Rosas

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jueves, 31 de julio de 2014

Algunas opiniones sobre el "Señor de la Pampa"

Por el Profesor Jbismarck

Juan Bautista Alberdi

“Si se perdiesen los títulos de Rosas a la nacionalidad argentina yo contribuiría con un sacrificio no pequeño al logro de su rescate. Hablar de la expectabilidad de Rosas es hablar de la expectabilidad del país que representa”.
JUAN BAUTISTA ALBERDI. Obras Completas, T.I. Bs.As. 1886. Afirmado originariamente en su “Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho”.

“YO FUI ENEMIGO LO RECUERDO CON DISGUSTO”.
JUAN BAUTISTA ALBERDI. Ibídem.

Domingo Faustino Sarmiento

“No se tiene aún noticia de ciudadano alguno que no fuese a votar (Plebiscito del 26, 27 y 28 de marzo de 1835 en Buenos Aires por el cual la ciudadanía se pronunció en concederle la Suma del Poder Público a Roas) Debo decirlo en obsequio de la verdad histórica, nunca hubo un gobierno más popular y deseado ni más sostenido por la opinión...que el de Don Juan Manuel de Rosas” .
DOMINGO F. SARMIENTO. En su libro “Civilización y Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga“. Santiago de Chile, 1845.

Florencio Varela

“Se paseaba triunfante por las calles de Buenos Aires, hacía gala de su popularidad, recibía a todo el mundo, era un eco de alegría y de aplausos el que se alzaba por donde él pasaba; su casa era el pueblo, el pueblo lo amaba”.
FLORENCIO VARELA. (Extraído de la obra de Manuel Gálvez, “La vida de Rosas”. Editorial Tor.

Justo Jose de Urquiza

“Buenos Sentimientos le guardan los mismos que contribuyeron a su caída, no olvidan la consideración que se debe al que ha hecho tan gran figura en el país y a los servicios muy altos que le debe y que soy el primero en reconocer, servicios cuya gloria nadie puede arrebatarle”.
JUSTO JOSE DE URQUIZA. Carta a Rosas del 24 de agosto de 1858. Extraída del libro de Mario César Gras “ Rosas y Urquiza. Sus relaciones después de Caseros “. EDIC. Del Autor. Bs. As. 1948.

Emilio Ravigniani

“Rosas... llegó un momento en que dominó por completo el escenario del país y su acción trascendió los límites de Argentina... Rosas tuvo amigos entre gente importante y entre los humildes. Mas su prestigio como hombre lo afirmó en estos últimos; entre los importantes se incubaron sus enemigos... A los personajes federales del interior, los envolvió en una trama amistosa tan fuerte y sutil que sin su conocimiento haría inexplicable la acción política desplegada. Con Estanislao López y Juan Facundo Quiroga estructuró la confederación a partir de 1831 sobre la base de un íntimo entendimiento... En la correspondencia sostenida con uno y otro y los respectivos actos de conducta aparenta dos ecuaciones personales diferentes fruto de una conciencia política proteiforme. Es un Príncipe Criollo”.
EMILIO RAVIGNANI. Jurisconsulto, historiador y Profesor universitario. Uno de los creadores de la Nueva Escuela Histórica. Diputado de la Unión Cívica Radical desde 1936 por tres períodos. Testimonio extraído del libro de Fermín Chávez “La Vuelta de Don Juan Manuel”. Edit. Theoría. Bs. As. 1991.

Ernesto Sabato

“En muchas oportunidades como en una carta a Clarín en 1996, afirmé que es una triste muestra de inmadurez política y espiritual, el exilio póstumo de Juan Manuel de Rosas. Un hombre que luchó por la soberanía nacional contra potentes enemigos de afuera así como contra los argentinos que desde adentro los apoyaban... en esta ciudad de Buenos Aires hay calles que celebran la memoria de el tabaco o exigido salivaderas en los lugares públicos; pero no hay una sola calle y mucho menos una avenida para hombres como Rosas y Quiroga”.
Expresiones vertidas por Ernesto Sábato. Físico- matemático, novelista y ensayista. Escritor premiado nacional e internacionalmente.

Juan Domingo Peron

“El primero que después de San Martín muere en el exilio por haber defendido dignamente la soberanía popular y la independencia de la Patria. Los que se han dicho sanmartinianos parecen no haber comprendido la lucha contra el colonialismo que realizó Rosas, lo que San Martín vio claro a quince mil kilómetros de distancia. Él le rindió a Rosas, él le rindió a Rosas el mejor homenaje que un soldado puede rendir a otro soldado: su sable libertador...”.
JUAN DOMINGO PERON. Carta de J.D. Perón del 20 de octubre de 1970 al historiador Fermín Chávez publicada por este historiador en su libro “La Vuelta de Don Juan Manuel”. Edit Theoría. Bs. As. 1991.

Juan Catriel

“Juan Manuel es mi amigo. Nunca me he engañado. Yo y todos mis indios moriremos por él. Si no hubiera sido por Juan Manuel no viviríamos como vivimos en fraternidad con los cristianos y entre ellos. Mientras viva Juan Manuel todos seremos felices y pasaremos una vida tranquila al lado de nuestras esposas e hijos. Todos los que están aquí pueden atestiguar que lo que Juan Manuel nos ha dicho y aconsejado ha salido bien...”
Discurso del cacique pampa CATRIEL en Tapalqué celebrando la llegada de Rosas al poder en su segundo gobierno. Extraído del libro “Partes detallados de la expedición al desierto de Juan Manuel de Rosas en 1833. Recopilado por ADOLFO GARRETON. Edit. EUDEBA. Bs. As. 1975.

Nicasio

“Que él había acompañado en cinco campañas a Juan Manuel y que siempre había de morir por él porque Juan Manuel era su hermano y el padre de todos los pobres”
Parte del discurso del Cacique NICASIO en Tapalqué celebrando la llegada de Rosas al gobierno por segunda vez. Extraído del libro “Partes detallados de la expedición al desierto de Juan Manuel de Rosas en 1833” Recopilado por ADOLFO GARRETON. Edit. EUDEBA.

Cipriano Catriel

“Nuestro hermano Juan Manuel indio rubio y gigante que vino al desierto pasando a nado el Samborombón y el Salado y que jineteaba y boleaba como los indios y se loncoteaba con los indios y que nos regaló vacas, yeguas, caña y prendas de plata, mientras él fue Cacique General nunca los indios malones invadimos, por la amistad que teníamos por Juan Manuel. Y cuando los cristianos lo echaron y lo desterraron, invadimos todos juntos”.
Expresiones del CACIQUE CATRIEL, extraídas del libro “Roca y Tejedor” de Julio A. Costa.

José de San Martín

“ El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”.
SAN MARTIN 3er. ARTICULO DEL TESTAMENTO DE SAN MARTIN. “Correspondencia entre San Martín y Rosas” de FONT EZCURRA. Edit. Plus Ultra. Bs. As. 1965. Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, N°46. Enero Marzo 1997.

“...COMO ARGENTINO ME LLENA DE UN VERDADERO ORGULLO AL VER LA PROSPERIDAD, LA PAZ INTERIOR, EL ORDEN Y EL HONOR, restablecidos en nuestra querida Patria y todos estos progresos efectuados en medio de circunstancias tan difíciles en que pocos estados se habrán encontrado; deseo que al terminar su vida pública se vea colmado del justo reconocimiento del pueblo argentino, son los votos que hace y hará siempre a favor de Ud. éste su apasionado amigo y compatriota”.
“Q.B.S.M.” (Que besa sus manos)
FIRMADO San Martín.
Carta de JOSE DE SAN MARTIN A JUAN MANUEL DE ROSAS desde Boulogne Sur Mer del 6 de mayo de 1850. Extraída del libro de Font Ezcurra “Correspondencia entre San Martín y Rosas”. Edit. Plus Ultra. Bs. As. 1965. Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas N° 46

José Antonio Terry

“Si hemos de reconocer la verdad histórica convengamos que Rosas fue fiel ejecutor de las leyes de emisiones y seriamente económico dentro de las leyes de presupuesto. Durante su larga administración se quemaron fuertes cantidades de papel moneda y se amortizaron muchos millones de fondos públicos en el cumplimiento de las respectivas leyes. Esta conducta impidió la desvalorización del papel moneda colocó a la plaza en condiciones de fáciles reacciones en los momentos en que las vicisitudes de la guerra lo permitían. El comercio y el extranjero tenían confianza en la honradez administrativa del Gobernador”.
JOSE ANTONIO TERRY, “CONTRIBUCION A LA HISTORIA FINANCIERA”

Homenaje a los "Hèroes de Perdriel"

El dia 1ro de agosto de 1806 milicianos al mando de Juan Martín de Pueyrredón se enfrentaron al regimiento 71 de escoceses al mando de William Beresford y Dennis Pack.....11 dias despues Liniers reconquistaba Buenos Aires. Homenaje del Municipio a traves de su Intendente y autoridades



miércoles, 30 de julio de 2014

La Tradición Nacional

  Por Alberto Buela.
                                                                  
El filósofo Martín Heidegger se quejaba allá a mediados de los años treinta de que Europa yacía bajo la gran tenaza formada por Rusia y Estados Unidos como portadores de la furia tecnológica y la organización abstracta del hombre normal. (1)

Parece ser que nosotros hoy padecemos la opresión de otra gran tenaza, pues el mundo de nuestros días está atrapado entre la homogeneización global de un mundo-uno y el renacimiento tribal de los nacionalismos periféricos. Oscilamos entre Mac Donald y Bosnia, CNN y Ruanda, Microsoft y Chechenia. Unos están compuestos por hombres y mujeres para quienes la cultura propia y su lengua, la nacionalidad étnica y su religión son elementos descartables y a reemplazar. En tanto que otros hurgan en sus muertos o ilusorios mitos fundadores, para desde allí enfrentar el problema de la pérdida de identidad. Esta, para volver al símil de Heidegger, es la tenaza que aprisiona al hombre normal de nuestros días.
Es obvio que resulta mucho más fácil vivir plegándose a cualquiera de las dos ramas del fiero instrumento. Se puede vivir como el hombre light que sólo busca "estar al día" y no saber; no tener opiniones chocantes siendo siempre encantador; someterse al mercado de divisas y al Internet. O de lo contrario, se puede vivir como el hombre iniciático, haciéndose el sabio parodiando un saber que no se posee. Oscureciendo las aguas para que parezcan más profundas como gustaba decir Nietzsche. Y en este hombre iniciático hay dos vertientes. Desde el que se ocupa de los ovnis y los ángeles hasta el que busca fundar su saber en la hermenéutica de Nazca, el tantrismo de la mano izquierda o en Trapalanda.
Esta grosso modo es la tenaza de nuestro tiempo, que aprisiona al pensamiento crítico pero arraigado que, al menos nosotros, sostenemos como expresión más genuina del hombre no-conformista.
¿Cómo resolver desde nosotros mismos, desde nuestro lugar en el mundo que es Iberoamérica, esta opresión a dos puntas?
Poniendo en acto, actualizando, los valores que conforman nuestra tradición nacional. Así pues, el asunto de este trabajo es responder: ¿qué es la tradición nacional y cuáles sus valores?
La noción de tradición cuyo nombre proviene del latín traditio que significa la acción de entregar, de transmitir puede resumirse como el traspaso de una generación a otra de las cosas valiosas que la conformaron.
La tradición no debe confundirse con el conservadorismo, que en general guarda todo, lo valioso y lo que no es. La diferencia entre tradición y conservatismo es que, en éste último, lo viejo vale por viejo, mientras que en la tradición lo viejo vale en tanto portador de valores. La tradición, para nosotros, es algo que aún vive y no una entidad ahistórica tal como la considera el tradicionalismo filosófico.
Estos valores de la tradición nacional se han encarnado paradigmáticamente en Nuestra América en un sujeto histórico: el criollo, en tanto que representante más acabado de nuestra raza. Quien se ha expresado según haya sido su ámbito de pertenencia como huaso en Chile, charro en México, borinqueño en Puerto Rico, llanero en Venezuela y Colombia, montubio en Ecuador, cholo en Perú, coya en Bolivia, gaucho en Uruguay, Paraguay, Argentina y sur del Brasil Etc., Etc.
En definitiva, es el arquetipo de hombre americano que siendo de genuina estirpe hispánica nos distingue de España. Ni tan español ni tan indio.
La expresión de la tradición nacional

La tradición nacional tiene en la literatura argentina tres hitos significativos: el Facundo: Civilización y Barbarie (1845) de Domingo Sarmiento; el Martín Fierro (1872/79) de José Hernández y El Payador (1916) de Leopoldo Lugones y algunos aleatorios (2).
El Facundo tuvo por objetivo desacreditar al Brigadier General Juan Manuel de Rosas, su gobierno (1835 a 1852) y a su principal personero: Facundo Quiroga. Y aun cuando partiendo de la falsa antinomia: civilización y barbarie. Equiparando barbarie a campaña, a desierto, a extensión "el mal que aqueja a la República Argentina es la extensión" (3), a población criolla. Y proponiendo su reemplazo por el europeo que es la civilización. No obstante tamaño error, decimos que su mérito, limitado sólo a los tres primeros capítulos, (el resto son "mentiras a designio", según carta de Sarmiento al General Paz) estriba en la descripción del genius loci (clima, suelo, paisaje) de los argentinos y sus caracteres esenciales expresados en la descripción del criollo bajo las distintas figuras del rastreador, el baquiano, el gaucho malo y el cantor.
Sarmiento, a pesar de él mismo, fue un americano hasta la médula, que cuando describe al gaucho en realidad se autorefleja. La contradicción surge cuando lo interpreta: "La sangre es lo único que tienen los gauchos de seres humanos", pues allí surgen todos los preconceptos ideológicos de su conformación política. Romántica y liberal. Europeizante y mimética. Unitaria y antirosista. Masónica y anticatólica.
El Martín Fierro viene a relatar los padecimientos del gaucho, producto típico de la pampa, explotado y sometido a los arbitrios de la ciudad, sede del gobierno, y sus personeros: políticos, jueces y milicos.
El poema va más allá de su autor, pues "él ignoró siempre su importancia y no tuvo genio sino sólo en aquella ocasión" (4).El poema lo sobrelleva. Ante la crítica ilustrada de la época, Hernández pide disculpas por la inferioridad de sus versos. Sin embargo su poema adquiere inusitada adhesión en el paisanaje, transformándose en el texto más leído de su tiempo. Véase el pedido de un almacén de ramos generales de la campaña a su abastecedor porteño en 1873: "50 gruesas de fósforos, 2 quesos bola, 10 tercios de yerba, 1 barrica de cerveza, 2 pipas de vino Carlón, 50 Martín Fierro" (5). Su lenguaje, estilo, versificación y temática son estrictamente criollos. No imita.
"De naides sigo el ejemplo
naide a dirigirme viene"

El Martín Fierro tiene y tendrá múltiples y variadas lecturas e interpretaciones pero, por sobre todo, es la expresión de nuestro modo de ser en el mundo.
Las grandes etapas de su desarrollo son:
a) Vida bucólica:
era una delicia ver
como pasaba los días.
b) Envío a la frontera:
Si esto es servir al gobierno
a mi no me gusta el cómo

c) Huída al desierto:
Y siguiendo el fiel del rumbo
se entraron en el desierto

d) Vuelta:
Viene uno como dormido
cuando vuelve del desierto

e) Dispersión:
Después a los cuatro rumbos
los cuatro se dirigieron

Ellas indican emblemáticamente no sólo el drama de la historia patria "Hasta que venga algún criollo en esta tierra a mandar", sino también las etapas en el camino del hombre que lucha por ejercer su libertad. Y en este sentido el Martín Fierro encierra también una filosofía de vida.
El tercer eslabón de la tradición nacional aparece con El Payador. Producto de una serie de seis conferencias pronunciadas por Lugones durante 1913 en el teatro Odeón de Buenos Aires a la que asistieron, entre otros, el entonces presidente de la República Roque Sáenz Peña y sus ministros Indalecio Gómez, Eleodoro Lobos, Carlos Ibarguren, Justo P. Sáenz Valiente.
El ensayo es, cuarenta años después, la primera gran reivindicación de Hernández y su objetivo es probar que Martín Fierro es un poema épico y para ello se apoya en la proposición: "El gaucho, y no el español, fue el héroe y civilizador de la Pampa. En este mar de hierba, indivisa comarca de tribus bravías, la conquista española fracasó." (6)

El trabajo es como todos los ensayos de Lugones, desmesurado, exhultante, arbitrario, pero al mismo tiempo, penetrante, suscitador, inteligente, fruto de una cabeza brillante como la del hijo de Río Seco. Acá se muestra no como el afrancesado que fue, sino como el criollo a pie firme proveniente de una familia que "por cuatro siglos sirvió a estas tierras". Si pudiéramos obviar los capítulos primero y último, absolutamente infundados, el libro sería el ensayo más acabado sobre la tradición nacional.
Haciendo gala de una erudición, por momentos insolente y ofensiva, Lugones no sólo muestra acabadamente la trabazón interna del Martín Fierro que lo convierte en el mayor poema épico de Hispanoamérica, sino que además pone al descubierto la corriente espuria de la expresión criolla. A Bartolomé Hidalgo lo trata de "barbero que le imprimió a sus versos, como es natural, la descosida verba de su oficio". De Hilario Ascasubi - defendido años después por Borges frente a Hernández- dice que "no tenía de gaucho sino el vocabulario, con frecuencia absurdo". Al respecto ya Miguel Cané había afirmado en carta a Hernández: "Ud. ha hecho versos gauchescos, no como Ascasubi, para hacer reír al hombre culto del lenguaje del gaucho". De Estanislao del Campo y el comienzo de su Fausto sentencia: "Es una criollada falsa de gringo fanfarrón" (7). Del Lázaro de Ricardo Gutiérrez y de La Cautiva de Echeverría que "son meros ensayos de color local en los cuales brilla por su ausencia el alma gaucha". A esta corriente espuria de la expresión criolla debemos agregar el publicitado trabajo de Ezequiel Martinez Estrada: Muerte y Transfiguración de Martín Fierro, que Lugones no conoció, un libro verdaderamente miserable, escrito por un gallego trepador y anticriollo con veleidades de sociólogo.
Los valores de la tradición nacional

Estos tres autores, que dicho sea de paso son políticamente opuestos entre sí, nos muestran que nuestra conciencia, o sea, la conciencia criolla, nuestro mundo de valores, nuestro genius loci, nuestra representación comunitaria, todo ello es premoderno. Pero nuestra forma de representación política a través del parlamentarismo demócrata-liberal y la proyección internacional de nuestra ecúmene cultural partida en una veintena de republiquetas bananeras, todo ello es moderno. Y esta es la gran contradicción que venimos soportando desde hace casi doscientos años. Somos entitativamente una cosa pero la representamos falsamente. Somos sustancialmente premoderno, nos relacionamos con el medio y nos organizamos familiar y comunitariamente como premodernos, pero nos representamos políticamente como modernos. Vivimos así una contradicción no resuelta. Al respecto algo barruntó el vulcánico Sarmiento: "En la República Argentina se ven a un tiempo dos civilizaciones distintas en un mismo suelo; una naciente que sin conocimiento de lo que tiene sobre su cabeza está remedando los esfuerzos ingenuos y populares de la Edad Media; otra que, sin cuidarse de lo que tiene a sus pies, intenta realizar los últimos resultados de la civilización europea. El siglo XIX y el siglo XII viven juntos: el uno dentro de las ciudades, el otro en las campañas." (8)

Sin ir más lejos, nuestra concepción del tiempo es distinta. Nuestros contratos los cumplimos de "otra manera", para desazón de europeos y norteamericanos. El nuestro, no es el time is money sino "sólo tradanza de lo que está por venir" como afirma Martín Fierro. Es un madurar con las cosas. Eso, que tanto ellos como nuestra intelligensia local, han caracterizado como indolencia o vagancia nativa. La siesta es casi un delito.
Claro está, hoy ya no existen los arquetipos que han definido a nuestros pueblos que fueron los que encarnaron la Tradición Nacional. Ya no está el gaucho, ni el llanero, ni el huaso, ni el charro, ni el montubio, ni el borinqueño, ni el cholo, etc. Hoy casi todos tendemos al homo consumans, al hombre light, al hombre homogeneizado del supermercado, al hombre desarraigado, al bicho urbano para quien: "el campo es aquel lugar horrible donde los pollos camina crudos". Pero si bien es indudable la desaparición del criollo bajo sus distintas formas ello no nos permite afirmar la desaparición de los valores que animaron a este tipo de hombre. En una palabra, que desaparezca la forma en tanto que apariencia, no nos autoriza a colegir que murió su contenido, esto es, el alma gaucha. Muy por el contrario, lo que tiene que intentarse es plasmar bajo nuevas apariencias o empaques los valores que sustentaron a este tipo de hombre, como son: a)el sentido de la libertad, b)el respeto a la palabra empeñada, c) el sentido de jerarquía y d) la preferencia de sí mismo. Criollo es pues quien comparte estos valores más allá de su origen étnico, sea italiano, árabe, gallego o alemán. Estos son los valores fundamentales del "alma hispanoamericana". Renunciar a cualquiera de ellos es renunciar a nosotros mismos.
* Doctor en filosofía, ensayista y director de Disenso.
NOTAS
1.- Cfr. Introducción a la Metafísica, Buenos Aires, Ed. Nova, 1966,p. 75

2.-Entre los trabajos propios, aunque en comparación menores, podemos señalar: La Tradición Nacional (1888) de Joaquín V. González; En Torno al Criollismo (1912) de Ernesto Quesada; Los Gauchescos (1917) de Ricardo Rojas. El resto son miles de estudios eruditos que se cuecen en su propia salsa: el academicismo estéril.

3.-Sarmiento, Domingo: Facundo: Civilización y Barbarie, Buenos Aires, Eudeba, 1961, p.21.

4.- Lugones, Leopoldo: El Payador, Caracas, Biblioteca de Ayacucho, 1978, p.133.

5.- Pérez Amuchástegui,Antonio: Mentalidades Argentinas(1860-1930), Buenos Aires, Eudeba, 1965, p.230.

6.-Lugones, Leopoldo: op. cit. pág.36

7.-No nos podemos resistir a copiar todo el párrafo que le dedica Lugones a Del Campo y su obra. Dice así: "Después, si el vocabulario del famoso Fausto, está formado regularmente por palabras gauchas, no lo son sus conceptos. Así puede observarse desde el primer verso. Ningún criollo jinete y rumboso como el protagonista, monta en caballo overo rosado: animal siempre despreciable cuyo destino es tirar el balde en las estancias, o servir de cabalgadura a los muchachos mandaderos; ni menos lo hará en bestia destinada a silla de mujer, como está dicho en la segunda décima, por alabanza absurda, al enumerarse entre las excelencias del overo, la que podía "ser del recao de alguna moza -y, para peor,-pueblera". Además, en la misma estrofa habíalo declarado "medio bagual"; lo cual no obsta para que inmediatamente pueda creeerlo arrocinado, es decir, manso y pasivo. Por último para no salir de las dos primeras décimas, que ciertamente caracterizan toda la composición, ningún gaucho sujeta su caballo sofrenándolo, aunque lo lleve hasta la luna. Esta es una criollada de gringo fanfarrón, que anda jineteando la yegua de su jardinera". op.cit. p.128.- Es atingente hacer notar con Justo P. Sáenz (h) que "El espiritu de imitación por todo lo que emana de la Capital Federal, tan común en nuestro interior...ha hecho que el paisano, sobre todo el que desfila en nuestras fiestas tome la fea y despiadada costumbre, imitando a los reseros del Matadero Porteño, de cortarle la cola al maslo, cuando nuestro gaucho usaba la cola hasta la ranillas, o cuanto menos cortadas al garrón" (Cfr. Equitación

CANTO DE AMOR A NUESTROS HEROES

Por Horacio Quiroga

Hoy despertó la mañana, soberana, rotunda, con el sol queriendo escaparse desde el cenit, para apoyarse vaya a saber donde…quizás en el corazón de alguno que lo espera, por que el frío, sabe, es algo más que andar escaso de abrigo, es, andar escaso de patria.
No hay frío mas escandaloso, que ese, de no saber donde está la patria, quien se la está quedando, y entonces, pensé que hace muchos años, quizá 45 talvez 50, conocí un personaje casi un quijote, de palabra larga y cautivante, que me dijo: “hermano, hay que hacer la patria, esta que nos dejó San Martín, Belgrano y Rosas, entro otros” y le metió canciones a esa angustia que le estrangulaba la garganta. Y allí estaba el Chacho, el Arancibia, el que creo en mi corazón esta fuerza arrasadora que ha consumido parte de mis tantos años.
Pero, aquí está ese corazón, erguido, expectante, sabiendo que hay hombres y mujeres capaces de recrear de una asombrosa manera, los cimientos de este país llamado  “Patria”.
Yo era muchacho, recuerdo, y a pesar de estar imbuido en una atmósfera izquierdosa y desasosegada, sentí que era necesario transitar otros caminos, los de poner los ojos en otros hombres, los nuestros, los que dejaron todo en el combate y en la palabra,  para que nuestras mentes se transformaran en pos de una libertad distinta, esta que no es, pero que será, por que por eso lucharon aquellos, paladines bellos y valientes, soportando toda clase de injurias, pero,,,,ya ve, las consignas fueron levantadas, la palabra ya fue soltada y la sangre de aquellos, sirvieron para regar mi espíritu argentino.
Y los bendigo. A  usted mi General del sable incorrupto, A usted también mi general
Con sueños de bandera, y a usted Don Juan Manuel, que escribió sencillamente como se debe hacer la patria.-
Y yo también le puse canciones, quizás no tantas como debí haberlo hecho,  pero, en lugar de buscar un argumento como pretexto, hoy busco la mejor manera de exaltar las bases de una nueva soberanía, esa que me enseñaron ellos.
No tengo armas, solo la inmutable decisión de  mi canto, levantado en pos de mis sentimientos, por amor a los que creyeron en una patria distinta, sin patrones, sin la extranjería dominante, solamente con hombres y mujeres de buena voluntad, que ayudasen a abonar la tierra y plantar la simiente de esta patria hermosa.
Yo también lo quiero, con mis pequeñas fuerzas, pero con renovado espíritu argentino,
Colorado en el monte, barbado soñador en Salta, guerrero inmaculado en las riberas, andino general en las batallas.
Padres nuestros que están en el bronce, ciudadanos del cielo, patriotas nuestros, quien sabe que pecho los contiene, en que corazones están morando, pero se, que algún día, la patria los ha de rescatar de los olvidos y los pondrá en el sitial donde deben morar los elegidos de Dios.-
Aquí estamos, guerreros del canto, con guitarra por lanza, para poner en el aire nuestro homenaje: VIVA LA PATRIA!!!  
Por Horacio Quiroga.

Palabras del Tte Cnel Morales en la Inaguración de un importante mural en Gral San Martín

El Vicepresidente del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas explicó las caracteristicas del combate de Perdriel.  Esto se realizo en un acto de Inaguración de un mural Histórico por parte de un equipo de artistas plásticos bajo la dirección de Pina Poggi.  Formó parte del acto el Intendente Municipal y funcionarios del legislativo y ejecutivo local.






martes, 15 de julio de 2014

"Un nuevo compañero hace guardia sobre los luceros"

Por José Luis Muñoz Azpiri (h)

“¡Qué amigo de sus amigos!
¡Qué señor para criados
Y parientes!
¡Qué enemigo de enemigos!
¡Qué Maestre de esforzados
Y valientes!
¡Qué seso para discretos!
¡Qué gracias para donosos!
¡Qué razón!
¡Cuán benigno a los sujetos,
Y a los bravos y dañosos
Un león!

“Los libros de Alberto González Arzac son una fiesta para el espíritu y para la inteligencia: resultan de una trayectoria política intachable; de una defensa permanente de los intereses nacionales y populares; del análisis riguroso de temas fundamentales; y se concretan en lúcidos trabajos de doctrina e investigación, expresados en muy buena prosa. Por eso no solo ilustran, sino que da gusto leerlos y además no envejecen. (…) Resulta notorio el contraste con las decenas de libros de chismes políticos que se publican, cuyo nivel de abstracción más alto es la anécdota. Alberto González Arzac está en la línea y la estirpe de los juristas e historiadores argentinos ilustres, defensores de las conquistas y las instituciones inherentes a una Nación libre, justa y soberana, como Arturo Sampay, Pedro Ramella, Diego Luis Molinari y José María Rosa. este libro es una prueba más” escribió no hace mucho Alfredo Eric Calcagno al referirse a “Constitución y factores de poder”, uno de los últimos libros de la prolífica y fecunda obra intelectual de nuestro Alberto.
Conocí a Alberto González Arzac a mediados de la década de los ochenta cuando de a poco nos reponíamos del desastre del Malvinas y de la primera derrota electoral del Peronismo. Eran tiempos de febril actividad política signada por un marco internacional adverso y por la agitación interna que produjo el juzgamiento de las Juntas militares de la última dictadura. En 1983 habíamos fundado el “Centro de Estudios Políticos” presidido por un gran amigo: Fermín Chávez y solíamos reunirnos en los tradicionales “pucheros” del legendario “Círculo del Plata” que dirigía su fundador, don Marcelo Sánchez Sorondo. Todo el Parnaso político disertó en la casona de la calle Bolívar 887, con la más absoluta libertad, aún representado expresiones políticas no muy afines con las que compartía la mayoría de los asistentes. Alberto fue siempre, cuando asistía, una de la figuras descollantes.
Jurista e historiador, había nacido en la ciudad de Mar del Plata el 27 de enero de 1937 dado que su padre fue un alto oficial de la Marina de Guerra. Nació y creció en la plaza pública, al decir de Avellaneda, como aquellos hijos de Amílcar o de Asdrúbal “que nacían en los campamentos de la travesía sobre los escudos de armas de Cartago” Su vocación fue la vida pública.
Hizo sus estudios primarios en el barrio de Núñez de Buenos Aires y continuó cursando en el Colegio Nacional y en la Universidad de La Plata, para recibirse de Doctor de Ciencias Jurídicas y Sociales de La Plata. en la década de 1950 militó en la juventud radical platense y, en la década siguiente, trasbordó al peronismo. González Arzac fue uno de los pocos ejemplos de los que se hicieron justicialista “en las malas”, no como algunos patéticos ejemplos que hemos visto en los últimos tiempos. En 1956 tuvo que ver lo la creación del gremio de Empleados Judiciales; realizó cursos de especialización y escribió sus primeros trabajos jurídicos y sociales. En 1962 el Consejo Federal de Inversiones le editó un libro sobre la Zona Latinoamericana de Libre Comercio. Por esa época comenzó su reivindicación de la Constitución de 1949, con textos en revistas como Todo es Historia y Polémica. Uno de sus últimos aportes a dicho tema apareció en Desmemoria ( enero-abril 2000), titulado “Los Figuerola y la Constitución”. Entre sus libros se destacan: La Constitución de 1949 (1971); La esclavitud en la Argentina (1973); Lineamientos Regionales del Plan Trienal (1973); El papelón de Manuel Quintana (1974); Sampay y la constitución del futuro (1982); La torta Menguante (1982); Federalismo y Justicialismo (1984); Caudillos y Constituciones (1994); Pablo Ramella, un jurista en el Parlamento (1999); De Angelis y las Malvinas (2008); El pensamiento filosófico de Pedro de Angelis (2008); El pensamiento constitucional de San Martín (2008); La época de Rosas (2012) Constitución y factores de poder (2012) y otros.  Ocupó funcionas tales como Secretario General de la Gobernación de Buenos Aires (1962-63), Asimismo del Consejo federal de Inversiones (1973-1976), e Inspector General de Justicia de la Nación (1989-90). En 1990 denunció airadamente las privatizaciones de Entel y Aerolíneas Argentinas y renunció a su cargo: Tuvo cátedras en las Universidades de Buenos Aires, de Lomas de Zamora y en la John F. Kennedy.
Una faceta menos conocida fue su actuación como ARGA, seudónimo humorístico y caricaturesco que Alberto Ricardo González Arzac usó para realizar dibujos y tiras cómicas en la prensa militante desde más de medio siglo atrás dado que había estudiado dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata. Las bellas artes también fueron objeto de sus inclinaciones, caracterizadas por el cultivo de las manifestaciones artísticas en todas sus expresiones. Prueba de ello, su magnífica creación coral de la “Cantata Sudamericana” que recorrió el país y parte de Hispanoamérica. Esas mismas iniciales utilizó en colaboraciones humorísticas de la revista “Quehacer Nacional”, dirigida por Arturo Peña Lillo, en la década del 80; allí incursionó en la sátira a través de “cartas abiertas” que cuestionaron duramente al último proceso militar. Otro tanto realizó en su libro “La torta Menguante”, en tiras económicas del diario “La Voz”, artículos en la revista “Línea” y otros de su actuación periodístico. Con el seudónimo ARGA fue publicando sendos trabajos sobre la caricatura en la época de Rivadavia y de Rosas y un “Manual sobre Zoología Presidencial. Durante todo el año 2006, recordando el bicentenario de la Reconquista, la revista ABC publicó “Aventuras de corsarios en Buenos Aires” y en el 2011, “Historieta de los golpes de Estado”.
Una de sus últimas iniciativas fue la realización de las jornadas “Aportes del Revisionismo a la Historia Nacional” realizada en los meses de julio y agosto del año pasado en la Biblioteca Nacional. En las mismas, lamentablemente, no pudo participar dado que ya su salud había entrado en declive. Llegado el momento de la vida en el cual podía acogerse a los beneficios de la tranquilidad y las afabilidades del retiro, no trepidó en aceptar el desafío de representar al Estado como Síndico ante Papel Prensa y asumir como Presidente del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas” dependiente del actual Ministerio de Cultura de la Nación.
“Era siempre impetuoso y había aprendido además a contenerse. Creía en las fuerzas populares y respetaba los grandes intereses sociales. Era audaz ante el peligro como en los días primeros de su juventud pero sabía agregar a la audacia la firmeza en los mismos propósitos” dijo el presidente Avellaneda en las exequias de Adolfo Alsina. Así de consecuente fue este militante, consciente que estas nuevas responsabilidades significaban - tanto en el plano físico como en el simbólico - una inmolación.  González Arzac fue siempre un político. Hoy “los políticos” no están de moda, tal vez por su mediocridad; pero no exageremos, despreciando al rudo jardinero que remueve abajo para que florezca arriba. Alberto González Arzac tuvo la ventaja de estudiar primero en la vida que en los libros. Es peligroso concluir la formación mental antes de vivir, en vez de un hombre resulta un sonámbulo de biblioteca.
Tal vez fincó su eficacia en estar en constante evolución, desprovisto de sistemas, pero siempre encuadrado en el campo nacional. Así, libre de ataduras, se entregó a su gran instinto, sin tomar  a la realidad del país como conejo de experimentación de sus ideologías. Enardecía a sus auditorios con sus nobles pasiones, pero sabía y podía contenerlas.
El mismo día de su deceso fuimos sorprendidos  con el nombramiento estrambótico de un funcionario a quien - si bien no ponemos en duda sus méritos académicos - por trayectoria política y por definición ideológica, no consideramos la persona más idónea para representar un “Pensamiento Nacional” del cual adjuró apenas aceptó el nombramiento. Y esto es tan solo la continuación de la propuesta de escribas de menor cuantía, que proclaman “traicionar” el pensamiento de los Grandes Maestros en una Ordalía o acto propiciatorio de tal manera “superarlos y entrar en la modernidad”. También podríamos demoler los monumentos a los héroes de la independencia para solicitar nuestro ingreso a la Unión Europea.
Ahora descubrimos que los que fatigaron despachos en las administraciones de turno, para encontrar lugar entre los portadores de la litera del cónsul o magistrado del momento, son fiscales de la historia y de la Patria. Pero no con el desinterés de un Cincinato sino con la avidez de un cortesano. Incluso, los miembros del “Instituto” que presidía tan dignamente, algunos de trayectorias guadalosas e inquietantes, fueron incapaces de enviar una corona de flores a su funeral y solo días después de su muerte publicaron una mención en el obituario de los diarios. Cuando depositamos sus restos en la bóveda familiar en la ciudad de La Plata, tan solo dos de los integrantes del mismo - quienes fuimos sus más fieles colaboradores - acompañamos a su “hijo adoptivo”, Facundo Biagosch, en el último adiós.
Esta es la moneda con que pagan las almas impuras y los espíritus mezquinos. Alberto tenía ese magnetismo poderoso que orienta todas las agujas hacia el mismo norte, que en el fondo debe ser una acumulación de vida ultrapotente. Me lo imagino interrogando “¿Qué les pasa?”, agregando la palabra viril y argentina con la que los capitanes de la Reconquista y Defensa de Buenos Aires y los defensores de la Vuelta de Obligado llevaban sus soldados  a la muerte. Merecía el entierro de un César y aún espera a su Marco Antonio.
Quisiera tomar como propias las palabras de Octavio Amadeo al despedirse de Adolfo Alsina, otro arquetipo al que nos gustaba remontarnos: “Su muerte fue como el hundimiento en el mar de un buque insignia; poco después las aguas se aquietaron sobre lo irreparable, para probar una vez más cuán efímeros pasan los hombres por la vida”
El 5 de junio de 2014 llevamos su silencio al sonar de las campanas.
Buen viaje, amigo.


José Luis Muñoz Azpiri (h)

lunes, 14 de julio de 2014

Conferencia sobre "Corrientes Historiográficas Argentinas"

El día Sábado 12 de julio se realizó en el Museo Juan Manuel de Rosas una conferencia sobre las distintas corrientes Historiográficas, características y momentos de desarrollo y esplendor.  Destacando la importancia del Revisionismo en su tarea de "revisar" la Historia Argentina y analizarla con "ojos Argentinos".


lunes, 30 de junio de 2014

Souvenir con restos del General Manuel Belgrano

Por el Prof. Jbismarck

Oración a la bandera
¡Bandera de la Patria, celeste y blanca, símbolo de la unión y de la fuerza con que nuestros padres nos dieron independencia y libertad; guía de la victoria en la guerra, y del trabajo y la cultura en la paz; vínculo sagrado e indisoluble entre las generaciones pasadas, presentes y futuras; juremos defenderla hasta morir antes que verla humillada! ¡Que flote con honor y gloria al frente de nuestras fortalezas, ejércitos y buques, y en todo tiempo y lugar de la Tierra donde éstos la condujeran; que a su sombra la Nación Argentina acreciente su grandeza por siglos y siglos, y sea para todos los hombres mensajera de libertad, signo de civilización y garantía de justicia!
Joaquín V. González


Precisamente Joaquin V. González fue actor de un episodio desgraciado donde buscó apropiarse como “souvenir” de parte de los restos del Creador de la Bandera:
el 4 de septiembre de 1902, el gobierno de Roca, decidido a cumplir la última voluntad del prócer, que había sido "poder descansar en una tumba austera", había convocado a una "suscripción popular" para levantar un mausoleo hecho de los mejores materiales de la época: mármoles y escultores italianos.
El diario de los Mitre comentó: "Se verificó ayer a las dos de la tarde la exhumación de los restos del General Belgrano que, como se sabe, estaban sepultados en el atrio de la Iglesia de Santo Domingo y deben depositarse en el mausoleo cuya inauguración se efectuará el mes próximo". Los Ministros del Interior y de Guerra, Joaquín V. González y el Coronel Pablo Ricchieri, presidieron el acto en que se levantó la losa del suelo. No había vestigios del ataúd sino algunos clavos y tachuelas, y los huesos estaban dispersos y destruidos por la acción del tiempo. Señala “La Nación” "A medida que se extraían se depositaban en una bandeja de plata, que sostenía uno de los monjes del convento. Las tibias se descubrieron en la tierra colocadas casi paralelamente, pero al sacarlas quedaron reducidas a pequeños fragmentos. (...) Se han encontrado en relativo buen estado algunos dientes. El escribano Enrique Garrido levantó un acta que firmaron Carlos Vega Belgrano, nieto del prócer, Manuel Belgrano, bisnieto, Armando Claros, el Dr. Luis Peluffo, el Reverendo Padre Becco, prior de la orden dominicana, el mayor Ruiz Díaz y los ministros del gabinete. La urna fue depositada bajo el altar mayor esperando la terminación de los trabajos del suntuoso mausoleo".
Sin embargo el diario “La Prensa” dio otra versión: "En el sepulcro del General Belgrano. Exhumación de sus restos. Un acta defectuosa. Repartición de dientes entre los ministros….. en la tumba de Belgrano se encontraron varios dientes en buen estado de conservación, y admírese el público: esos despojos sagrados se los repartieron buena, criollamente, el ministro del Interior y el ministro de Guerra. Ese despojo hecho por los dos funcio¬narios nacionales que nombramos debe ser reparado inmediatamente, porque esos restos forman parte de la herencia que debe vigilar severa¬mente la gratitud nacional; no son del Gobierno sino del pueblo entero de la República y ningún funcionario, por más elevado o irresponsable que se crea, puede profanarla. Que devuelvan esos dientes al patriota que menos comió en su gloriosa vida con los dineros de la Nación".
¿Cuáles fueron los motivos del robo? Increíble: tanto González como Ricchieri admiradores del Gral Bartolomé Mitre (el Héroe que liberó al Paraguay de la tiranía de López..) robaron los dientes para que su admirado los observe….
Ricchieri declaró que había retirado el diente del General Belgrano con el objeto de consultar al General Mitre sobre "la conveniencia de engarzarlo en oro, para colocarlo luego con los demás restos en la urna del monumento".
La edición de Caras y Caretas del 7 de septiembre incluyó un artículo titulado "El Mausoleo a Belgrano": "Sólo unos pocos dientes consérvanse en buen estado y si la oportunidad no hubiera sido tan impropia, habríase celebrado la ocurrencia de un chusco al ver la curiosidad con que los ministros examinaban los caninos del gran hombre y establecer la comparación mental con los afilados y mordientes de los políticos actuales...". En el mismo número podía verse una caricatura de Belgrano levantándose de la tumba con una leyenda que dice: "Hasta los dientes me llevan! ¿No tendrán bastante con los propios para comer del presupuesto?".

Bibliografía

Sáenz, Jimena “Todo es Historia” Nro 38. “La exhumación de los restos de Belgrano”

Manuel Belgrano

Por Salvador Ferla

BELGRANO

El día de la muerte de San Martín es el día de la muerte de San Martín, no "el día de la cordillera". El día de la muerte de belgrano es el día de la bandera. El acto de independencia cumplido por Belgrano en las barrancas del Paraná es, quizás -no estoy seguro- su momento más glorioso. Pero sucede que la bandera lo tapa, esconde su rica personalidad así como la vigorosa personalidad de Domingo French está oculta tras una decoración de escarapelas y cintitas.

  Creación de la Bandera Argentina a orillas del Paraná (no es fiel, hay mucho de "Billiken" en esto).

Belgrano es un tipo de mala suerte histórica. En Vilcapugio y Ayohuma perdió su chance de "héroe militar". Y en Buenos Aires, el Buenos Aires de las intrigas y los misterios políticos, cedió su puesto de primera figura en beneficio del doctor Moreno, indiscutiblemente inferior a él. Su defensa del norte argentino, del que llegó a ser un verdadero experto, su decisión de no retroceder más abajo de Tucumán; su limpia y ardiente pasión política valen más que la bandera, pues se trata de realidades. No obstante no es el "numen" de mayo, y si no se le ocurre crear la bandera estaría al nível de Ortiz de Ocampo o de Rondeau, lo cual sería absurdo.
Abogado, economista, funcionario público, periodista y militar. Como militar fue, a pesar de sus derrotas, el mejor de todos los que actuaron en su tiempo excepto San Martín. Y en nadie se encarna la revolución porteña con más amplitud y autenticidad. Con república con monarquía, con la Carlota o con un rebuscado Inca, Belgrano piensa en la independencia argentina y trabaja por ella. Se siente dueño y responsable de la revolución. Por eso no va al norte simplemente a ganar batallas sino a cumplir un plan político, a remediar los efectos desastrosos del morenismo aplicado por su primo Castelli...

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano.

En el seno de la Junta adhirió a las ideas terroristas de Moreno. Pero Belgrano, este desconcertante Belgrano de la voz afeminada y unas agallas enormes, tenía entre sus muchas virtudes, la de una gran capacidad de aprendizaje. Cuando sale a campaña al frente de su ejército, al Paraguay primero, al Alto Perú después, el señorito porteño del círculo de los ilustrados va conociendo el país, comprendiéndolo y amándolo.

El "señorito porteño" Manuel Belgrano.

Pero no fue un líder nacional, requisito "sine qua non" del "padre de la patria". Necesitaba más ambición y menos subordinación a la élite de la que provenía. Le faltaba la simpatía y el dinamismo de Dorrego para convertir sus nobles ideales humanistas en una auténtica y sentida relación con el pueblo. No tuvo tiempo de eliminar totalmente el prejuicio ideológico que señalaba a España y al Interior como zonas de barbarie. En definitiva, siendo el único astro surgido de la revolución porteña, al igual que Liniers y Saavedra no se animó a cruzar "el Rubicón". Y en vez de bajar a Buenos Aires a tomar un poder mostrenco, vio impotente y angustiado cómo su ejército se desintegraba. Le faltó voluntad de convertirse en caudillo ancional, quizás por ese prejuicio adverso respecto de los caudillos, común en su círculo; y se malogró al fin en sus posibilidades de "padre de la patria", de supremo hacedor político-militar del país naciente. Nuevamente el Río de la Plata se quedó sin caudillo; y Atanasio Duarte, el oficial de Patricios que brindara por "Saavedra emperador", siguió desde el destierro brindando en vano por un caudillo nacional, que era lo que en realidad quería.

JUAN MANUEL DE ROSAS, COMO CENTRALIZAR Y UNIFICAR SIN SER CENTRALISTA NI UNITARIO

Por Oscar Sulé

Con la Jefatura de Rosas, otorgada por todas las provincias, tomó comienzo la federación como organismo de unidad. La integración federativa, o sea, la unidad por la federación se alcanza desde que Buenos Aires desembarazada el centralismo unitario se convierte en ciudad de provincia y provincia de caudillo.

Como en ninguna otra ocasión anterior el poder emanado de Buenos Aires centralizó y unificó sin ser centralista ni unitario. Hay así un proceso federativo que se pone en movimiento en dirección contraria al centralismo porteño y que solo se perfecciona o culmina con el ingreso de Buenos Aires como una provincia con caudillo al seno de las provincias federales. Será por lo tanto el país provincial y campesino movilizado por los caudillos el que sostiene la unidad nacional siendo Buenos Aires el que impulsa y perfecciona el proceso integrativo. El federalismo no se constituyó espontáneamente, siempre hubo acá y en todos los lugares del mundo un poder federador (como ocurrió primero con el feudalismo y luego las nacionalidades).

         El poder federador, (Rosas-Buenos Aires) es consagrado por delegación de las provincias. El partido directorial-unitario no representó al país, solo se representó a sí mismo teniendo la oposición del país, por lo tanto fue una facción, por lo tanto fue un poder faccioso.

         Las diferencias son ostensibles: mientras que el partido directorial unitario quería hacer la “unidad a palos” al decir de Agüero, nombrando los gobernadores desde Buenos Aires, el federalismo determinó que las provincias eligieran por el voto a sus gobernadores. Mientras el partido directorial-unitario utilizó la aduana en función de los intereses mercantiles porteños, estableciendo el libre comercio y reteniendo los derechos de aduana, el federalismo se inclinó hacia el proteccionismo y devolvió derechos aduaneros.

         Mientras el directorial-unitarismo se marchitaba intoxicado por el iluminismo racionalista europeo, el federalismo expresaba sin contaminaciones culturales las mejores tradiciones hispanocriollas.

         Definitivamente el grupo directorial irrepresentativo y con poluciones frustráneas fue un poder faccioso que apeló al golpe militar y  hasta el magnicidio de ayer y de hoy para llegar al poder.

Conferencia sobre "Forja y la Década Infame"

El Dr Julio R. Otaño exponiendo sobre el grupo Forja y sus luchas por instaurar la "conciencia nacional"

sábado, 28 de junio de 2014

viernes, 27 de junio de 2014

RESPONSO AL RESTAURADOR

RESPONSO AL RESTAURADOR POR EL PADRE ALBERTO EZCURRA, EL DIA DE LA LLEGADA DE LOS RESTOS A BUENOS AIRES, SEPTIEMBRE DE 1989

martes, 17 de junio de 2014

Combate de San Lorenzo. 3 de Febrero de 1813

por Luis Maggi

      El Combate de San Lorenzo tuvo lugar el 3 de febrero de 1813, en la localidad homónima de la provincia de Santa Fe (Argentina), entre las fuerzas independentistas argentinas y las colonialistas españolas (realistas).
     La ciudad de Montevideo declarada por España capital provisional del Virreinato del Río de la Plata, era la principal base naval española en el Atlántico Sur; por tierra estaba sitiada por el ejército de José Rondeau, al que luego se sumaría José Gervasio Artigas. Los españoles tenían  la salida al mar y al Río de la Plata para abastecerse. Una escuadrilla realista salía de Montevideo en dirección al Paraná, y sus hombres merodeaban las costas robando los ganados.
       Una expedición compuesta de once embarcaciones, que había salido de Montevideo a fines de 1812, con el propósito indicado, fue seguida paralelamente por tierra por el coronel de caballería José de San Martín, al frente de 125 hombres de su Regimiento de Granaderos a Caballo, recientemente creado.
      Las fuerzas de San Martín se adelantaron, deteniéndose cerca de la posta de San Lorenzo, situada 26 kms al norte del Rosario. En ese lugar estaba el convento de San Carlos, donde — tras negociar la situación con el superior de los frailes franciscanos del convento, Fray Pedro García — San Martín ocultó a sus granaderos, de modo que la escuadrilla realista no pudo observarlos.
       Los españoles desembarcaron, subieron las barrancas y avanzaron hacia el convento, suponiendo que allí estaban depositados los principales bienes de la zona. Para sorpresa de los realistas, mientras aún estaba desembarcando y organizando la defensa en tierra,  fueron atacados por los granaderos a caballo sable en mano. Las tropas argentinas  realizaron un movimiento de pinzas que salían de la parte trasera del convento, la izquierda y la primera en moverse estaba encabezada por José de San Martín; la derecha, estaba encabezada por el Capitán Bermúdez.
        El desembarco no se produjo enfrente del convento, como había previsto San Martín, sino en dirección al centro de la actual ciudad. La columna de San Martín llegó antes que la de Bermúdez pudiera completar el movimiento. Por un momento, los españoles lograron defenderse: una bala hirió al caballo de San Martín, que rodó y apretó una de las piernas del coronel, inmovilizándolo. Un enemigo iba a clavarle la bayoneta, pero en el preciso instante se interpuso el Sargento Juan Bautista Cabral, quien salvó a San Martín de la muerte en combate.
       La llegada del grupo de Bermúdez, completó la victoria de San Martín, impidió que los realistas se reorganizaran  los obligó a huir apresuradamente. Algunos se arrojaron al río desde la barranca y perecieron ahogados. El combate duró 15 minutos aproximadamente. 
       El histórico combate constituyó el bautismo de fuego del Regimiento de Granaderos a Caballo y el único que desarrolló este regimiento en territorio argentino.
       El triunfo de las tropas criollas en esta batalla, tuvo consecuencias estratégicas determinantes, puesto que no hubo más campañas de los realistas de Montevideo hacia el Río Paraná, y aquella ciudad sitiada comenzó con los problemas de abastecimiento, lo que produjo su caída en manos de las tropas de Buenos Aires.
       San Martín al grito de: “Viva la Patria y ataque”, con su cabalgadura y sable en mano, se expuso al fuego enemigo a tal punto que en el combate casi perdió la vida. Este hecho, muestra que en esa época muchos de los oficiales principales encabezaban los combates para dar el ejemplo a sus subordinados; el otro motivo fue disipar las sospechas sobre la fidelidad de San Martín a su Patria, por su formación militar en España,  por acento peninsular, algunos sospechaban que fuera un agente realista. 
       Parte de notificación del combate 
      El Parte, o Carta del combate de San Lorenzo, suscripto por el coronel José de San Martín al superior gobierno decía:
"Exmo Señor. Tengo el honor de decir a V. E. que en el día 3 de febrero los Granaderos de mi mando en su primer ensayo han agregado un nuevo triunfo á las armas de la Patria. Los enemigos en número de 250 hombres desembarcaron a las 5 y media de la mañana en el puerto de San Lorenzo, y se dirigieron sin oposición al Convento San Carlos conforme al plan que tenían meditado en dos divisiones de a 60 hombres cada una, los ataques por derecha e izquierda, hicieron no obstante una esforzada resistencia sostenida por los fuegos de los buques, pero no capaz de contener el intrépido arrojo con que los granaderos cargaron sobre ellos sable en mano: al punto se replegaron en fuga a las bajadas y barrancas, dejando en el campo de batalla 40 muertos, 14 prisioneros de ellos, 12 heridos sin incluir los que se desplomaron, y llevaron consigo, que por los regueros de sangre, que se ven en las barrancas considero mayor número. Dos cañones, 40 fusiles, 4 bayonetas, y una bandera que pongo en manos de V. E. y la arrancó con la vida al abanderado el valiente oficial D. Hipolito Bouchard. De nuestra parte se han perdido 26 hombres, 6 muertos, y los demás heridos, de este número son: el capitán D. Justo Bermúdez, y el teniente Manuel Díaz Velez, que avanzándose con energía hasta el borde de la barranca cayó este recomendable oficial en manos del enemigo.
      El valor e intrepidez que han manifestado la oficialidad y tropa de mi mando los hace acreedores a los respetos de la Patria, y atenciones de V. E.; cuento entre estos al esforzado y benemérito párroco Dr. Julián Navarro, que se presentó con valor animando con su voz, y suministrando los auxilios espirituales en el campo de batalla: igualmente lo han contraído los oficiales voluntarios D. Vicente Mármol, y D. Julián Corvera, que á la par de los míos permanecieron con denuedo en todos los peligros. Seguramente el valor e intrepidez de mis granaderos hubieran terminado en este día de un solo golpe las invasiones de los enemigos en las costas del Paraná, si la proximidad de las bajadas no hubiera protegido su fuga, pero me arrojo a pronosticar sin temor que este escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar a estos pacíficos moradores.
Dios guarde a V. E. muchos años. San Lorenzo febrero 3 de 1813. Coronel José de San Martín". 
       Varios nombres y lugares, evocan este combate: 1º. El Monasterio de San Carlos, frente al campo de combate en la localidad de San Lorenzo, Provincia de Santa Fe. 2º. La  localidad del Gran  Rosario: Puerto General San Martín por el victorioso General Libertador jefe de aquella Batalla.3º. La localidad de Fray Luis Beltrán, por el  fraile del monasterio, que auxilió a los heridos del combate y luego fue uno de los jefes de arsenales y logística de las campañas sanmartinianas. 4º. La localidad de Capitán Bermúdez por un capitán del Regimiento de Granaderos. 5º. La localidad de Granadero Baigorria por un soldado de Granaderos. 6º.La localidad de Sargento Cabral, 60 kms. al Sur Oeste de Rosario,  por el soldado correntino que ofrendó su vida  y salvó la de San Martín. 7º. Una calle de Rosario se llama Bajada Sargento Cabral, cercana al Monumento a la Bandera, por el sargento Juan Bautista Cabral. 8º. La amplia  Avenida San Martín, atraviesa la Ciudad de Rosario de Norte a Sur hasta el Arroyo Saladillo..
        El Convento de San Carlos Borromeo, que puede visitarse,  conserva los restos mortales de los combatientes muertos en una urna. Funciona un Museo Histórico sobre el combate, con la celda ocupada por el General San Martín. En el exterior y frente a él, está el Monumento conmemorativo del combate, y el Campo de la Gloria[. ]Detrás del Convento, vive aún un viejo pino, bajo el cual San Martín redactó el parte de guerra referente al combate al Combate de San Lorenzo librado el 3 de Febrero de 1813. 
Las  Bajas patriotas.
GRANADERO
PADRES
EST.
ORIGEN
Juan Bautista Cabral
Francisco y Carmen Robledo
soltero
Saladas (Ctes.)
Feliciano Sylvas
Francisco Antonio y Florencia Navarro
Soltero
Corrientes
Ramón Saavedra
José Lorenzo y María Juana Díaz
casado
Stgo. del Estero
Blas Vargas
Martín y María de los Santos
soltero
La Rioja
Domingo Soriano Gurel
Juan Gil y Justa Herrera
soltero
Ciudad de la Rioja
José Márquez
Agustín y Juana Méndez
soltero
Córdoba
José Manuel Díaz
Juan Antonio y María Barroso
soltero
Tulumba (Cba.)
Juan Mateo Gelvez
Luís y Francisca Viezma
soltero
Cañada de Escobar (Bs. As.)
Juanario Luna
Crespín y Mónica Mayo
soltero
Renca de la Pta. De San Luís
Basilio Bustos
Granadero Lorenzo y Luisa Rodríguez
soltero
Renca de la Pta. De San Luís
José Gregorio Franco Fredes
Eduardo Franco y María L. Fredes
soltero
Partido de Renca de San Luís
Cabo Ramón Amador
Ramón y Francisco Sosa y Cabral
soltero
Montevideo (Uruguay)
Capitán Justo G. Bermúdez

casado
Montevideo (Uruguay)
Fallecido 14-2-1813
Julián Alzogaray
Vicente y Josefa Coria
soltero
Quillota  (Chile)
Sargento Domingo Porteau
Bernardo y Catalina Geseau
soltero
Saint Gaudens (Francia)
Teniente Manuel Díaz Vélez

casado
Buenos Aires. Fallecido y sepultado en Buenos Aires
         Cuarenta fueron las bajas producidas entre las tropas realistas, en tanto que las filas patriotas tuvieron catorce y fueron: Juanario Luna, José Gregorio y Basilio Bustos, de San Luis. Juan Bautista Cabral y Feliciano Silva, de Corrientes. Ramón Saavedra y Blas Vargas, de Santiago del Estero. Ramón Amador y Domingo Soriano, de La Rioja. José Márquez y José Manuel Díaz, de Córdoba. José Mateo Jelvez, de Buenos Aires. Domingo Pourteu, de los Pirineos en España. Julián Alzogaray, de Chile
        El Capitán Justo Germán Bermúdez, nacido en Montevideo,  falleció14 días después, en una sala del Convento de San Lorenzo, a consecuencia de las heridas recibidas en combate.
       
                La Marcha de San Lorenzo.- Letra: Carlos Javier Benielli; música:  Cayetano Alberto Silva
Febo asoma; ya sus rayos
iluminan el histórico convento;
tras los muros, sordos ruidos
oír se dejan de corceles y de acero.
Son las huestes que prepara
San Martín para luchar en San Lorenzo;
el clarín estridente sonó
y a la voz del gran jefe
a la carga ordenó.
Avanza el enemigo
a paso redoblado,
al viento desplegado
su rojo pabellón (bis).
Y nuestros granaderos,
aliados de la gloria,
inscriben en la historia
su página mejor (bis).
Cabral, soldado heroico,
cubriéndose de gloria,
cual precio a la victoria,
su vida rinde, haciéndose inmortal.
Y allí salvó su arrojo,
la libertad naciente
de medio continente.
¡Honor, honor al gran Cabral! (bis)