recibir ayuda oriental por el lado del río Uruguay. Pero estamos en vísperas de Arroyo Grande, que demorará por algunos años con las aspiraciones de los liberales unitarios de derrotar a Rosas. Cosa que sucederá recién diez años más tarde a manos de los federales urquicistas.
Llama la atención lo poco realista de esta acción bélica emprendida por los orientales y la subestimación que demuestran por los hombres de la Confederación.  Rivera y Garibaldi eran personas de extensa experiencia militar pero el plan nace muerto desde el principio. Habría que darle la razón a San Martín cuando afirmaba que “Hay algunos trasnochados que suponen que somos como las empanadas, que nos pueden comer de un solo bocado”.