Rosas

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viernes, 31 de julio de 2015

Entrevista a Perón


Por Pino Solanas y Octavio Getino  Revista Crisis, 1974

A mediados de 1971 Fernando "Pino" Solanas y Octavio Getino realizaron para el grupo Cine Liberación un largo reportaje a Juan Perón. Se trataba de una singular experiencia cinematográfica: un trabajo para que las bases del movimiento justicialista pudieran elaborar y discutir con su máximo dirigente, una actualización política y doctrinaria para la toma del poder. La película, de dos horas cuarenta minutos, incluye fragmentos musicales y fotomontaje en las primeras secuencias. De allí en adelante, sólo el general Perón explicitando la doctrina y la práctica del movimiento justicialista. Este material fue exhibido, legal o clandestinamente, en sindicatos, reuniones de militantes, agrupaciones estudiantiles. Incluye dos cortes para posibilitar la discusión entre los espectadores. CRISIS ofrece fragmentos del guión en la convicción de que tanto la experiencia cinematográfica como la palabra del dirigente justicialista son de singular importancia. En particular hoy, a casi tres años de realizado el film. Hoy, en los días siguientes que Perón anunciaba.

El justicialismo, la unidad y la identificación del enemigo   SOLANAS: Nuestra liberación es inseparable de la Liberación Continental. ¿Debemos coordinar también esta lucha con la de Asia y África? ¿Es esta lucha del Tercer Mundo la que puede universalizar la liberación del hombre?

PERÓN: ¡Natural! Es el Tercer Mundo, y hoy nosotros, los que trabajamos dentro de esta línea, estamos en el Tercer Mundo, y estamos conectados con la idea de la Liberación del Continente, trabajamos para eso. Y creemos que la juventud, la gente del futuro, debe aferrarse a esa posición, porque esa será la posición del futuro.

SOLANAS: Esta concepción, digamos, esta vocación independentista y liberadora, ¿es también continuidad de las viejas vocaciones nacionales, la "Guerra Patria"?
En nuestro país no es un secreto para nadie que el imperio inglés se fundó sobre los despojos del imperio español. Nosotros, colonia española, pasamos a ser colonia inglesa.  Por eso en la Argentina ha habido una línea anglosajona y una línea hispánica. La línea hispánica ha sido la que siguió con la idea independentista, la otra es la línea colonial.    Y en nuestro país, la línea nuestra es la línea de, diremos, de la Primera Junta, que era independentista. Rosas, que defendió eso: Irigoyen, que fue otro hombre que defendió también. Y Perón. Todos los demás gobiernos argentinos han pertenecido a la línea anglosajona y la han servido, de una manera directa e indirecta. De manera que todo esto tiene una continuidad histórica en el mundo. Pero tiene también, en cada país, una continuidad histórica, porque los países están viviendo el reflejo del resto del mundo.
Ya en el año 1949 dije, con motivo del Tratado de Complementación Económica -que tenía por finalidad constituir una comunidad económica latinoamericana con fines de integración continental-, que el año 2000 nos encontrará unidos o dominados. Pero han pasado los años. Y hoy vemos auspiciosamente surgir revoluciones salvadoras en varios países hermanos del continente: Cuba, Chile, Perú, son dignos espejos en los que han de mirarse muchos otros latinoamericanos que luchan por la liberación. Ahora es preciso que, sin pérdida de tiempo, se unan férreamente para conformar una integración que nos lleve de una buena vez a constituir la Patria Grande que la historia está demandando desde hace casi dos siglos. Y por la que debemos luchar todos los que anhelamos que nuestros actuales países dejen de ser factorías del imperialismo y tomen de una vez el camino de grandeza que nos corresponde por derecho propio.
El futuro de un mundo superpoblado y superindustrializado será de los que dispongan de mayores reservas de comida y de materia prima. Pero la historia prueba que tales reservas son solución sólo si se las sabe y se las quiere defender contra el atropello abierto o disimulado de los imperialistas.
GETINO: ¿Qué es lo que define, hoy, en la Argentina, a una persona como peronista?

PERÓN: Peronista, para mí, como conductor del Movimiento, es todo aquel que cumple la ideología y la doctrina peronista. Por otra parte nosotros esto lo hemos aclarado bien en el Movimiento: hay un decálogo peronista, donde dice cuáles son las diez condiciones básicas que debe llenar un hombre para ser, sentir y poderse decir peronista.   En ese sentido, con todo lo que ha pasado en el país, yo pienso que habrá un sector malintencionado, pero más que nada ha sido un sector desaprensivo e ignorante. Y el bruto es siempre peor que el malo, porque el malo suele tener remedio, el bruto no. He visto malos que se han vuelto buenos, jamás un bruto que se haya vuelto inteligente. De manera que todo esto que uno va echando a la balanza, en la apreciación de los hombres, debe servirle para calificar y para compensar; eso es conducción. Los hombres son útiles en la medida de su capacidad y su buena intención. El hombre bien intencionado, aun cuando no sea muy capaz, suele servir.
Es indudable que el hombre no puede ser perfecto, entonces tiene sus pasiones y tiene sus intereses. Las pasiones y los intereses individuales son los que desvían y deforman la actuación peronista. Porque no podemos pedir que en cada peronista haya un santo o un héroe, ésos no salen todos los días. Es bastante con que sea un hombre, con que sea un hombre con sentido y con sentimientos peronistas. Es lo más que podemos exigir.   Un hombre de nuestro Movimiento podrá tener cualquier defecto, pero el más grave de todos será no ser un hombre del pueblo.
El Movimiento Peronista es de todos los que lo formamos y dependemos. Y allí radica el derecho que cada peronista tiene de sentir y de pensar para el beneficio común, como lo establece un viejo apotegma peronista: "Que todos sean artífices del destino común, pero ninguno instrumento de la ambición de nadie". Los hombres que vengan al peronismo deben hacerlo con la voluntad decidida de poner todos los días algo de su parte para ennoblecerlo y dignificarlo.
Eso es, en pocas palabras, y en síntesis, el Movimiento Justicialista.
El Movimiento tiene enemigos de afuera y enemigos de adentro: quien no lucha contra el enemigo ni por la causa del pueblo es un traidor. Quien lucha contra el enemigo y por la causa del pueblo es un compañero. Y quien lucha contra un compañero es un enemigo o un traidor.
Dice Mao Tsé-Tung que el que lucha contra un compañero es que se ha pasado al bando contrario. Esto lo hemos observado todos, no hay peronista que no haya observado este tipo de disidencia sospechosa, pero más que nada negativa, para el trabajo de conjunto que demos realizar.   Ahora, hay que tener en cuenta que cuando aparece un hombre de nuestro Movimiento que lucha contra otro hombre de nuestro Movimiento puede ser lo que dice Mao, "que se haya pasado al bando contrario". Pero generalmente defiende un interés, no un ideal, porque el que defiende un ideal no puede tener controversias con otro que defiende el mismo ideal. Es que en la política, además de los ideales, juegan los intereses, desgraciadamente. Y hay horas distintas en la política: en 1955 fue la hora de los enanos; 1971 es la hora de los logreros. Entonces, naturalmente, son esos intereses los que han venido y siguen jugando. Pero el peronismo debe darse cuenta de que cualesquiera que sean sus intereses no deben estar sobre el ideal que todos defendemos y por el cual todos debemos luchar, porque el Justicialismo creó un apotegma que dice que "para un peronista no puede ni debe haber nada mejor que otro peronista". Entonces, ¡Cómo es posible que está en la misma lucha esté luchando contra otro peronista, cuando tiene un enemigo contra quien naturalmente debe luchar!

SOLANAS: ¿Cómo identificamos al aliado y al enemigo? Usted definió al compañero y al traidor; ¿Puede definir al aliado?

PERÓN: Bueno, un aliado es el que trabaja por la misma causa que trabajamos nosotros. También lo dice Mao: "Lo primero que el hombre ha de discernir cuando conduce es establecer claramente cuáles son sus amigos y cuáles sus enemigos", y dedicarse después, esto ya no lo dice Mao, lo digo yo, al amigo; al amigo, todo; al enemigo, ni justicia. Porque en esto no se puede tener dualidades. Todo el que lucha por la misma causa que luchamos nosotros es un compañero de lucha, piense como piense. Y sobre todo, nosotros no tenemos que tener suspicacias en este sentido, porque ninguno de los grupos que se incorporan al peronismo, con buenas y otras veces peligrosas intenciones, nos harán peligrar a nosotros. Porque todavía nadie ha conseguido teñir el océano con un frasco de tinta. En toda la marcha de nuestro Movimiento hemos demostrado que no ah habido fuerza política capaz de enfrentarse con nosotros, y en el futuro habrá menos, porque hoy ya esas cosas se están esclareciendo convenientemente como para que cada argentino pueda pensar lo que le conviene al país. Ahora, indudablemente quizá eso no sea lo que le convenga a él. Por la, diremos, compartimentación de intereses. Pero lo que le interesa y conviene al país es indudablemente la realización de nuestras ideas, y no las que acaban de fracasar a través de esta dura, amarga y triste experiencia de dieciséis años de desorganización, de desgobierno, de injusticia y de arbitrariedad.   Los enemigos de la patria son los enemigos del pueblo. La Argentina actual es un satélite del imperialismo yanqui y su gobierno está al servicio de la oligarquía y de la burguesía. Su pueblo, lógicamente, está tan en contra del imperialismo como de la oligarquía y de la burguesía. Pero especialmente opuesto al gobierno que les sirve, y a las fuerzas de ocupación, que lo hacen posible.   Cuando nosotros decimos que para un peronista no debe haber nada mejor que otro peronista estamos levantando la bandera de la solidaridad dentro de nuestras fuerzas: esa conciencia colectiva y esa conciencia social por la que nosotros luchamos. Lo importante es comprender que todo este espíritu de solidaridad hay que imponerlo. Hay que ir persuadiendo, si es preciso de a uno, para que cada uno sepa sacrificar un poco de lo suyo en bien del conjunto. Predicamos con el ejemplo, que es la mejor de todas las prédicas.   Nuestra solidaridad no ha sido jamás ni sectaria ni excluyente. Para nosotros, todos los que luchan contra los enemigos de nuestro país son nuestros amigos y, en el carácter de tales, les hago llegar mi saludo emocionado y cariñoso.  Somos solidarios con todos los pueblos del mundo que están luchando contra los enemigos de la patria grande.
Parte II

Conducción política y guerra integral.
PERÓN: Lo que necesita nuestra juventud es organizarse. En otras palabras, las masas no valen ni por el número ni por la capacidad de sus componentes: valen por la clase dirigente que tienen a su frente. De ahí la importancia de los dirigentes de conducción y de los dirigentes de encuadramiento, de la ejecución de la lucha táctica. Pero todo esto necesita una unidad de concepción y una unidad de acción. La unidad de concepción pertenece al comando estratégico y la unidad de acción pertenece a todos los comandos de lucha táctica. Así debe ser, desde un punto de vista ideal, la organización de las fuerzas. Indudablemente, que de la clase de conductor que se tenga depende en gran medida el éxito al que debe aspirarse.   Siempre he pensado en este tipo de técnica de la conducción. Yo digo siempre que si Dios bajara todos los días a la Tierra a resolver el problema planteado entre los hombres, ya le habríamos perdido el respeto. Y no habría faltado un tonto que quisiera reemplazarlo a Dios, porque el hombre es así. Entonces, hay que copiar en eso a la naturaleza, que es en la naturaleza donde está inspirada esta técnica. Lo demás, bueno, los demás procedimientos son similares a esto. En política no hay nada directo, no hay nada violento, no hay nada que llegue a forzar la voluntad de los hombres, sino a promover esa voluntad, concebirla y lanzarla. El conductor político es un hombre, que hace por reflejo lo que el pueblo quiere. El recibe la inspiración del pueblo, él la ejecuta y entonces pueden tener la absoluta seguridad que lo va a realizar mejor, porque los pueblos difícilmente se equivocan.   Para conducir un pueblo la primera condición es que uno haya salido del pueblo, que sienta y piense como el pueblo. Quien se dedica a la conducción debe ser profundamente humanista. El conductor siempre trabaja para los demás. Jamás para él. Hay que vivir junto a la masa, sentir sus reacciones, y entonces recién se podrá unir lo teórico y lo real: lo ideal a lo empírico.
Bien, la conducción política tiene un sin número de características que llevan a comprenderla. La política no se aprende, la política se comprende, y solamente comprendiéndola es como es posible realizarla racionalmente. Decía el Mariscal se Sajonia que él tenía una mula que lo había acompañado en más de diez campañas, pero decía también:"La pobre mula no sabe todavía nada de estrategia". Lo peor es que él pensaba que muchos generales que también lo habían acompañado sabían lo mismo que la mula. En la política pasa más o menos lo mismo: hay hombres que toda su vida han hecho la política, pero nunca la han comprendido. Y otros que , sin han haberla hecho, la han comprendido. El éxito será siempre para este que la haya comprendido, no para el otro que pretendió aprenderla. Porque la política es una sucesión de hechos concretos, en cada uno de los cuales las circunstancias varían diametralmente. Hay cosas que son semejantes y que pueden dar inspiración: pero igual no hay nada.   El deber de vencer es indispensable en la conducción; aquel conductor que no sienta el deber de vencer, difícilmente va a vencer en cualquier acción. El que quiere conducir con éxito tiene que exponerse. El que quiere éxitos mediocres que no se exponga nunca; y si no quiere cometer ningún error, lo mejor es que nunca haga nada.

SOLANAS: ¿Cuál es la misión de la conducción estratégica y cuál la de la conducción táctica y cómo se articulan, General?
PERÓN: Lo estratégico toma el conjunto de las operaciones. Yo, en este momento, soy el conductor estratégico; tengo cuatro misiones: mantener la unidad del Movimiento; mantener la unidad de doctrina; encargarme de las relaciones internacionales y revisar las grandes decisiones tácticas que puedan tener influencia en la situación de conjunto. El comando estratégico maneja el conjunto, sin detallar. La conducción táctica maneja la lucha en el teatro de operaciones. Por eso yo puedo ser el conductor estratégico a quince mil kilómetros, no podría ser el conductor táctico. El conductor táctico es el Consejo Superior que está allá, dirigiendo el conjunto de operaciones de la lucha en el propio terreno de operaciones y él debe estar conectado con todas las fuerzas que accionan en cualquiera de las formas que esta acción táctica se realiza. Táctica es la lucha directa, estrategia la conducción de conjunto.   La lucha electoral es táctica. Ahora la orientación de eso la da la estrategia. No se puede decir cuándo termina la estrategia y cuándo termina la táctica, están ensambladas una con otra.   Es indudable que la articulación, tanto del dispositivo estratégico como del dispositivo táctico para la lucha, trae, en algunos sectores, un cierto grado de confusión, porque no todos pueden comprender ni conocer lo que se está realizando a su lado, lo que indica que cuando uno está en una lucha de esa naturaleza y está conduciendo una lucha de conjunto, cada uno debe mirar al frente, no mirar al costado; el compañero está también en una tarea y en una acción. ¿Cuáles son las fuerzas que en este momento, por ejemplo, están en acción? Hay fuerzas sociales, fuerzas económicas y fuerzas políticas, cada una de ellas tiene una misión, están coordinadas y están conducidas. Eso es lo que da el dispositivo. El dispositivo aquí no es esquemático, los dispositivos políticos son de acuerdo a las circunstancias como surgen las articulaciones.   La sabiduría está en poderlas encaminar coordinadamente hacia un objetivo y una acción común. Es lo que se está haciendo actualmente en la conducción de nuestro Movimiento. En este momento, dentro del panorama nacional y frente a la dictadura, hay tres acciones: una es la guerra revolucionaria, otra es una insurrección que parece proliferar en el ejército, con los generales y todas esas cosas, y otra es la línea pacífica de la normalización institucional. Son las tres acciones que se están realizando.   Quizás el camino mejor fuera la normalización institucional. ¿Por qué? Y, es la que se puede alcanzar en menor tiempo. Ahora, tiene un inconveniente: la mala intención. E indudablemente se pretende hacer una trampa como nos han venido haciendo en los dieciséis años de guerra que llevamos, porque piensen que estos son dieciséis años de guerra de los cuales hemos ganado nosotros cinco o seis batallas, la última ganada es posiblemente la decisiva. Este enemigo se siente vencido y comienza retirarse. Nosotros, ¿qué tenemos que hacer
frente a un enemigo que se retira? ¡Perseguirlo! No dejarle levantar cabeza. Es lo que hacemos en esta conducción. Pero siempre que un enemigo se siente vencido busca la negociación, busca la mesa de negociaciones. En la negociación cada uno quiere sacar ventaja, y algunos, como nos pasa a nosotros allá en nuestra guerra, quieren hacer trampa. Pero para que se pueda hacer trampa en una mesa negociadora tiene que haber un tramposo, pero tiene que haber un tonto que le haga el juego, ¿no?... El secreto está en que ese tonto no exista. Nosotros tenemos una larga experiencia que ha venido pasando en el país durante dieciséis años. Cada vez que han hecho una acción nos han querido meter la mula, digan que nosotros no los hemos dejado y seguimos en la lucha. Bueno, pero ahora esto puede ser un intento más, porque ya tenemos esa experiencia. Los hombres que están negociando ahora del otro lado -enfrente nuestro- son los mismos que antes nos hicieron trampa. Le hicieron trampa al Pueblo, no a nosotros, con los gobiernos pseudoconstitucionales y las dictaduras que los sucedieron. Pero, ¿qué es lo que ocurrió? El país estaba en una economía de abundancia, ellos llegaron y lo condujeron a una economía de miseria. Ahora, nosotros, si llegamos, tenemos que volver a una economía de abundancia, y eso es lo que pondrá en evidencia las consecuencias de esta lucha.
Hay sectores activistas que hacen la guerra revolucionaria: ésos están luchando a su manera. Pero todos están luchando por un mismo objetivo. Ahora, eso en el orden político; en el orden económico, ¡también!; existen, con el orden económico, enfrentadas, dos grandes fuerzas: una la Confederación General Económica que está con la causa nuestra. Frente a eso está la Unión Industrial Argentina, que no es ni unión, ni es industrial, ni es argentina. Porque entre ellos andan a las patadas, no solamente no son industriales, sino que hay de todo allá adentro... y además, no es argentina, porque son todos los gerentes de las compañías extranjeras que han tomado a nuestro país. Entonces, esas fuerzas también juegan. Por otro lado está la Confederación General del Trabajo, que es la fuerza social, que es la fuerza de toda la organización sindical, ellos también están haciendo su lucha en su faja. Ahora, por ejemplo, allí, dentro de eso hay algunos que defeccionan; bueno..., donde hay muchos dirigentes algunos defeccionan... Hay otros, en cambio, que son firmes: la lucha que se está librando dentro del organismo es la misma lucha que libramos nosotros en todos los terrenos, no es que allí haya una cosa diferente, ¡no!, es lo mismo.
Los peronistas han de hacerse a la idea de que son ellos y solamente ellos los que han de poner el esfuerzo y, si es preciso, el sacrificio. La peor de todas las actitudes es permanecer inactivo cuando el destino del país está en juego.

Parte III

Transvasamiento, organización y socialismo nacional.
Ello emerge de la necesidad insoslayable de mantener el estado juvenil del Movimiento. Se trabaja normal mente para el futuro, y ese futuro por fatalismo histórico y biológico, diremos así, corresponde a las generaciones jóvenes. Un movimiento que sea, o que represente, una revolución trascendente, difícilmente puede ser realizado por una generación, sino por varias de ellas. La historia es bien clara en esto: la Revolución Francesa tuvo casi treinta años de preparación a través de los enciclopedistas. Bien, ya treinta años es una generación; la Revolución Rusa tuvo como sesenta; el pobre Lenin fue el que preparó todo eso y no pudo alcanzar sino una pequeña parte de la revolución y quedó marginado. ¿Por qué? Y, porque la generación que lo sucedió lo reemplazó. Es indudable que esto da un derecho a la juventud, es el derecho de intervenir en el quehacer actual, preparando el cambio generacional. Si no, los movimientos envejecen y mueren; lo que se trata es precisamente; de hacer ese cambio generacional a fin de que se remoce el movimiento, se perfeccione y se adapte a las nuevas etapas. Las revoluciones cumplen normalmente cuatro etapas: la primera que es la doctrinaria -son los enciclopedistas de los franceses y es Lenin en Rusia, en la Revolución Rusa; la segunda etapa es normalmente la toma del poder, o el Golpe de Estado, -es Napoleón del 18 de Brumario y es Trozky con los Mil en Moscú-; la tercera etapa es, diremos, la etapa que da verdaderamente la ideología, que inculca eso, esa ideología -es Napoleón en el Imperio, y es Stalin en la Revolución Rusa. O sea la Etapa Dogmática, donde se mete el dogma; se mete en la forma que hay que meterlo, el dogma no se puede meter digamos ... solamente con lindas palabras, sino también es con otra acción que hay que meterlo, y la cuarta, definitiva, es la institucionalización de la Revolución, y es la primera República Francesa después de la Revolución, y es Kruschev que anula el culto a la personalidad a fin de reemplazarlo por la institucionalización. Claro, cada una de estas etapas lleva un largo, largo recorrido en la Historia. Y los mismos hombres difícilmente llegan. Entonces esa preparación -diremos así- para las nuevas generaciones, es lo que hemos llamado nosotros el transvasamiento. Es decir, que es necesario ir preparando los dirigentes, porque las masas evolucionan solas ... y cuando están imbuidas de una ideología y puestas en marcha por una doctrina, las masas continúan, pero los dirigentes son los que deben ir evolucionando en sí y preparándose para las nuevas circunstancias. Normalmente las ideologías no cambian, sino en largos períodos de la historia. Ha habido ideología para la Edad Media, ha habido para la etapa capitalista, hay ahora una para la etapa socialista, en fin, pero duran siglos las ideologías. En cambio las doctrinas -que son la forma de ejecución de esa ideología-, esas varían con las circunstancias de la aplicación. A medida que se va aplicando esa ideología, la circunstancias, el tiempo, el espacio, en fin ... cambian. A ese cambio es al que nosotros debemos ir acostumbrando a las nuevas generaciones. Esos dirigentes que se forman para las nuevas generaciones deben ir bien en claro, a través de una preparación humana acabada, que permita dar continuidad; es decir ... que una generación pueda entregar sus banderas a la que le sigue, para que ella las haga triunfar, aplicándolas de acuerdo con las circunstancias y el lugar en que eso ha de realizarse. Nuestras banderas de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política son inamovibles: por lo menos por un largo período de nuestra historia serán inamovibles.   Naturalmente que el capitalismo con su ... diremos, su fuerza, que es el liberalismo, está luchando por no ceder, como los señores feudales lucharon con la Revolución Francesa; también para no ceder. Pero indudablemente los acontecimientos históricos del mundo nos están llevando a esa evolución que ya es insoslayable y que en las tres cuartas partes del mundo ya las han aceptado.  Ese es el transvasamiento generacional del que nosotros hablamos. Yo siempre les digo que le metan nomás. Porque peor que nosotros los viejos no lo van a hacer. Vea el mundo que les dejamos: por macanas que hagan, peor de lo que nosotros hemos hecho, no lo van hacer.   SOLANAS: General, hoy el justicialismo explicita que su objetivo de gobierno es realizar el socialismo nacional. Como la palabra socialista ha sido usada también para denominar proyectos antirrevolucionarios o reformistas, o social-demócratas como los europeos, e incluso social-imperialista, ¿qué sería para nosotros el justicialismo?

PERÓN: Bien, efectivamente, la determinación del término socialista, hoy en el mundo es muy difícil, porque toma una enorme gama de extensión, que va desde, diremos, un movimiento internacional dogmático hasta uno abiertamente democrático. Dentro de eso hay miles de gradaciones y uno puede observar en los cinco continentes los distintos sistemas, todos basados en un socialismo.  Ahora, existen las monarquías con gobiernos socialista, existen los movimientos marxistas, también socialistas pero del otro extremo. Entre la extrema izquierda y la extrema derecha se escalonan todos los socialismos habidos y por haber. Nuestro Movimiento en ese sentido es mucho más simple, es indudablemente de base socialista. ¿Por qué? Porque pivotea sobre la justicia social, que es la base de toda nuestra promoción revolucionaria. El socialismo nuestro puede caracterizarse así: en estos dos siglos, como ya he dicho anteriormente, se ha producido un avance extraordinario que supera a los diez siglos precedentes. Esto ha estado en la máquina, la empresa, la ciencia, la técnica y el hombre.

SOLANAS: El capitalismo.

PERÓN: Es el capitalismo, nacido en la Revolución Francesa, que en estos dos siglos, desde la Revolución Francesa hasta ahora, ha hecho un sistema que, no podemos negar, ha hecho avanzar el mundo de una manera extraordinaria. Especialmente en el aspecto científico y técnico. Pero los pueblos con esos medios técnicos se han esclarecido por la facilidad de la dispersión de las noticias, del conocimiento, y esos pueblos se dan cuenta de que se ha avanzado estos dos siglos extraordinariamente, pero a costa de un tremendo sacrificio de los pueblos. Entonces los pueblos piensan hoy, ese mismo avance podrá ser más lento quizá, pero se puede hacer sin necesidad de sacrificar a los pueblos. El justicialismo lo que anhela es eso, seguir luchando por un progreso, quizá no tan rápido como ha sido el de estos dos siglos, pero sí más justo.   Nosotros queremos que ese sacrificio desaparezca, y que se realice el mismo trabajo sin sacrificio, sólo con esfuerzo. Eso es el justicialismo. Ahora que es socialista, natural que es socialista, porque busca esas formas de convivencia con gran acento en el aspecto social. Es decir, que el hombre sea de la comunidad, pero la comunidad también sea del hombre. Es decir, para nosotros el gobierno justicialista es aquel que sirve al pueblo, que no sirve otro interés que el del pueblo, y hace l o que el pueblo quiere. Y dentro de esas formas, él va luchando por la grandeza de la comunidad en que vive. Congeniar lo individual con lo colectivo, ése es el proceso revolucionario nuestro, y el hacerlo es una de las formas de socialismo.

SOLANAS: ¿Y, al mismo tiempo esto sería el proyecto socialista del justicialismo, un socialismo argentino para los argentinos, autónomo, General?

PERÓN: Natural, porque cada comunidad tiene su propia idiosincrasia y sus propios valores intrínsecos que es necesario respetar. No son iguales dos comunidades, son las características distintas en las que influye hasta la situación geográfica absoluta, la situación geográfica relativa, la raza, en fin ... un sinnúmero de circunstancias que gravitan sobre la formación de esa comunidad.  En consecuencia lo que queremos es una cosa para argentinos realizada por los argentinos. Y si en eso es necesario sacrificar algunas cosas, será necesario sacrificar otras. Ese es el proceso de pesos y contrapesos que no toda comunidad establece, el verdadero equilibrio de realizaciones. Eso es lo que nosotros aspiramos a hacer con el justicialismo.   El hombre podrá independizarse, solamente, en una comunidad organizada. Donde cada uno haga lo suyo, realizándose dentro de la comunidad que también se realiza. Ya que es muy difícil que un hombre pueda realizarse en una comunidad que no se realiza. La comunidad organizada tiende hacia ese fin, y por eso nosotros a nuestro proceso ideológico anunciado, lo hemos llamado la COMUNIDAD ORGANIZADA. Porque es la comunidad organizada, precisamente, aquella donde el hombre puede realizarse mientras se realizan todos los hombres de esa comunidad en conjunto.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

La batalla cultural del peronismo

por Daniel Di Giacinti

"Por medio de la Filosofía piensan las sociedades, ven los Pueblos. Piensan en su situación general, y lo hacen comparando su estado presente con el concepto que tienen de sí mismos. Al comprobar racionalmente la diferencia que hay entre el concepto que tienen de sí y la situación que ocupan, es cuando plantean sus aspiraciones.   En ese momento, los líderes de la corriente revolucionaria estructuran dichas aspiraciones en programas orgánicos, convirtiéndolas en banderas, tras las cuales marchan las fuerzas que deciden las situaciones: los pueblos.   Triunfante la nueva orientación, trastoca las bases mismas de la sociedad, cambia los conceptos de calificación –creando un nuevo criterio de valorización-, cambia el sistema de reparto de los bienes sociales e individuales; cambia las aspiraciones de la época, las perspectivas del desenvolvimiento ulterior de la colectividad.  Eso es una revolución social."

(J D Perón, Filosofía Peronista)

Como proceso de autodeterminación comunitaria el peronismo es una identidad política y cultural en permanente creación y progresión. Su ordenamiento doctrinario permite al pueblo y sus dirigentes la libertad de ir creando y transformando la realidad en que viven de acuerdo a sus intereses y deseos. No hay preelaboración ideológica ni modelos a seguir, simplemente un respeto por los principios rectores que a modo de mandamientos fundamentales –sus tres banderas históricas y sus 20 verdades- ordenan desde lo conceptual el proceso.
Juan Perón en una librería de Madrid.
Los intelectuales en general menosprecian a la Doctrina comparándola quizás con la envergadura y sofisticación racional de otros pensamientos políticos. Sin embargo su aplicación permite una creatividad comunitaria permanente que va construyendo una realidad que por sí misma tiene una fuerte identidad política y cultural. Un ejemplo claro de esto es lo logrado en esta Década Ganada respecto de muchos tópicos, como los derechos humanos, la denuncia contra el capitalismo financiero, los procesos de unidad latinoamericana etc. Pero para los peronistas estas realidades que van conformando nuestro acervo histórico se plasman en una identidad que no se puede proyectar hacia el futuro anulando la creatividad popular.
La Argentina lidera las luchas mundiales contra el Capital Financiero
Es decir que la fuerte identidad cultural del peronismo siempre es consecuencia de la acción transformadora de los pueblos ordenada detrás de sus principios y valores y si bien son una referencia histórica clara, no pueden transformarse en un mecanismo que desde una interpretación racionalista pueda lanzarse en perspectiva hacia el futuro para preelaborar un camino determinado.
La complejidad de los proceso políticos del presente ha demostrado la limitación de las recetas materialistas preconcebidas. Los pueblos y sus dirigentes, armados de poderosos conceptos doctrinarios se pueden abrir paso en medio de un mar agitado y tormentoso absolutamente cambiante como es el complejo mundo en que vivimos. No podría nadie hoy tener la capacidad de analizar en su totalidad la realidad para brindar una síntesis y resolver los problemas con una fórmula científica materialista y románticamente liberadora. La implosión de la Unión Soviética lo demuestra.
Hoy el secreto es armarse de mecanismos ordenadores de la potencialidad constructora de las comunidades y con una renovada fe en el hombre, con la recreación de una nueva fe en el individuo, lanzarlo a la proeza de su autodeterminación. Eso es el peronismo.
"Las ideologías terminan mal, no sirven, las ideologías tienen una relación incompleta o enferma o mala con el pueblo. Las ideologías no asumen al pueblo" "En el siglo pasado las ideologías terminaron en dictaduras, piensan por el pueblo, no dejan pensar al pueblo" Compañero Papa Francisco
 El peronismo es un “modelo cultural” en permanente expansión junto con la maduración colectiva de su pueblo. Impulsado por una nueva filosofía de la acción política, una nueva filosofía de la vida como pregona nuestra doctrina. Y esto es quizás algo difícil de describir en palabras ya que se trata de un asunto de filosofía política, de cómo el ciudadano se “siente” ante su realidad, ante sus conciudadanos y sus instituciones políticas. Pero sí sabemos que las comunidades hoy han dejado de “sentirse representadas” por las instituciones liberales generando una profunda crisis política. La revolución peronista desde su nueva filosofía trata de brindar elementos para generar una nueva representación ciudadana.
Por sus características especiales el peronismo nunca se ha sentido cómodo en las instituciones liberales. Es que hay una relación natural entre las instituciones políticas y su comunidad. El ciudadano debe sentirse representado por ellas para poder delegar su confianza que es el atributo fundamental del poder. Si el ciudadano no confía , o no se siente incluído por las instituciones están serán débiles y vulnerables . Por eso la relación entre el Estado y el ciudadano debe respetar el momento histórico y su potencialidad cultural. Mantener instituciones políticas como el demo-liberalismo que responden a un momento histórico donde la mayoría del pueblo era analfabeto y la lucha se presentaba como la sustitución de un absolutismo verticalista, es hoy una hipocresía al servicio de una intencionalidad de dominio colonial.
Hoy el debate es cómo profundizar desde las democracias republicanas la participación activa del ciudadano para que dé rienda suelta a sus potencialidades culturales que han cambiado de forma extraordinaria. La cultura del neoliberalismo se aferra a las antiguas instituciones e intenta desmovilizar al ciudadano, tratando de imponer un modelo participativo fuera de tiempo y de la coyuntura histórica. Esta falta de armonía con el tiempo histórico en que se vive impide la maduración cultural de la Comunidad manteniéndola indemne ante los enormes poderes de control de la información de los poderes corporativos. Un ciudadano infantilizado provoca además un Estado débil con dirigencias políticas sin poder real para poder torcer el ímpetu colonialista de los países desarrollados.

Los modelos “ideales” del colonialismo

El esquema participativo del sistema liberal fue la respuesta creativa de otras comunidades para un momento histórico determinado. Aplicar el modelo “llave en mano” a un comunidad diferente y fuera de época puede ser producto de un infantilismo político de sus dirigencias o un intento de desarrollar una política colonialista, o de ambos.
El desarrollo de una política de liberación o simplemente de una política, supone una adaptación congruente con un momento histórico determinado y respetando las potencialidades culturales del momento.
La batalla cultural es romper la trampa de una participación política demo-liberal al servicio de un “hombre niño” que tiende al colonialismo. Decimos que es una batalla cultural porque no se trata de impugnar las estructuras de las antiguas instituciones sino su filosofía de acción política. El nacimiento de una nueva de filosofía participativa basada en una nueva cultura revolucionaria que transformaría el sentido involutivo de las perimidas instituciones liberales y las llevaría hacia una nueva funcionalidad liberadora.
Esta nueva filosofía de la acción política debe impugnar el sentido filosófico del Estado liberal proclamado por los que intentan mantener sus privilegios y prebendas.

“...la concepción liberal del Estado se fundamenta en un concepto unilateral del hombre, ya que lo toma como individuo aislado, dejando de lado su carácter social. Esta exaltación de la dimensión individual del hombre es la continuación de la orientación renacentista.

Para el Renacimiento, bajo la influencia del culto a la antigüedad clásica, el hombre era el centro del mundo; por eso dijimos, que si bien el humanismo renacentista es antropocéntrico, reconoce dos defectos de estrechez: es materialista y antipopular.

El liberalismo sigue dentro de estos moldes, considerando a cada ser humano una especie de dios autónomo, que todo lo espera de sí mismo. Pero en la práctica, ese dios autónomo es el capitalista, sin más acicate que su interés personal, sin ningún sentimiento solidario hacia su comunidad, indiferente a los intereses y a los sufrimientos ajenos.

Es el hombre deshumanizado que, en el caso de tener más fuerza que el resto, no vacila en esclavizarlo, pues sólo piensa en sí. Es el verdadero lobo del hombre.

Quiere decir que en la doctrina liberal hay sólo una aparente estimación del hombre; en el fondo le niega lo que lo hace verdaderamente humano, su sentimiento de hermandad hacia los demás, su solidaridad.

El liberalismo aísla los hombres entre sí, favoreciendo de esta manera a los más poderosos para que atrapen a los más débiles, pues el Estado no tiene que intervenir en las actividades de los hombres.

“La libertad para todos los hombres del mundo” se convierte en una libertad sin freno para los capitalistas que tienen en sus manos todos los resortes.

No existe libertad para el hombre de Pueblo, ya que el sistema le niega los medios concretos indispensables para ejercitarla, carece de legislación social que lo proteja y prácticamente, no tiene derechos políticos.

De este modo el liberalismo ensanchó el campo de la esclavitud para el hombre de trabajo, pues éste no sólo siguió sometido políticamente, sino sometido en peores condiciones que nunca al absolutismo del poder económico.

El hombre de Pueblo, en la mayor situación de desamparo, aislado de sus hermanos y abandonado por el Estado a sus propias fuerzas, se encontró en el callejón sin salida de la lucha de todos contra todos. “el estado del hombre contra el hombre, todos contra todos, y la existencia como un palenque donde la hombría puede identificarse con las proezas el ave rapaz”.
(Perón, en el Congreso de Filosofía, Mendoza, 9 de abril de 1949)
Invertir el sentido individualista del liberalismo fue la tarea del peronismo. Tratar de recuperar el sentido de la solidaridad social y poner al Estado en función de proteger a los más débiles. Ese era el camino para poner en marcha una verdadera democracia, con una libertad e igualdad real y no la exteriorizada en las constituciones liberales para regodeo hipócrita de su sofisticada cultura basada en la soberbia “civilizada”. Para enfrentar la cultura egoísta del individualismo liberal el movimiento nacional desarrolló una serie de medidas políticas que fueron sintetizadas en sus tres banderas históricas: la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.
En notas anteriores ( 1. Las tres Banderas y 2. Política nacional o política colonial ) vimos como el peronismo además consolidaba su poder político desarrollando una novedosa forma de participación ciudadana que tendía a dar una respuesta congruente desde los institucional a las potencialidades del hombre de hoy. Veíamos como proponía generar una unidad conceptual en base a principios doctrinarios para poder ordenar una autodeterminación comunitaria sin que el debate se tornase un caos inmanejable. Pero más allá de las herramientas orgánicas desde los institucional el peronismo debía enfrentar la masificación cosificadora del individualismo que había transformado a los hombres en lobos de otros hombres.

KEYNES Y CORBACHO, O LA HISTORIA Y EL BURRO

Por Cristina Fernandez de Kirchner
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Cuánto mejor nos iría a los argentinos si algunos leyeran y supieran más de lo que escriben y hablan.

KEYNES Y CORBACHO, O LA HISTORIA Y EL BURRO

A Keynes lo he escuchado nombrar, pero ¿Corbacho quién es?. CFK, no entiendo nada de nada… No te preocupes. Alejandro Corbacho, que es director del Dpto. de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad del CEMA (UCEMA), tampoco entiende nada. Y lo que es más grave, tampoco sabe sobre lo que escribe y publica… Y fíjate… es todo un académico, o por lo menos se presenta como tal. Así que por favor, que no se te baje la autoestima.
Te explico. El día 5 de agosto, en una intervención en Casa Rosada afirmé que la llegada de Hitler al poder no había sido producto de la inflación, sino de la humillación de Alemania, a partir de las condiciones vergonzantes que los Aliados, durante la Primera Guerra Mundial, habían impuesto a dicho país luego de su derrota, en la firma del Tratado de Versalles. Hoy, mirando los informes de prensa, leo en la pág. 20 de Clarín, un titulo que captó mi atención… ¿El título?: “Cristina y sus lecciones de historia”. Allí, Corbacho, el académico de la UCEMA, sostiene que lo dicho por mí, no es cierto… “Los líderes políticos recurren a las lecciones de la historia para justificar o defender sus acciones”. Textual de Corbacho… Gracias por lo de líder político. Se ve que se le escapó la tortuga. A los académicos también les pasa.
Más adelante afirma: “Los expertos sostienen que aquellos que recurren a contar la historia con esa perspectiva muestran una gran confianza en sus afirmaciones y carecen de inhibición para utilizar el pasado en formas diferentes, aunque sepan poco del tema.” La negrita no me pertenece. Es un elemento que utiliza Corbacho para resaltar que no sólo no tengo inhibiciones, sino que además no sé nada.
Bueno, pero… y ¿Keynes qué tiene que ver en todo esto?… Muchísimo. Fue el representante oficial de Inglaterra en la Conferencia de la Paz, hasta el 7 junio de 1919… También tuvo asiento, como mandatario del Ministro de Hacienda inglés en el Consejo Supremo Económico… Renunció a esos cargos “cuando se hizo evidente que no se podía mantener por más tiempo la esperanza de una modificación sustancial en los términos de la paz proyectados.” Keynes mismo lo explica en el prefacio de su libro “Las consecuencias económicas de la Paz”.
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En dicho libro, que se ve que Corbacho no ha leído, Keynes desarrolla los fundamentos de su oposición a las condiciones del Tratado. Es más que elocuente para definir su postura, un párrafo de la pág. 95. Textual Keynes:

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Como verás mi afirmación del 5 de agosto no era producto de mi falta inhibición, sino de mi lectura respetuosa de John Maynard Keynes. No sólo uno de los protagonistas del Tratado de Versalles, sino de uno de los más grandes economistas, historiadores y ACADÉMICOS (de los de verdad) en la historia mundial.
Te voy a contar algo. A raíz de su postura crítica de las condiciones del Tratado no lo volvieron a contratar durante años. ¿Sabés cuándo lo volvieron a llamar? Después de la Segunda Guerra Mundial y el horror del nazismo que él predijo. Por favor, releé con atención el párrafo de la página 95. Es corto, pero vale la pena releer tanta inteligencia y claridad. Inteligencia y claridad que no abundan en los tiempos contemporáneos y sobre todo, en algunas Academicos.
¿Y sabés para qué lo convocaron? Para el Acuerdo de Bretton Woods. Si! El Acuerdo Económico celebrado entre las Grandes Potencias después de la Segunda Guerra Mundial. Esa Guerra que él había dicho que iba a suceder. Esas son las cosas que me dan envidia. Que alguien pueda tener semejante cabeza, semejante inteligencia… Se ve que tampoco tenía inhibiciones y mucho menos prejuicios que, cuando se distorsionan y exageran, son grandes barreras para comprender y sobre todo para gobernar.
Te cuento como terminó lo de Bretton Woods y Keynes… Keynes tenía una propuesta, que se la conoció como la propuesta de Inglaterra (el representaba a ese país) de crear un sistema monetario donde no hubiera una sola moneda de reserva por que eso alteraría el equilibrio económico global al generar desigualdades que afectarían a los países mas débiles. La otra postura de Bretton Woods la sostenía el representante de los EEUU, Harry White, que proponía un sistema que terminó entronizando al dólar como la moneda mundial más poderosa. Te imaginarás quien ganó. Harry “Green” White.
Keynes muere el 21 de abril de 1946. Otra vez volvió a ocurrir lo que él predijo. Una sola moneda provocaría desequilibrios en la economía mundial. Keynes entró en la historia de la economía mundial. De Harry “el verde”, no se acuerda nadie, aunque el mundo sufra las consecuencias de lo resuelto. ¿Vos decís que de Corbacho tampoco se va a acordar nadie? Es lo menos importante, pero cuánto mejor nos iría a los argentinos si algunos leyeran y supieran más de lo que escriben y hablan

jueves, 30 de julio de 2015

RESPUESTA A LA DIATRIBA DEL DIARIO LA NACIÓN DE BUENOS AIRES

Por Aníbal de Amoriza

El diario “ La Nación ” de Buenos Aires cuestionó en su editorial a la presidenta electa de Argentina Cristina Kirchner por defender la figura de Francisco Solano López y a las FF.AA. de su país por poner el nombre del mariscal a un grupo de Artillería.
 
En su edición de ayer, el diario “ La Nación” de Buenos Aires publicó un editorial con el título “Absurdo tributo a un dictador”.
 
En la nota cuestiona el hecho de que el Grupo de Artillería Blindada 2 de Rosario Tala, Entre Ríos, haya adoptado el nombre de “Mariscal Francisco Solano López”.
 
“El Ejercito argentino ha reconocido el 14 de setiembre último, presuntos méritos extraordinarios a quien, como mandatario de Paraguay, dispuso, en 1865, la invasión del territorio argentino, provocó enormes daños, muertes de inocentes y el cautiverio de mujeres correntinas que soportaron crueles sufrimientos por su orden”, señala un párrafo del editorial.
 
Sostiene, además, que no es de extrañar que se haya adoptado tan absurda determinación, que pone una vez más en evidencia hasta qué punto se ignora maliciosamente la historia, cuando la propia presidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner, ha señalado hace unos días a López como “ese gran patriota, humillado por lo que yo llamo la alianza de la triple traición a Latinoamérica, a sus hombres y a sus mujeres”.
Lo grave para el periódico es que al expresarse Cristina de esta forma, con tono de arenga, parecía que hablaba en nombre de todo el pueblo argentino.
 
El diario “La Nación” fue fundado en 1870, al término justamente de la guerra de la triple alianza, por Bartolomé Mitre, quien comandó el ejército aliado contra el Paraguay.
 
“La denominación de Mariscal Francisco Solano López a una unidad militar de un país cuya bandera el dictador pisoteó es tan absurda como inadmisible sería que Francia o Polonia llamasen Adolf Hitler a uno de sus regimientos”, compara en otro párrafo la nota editorial.
 
Indica que expresiones de la señora Kirchner y decisiones como la del Ejército no contribuyen a las buenas relaciones entre pueblos hermanos.
 


RESPUESTA DEL DR. RUBÉN LUCES LEÓN AL DIARIO LA NACIÓN DE BUENOS AIRES
 
Me resulta imposible mantenerme en silencio, cuando la indignación golpea mi conciencia.
 
Callarse ante la infamia es hacerse cómplice de ella y eso no es falta de coraje sino cobardía.
 
Hay momentos en la vida de los hombres que el desafío es irrenunciable y avasallador.
 
Momentos en que la provocación mueve a la reacción y acallarla ya no es cobardía sino traición.
 
Hace 46 años que vivo en este país y siempre he pensado lo mismo, pero nunca como hoy me he visto en la necesidad de gritar a los vientos, una verdad que mantenía la quietud que le impone la prudencia y que no se agitaba por la sensatez que obliga la cordura cuando se está en casa ajena además del respeto que merecen aquellos que por no conocer ni ser responsables pueden sentirse mortificados sin merecerlo.
 
En momentos de agitación, enfrentamientos, sangre y muerte en la Argentina, Francisco Solano López hijo del presidente del Paraguay Don Carlos Antonio López, y luego de la batalla de Cepeda en la que Mitre ve derrotado a su ejercito por el de la Confederación al mando de Gral. Urquiza; el que seria luego presidente del Paraguay, como mediador voluntario. oficioso y eficiente, logra imponer la paz con el Pacto de San José de Flores, en cuya plaza en la actualidad se recuerda el memorable acontecimiento. Por el resultado de su gestión fue ovacionado el entonces Coronel Francisco Solano López por la población agradecida de Buenos Aires, cuyos habitantes a su paso le arrojaron flores.
 
El pacto que conformaron Uruguay, Argentina y Paraguay, para defenderse mutuamente ante la evidente pretensión expansionista y avasalladora del Brasil estableció el compromiso para el caso en que cualquiera de ellos fuera víctima de la pretensión lusitana.
 
Ninguno de los otros dos ni el Uruguay de entonces ni la Argentina respetaron esa obligación y solamente el Paraguay con su presidente Francisco Solano López, con dignidad, entereza y hasta con ingenuidad; con esa inocencia que parecen tener aquellos que son respetuosos y fieles a sus principios en medio de la traición generalizada por él desconocida acudió presuroso a defender al Uruguay cuando el Brasil lo atropelló en Paisandú.
 
Sin embargo la Argentina con Bartolomé Mitre como su presidente y Venancio Flores, depuesto y asilado uruguayo en Buenos Aires, implorante y rastrero personaje, ya hacia algún tiempo habían determinado juntarse con el Brasil en el Tratado Secreto de la Triple Alianza para someter al Paraguay: pacifica, prospera y brillante nación señera y ejemplar en toda América.
 
Con la candidez que tiene el probo y por desconocer las traiciones que se habían urdido en su perjuicio sigilosamente, el Presidente del Paraguay alerta a Mitre del atropello brasileño y solicita permiso para atravesar con sus ejercitos el territorio Argentino con la intención de defender al Uruguay. Mitre guarda cobarde silencio y no contesta.
 
Por segunda vez vuelve a advertir López y solicita la correspondiente autorización para atravesar Corrientes y de nuevo el silencio artero del Presidente Mitre hace a todas luces evidente el contubernio y la confabulación traidora.
 
Ante el compromiso asumido, frente a la dignidad del pacto y en defensa del Uruguay, la mudez cómplice y tramposa de Mitre precipita los acontecimientos, López no tiene otro camino mas que ingresar en territorio argentino para llegar hasta el Uruguay, que era su único objetivo.
 
Mitre con indignación actuada y desbordante hipocresía se rasga las vestiduras y declara la guerra al Paraguay, por la invasión militar del territorio argentino.
 
Para los que entonces desconocían los detalles ocultos de los acontecimientos y ante el hecho de la penetración de tropas paraguayas, pudieron ver justificada la indignación del Gobierno argentino.
 
Pero cuando posteriormente se conoce el Pacto secreto de la Triple Alianza firmado por los tres países con anterioridad a estos hechos, más la inequívoca intención de López de ir en defensa del Uruguay, le resta todo respeto y consideración a la actitud argentina asumida por decisión de su gobierno, de manera aviesa.
 
Sin embargo, se levantaron voces de genuinos representantes de la opinión pública que veían con claridad la injusticia de la traición ventajera y cobarde de los tres gobiernos.
 
Protestas como la de Juan Bautista Alberdi, José Hernández, Carlos Guido y Spano, los caudillos de masas que se negaron a ir a la guerra y muchos mas, reconfortan y dejan a salvo el honor del pueblo argentino quien hablaba con ésas voces expresando su indignación.
 
Ellas redimen a un pueblo que no aceptó la guerra, pero cubre aun más de ignominia y responsabilidad a su gobierno que siguió durante 5 años la masacre y el exterminio de todo la población, incluyendo sus mujeres, los ancianos y los niños.
 
Sus huestes mercenarias alentadas y hostigadas permanente por el estipendio y las manifestaciones petulantes e impías de su presidente Domingo Faustino Sarmiento quien sin disimulos manifestaba su desprecio y crueldad hacia ese pueblo devenido en ejercito al que no pudo doblegar, decía sin ambages: “… aun quedan unos pocos que morirán bajo las patas de nuestros caballos… …
No llama a compasión ese pueblo rebaño de lobos”, o su otra expresión mas canalla aun “… a los paraguayos hay que matarlos en el vientre de sus madres”.
 
Ya la guerra estaba terminada, los aliados tomaron Asunción, nombraron un gobierno sometido y elegido por ellos con paraguayos traidores que habían llevado consigo en sus barcos para la invasión.
 
Continuaron luego, inútil ya, la matanza de un pueblo que honrando su decisión prefirió morir a darse por vencido; pero ellos junto a sus infames aliados no pudieron alzarse con la victoria porque al Paraguay no lo vencieron, ¡lo mataron!, y matar al enemigo ya superado e indefenso no es victoria sino asesinato.
 
Pelear contra niños, mujeres y ancianos, con ventajas y hasta el exterminio, es honorable y glorioso solamente para los muertos víctimas del crimen de lesa humanidad que con toda impunidad los argentinos, los brasileños y los uruguayos, conscientes plenos y sin conmiseración, llevaron hasta el final en su macabra e inhumana decisión de eliminar a un pueblo heroico, al que no le asustó la muerte.
 
Ofender la memoria de mi pueblo en la persona de su máxima autoridad y representación, no tiene disculpa con ninguna excusa.
 
Comparar al mariscal con Hitler tiene una perfidia imperdonable.
 
El editorialista del diario La Nación no puede alegar desconocimiento o ignorancia.
 
Hitler exterminó judíos y los persiguió hasta morir, invadió países vecinos, intentó imponer una ideología y someter al mundo.
 
El mariscal López y la nación paraguaya nunca tuvieron intenciones expansionistas con ninguna excusa, jamás ha objetado la presencia de ningún semejante por su raza, religión, condición o procedencia, fue y es cauto, moderado y hasta resignado ante el fracaso de imponer sus derechos y disputar sus posesiones frente a la ambición de los vecinos, como lo es hasta el presente.
 
Siempre ha sido atacado y despojado a lo largo de toda su historia y en la guerra del 70 ha sido masacrado sin piedad hasta el exterminio.
 
Hitler atacó a los países de su entorno.
 
López defendió al suyo del ataque y la ambición de sus vecinos.
 
Hitler se suicidó.
 
A López lo mataron porque no pudieron doblegarlo.
 
Alemania se entregó y se declaró derrotada.
 
Al Paraguay nunca lo vencieron, lo eliminaron.
 
No se rindieron; por eso los cobardes invasores no ganaron la guerra.
 
El Paraguay no se entregó.
 
¡Terminó la guerra cuando el Paraguay murió!.
 
Finalmente el ignominioso comentario del diario La Nación aclara: que los Ministerios de Educación de los países involucrados “han decidido morigerar los términos ríspidos de la historia como para disimular los enconos”.
 
¡Absurda pretensión de inicuos continuadores sin arrepentimiento de hechos injustificables del pasado!.
 
¿Que significa esto?:
 
¿Ocultar la masacre de niños en Acosta Ñu, quemados en vida y degollados?.
 
¿Obviar la mención de la quema del Hospital de Sangre de Piribebuy?.
 
¿No mencionar el asesinato absurdo y ruin de Pedro Pablo Caballero y de los defensores de Piribebuy?.
 
¿El saqueo de Asunción?.
 
¿No considerar el despojo y desmembramiento del territorio del Paraguay luego de la guerra, concretado con el acuerdo cómplice del gobierno compuesto por traidores legionarios nombrados por los mismos invasores y al efecto, los que llegaron con ellos desde Buenos Aires?.
 
¿Afirmar que nuestra Región Oriental terminaba en el Río Apa al Norte y nuestro Chaco al sur en el río Pilcomayo y que así fue siempre desde tiempos remotos?.
 
¿No contar a nuestros niños que si no fuera por la mediación del Presidente Rutherford Hayes de los Estados Unidos todo nuestro Chaco hubiera sido arrebatado por la Argentina ?.
 
¿Y que esta sin más remedio y a duras penas, por la tremenda presión que significaba el acatamiento del fallo arbitral tuvo que conformarse únicamente con despojar al Paraguay y apoderarse del territorio que hoy le llaman Formosa?.
 
¿Disimular y no contarle a nuestros hijos que incendiaron y destruyeron las industrias de la nación, arrasaron con las fundiciones de Ibycui, e hicieron todo lo necesario para que el Paraguay se sumiera en la miseria y en la imposibilidad de recuperarse sin ninguna necesidad y de manera inútil para ellos?.
 
Y por último: ¿debemos negar acaso, que frente a una sola víctima, para sentirse fuertes, reunir coraje, tres cobardes gobiernos se juntaron para salir de caza, asaltar al Paraguay y buscar un botín?.
 
Hoy mas que nunca y frente a los hechos actuales, con esta provocación que reaviva mi memoria y me llena de indignación, creo firmemente que de manera oficial y publica, como una vez lo hiciera, con humildad, el papa Paulo VI por la Inquisición que causó tanta muerte y sufrimiento, la Argentina debe reconocer la injuria y pedir perdón al Paraguay por el irreparable crimen.
 
Pero el arrepentimiento y la súplica del perdón carecen de valor si se limita solamente a su invocación; eso no le confiere mas que un mérito formal a la aceptación de una verdad difícil de rebatir y ocultar.
 
Para que sea otorgada la absolución debe cumplirse tres condiciones por parte de quien la implora:
 
El reconocimiento de la culpa.
 
El propósito de enmienda
 
y la reparación del daño ocasionado.
 
El reconocimiento lejos esta de la aceptación por parte de algunos como se evidencia en el articulo del diario La Nación de Buenos Aires.
 
El propósito de enmienda se halla tan distante de su cumplimiento como aquel, evidenciado en la pertinaz conducta del apoderamiento de nuestros recursos que tiene y luce el mismo ímpetu destructivo de la masacre de la Triple Alianza, en esta nueva guerra sin balas, por las represas de Yasyreta e Itaipú, con los mismos invasores de entonces: Argentina y Brasil,
 
Y la reparación del daño está más lejos todavía.
 
El despojo que amputó nuestro territorio, concretado vilmente cuando los que defendieron la integridad y la honra de la nación, que eran los únicos que podían oponerse, ya no pudieron porque sus cadáveres aun frescos estaban caídos en el callejón de sangre que corre desde Paso Pucú hasta Cerro Corá, y no podían levantarse para gritarles la injusticia del despojo inicuo…
 
¡Eso merece reparación!.
 
Considerando, entre otros, la intencional aniquilación de la guerra consumada por tres “valientes” aliados, con el propósito de apoderamiento y exterminio de su pueblo; la destrucción de sus recursos y la complicidad de traidores legionarios que avalaron con su complacencia los despojos. Concluyo con convencimiento honrado y absoluto:
 
Si la Argentina tiene suficientes razones, el Paraguay tiene mayor cantidad de argumentos para reclamar la restitución de los territorios arrebatados que las que tiene la Argentina para demandar a Inglaterra las Malvinas.
 
Aprecio a esta nación en la que vivo, pero a la Nación Argentina que me reconforta, la de Juan Bautista Alberdi y la de los nombrados mas arriba, a la de los caudillos de la provincias que se opusieron a la guerra, a la de los que pidieron justicia, e incluyo entre esos nombres a José María Rosas, a Garcia Mellid, historiadores argentinos contemporáneos.
 
Agrego a esta lista a la presidente electa de los argentinos: Sra. Cristina Fernández de Kirchner que alivia con su gesto y con la claridad de su expresión el dolor memorioso e imborrable de mi pueblo".

miércoles, 22 de julio de 2015

El 5 de junio, NACEN ADAM SMITH Y JOHN KEYNES

Por Fernando Del Corro*
 
La coincidencia es enorme. Deben existir pocos casos en la historia universal en la cual una efemérides es compartida por dos personajes tan claves para su ciencia como es el caso del escocés Adam Smith, considerado por muchos como el padre del pensamiento económico aunque tuvo antecesores, y del inglés John Maynard Keynes, actualmente reivindicado por muchos más, frente a la crisis contemporánea, aunque también, siempre hablando de muchos, no siempre bien leído.
 
En verdad las enseñanzas de ambos mantienen plena vigencia en muchos aspectos y merecen ser estudiados con mayor profundidad y amplitud. Smith, nacido el 5 de junio de 1723, en Kirkcaldy y fallecido el 17 de julio de 1790, a los 67 años, en Edimburgo, es particularmente denostado por una buena cantidad de políticos, comentaristas y hasta gente del quehacer económico pero que, por lo general, no le han dedicado algún tiempo a su lectura.

Desde la derecha no se habla de él y desde la izquierda se lo cuestiona. La primera porque lo supone superado, como intérprete de un capitalismo pasado de moda que mejor ignorar, y la segunda, también muchas veces sin haber leído a Karl Heinrich Marx, se basa en las diferencias que éste tomó de aquél una centuria después y en circunstancias en que el desarrollo productivo en la entonces nueva Europa había asumido nuevas características.
 
Smith era un liberal en el sentido de la libertad no en el de una economía absolutamente descontrolada y sin participación del estado. También filósofo, astrónomo y con conocimientos matemáticos, en su obra cumbre, “La riqueza de las naciones” planteó que hay cuestiones que no deben ser aceptadas, como la conformación de mono u oligopolios, por ejemplo. Allí los gobiernos deben impedirlo. Por ello desde el poder concentrado no existe ningún interés de que se lo lea.
 
Pero, además, si hay algo esencial que lo hace contemporáneo es su visión sobre lo que ha devenido en el capitalismo gerencial. También en la obra citada alertó sobre el riesgo que entrañan las sociedades anónimas en las que la masa de accionistas va perdiendo el control de la empresa y el mismo pasa a manos de funcionarios sin peso en la composición del capital y por ello, en su momento, impulsó normas destinadas a exigir un mínimo de acciones para integrar el directorio.
 
Smith se anticipó dos siglos al estadounidense John Kenneth Galbraith en advertir que ese proceso de generación de un capitalismo difuso administrado por gerentes iba a llevar a graves hechos de los cuales los accionistas iban a resultar los mayores perjudicados. Los años recientes les vienen dando la razón a ellos y otros que lo previeron. World Com, Enrom, Lehman Brothers, Elf, Parmalat, Bahring Brothers y algunas otras le dieron la razón.
 
Keynes nació en Cambridge el 5 de junio de 1883 y falleció en Firle el 21 de abril de 1946, a los 62 años. Fue un típico representante de la burocracia colonial de su país en la India, la cual influyó notablemente en los cambios que se produjeron en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte sobre todo luego de la II Guerra Mundial, como el caso del estado de bienestar concebido por Henry William Beveridge, nacido en el actual Bangladesh.
 
Miembro del Partido Liberal es conocido, casi exclusivamente, por su obra “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”, de la que también se hacen muchos comentarios superficiales al punto de que se omite que sobre el fin de la misma buscó algún tipo de articulación entre el capitalismo y el socialismo. La llamada “tercera vía” que impulsaron en el Reino Unido y Alemania, respectivamente, Tony Blair y Gerhard Schröeder tuvo teóricos anteriores a Anthony Giddens como Keynes.
 
Sin embargo este notable economista fue autor de algunos otros trabajos de gran relevancia como sus propuestas para el plan de emergencia económica del RU al desatarse la IIGM en el que flexibilizó, aunque con muchos condicionamientos, su postura contraria a los subsidios expresada en la “Teoría general”, y numerosos artículos que hasta influyeron, vía Raúl Prebisch fundamentalmente, en la política anticíclica argentina desde 1933 para enfrentar la crisis mundial de 1929.

Keynes hoy, seguramente, hubiera rechazado por completo las propuestas alemanas, del  Banco Central Europea y de la jefa del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, que quieren condenar al hambre a pueblos enteros por la actual crisis. Fue claro cuando en 1919 escribiera “Las consecuencias económicas de la paz”, cuando advirtiera que la miseria que desataba sobre Alemania las imposiciones de los vencedores de la Primera Guerra Mundial llevaría a un nuevo conflicto.

Y sobre él vale la pena recordar también que fue el mayor apologista del gran economista argentino, aunque nacido en la actual Bélgica, Jean Silvio Gesell, a cuyos trabajos dedicó mayor espació de análisis que a cualquier otro en su “Teoría general”, donde también citó a una buena cantidad de autores como Alfred Marshall y Arthur Pigou, sus profesores en Cambridge. Una cantidad de autores a los que en buena medida refutó mientras que sobre Gesell recomendó como visionario.

John Maynard Keynes y Adam Smith, inglés uno y escocés el otro, que no es lo mismo. El primero nacido 129 años atrás, el segundo 289, pero en ambos casos sus pensamientos mantienen una importante vigencia que hace que deban ser releídos, con seriedad y sin prejuicios, en estos tiempos en los que el capitalismo atraviesa su tercera gran crisis luego de las de 1873 y 1929. Una nueva crisis que, seguramente, de haber sido tomados en cuenta, no hubiese llegado, por lo menos de esta forma.
 
 
* Docente en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego.