Rosas

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domingo, 28 de mayo de 2023

Obeliscos...

Un obelisco u óbelo (del idioma griego ὀβελίσκος – obeliskos, diminutivo irónico de ὀβελός – obelos: espeto, aguja) es un monumento pétreo con forma de pilar, de sección cuadrada, con cuatro caras trapezoidales iguales, ligeramente convergentes, rematado superiormente en una pequeña pieza denominada piramidón. Los antiguos obeliscos se tallaron de un solo bloque de piedra (monolitos). El primero del que se tiene noticias data de la época de Userkaf, faraón de la dinastía V de Egipto.El origen de los obeliscos proviene de Egipto. Los incas y los mayas, al igual que los egipcios, erigieron obeliscos sagrados como dispositivos del profundo poder de los hombres; la fertilidad, el nacimiento, la longevidad, la fuerza. 

ruinas mayas y obelisco[1]                   OBELISCO INCA Además, se produjeron obeliscos en Etiopía. Posteriormente se derrumbó, partiéndose en tres trozos. En esas condiciones fue encontrado por el ejército italiano a finales de 1935 durante la invasión de Abisinia. En 1937, después de la guerra ítalo-abisinia, fue trasladado a Italia como trofeo de guerra por el régimen fascista. Llegó a Nápoles en barco el 27 de marzo de 1937. Actualmente se encuentra ubicado frente a la sede de la FAO en Roma. OBELISCO DE AKSUM - ETIOPIA (Medium) 220px-GD-EG-Assouan-Obélisque_inachevé[1] (Medium) Existen obeliscos egipcios en varias ciudades de Europa, siendo Roma la que más tiene. El llamado Circo romano es una de las instalaciones lúdicas más importantes de las ciudades romanas. Junto con el teatro y el anfiteatro, forma la trilogía de grandes instalaciones destinadas a divertir al pueblo. coronado de obeliscos. 640px-Circus_Flaminius_Bartoli_1699[1] Partida_Duque_Choiseul_de_SanPietro_1754[1] (Medium)

piazza_navona_monllar[1]  EUR_Piazza_Guglielmo_Marconi[1]En la Plaza de la Concordia en París, se encuentra el Obelisco de Luxor, proveniente del Palacio de Luxor, Egipto. El de Teodosio III, traído del Templo de Karnak, está situado en Estambul, Turkía. Y una de las denominados Agujas de Cleopatra se encuentra en el Central Park de New York.

Place_de_la_concorde[1]  hippodrome[1] (Medium)

 OBELISCO EN CENTRAL PARK 8INSTALACIÓN (Large)     1294532420_2[1] (Medium)              Monumento-Washington-2-530x351[1] (Medium) Monumento-Obelisco[1] (Large)

Pasados los siglos los egipcios descontinuaron la práctica de labrar esos monumentos. Y no es hasta el año 1884, cuando los norteamericanos volvieron a emplear estas gigantescas estructuras fálicas, decidiendo construir uno con el propósito de reverenciar su libertador. Pero, esta vez no fue utilizando un monolito de piedra labrado, sino una estructura hueca.
El Monumento a Washington normalmente hace referencia al gran obelisco blanco localizado en el extremo oeste del National Mall de Washington, D.C. Es un monumento conmemorativo al primer presidente de los Estados Unidos, y líder del Revolucionario Ejército Continental, George Washington, que ganó la independencia del país luchando frente a los británicos. En 1884, el monumento se convirtió en la estructura más alta del mundo, hasta que se construyó la Torre Eiffel en 1889. Está elaborado con bloques de mármol, granito, y piedra arenisca, y tiene una altura de casi 170 m. Fue diseñado por Robert Mills, un prominente arquitecto estadounidense de la década de 1840. La construcción comenzó en 1848 y se terminó en 1884, casi 30 años después de la muerte del arquitecto. Esta tardanza se debió a la falta de fondos, originada por la Guerra Civil estadounidense. La diferencia en el tipo de mármol (visible aproximadamente a partir de una altura de unos 50 metros) delimita la construcción inicial de la segunda etapa.

obelisco_02[1] (Medium)    Horacio_Coppola_-_Buenos_Aires_1936_-_Plaza_de_la_República[1]La El Obelisco de Buenos Aires es un monumento considerado ícono de la ciudad de Buenos Aires, construido en 1936 con motivo del cuarto centenario de la fundación de la ciudad. Está situado en la Plaza de la República, en la intersección de las avenidas Corrientes y 9 de Julio. Fue declarado Monumento Histórico Nacional.importante obra fue encomendada al arquitecto argentino Alberto Prebisch, hermano del famoso economista Raúl Prebisch, quien la realizó en solo sesenta días. La obra, construida de hormigón armado revestida de piedra, se comenzó el 20 de marzo de 1936 y fue inaugurada el 23 de mayo de ese año. Alberto Prebisch es uno de los principales arquitectos del modernismo argentino y autor también del vecino Teatro Gran Rex. Con respecto al motivo de la forma del monumento Prebisch dijo: “Se adoptó esta simple y honesta forma geométrica porque es la forma de los obeliscos tradicionales… Se le llamó Obelisco porque había que llamarlo de alguna manera. Yo reivindico para mí el derecho de llamarle de un modo más general y genérico «Monumento».

La construcción estuvo a cargo del consorcio alemán G.E.O.P.E. – Siemens Bauunion – Grün & Bilfinger, el cual finalizó la obra en el tiempo récord de 31 días, para la que empleó a 157 obreros. Maximizando el aprovechamiento del tiempo se utilizó cemento Incor de endurecimiento rápido, y se fue construyendo por secciones de 2 metros para facilitar el volcado del hormigón.
En la noche del 20 al 21 de junio de 1938, al día siguiente de haberse realizado en el lugar un acto público con la presencia del presidente Roberto M. Ortiz, se produjeron algunos desprendimientos del revestimiento de piedra que destruyeron las gradas donde el día anterior se agrupaban los abanderados de colegios primarios y secundarios de la ciudad durante el acto. Para terminar con el peligro de que nuevas placas de piedra pudiesen caerse, fueron reemplazadas por revoque de cemento en el que se imitó el dibujo de las lajas, que fue pintado con 620 litros de látex. Al quitarse las lajas no se tuvo en cuenta que se retiró una leyenda que decía «Alberto Prebisch fue su arquitecto».

                                     partido-dominicano-obelisco[1] El Obelisco de Santo Domingo, tercero de los de considerable tamaño, de nuestra época, corresponde al de la ciudad de Santo Domingo. Tiene una altura de 40 metros, y una estructura hueca de hormigón armado. El diseño estructural correspondió al ingeniero Antonio Thomén, y la construcción al ingeniero Rafael Bonelly García. Fue inaugurado en el 11 de enero de 1937.  Según relato del Dr. Víctor Garrido hijo, sucedió que en una reunión con el Secretario de la presidencia, Dr. Moisés García Mella, un señor presente en el encuentro le presentó una fotografía del Obelisco de Buenos Aires, que apareció en una revista argentina, y que había sido inaugurado recientemente. Al ver la imagen el funcionario comentó sobre la posibilidad de construir uno parecido en Santo Domingo, con el propósito de honrar al Presidente Trujillo.  Al igual que los otros dos fue dedicado a un acontecimiento histórico. En este caso, no resultando del agrado de una mayoría del pueblo dominicano, pues se trataba del cambio que se produjo del histórico nombre de Santo Domingo, por el de Ciudad Trujillo, apellido del dictador Rafael L. Trujillo Molina, quien a la sazón llevaba seis años al frente del gobierno.  A la caída del régimen de 31 años, el Obelisco no fue derribado, como se esperaba. En cambio le fueron eliminadas unas inscripciones que tenía gravadas en tres de sus caras, en alusión a Trujillo, que fueron recubiertas con cemento   

bibliografia; Del Monte Urraca, Manuel..Monumentos.

Hace 80 años se decretó la rebaja de los ALQUILERES: La culpa fue de Perón

 Por Iulita, Adrián Carlos

El 4 de junio de 1943 el Ejército se hace cargo del gobierno nacional, queriendo poner a fin a uno de los ciclos más críticos para la soberanía nacional: la Década Infame.  A las tres semanas, con la firma del General Rawson, se publica el decreto 1580, que beneficiará no solo a los que alquilan vivienda, sino también a los inquilinos de trabajo (los comercios y los emplazamientos industriales alquilados).   Se rebajaron los valores del alquiler entre un 5 y un 20%; se impusieron sanciones dinerarias a quien “elevara artificiosamente los precios”; y se penalizó a los rentistas que discriminaran a familias con hijos menores.  Pero lo que va a quebrar el ciclo de renta y explotación de las viviendas es la decisión de prorrogar los contratos, de continuarlos por decreto o por ley, para garantizar la continuidad de vivienda de los inquilinos. Aquellos contratos que vencían o estaban por vencer, quedaban protegidos por 18 meses más, a través del decreto presidencial.  Y se tomó la decisión de crear la Cámara de Alquileres, organismo público estatal de aplicación del decreto, y que tendrá a su cargo fijar los precios de la renta de los nuevos inmuebles en alquiler.  La Cámara de Alquileres, la Comisión Asesora de la Vivienda Popular y la Comisión Nacional de Casas Baratas, fueron absorbidos por la Secretaría de Trabajo y Previsión, conducida por el Coronel Juan Domingo Perón. 
Políticas de vivienda colectiva, barrios sindicales y de la Fundación Eva Perón, intervención activa del ministerio de Obras Públicas, un Banco Hipotecario al servicio del Pueblo que nunca más será, la década del Primer Peronismo -con precios de alquileres controlados y contratos de alquiler continuados para que nadie quede afuera de la vivienda inquilina- revolucionó el acceso al hábitat.  El censo de 1960 dará cuenta del impacto que tuvo el decreto del 30 de junio de 1943 y sus sucesivas leyes y normativas, en resguardo de la vivienda inquilina, con un Estado que transformó el concepto de vivienda y su función social:  En tan sólo los 13 años entre los censos nacionales -1947 y 1960-, la proporción de propietarios de la vivienda pasó del 26,8% al 58,1% para el conjunto del AMBA, invirtiendo la forma de tenencia predominante hasta ese momento en favor de la propiedad. La mutación resulta todavía más sorprendente para la Ciudad de Buenos Aires, que pasa del 17,6% al 45,6% de sus viviendas bajo este régimen de propiedad. Mientras que en 1947 tan solo dos partidos del Gran Buenos Aires superaban el 50% de viviendas en régimen de propiedad (San Isidro con el 54,1% y La Matanza con el 51,3%), hacia 1960 los partidos del GBA presentaban un 67,2% de sus viviendas bajo este régimen, llegando a valores máximos de 77,7% para Almirante Brown y 74,4% para Merlo.

El 30 de junio de 1968:  Durante el gobierno radical de Arturo Illia, se votó la ley de locaciones urbanas, la 16.739, que entró en vigencia el 11 de octubre de 1965. Una vez más, el Congreso prorrogó el plazo de vigencia de los contratos que vencieron o venciesen una vez sancionada la ley.  En el caso específico de los que tenían contrato de alquiler de vivienda, la Ley los protegía por 5 años, es decir que se prorrogó el plazo de finalización de los contratos hasta el 31 de diciembre de 1970.  Asimismo votó un régimen de precios vinculado al año de origen de cada alquiler; es decir que el precio de los alquileres se votaba en el Congreso, eran por ley, y discriminados según la actividad (si eran para vivienda o eran para actividad laboral) y antigüedad.
La dictadura que desplazará al radicalismo del gobierno en 1966, preparó las condiciones para empezar a poner fin al régimen de protección de alquileres.  El 29 de diciembre de 1967 se publicó la Ley 17.607, firmada por el ministro de Economía de la dictadura de Onganía, Adalbert Krieger Vasena –ex funcionario del Fondo Monetario Internacional- que, a pesar de su furioso liberalismo, no pudo barrer con la regulación de los alquileres de vivienda. Esta vez el desalojo masivo le llegó a los comerciantes.
“Entretanto ese problema (el de la vivienda) pueda estudiarse con la profundidad debida y se vayan dando las condiciones económicas que permitan resolverlo, es claro que nada justifica la continuación de las prórrogas en materia de industria y comercio y locales para oficinas profesionales. En estos casos, no existe déficit y el juego de la oferta y la demanda puede desenvolverse apropiadamente, permitiendo lograr soluciones justas para ambas partes”.  Artículo 1 de la Ley 17.607/67: Las locaciones de comercio, industria y otras actividades lucrativas vencerán el 30 de junio de 1968.
Apagones, actos públicos de rechazo a la Ley, encuentros nacionales de organizaciones de comerciantes y manifestaciones de la CGT rechazando los desalojos -inevitables una vez que se terminaran los contratos prorrogados- tuvieron su máxima expresión en la propia Declaración del 1 de mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos:
“A los desalojos rurales se suma ahora la reaccionaria ley de alquileres, que coloca a decenas de miles de comerciantes y pequeños industriales en situación de desalojo, cese de negocios y aniquilamiento del trabajo de muchos años”.
En concreto, el primer recorte de derechos de acceso a la vivienda o al trabajo por alquiler -instaurado durante el Primer Peronismo- lo hizo el dictador Onganía, e incluyó los galpones, los comercios y los consultorios profesionales.
El 30 de junio de 1975:  A fines de 1973, a los dos meses de haber asumido el General Perón, por tercera vez, la presidencia de la Nación, se aprobó en el Congreso una ley de alquileres, impulsada –entre otros- por la diputada de la Juventud Peronista Nilda Garré.
Planteaba una prórroga de los contratos de alquiler de vivienda hasta el 30 de junio de 1975, y exceptuaba del régimen a los hospedajes, hotelería y pensiones, inmuebles alquilados por temporada o vacaciones.  La ley estableció también un aumento de los alquileres, desde el 1 de enero de 1974, en función de la variación salarial del peón industrial acumulada en los seis meses anteriores, con posteriores reajustes semestrales iguales.
El 30 de junio de 1976:
El 30 de junio de 1976 fue publicado en el Boletín Oficial el decreto-ley 21.342, titulado “Normalización de locaciones urbanas”.  El dictador Videla y su ministro de Economía, Martínez de Hoz, firmaron el decreto que pondrá fin a la protección de los alquileres de vivienda en la Argentina.  Habían pasado 33 años exactos de que otra revolución –nacional y popular- hubiera congelado el precio de los alquileres y suspendido los desalojos, garantizando la continuidad de vivienda a los inquilinos.

Aún con diferentes cálculos para aplicar nuevos aumentos, que involucraban precio de expensas, impuestos, porcentaje sobre los ingresos y cálculo de actualización, el decreto-ley de la dictadura dejaba en claro que esta regulación tendría vigencia hasta el 30 de noviembre de 1979, última fecha de prórroga de contratos (a partir de ahí el alquiler debería contratarse nuevamente).
La nueva democracia, iniciada el 10 de diciembre de 1983, intentará corregir las derivaciones más extremas de la legislación dictatorial, a través de una nueva norma.
Pero la lección histórica de la dictadura genocida, domesticó a la clase dirigente que debatió la nueva ley de alquileres durante 1984, y el Congreso se convirtió en un pedido de disculpas colectivo por los daños que el Peronismo le había infligido al mercado.
30 de junio de 2020:
La deuda externa fue el cepo mayor de la nueva democracia y sus deseos republicanos de hacer cumplir los derechos constitucionales.
Los cumplimientos de las metas impuestas por el Fondo Monetario y la banca internacional, fueron una marca constante en las cuatro décadas de nueva democracia, solo interrumpidas por el período de gobierno kirchnerista.
Sin embargo, los gobiernos sucesivos prefirieron alentar la alternativa del acceso a la vivienda propia, y fueron relegando cualquier intervención estatal en el alquiler, algunos por promover la libertad de mercado; otros en menos medida, por ilusionarse con una Argentina nueva, donde todos seríamos propietarios…
En las cuestiones concretas, ningún gobierno pudo aplicar la legislación que gravaba los inmuebles vacíos –vigente entre 1984 y 2015-, y ninguna administración pudo lograr siquiera que se blanqueara la actividad, cada vez más numerosa y cada vez más lucrativa.
La AFIP amenazaba, como probando la reacción del mercado, y luego se echaba atrás, esperando las nuevas condiciones o “relaciones de fuerza”.
El alquiler de vivienda se expandió como negocio rentable. No solo la vieron los rentistas y sus intermediarios, las inmobiliarias. Se habían sumado las financieras y bancos como “seguros de caución”, los administradores de consorcio y una infinidad de artificios del despojo al bolsillo del trabajador o trabajadora que alquila.
Pero por primera vez, se creó una organización genuina de defensa de los intereses inquilinos, que allá por 2012/2013 inició la denuncia de la estafa al bolsillo trabajador y se puso a la cabeza de la defensa de los intereses inquilinos.
Inquilinos Agrupados, no solo consigue que se modifique la ley de comisión inmobiliaria en la ciudad de Buenos Aires, prohibiendo el cobro a los inquilinos; sino que motoriza la primera ley de alquileres en medio de un descalabro tal, que hizo del momento del debate que en Argentina rijan los alquileres más caros de la historia.
El 30 de junio de 2020 se votó la Ley de Alquileres en el Senado –ya tenía media sanción de Diputados. El contexto fue muy particular, porque simultáneamente regía un decreto de protección de alquileres durante la emergencia sanitaria vigente como consecuencia de la pandemia.  Así que una ley para inquilinos entró en vigencia en un momento donde había un decreto protectorio, inédito, propio de una emergencia única. Esa rareza fue quizás la forma indirecta de advertir que la ley es la ley, se vota y se queda en el Boletín Oficial.  Los únicos que publicitamos la ley y ofrecimos respuestas a los inquilinos, fuimos las organizaciones, porque el gobierno ignoró su aplicación y permitió todo tipo de atropellos (como los “contratos blue”).  
Y a pesar de todo, la evolución del precio del alquiler de vivienda -para aquellos que tenemos contrato posterior al 1 de julio de 2020-, es el más económico en relación a cualquier otro producto de consumo masivo o imprescindible. Todo aumentó más que el alquiler.  Es la ley que provocó la furiosa reacción del mercado inmobiliario, de los medios de comunicación concentrados, y de su representación política.
La bandera de “derogar la ley” no ofrece bajar el precio, sino todo lo contrario: liberar las manos del mercado y vaciar aún más los bolsillos de los trabajadores que alquilamos.
Para entenderlo mejor, solo hay que leer a Juan Carlos de Pablo, un “dinosaurio del siglo de las máquinas”, que relaciona la ley de alquileres actual con el decreto de 1943.
Dicho de otra manera: la culpa es de Perón.


extraido de INFONATIVA...

jueves, 25 de mayo de 2023

El mausoleo de Thorne; dentro del Cementerio Británico

Por Oscar De Masi
El mausoleo de Thorne es un caso singular, dentro del Cementerio Británico, ya que se trata del sepulcro de un héroe de las luchas argentinas, contra el Imperio del Brasil y contra Gran Bretaña y Francia como potencias bloqueadoras, además de haber tomado parte en las contiendas civiles del país, siempre en el bando federal. No es el perfil frecuente de los difuntos de ese cementerio, vinculados más bien a la construcción de la modernidad argentina y al aporte de capital económico, laborativo, artístico e intelectual de la colectividad británica y norteamericana.
Esta tumba fue declarada en la categoría de sepulcro histórico nacional mediante el Decreto del PEN Nº 525/ 2010 que, quien escribe estas lineas, tuvo el privilegio de proponer y promover desde su tarea en la Comisión Nacional de Monumentos.
El busto de bronce con el retrato del coronel de Marina Juan Bautista Thorne (apodado el «sordo de Obligado»), luciendo uniforme y condecorado, fue ejecutado en 1927 por el escultor platense Alberto Lagos, y fundido por Marzovsky. Se trata de un retrato academicista verista de gran calidad de modelado y de fundición, como cabe esperar de tal escultor y tal fundidor.
El relieve de bronce ubicado en el tímpano de la arcada superior, que representa una batalla naval, es obra del escultor argentino Juan Carlos Oliva Navarro. También aquí la excelencia artística es una nota a destacar.
Es interesante destacar que el proyecto arquitectónico del mausoleo fue ideado y ejecutado por la Dirección de Obras Públicas, Inspección General de Arquitectura, dependiente de la Municipalidad; El monumento fue inaugurado solemnemente el 7 de marzo de 1927. La fecha elegida coincidía con un aniversario de la defensa de Patagones, donde Thorne había participado.
El diario «La Nación» del 8 de marzo de 1927 ilustró y comentó la ceremonia, que registró una numerosa asistencia (en Intendente porteño Noel, secretarios municipales, concejales, delegados ministeriales, oficiales de la Marina y del Ejército, una delegación de Patagones, invitados especiales y familiares de Thorne (seguramente, estuvo presente su hijo, el Dr. Horacio Thorne, y verosímilmente su viuda, doña María Abad, quien murió en 1929, ya nonagenaria ). Se entonó el Himno Nacional y hubo discursos de representantes de la Municipalidad, del Ministerio de Marina y del Centro Naval (en este último caso, el historiador naval Tte. de Navío Angel Ratto).
Fue inaugurada una placa de bronce ofrendada por el Centro Naval, con la efigie de Thorne, a la cual le rinden tributo dos figuras femeninas; y se colocó, también, una placa de bronce ofrendada por la Armada Argentina y fundida en la Escuela de Mecánica del arma, con una alegoría de la República, cadenas y trofeos navales, sobre un fondo que representa el escenario de una batalla (que tanto podría se Patagones como la Vuelta de Obligado…). Ambas placas permanecen en el mausoleo.    Agregaba el cronista que el mausoleo estaba cubierto de flores naturales y adornado con las insignias patrias. Al finalizar la ceremonia, una banda ejecutó los acordes de la «marcha fúnebre».
Existe una circunstancia relativa al traslado de los restos de Thorne:¿fueron los últimos en ser removidos de Victoria? Así lo indicaría el asiento que obra en el archivo del Cementerio Británico, que señala la fecha 4 de agosto de 1925 como la fecha de emplazamiento de su tumba (antes de la construcción del mausoleo) dentro del cementerio, en el deslinde con el Cementerio Alemán (¡donde ya existía un muro sin revocar!).
Juan Bautista Thorne nació en 1807 (la fecha natal «1800» inscripta en su mausoleo es incorrecta) en Nueva York. y conoció el Río de la Plata en 1818, siendo un niño, en un viaje de instrucción como aspirante a marino, al cual seguiría la vuelta al mundo. Cursó estudios en la Escuela de Marinería de Tolón, en Francia, pero muy pronto se dio a la aventura, embarcado, atravesando peripecias diversas. Le confesó a su hijo: -Duro, muy duro fue mi aprendizaje en la vida y así me explico como aprendí a desafiar la muerte…-
Como a otros marinos de habla inglesa, entre 1825 y 1827 lo hallamos en Brasil, pero, iniciada la contienda con el Imperio, Thorne se enrola en la escuadra argentina.Tras varias acciones, se lo asignó a la barca Congreso y, luego, al buque Patagones, donde fue herido y tomado prisionero hasta concluir la guerra. Tenía apenas 20 años. En 1832 acompaña a Rosas en la campaña del Río Colorado y permanece al servicio del Restaurador. Participó en la toma de Martín García lograda por los franceses y los riveristas de la Banda Oriental en 1838, y tanto fue su arrojo que, el comandante enemigo, al rendirlo, no le acepta la espada y en cambio lo abraza (una singularidad de aquel combate fue que la guarnición argentina tuvo que emplear a los quince reclusos del penal de la isla…). Repatriado a Buenos Aires junto con otros dos oficiales argentinos, y escoltados los tres por un alto oficial francés, fue recibido como el héroe de la defensa de las baterías de la Confederación. Pasa luego a Entre Ríos, a las órdenes de Echagüe y realiza campañas bajo el mando de Brown.
Se luce, también, en la Vuelta de Obligado en 1845, al frente de la batería Manuelita, peleando aún herido en la cabeza y en una pierna, y bajo la intensa artillería enemiga. En el fragor del combate pierde el sentido del oído: será desde entonces, y para la posteridad, el sordo de Obligado. Siempre junto al partido federal, tomó parte en una decena de acciones más, hasta su baja, en 1852, cuando pidió su ingreso en el Cuerpo de Inválidos. Pero volvió en 1855 al servicio de la Confederación, bloqueando los puertos paraguayos. Pudo decir, a modo de balance de su vida militar: –Llevo en mi cuerpo la severa impresión del plomo del Imperio [del Brasil], de Gran Bretaña, de Francia y la guerra civil de la patria de mi adopción-   Retirado de la lista militar, se ganó la vida como capitán mercante (llegó en más de una ocasión a la India) y como perito naval. Una ley reparadora del año 1885 le concedió la jubilación que merecía, siendo casi octogenario.
Murió de pulmonía en su casa de la calle Tucumán, en agosto de 1885 y fue sepultado, como dijimos, en el cementerio de la calle Victoria.

sábado, 20 de mayo de 2023

Plaza Juan Manuel de Rosas de La Plata

Por el Dr. Julio R. Otaño Estuve unas cuantas horas en la Plata con mi nuevo equipo de trabajo. Así que aprovechamos y fuimos a la recientemente inaugurada "Plaza Brigadier General Juan Manuel de Rosas" ex Máximo Paz...había leido que algunos vecinos estaban disconformes por el cambio de nombre...yo les diria como dice en gran Ricardo Iorio "Vayan a estudiar",,,Paz fue uno de los corruptos que privatizo el ferrocarril Oeste, que daba grandes ganancias al Estado Provincial...Otro paso más del revisionismo y APOYAREMOS EN TODO. Probables nuevos destinos: "200 años de Tandil"; "Mar del Plata y el Museo Hernández de sierra de los Padres",,,veremos como seguimos.    

Todas las reacc

viernes, 19 de mayo de 2023

Colorados del Monte Guardia de Honor del Gobernador de Buenos Aires

 Por el Dr. Julio R. Otaño

Uno de los GRANDES PROBLEMAS QUE HEMOS TENIDO LOS HISTORIADORES REVISIONISTAS FUE PRETENDER SER SIEMPRE CABEZA DE RATÓN Y NO COLA DE LEÓN...peor aún hasta recien llegados (grandes en edad y pobres en conocimientos) agravian a quienes buscamos COINCIDENCIAS...El día en que los logros de nuestros compañeros sean festejados como propios, sabremos que vamos por el buen camino. Hay que unirnos y acompañarnos y quiero felicitar públicamente a mi amigo FACUNDO RETRIVI, federal, colorado del monte...quien tras años de luchas recibio su recompensa (que reitero: los verdaderos federales tenemos que considerar como propias) Y LOS COLORADOS DEL MONTE SON LA GUARDIA SIMBÓLICA DEL GOBERNADOR DE BUENOS AIRES AXEL KICILLOF... como lo fueron allá lejos con EL GRAN AMERICANO, EL SEÑOR DE LA PAMPA. Así que con MI EQUIPO (Obvimente YO SOLO JA JA) FUIMOS A LA PLATA A HACER EL AGUANTE A NUESTRA GENTE. Allí el Ministro Julio Alak CONVOCO a una Misa en Memoria de eses extraordinario Presidente Argentino que fue Juan Domingo Perón. Yo quiero CONSTRUIR..ASI QUE SEGUIRÉ YENDO Y EXPONIENDO EN TODO CONGRESO DE HISTORIA QUE HAYA; TENDERÉ LAZOS CON LA EXTRAORDINARIA "TIENDA fEDERAL" DE OSCAR Y GABRIEL TURONE (AYER GABRIEL PRESENTE UN LIBRO FABULOSO SOBRE EL PERONISMO Y NO PUDE LLEGAR POR ESTAR EN LA PLATA..FELICITACIONES GABRIEL..UN MUCHACHO JOVEN CON TODO EL FUTURO); CON EL HISTORIADOR DAVID ACUÑA DE LA CORRIENTE REVISIONISTA POPULAR; CON EL COMPAÑERO DANIEL CONDE DEL NACIONALISMO BONAERENSE Y CON TODOS AQUELLOS QUE TENGAMOS EL RESPETO Y LA ADMIRACION POR NUESTROS LIDERES NACIONALISTAS Y POPULARES. SOLO LA UNIDAD NOS HARA FUERTE...EL INSTITUTO NACIONAL DE INVESTIGACIONES HISTÓRICAS JUAN MANUEL DE ROSAS Y EL INSTITUTO DE GRAL SAN MARTÍN SABEN COMO ME MANEJO Y LO QUE HAGO. Seguiremos EN ESTE CAMINO DE UNIDAD. Y REITERO MIS FELICITACIONES A FACUNDO Y A SUS COLORADOS DEL MONTE....ME EMOCIONÉ MUCHO al VERLOS. La lucha continuará






sábado, 13 de mayo de 2023

María Remedios del Valle Rosas (1767-1847) 2da Parte

Por el Prof. Julio R. Otaño
Tomás M. de Anchorena, secretario de Manuel Belgrano en la campaña al Alto Perú, también toma la palabra en esta ocasión:
“Yo me hallaba de Secretario del General Belgrano cuando esta muger estaba en el Ejército, y no había acción, en que ella pudiera tomar parte que no tomase, y en unos términos que podía ponerse en competencia con el soldado más valiente; admiraba al general, a los oficiales, a todos cuantos acompañaban al ejército y en medio de este valor tenía una virtud a prueba y presentaré un hecho que la manifiesta. El general Belgrano creo que ha sido el general más riguroso: no permitía que siguiese ninguna muger al ejército; y esta era la única que tenía facultad para seguirlo. Al pasar por la ciudad de Salta, teniendo que atravesar el río del Pasage […] el ejército dejó una división allí sin más objeto que contener entre los bosques de aquellos contornos, a las mugeres que seguían siempre al ejército y contenerlas allí para evitar que pasasen, menos a María Remedios del Valle […] Era el paño de lágrimas, de todos aquellos jefes y oficiales y demás individuos a quienes pudiera servir sin el menor interés. Yo los he oído a todos, a voz pública hacer elogios de esta mujer por esa oficiosidad y caridad con que cuidaba a los hombres en la desgracia y miseria en que quedaban después de una acción de guerra: sin piernas unos, y otros sin brazos, sin tener auxilios ni recursos para remediar a sus dolencias. De esa clase era esta muger. Si no me engaño, ese título de Capitana del ejército se lo dio el General Belgrano. No tengo presente si fue en Tucumán o en Salta, que después de esa sangrienta acción que entre muertos y heridos quedaron 700 hombres sobre el campo, oí al mismo Belgrano ponderar la oficiosidad y el esmero de esta mujer en asistir a todos los enfermos que ella podía asistir […] Una muger tan singular como ésta entre nosotros debe ser el objeto de admiración de cada ciudadano, y adonde quiera que vaya de ellas debía ser recibida en brazos y auxiliada con preferencia a un General”. Al finalizar la sesión se aprobó unánimemente su reconocimiento como capitana de infantería y la pensión correspondiente, a lo cual se le sumaron confeccionar una biografía y mandar a hacer un monumento. Sin embargo, estas propuestas no hallaron su curso.  
Años más tarde, otros militares recuperan su figura. Entre ellos, Gregorio Aráoz de Lamadrid, en sus memorias redactadas en 1841, recuerda:  “Es digno de trasmitirse a la historia una acción sublime que practicaba una morena, hija de Buenos Aires llamada tía María y conocida por madre de la Patria, mientras duraba este horroroso cañoneo como a las 12 del día 14 de noviembre y con un sol que abrasaba. Esta morena tenía dos hijas mozas y se ocupaba con ellas en lavar la ropa de la mayor parte de los jefes u oficiales, pero acompañada de ambas se la vio constantemente conduciendo agua en tres cántaros que llevaban a la cabeza. Desde un lago o vertiente situado entre ambas líneas y distribuyéndola entre los diferentes cuerpos de la nuestra y sin la menor alteración”.
Mientras José María Paz, en sus memorias escritas en 1848, anota:
“Allí reaparece en su memoria el accionar valiente de ‘María’, la ‘Madre de la Patria’, quien, junto a sus dos hijas, en el medio del intenso cañoneo realista llevaba cántaros de agua en la cabeza y les acercaba a los soldados de la línea patriota. Una célebre parda, creo llamada María, que seguía al ejército nuestro, no recuerdo si con una ó dos hijas, y que le llamaban la madre de la patria y que ha muerto aquí en Buenos Aires no hace muchos años, andaba con sus hijas entre las balas de cañón enemigo, arreando agua en ´cantaros a la cabeza y alcanzándola a los cuerpos de nuestra línea, por más de media hora que duró el cañoneo”.
Finalmente le acordaron una pensión de 30 pesos por mes, más o menos lo que ganaba una costurera, Tantos papeles, tantas palabras laudatorias se tradujeron en 30 míseros pesos mensuales. La “Madre de la Patria” se las tenía que arreglar con un peso por día en una ciudad bastante cara donde la carne costaba dos pesos la libra y la yerba 70 centavos. Más tarde, el gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, decretó su jerarquía de mayor de caballería y le aumentó su pensión de 30 pesos a 216 pesos. Ella, por gratitud hacia quien la sacó de la miseria, cambió su nombre por el de Remedios Rosas.
Murió el 8 de noviembre de 1847, sin haber recibido en vida el reconocimiento merecido. Honrar su figura constituye un acto de justicia para quienes, sometidos a la condición de esclavos en los orígenes de la Patria, se identificaron con este país y lucharon por su Independencia.
No hubo monumento ni biografía para María. Pasaron casi doscientos años hasta que en octubre de 2010 las diputadas Paula Merchan y Victoria Donda presentaron un proyecto en el Congreso Nacional para levantarle el adeudado monumento a la “parda María”.  Finalmente el 8 de noviembre de 2022 el ministro de Cultura, Tristán Bauer, encabezó la ceremonia de emplazamiento del monumento que honra a María Remedios del Valle, recordada como la “Madre de la Patria”, en la plazoleta Alfonso Castelao, ubicada en Bernardo de Irigoyen y Estados Unidos, CABA.
Luego de anunciar que Manuel Belgrano y Del Valle estarán en los billetes de circulación nacional próximamente, Bauer reivindicó la figura de la capitana del ejército de la independencia

viernes, 12 de mayo de 2023

Maria Remedios del Valle Rosas (1767-1847) - 1ra Parte

 Por el Prof. Julio R. Otaño

El bicentenario de la Revolución de Mayo, generó nuevas investigaciones y se rescató del injusto olvido a María Remedios del Valle, mujer, afroamericana, militar perteneciente al Estado Mayor del Ejército del Norte al mando del General Belgrano. Fue un soldado embuído de patriotismo, “La Capitana”, ha sido un personaje sobresaliente de la Independencia: los afroamericanos que desde el primer día de la revolución estuvieron presentes, Argentina, Bolivia, Chile y Perú fue liberada por un ejército en gran parte conformado por afroamericanos y originarios, liberada por los esclavos y sus mujeres e hijos. El día 8 de noviembre de 2013 ha sido establecido por Ley N° 26.852 como el “Día de los/ las afroargentinos/as y de la Cultura Afro”, en memoria del fallecimiento de una luchadora de la Guerra de la Independencia, María Remedios del Valle Rosas, conocida como “La Capitana”, “Madre de la Patria” y “Niña de Ayohuma”.  ¿Cuáles fueron esas acciones que la terminarían incluyendo en el panteón de los héroes patriotas ?  María Remedios del Valle nació en Buenos Aires -entonces capital de la provincia o gobernación del Río de la Plata, en el Virreinato del Perú- en 1766 o 1767, fue una militar argentina, una de las llamadas “niñas de Ayohuma”, aquellas que asistieron al derrotado ejército de Manuel Belgrano en esa batalla.   Afrodescendiente argentina, actuó como auxiliar en las Invasiones Inglesas y tras la Revolución de Mayo acompañó como auxiliar y combatiente al Ejército del Norte durante toda la guerra de Independencia de la Argentina, lo que le valió el tratamiento de “Capitana” y de “Madre de la Patria” y, al finalizar sus días, el rango de Sargento Mayor del Ejército. En su honor, la Ley Nº 26852 establece el 8 de noviembre como el “Día Nacional de los Afroargentinos y de la cultura afro”.  Durante la Segunda Invasión Inglesa al Río de la Plata, María auxilió al Tercio de Andaluces, uno de los cuerpos milicianos que defendieron con éxito la ciudad. Según un parte del comandante de ese cuerpo, “durante la campaña de Barracas, asistió y guardó las mochilas para aligerar su marcha a los Corrales de Miserere”.  Al concretarse la revolución del 25 de mayo de 1810 y organizarse la primera expedición auxiliadora al Alto Perú, conformando lo que luego se denominaría Ejército del Norte, el 6 de julio de 1810, María se incorporó a la marcha de la 6ª Compañía de artillería volante del Regimiento de Artillería de la Patria, al mando del capitán Bernardo Joaquín de Anzoátegui, acompañando a su marido y sus dos hijos (uno de ellos adoptivo), quienes no sobrevivieron a la campaña. 

María Remedios del Valle Rosas, mujer negra, esposa y madre de varios hijos que dieron su vida por la Patria, fue una de las tantas mujeres que participaron en el momento de mutación y transición política, como  actoras principales en la independencia.   En el Río de la Plata, las mujeres de todas las clases sociales cumplieron un rol primordial durante la experiencia revolucionaria y también durante la militarización que acompañó María Remedios del Valle Rosas.  Diversas fuentes nos revelan que la presencia femenina en los campamentos militares de la época fue una constante y se dio en todas las situaciones posibles. De manera particular, en las provincias del noroeste y en el Alto Perú, el sistema de mujeres cuarteleras estaba tan bien establecido que incluso tenían el nombre de “rabonas”.  La tropa estaba compuesta de manera generalizada por los campesinos y trabajadores pobres de la campaña, la plebe urbana, migrantes internos y regionales, morenos, pardos, indios y mestizos.  Junto a los hombres, las referidas mujeres recorrieron cientos de kilómetros a través de desiertos y terrenos montañosos muy inhóspitos y debieron lidiar con una vida llena de sacrificios, privaciones y peligros. Situación que se acentuaba en la geografía del Norte argentino y del Alto Perú, con su altiplano, valles, diferencias climáticas muy contrastantes y terrenos difíciles.  Su actuación se inicia con la primera expedición militar a las provincias interiores, que partió de Buenos Aires el 20 de junio de 1810, acompañando a su esposo y dos hijos (uno propio y el otro adoptivo) en la primera expedición militar a las provincias interiores, que partió de Buenos Aires el 20 de junio de 1810, en la división del comandante Bernardo de Anzoátegui, luchó en Suipacha y se internó en Potosí en el mes de diciembre de 1810 y se encontró en el desastre de Desaguadero, el 20 de junio de l811, y en el retroceso que siguió a esta derrota. Allí continuó sirviendo como auxiliar durante el exitoso avance sobre el Alto Perú, en la derrota de Huaqui y en la retirada que siguió. Antes de empezar la batalla de Tucumán se presentó ante el general Manuel Belgrano para pedirle que le permitiera atender a los heridos en las primeras líneas de combate. Belgrano, reacio por razones de disciplina a la presencia de mujeres entre sus tropas, le negó el permiso, pero al iniciarse la lucha, Del Valle llegó al frente alentando y asistiendo a los soldados quienes comenzaron a llamarla la “Madre de la Patria”. Tras la decisiva victoria, Belgrano la nombró Capitana de su ejército.  Tras vencer en la batalla de Salta, Belgrano fue derrotado en Vilcapugio y debió replegarse. El 14 de noviembre de 1813 las tropas patriotas se enfrentaron nuevamente a las realistas en la batalla de Ayohuma y fueron nuevamente derrotadas. María combatió, fue herida de bala y tomada prisionera. Desde el campo de prisioneros ayudó a huir a varios oficiales patriotas. Como medida ejemplificadora, fue sometida a nueve días de azotes públicos que le dejaron cicatrices de por vida. Logró escapar y reintegrarse al ejército argentino donde continuó siguiendo a las fuerzas de Martín Miguel de Güemes y Juan Antonio Álvarez de Arenales, empuñando las armas y ayudando a los heridos en los hospitales de campaña. 

Finalizada la guerra y ya anciana, regresó a la ciudad de Buenos Aires, donde se encontró reducida a la indigencia. Según relata el escritor, historiador y jurisconsulto salteño Carlos Ibarguren (1877-1956), quien la rescató del olvido, María Remedios del Valle vivía en un rancho en la zona de quintas, en las afueras de la ciudad y frecuentaba los atrios de las iglesias de San Francisco, Santo Domingo y San Ignacio, así como la Plaza de la Victoria, ofreciendo pasteles y tortas fritas o mendigando, lo que junto a las sobras que recibía de los conventos le permitía sobrevivir. Se hacía llamar “la Capitana” y solía mostrar las cicatrices de los brazos y relatar que las había recibido en la Guerra de la Independencia, consiguiendo solamente que quienes la oían pensaran que estaba loca o senil.  No conforme con su condición, el 23 de octubre de 1826 inició una gestión solicitando que se le abonasen 6.000 pesos “para acabar su vida cansada” en compensación de sus servicios a la patria y por la pérdida de su esposo y sus hijos. El expediente es firmado, en su nombre, por un tal Manuel Rico y se le agrega, en apoyo, una certificación de servicios del 17 de enero de 1827 firmada por el coronel Hipólito Videla. Cuando su solicitud llegó a ser tratada, el 24 de marzo de 1827, el ministro de Guerra de la Nación, general Francisco Fernández de la Cruz, rechazó el pedido recomendando dirigirse a la legislatura provincial, ya que no estaba “en las facultades del Gobierno el conceder gracia alguna que importe erogación al Erario”.   En agosto de 1827, mientras Del Valle, de 60 años, mendigaba en la plaza de la Recova, el general Juan José Viamonte, entonces diputado en la Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires por los pagos de Ensenada, Quilmes y Magdalena, la reconoció. Tras preguntarle el nombre, exclamó: “¡Usted es la Capitana, la que nos acompañó al Alto Perú, es una heroína!”. Del Valle le contó entonces cuántas veces había golpeado a la puerta de su casa en busca de ayuda, pero que su personal siempre la había espantado como pordiosera.  Esta reseña, junto a una narración realizada por Carlos Ibarguren y dos breves citas de  Araoz de Lamadrid en sus memorias, – y que fuera una de ellas reproducida por Bartolomé Mitre –, completan el material bibliográfico sobre María Remedios del Valle. Los escritos de Yaben e Ibarguren están basados a su vez en dos fuentes principales relacionadas con las sucesivas gestiones llevadas a cabo por María Remedios para lograr la pensión militar. Estas diligencias fueron ejecutadas primero ante la Inspección General de la Nación y la Contaduría General, de la que obra un expediente que se encuentra en el Archivo General de la Nación.  Luego, ante la Honorable Junta de Representantes de Buenos Aires, cuyo trámite y debate se puede leer en los libros de sesiones correspondientes. Es importante enfatizar, asimismo, que el trámite emprendido por María Remedios del Valle contó con el apoyo y el compromiso de los generales Juan José Viamonte, Eustoquio Díaz Vélez, Juan Martín de Pueyrredón y de los coroneles Hipólito Videla, Manuel Ramírez y Bernardo de Anzoátegui, quienes a través de diferentes expresiones y elogios destacaron la bravura, el patriotismo y su espíritu abnegado de servicio. Estos oficiales, que gozaban de valimiento y reconocimiento declararon larga y elocuentemente a favor de una retribución monetaria para María Remedios del Valle. Todos habían compartido los avatares, triunfos y desgracias guerreras correspondientes al Ejército Auxiliador del Perú. Conceptos como “valentía”, “heroicidad”, “benemérita” se suceden una y otra vez en sus declaraciones y no parecieran ser enaltecimientos de circunstancia, en tanto se comprometieron de manera documental al ponderar la actuación de la misma.  Resulta significativo por ello detenernos en el expediente consignado, que se inició el 23 de octubre de l826 con el escrito de Manuel Rico como representante de María Remedios. Aquí se menciona que fue nombrada “Capitana”, con sueldo y demás consideraciones a su empleo. Viamonte aportará datos importantes en otra declaración realizada dos años más tarde ante la Honorable Junta de Representantes. La que representa es singular mujer en su patriotismo. Se aclara en la presentación que María Remedios no reclama como Capitana que había sido nombrada por el General Belgrano, sino como cualquier persona que ha trabajado y sufrido. Solicitaba a tales fines la cantidad de seis mil pesos para acabar su vida “cansada”. La Inspección General, con fecha 6 de marzo, hace constar que no está entre sus facultades disponer de esta compensación, por lo que se decreta que la peticionante se dirigiese al Congreso para intentar su segundo tratamiento (24 de marzo de l827, con la firma del ministro de Guerra Fernández de la Cruz). Viamonte, ahora en calidad de diputado en representación de los pagos de Ensenada, Quilmes y Magdalena, reivindica el otorgamiento de la pensión solicitada que le permitiese terminar sus días dignamente. En una de sus varias intervenciones éste dirá : Esta mujer es realmente una benemérita. Ella ha seguido al ejército de la patria desde el año 1810. No hay acción en que no se haya encontrado en el Perú. Era conocida desde el primer general hasta el último oficial en todo el ejército. Ella es bien digna de ser atendida porque presenta su cuerpo lleno de heridas de balas, y lleno además de cicatrices de azotes recibidos de los españoles enemigos y no se la debe dejar pedir limosna como lo hace.

jueves, 4 de mayo de 2023

La obra sanmartiniana de Francisco Hipólito Uzal

POR Enrique Mario Mayochi

Francisco Hipólito Uzal tiene bien ganado un lugar de prestigio en el ámbito nacional por su labor como docente, legislador, ensayista político y estudioso del pasado patrio, esto último tanto en lo relativo a los hombres como a los hechos, unos y otros relevantes. De sus aportes a la historiografía nacional cabe señalar, entre los de mayor trascendencia, a «Los enemigos de San Martín» y «El fusilado de Caseros. La gloria trágica de Martiniano Chilavert». En este libro, el autor exhibe una destreza no común para abordar el género biográfico y a la vez honra, en grado sumo, la memoria de quien no vaciló en poner su vida al servicio de la República agredida. En aquél estudió acabadamente a varios contemporáneos que, por una u otra razón, trataron de poner trabas a su plan de liberación continental o pretendieron menoscabar su buena fama de ciudadano, de soldado y de padre de familia.
Con el presente libro, el profesor Uzal vuelve a tomar la pluma para refutar a quienes intentaron contradecir con sus dichos -a veces afirmaciones, a veces meras insinuaciones- a lo que siempre creímos los argentinos sobre José de San Martín, su vida y su empresa independentista.
En verdad, tales afirmaciones o insinuaciones no tenían nada de nuevo ni de originales. Todas, o prácticamente todas, poseían una antigüedad casi bicentenaria y, según los casos, no pasaban de la mera repetición con algún agregado fantasioso.
Decimos casi bicentenario porque desde que, en 1812, San Martín retornó a Buenos Aires fue objeto de juicios adversos, de sospechas, de afirmaciones infundadas, no faltando quienes le atribuyeron la condición de agente francés o inglés. Y así se podría hilvanar una extensa sarta de bolillas negras porque, en verdad, muy pocos entendieron la razón de su regreso: “Una reunión de americanos en Cádiz, sabedores de los primeros movimientos acaecidos en Caracas, Buenos Aires, etc., resolvimos regresar cada uno al país de nuestro nacimiento, a fin de prestarle nuestros servicios en la lucha, pues calculábamos se había de empeñar». (Carta a Ramón Castilla, Boulogne-sur-Mer, 11 de septiembre de 1848). O sea que esos americanos, civiles o militares, comprendiendo el cambio político que se gestaba, decidieron retomar a su tierra, haciéndolo cada uno al lugar de su nacimiento. Esto era lo cuerdo y no que el rioplatense José de San Martín fuera a Caracas o que el mexicano Servando Teresa de Mier viniera a Buenos Aires.
Seguían las dudas y las intrigas: no resultaba comprensible que un oficial del ejército real hubiera podido dejar tan fácilmente el territorio español. La rápida aprobación de su pedido de retiro creaba sospechas, quizá porque sus compatriotas de entonces desconocían que, al informar la petición, un inspector militar escribió que la gracia pedida “proporciona al mismo tiempo al erario el ahorro de un sueldo de agregado que disfruta este capitán en la caballería sobrecargada y sobrante de oficiales de todas las clases”. Tras recordar esto, agrega José Luis Busaniche: “¿Y cómo no habrían de estar sobrantes de oficiales la caballería y todas las armas, si la España militar antinapoleónica, derrotada, había quedado en Cádiz y sus alrededores, único territorio propio de aquella Regencia en que nadie creía para entonces aunque fuera reconocida en Inglaterra por cálculos políticos?”. (San Martín íntimo. Emecé Editores, Buenos Aires, 1950).
Con el correr de los días y de los años, mientras San Martín llevaba adelante el plan continental de liberación política, seguirían cayendo sobre él sospechas, lachas, calumnias. Así, se le acusó de beneficiarse financieramente por medios incorrectos, llegando más de uno en su osadía a escribir la palabra ladrón. Y sin entender el porqué de aceptar una solución monárquica para Perú, algunos, entre ellos uno de sus subordinados, no vacilaron en hablar de el «rey José», expresión que recogió el periodismo porteño y que dio pie a caricaturas incluidas en un folleto anónimo, aunque nunca hubo dudas acerca de su autoría.
Desde los ya lejanos años de su regreso hasta nuestros días, en más de una ocasión se sumaron argumentaciones sin sustento suficiente para presentar a San Martín como un criollo al servicio de los ingleses, pretendiendo asimilarlo a ciertos americanos, que entre nosotros se llamaron, por ejemplo. Saturnino Rodríguez Peña y Manuel Aniceto Padilla. Así, se señalaba que su salida de España había sido preparada por agentes británicos, quienes lo hicieron llegar a Londres para desde allí enviarlo a América en un buque de su bandera. Los que así decían desconocían, o aparentaban desconocer, que el propio San Martín informó a su antiguo colaborador Guillermo Miller, por medio de una carta que le envió en 1827, como salió de la Península: “El general San Martín no tuvo otro objeto en su ida a América que el de ofrecer sus servicios al gobierno de Buenos Aires; un alto personaje inglés (James Duff, cuarto conde Fife, escocés), residente en aquella época en Cádiz y amigo del general, a quien confió su resolución de pasar a América, le proporcionó por recomendación pasaje en un bergantín de guerra inglés hasta Lisboa, ofreciéndole con la mayor generosidad sus servicios pecuniarios, que aunque no fueron aceptados no dejaron siempre de ser reconocidos”.
Bien analizado, el párrafo transcripto parece inspirado – y quizá lo haya sido – por la necesidad de destruir totalmente, merced al categórico testimonio personal, las añagazas de ciertos españoles y americanos decididos a echar sombras sobre él. “No tuvo otro objeto” es una afirmación que con cuatro palabras refuta a las muchas echadas a correr por sus adversarios. También conviene poner el acento en la no aceptación de la ayuda financiera ofrecida, aunque no haya tenido una segunda intención quien la hizo. Años después, el Libertador dirá otro tanto acerca de su relación con Alejandro Aguado, antiguo oficial del ejército español subordinado a José I Bonaparte y después, exiliado en Francia, devenido en un gran banquero, con quien compartió muchas horas durante su residencia en este país.
Su vinculación con los ingleses también queda debidamente precisada en la correspondencia que, ya desde el Río de la Plata, ya desde Chile, enviaba a sus superiores el comodoro Bowles, jefe naval británico destacado por dos veces en la América del Sur. (Partes del comodoro Bowles, traducción del contralmirante Juan H. Questa, Instituto de Publicaciones Navales, Buenos Aires, 1994, y San Martín y la política de los pueblos, de Ricardo Piccirilli, Editorial Gure, Buenos Aires, 1957).
Acusaciones, dudas, sospechas, maledicencias o francas acusaciones fueron perdiendo fuerza con el correr de los años, dejaron de gozar hasta de un mínimo de credibilidad y, en muchos casos, cayeron en el ridículo. Un caso emblemático -como se usa decir ahora- lo constituyó el de los escritores, periodistas y en particular historiadores españoles. Durante gran parte del siglo XIX y primeras décadas del XX, José de San Martín era considerado por casi todos ellos como un traidor a España. Así se decía, se escribía, se repetía hasta por hispánicos de valía. Alrededor de 1950 comenzó a cambiar el juicio de quienes se referían a la disolución del Imperio, de ese Imperio forjado por los primeros Habsburgos y maltratado por esos dos menguados Borbones que fueron Carlos IV y Fernando VII. Fernandito, como el Libertador solía llamarlo con sorna. A raíz de esa nueva manera de estudiar el pasado. San Martín pasó en España a ser tan importante como Bolívar y en algunos casos más, como lo prueban sus monumentos existentes en Madrid, Sevilla, Cádiz,Vigo y otras ciudades.
Desgraciadamente, lo que se avanzó en muchas latitudes se retrocedió en la Argentina. Aquí resurgieron en los últimos tiempos ciertas afirmaciones, ya hechas en el siglo XIX, acerca de la posible sumisión al gobierno de Londres, de oscuros manejos financieros y de una ríspida vida matrimonial. Como si esto fuera poco, se retrocedió en el tiempo hasta llegar al momento del nacimiento del futuro Libertador para poner en tela de juicio, sin prueba seria alguna, que sus progenitores hayan sido Gregoria Matorras y Juan de San Martín.
Nos hemos permitido recordar y expresar cuanto queda dicho, con grave violación de la regla que aconseja ser breve, para introducir al lector en este nuevo libro del profesor Uzal, libro vigoroso como todos los salidos de su pluma, riguroso por el soporte documental en que se asienta, firme en sus juicios y en algunas páginas de una extrema dureza, aunque comprensible, para juzgar esos lamentables dichos que la posteridad agradecida creía ya definitivamente sepultados.
La lectura de «San Martín contraataca» dará paz a ciertos espíritus perturbados por desagradables asertos sobre el Padre de la Patria. También contribuirá a confirmar el reconocimiento cívico debido al compatriota que nació en esta América, retornó a ella para contribuir a la obtención de la independencia política y la amó hasta el fin de sus días. Tanto fue así que expresó el deseo de que su corazón descansara en su tierra nativa. Por ello, desde 1880 y por siempre, Buenos Aires custodia sus cenizas en el mausoleo catedralicio erigido por la gratitud nacional.

lunes, 1 de mayo de 2023

Maud Daverio de Cox y Robert Cox "Ciudadana Ilustre" y "Visitante ilustre" de Gral San Martín.

Por el Dr. Julio R. Otaño
Hoy 6 de junio de 2023 volveré a ver a Maud, a Robert Cox y al Dr. Horacio Mendez Carreras. A los dos primeros los conocí hace 6 años. En el acto de presentación de un libro de Maud en la Universidad de San Martín; Ellos luego volvieron a USA y seguimos nuestra relación via mail. Maud Y Robert son amantes de la Historia y ese es nuestro punto de encuentro. Tras estar tanto tiempo y en tantas ocasiones cerca de partir (vivo agradeciendo al cielo) Maud fue una de las personas que me insto a no bajar nunca los brazos.
Maud Daverio de Cox conoció el exilio en 1979, cuando junto con sus hijos y su esposo, el entonces editor del Buenos Aires Herald, Robert Cox, se vio obligada a dejar el país para seguir con vida. Cuando alguien “conoce” el exilio, nunca lo deja. A treinta años de aquello, esa experiencia que dejó marcas en los hábitos cotidianos, en el tono de la voz y hasta en los gustos, reaparece en forma de literatura en su nuevo libro de relatos El exilio y el otro. A comienzos del siglo XX su abuela irlandesa, Catalina de Boyle, enseñaba inglés a los hijos de los obreros fabriles en el partido de San Martín, al noroeste de Buenos Aires. Creía que una educación de excelencia no era patrimonio de ricos. Un poco más tarde, su padre italiano, Agustín Daverio, polemizaba con el ala masculina de la familia en su casa de Caballito. Creía que sus hijas en particular y las mujeres en general debían estudiar en vez de casarse. En la década del ’50 su tío militar, José Manuel de Olano, le presentó a Juan Perón. Maud Daverio de Cox es s una destacada escritora argentina. Publicó varios libros, entre los que destacan Sueños, misterios y fantasmas de Buenos Aires, Salvados del Infierno, El exilio y el otro y Memorias desde el puente Oberbaum.  En 1961 se caso con Bob Cox Redactor del periódico “Buenos Aires herald”, con quien tuvieron 5 hijos; En 1976 se produce el último golpe de Estado en nuestro país: dijo Maud “Al inicio de la dictadura, mucha gente estaba contenta…Ahora se habla de violencia y sí, es una situación complicada, pero lo que sucedía en ese momento es incomparable y la gente se ha olvidado. Bob denunció las desapariciones y violaciones a los derechos humanos y debimos exiliarnos en la navidad de 1979…” En la Universidad de Carolina del Sur obtuvo el doctorado de literatura comparada. Maud Daverio de Cox nos presentó hace 6 años: “Testimonios del antiguo pueblo de San Martín. Las costumbres, la educación, los “ingleses” y el “progreso””. Donde reconstruye la historia de los barrios del partido de San Martín con la ayuda de recortes de diarios, documentos, narraciones y entrevistas con vecinos. “‘¡San Martín, qué maravilla, esa sí que fue una gran juventud!. Algo pasa en este partido y hay que tenerlo bien fuerte y acordarse dijo entonces la autora.
Horacio Mendez Carreras  es un reconocido abogado de Derechos Humanos que trabajó siempre con las Abuelas de Plaza de Mayo y que se encargó de indagar en el caso de la desaparición forzada de las monjas francesas, Alice Domon y Leonie Duquet, durante la última dictadura militar. Quienes prepararon una solicitada con el nombre de los desaparecidos y el reclamo al gobierno de dar a conocer su paradero. La solicitada fue publicada en el diario La Nación el 10 de diciembre de 1977, el mismo día de su desaparición. Entre los firmantes figura el nombre de Gustavo Niño, nombre falso que utilizó el entonces capitán de la Marina Alfredo Astiz para infiltrarse en el grupo de las Madres de Plaza de Mayo.

Robert J. Cox, (Hull 1933), es un periodista británico que se desempeñó como editor del periódico Buenos Aires Herald; Por su iniciativa, el Buenos Aires Herald fue el primer medio de comunicación en informar abierta y sistemáticamente en pleno 1976 que el gobierno militar estaba secuestrando personas ilegalmente y haciéndolas desaparecer. Lo único que le importaba era tratar de salvar a la gente. Iba con listas de personas desaparecidas y les decía a los militares que no ponía nada en el diario si esas personas aparecían…muchas de ellas se salvaron. En 1977 fue detenido ilegalmente y posteriormente liberado por una fuerte presión internacional. Cuando finalmente era evidente la inminencia de su desaparición o asesinato, se fue del país. Desde entonces se radicó en Charleston, carolina del Sur, Estados Unidos, con su esposa maud y sus 5 hijos. En 2005 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires lo distinguió por su valor como periodista durante la dictadura militar. Cox recibió el premio "en nombre de los periodistas desaparecidos”. Cada tanto ha estado viviendo varios meses por año en la Argentina, y en diciembre de 2012 declaró que en este país "hay libertad de expresión"; “Ya conocemos qué pasa en un país cuando los periodistas no pueden hablar. Y eso no puede pasar otra vez”,  
Ambos vinieron al país en el año 2017, y fueron homenajeados por el entonces Intendente de Gral. San Martín Gabriel Katopodis y la Secretaria para la Integración Educativa, Cultural y Deportiva Nancy Cappelloni.  El viernes 2 de junio de 2023 regresaron y mañana nos veremos de nuevo